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Caníbal Mejicano

Hallan muerto en su
celda al ‘poeta caníbal’

Autoridades del D.F. dicen que podría
tratarse de un suicidio; los familiares de José Luis Calva
Zepeda dicen lo contrario

 

Fuente: Gardenia Mendoza Aguilar

Corresponsal de La Opinión

12 de
diciembre de 2007

http://www.laopinion.com/latinoamerica/?rkey=00000000000002829700

MÉXICO, D.F.— José Luis Calva Zepeda,
el “poeta caníbal”, fue encontrado ayer por la mañana
ahorcado con un cinturón en el interior de su celda del
Reclusorio Oriente, donde enfrentaba un proceso por
homicidio y canibalismo en contra de Alejandra Martínez.

Autoridades de Prevención y
Readaptación Social en el Distrito Federal informaron que
podría tratarse de un suicidio y descartaron la posibilidad
de que compañeros reclusos o guardias de seguridad de Calva,
de 38 años, pudieron haberlo matado.

Familiares del ahora occiso —quien fue
capturado en octubre pasado, en el departamento donde
supuestamente cocinaba el cuerpo de una de las mujeres que
amó— aseguraron que internos del penal lo extorsionaban
constantemente.

“El lunes en la tarde, me pidió
prestado 500 pesos [unos 48] dólares porque sino lo matarían
antes de la audiencia con los abogados”, dijo Claudia,
hermana del “poeta caníbal”.

Esta versión fue secundada por Juana
Mendoza, amante del poeta y escritor de novelas de terror:
“Hoy le traíamos el dinero para que lo dejaran en paz, pero
ayer que habló dijo que temía que lo iban a matar”, comentó
en entrevista radiofónica.

Mendoza aseguró tener en su poder una
carta escrita por Calva en la que da los nombres de los
extorsionadores que le pedían dos mil pesos (alrededor de
190 dólares) para no maltratarlo.

Al respecto, el secretario de gobierno
local, José Ángel Ávila, garantizó que se realizaría una
investigación para saber si hubo alguna conducta inapropiada
por parte de los custodios del Reclusorio Oriente. Ya se
inició la averiguación previa.

En diversas ocasiones, la Comisión de
Derechos Humanos en la capital ha denunciado corrupción,
abusos, torturas y violaciones del derecho a la integridad
personal a los presos por parte de los guardias.

La dirección de penitenciarías reconoce
que cada mes reciben en promedio 34 denuncias de este tipo,
pero la cifra podría multiplicarse si se toma en cuenta que
la mayoría de los reos prefiere guardar silencio para evitar
represalias.

Claudia Calva sostuvo en entrevista
telefónica que su hermano le confesó que había sido
golpeado, pero no le especificó quién.

Debido a sus condición de reo
peligroso, la ley de reclusorios obligaba a mantener al
“caníbal” bajo custodia permanente de un celador, sin
embargo, aparentemente nadie estaba presente cuando perdió
la vida.

Los custodios se percataron del deceso
hasta el cambio de turno del personal y el pase de lista
matutino en el penal.

“Fue un descuido”, consideró el
secretario de Gobierno.

Por la tarde, el cuerpo del supuesto
antropófago fue trasladado al Servicio Médico Forense donde
le practicaron la necropsia.

Independientemente de la hipótesis de
homicido que plantean los familiares de Calva, peritos
especializados de la procuraduría de justicia local habían
advertido que la personalidad del “poeta caníbal” no era
apta para encerrarlo en una prisión tradicional.

“Su egocentrismo eleva su capacidad
criminal y presenta un trastorno antisocial”, dictaba su
perfil psicológico que lo calificaba como un psicópata en
potencia, intolerante, resentido social, solitario,
fanfarrón, bisexual y misógino.

Entre los escritos de Calva — admirador
confeso de Anthony Hopkins por sus papeles de psicópata en
las películas El silencio de los inocentes y Hannibal— se
leía: “Soy un autoexiliado de la familia, la causa de mi
escasez y el fruto de mi abundancia… en síntesis, yo soy la
consecuencia de mis acciones”.

Calva escaló la fama mundial la noche
del 13 de octubre, cuando la policía del Distrito Federal
rastreando una denuncia de desaparición de Alejandra
Martínez, encontró en el departamento del poeta una sartén
con extremidades humanas salpicadas con limón. Sin embargo
él nunca aceptó estas acusaciones.

 


Información anterior

Investigan si el descuartizador de la Guerrero se comía a
su víctima; hallaron huesos humanos en una caja de cereal

Por: Israel Yánez G. e Hilda Escalona |
Ciudad Jueves 11 de Octubre de 2007 | Hora de
publicación: 10:04 

 Fuente: http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=327506

Serial. José Luis Calva Zepeda
dijo ser
admirador de Hannibal Lecter.

La procuraduría capitalina investiga
los posibles actos de canibalismo que cometió el novelista
José Luis Calva Zepeda, luego de que encontraron en un plato
sobre la mesa de su domicilio restos de carne humana, con
limón, que presuntamente acababa de consumir, antes de ser
detenido. También localizaron trozos en un sartén.

Pero no sólo eso, peritos de la
Procuraduría capitalina hallaron también huesos humanos en
el interior de una caja de cereal.

En su domicilio de la calle Mosqueta
número 198, departamento 17, colonia Guerrero, se
localizaron documentos de una novela inconclusa, titulada
Instintos caníbales o 12 días, donde el tema central es la
antropofagia, el sadomasoquismo, la sexualidad y la
coprofagía.

También un video “snuff” en el que
presuntamente él es uno de los protagonistas centrales y se
alude al canibalismo, la sexualidad, la sodomía y la magia
negra.

En otro video se muestra la obra
teatral Obra de Miedo, que aborda temas a manera de “performans”,
sobre problemas existenciales, psicológicos y conflictos
emocionales que derivan en orgías de sangre y sexo.

LOS RESTOS. Durante la revisión
del inmueble, elementos de la procuraduría capitalina
descubrieron el cuerpo mutilado de Alejandra Galeana, oculto
en el clóset; una pierna y parte de un brazo en el
refrigerador, cuyos huesos estaban en una caja de cereal.

Las investigaciones revelan que Calva
Zepeda cocinaba en la estufa uno de los brazos de Alejandra
y en la tina de baño descuartizaba a sus víctimas.

Asimismo se le relaciona con el
asesinato de una sexoservidora conocida como La Jarocha,
cuyo cadáver apareció el pasado nueve de abril del presente
año en Tlaltelolco.

Hasta el momento las autoridades
capitalinas lo relacionan con tres homicidios contra mujeres
de características fisiológicas similares, esbeltas,
estatura media y morenas claras; aunque no se descarta que
el número de posibles víctimas aumente en el transcurso de
las investigaciones, ya que se le vincula con un homicidio
cometido en el 2004 contra Verónica Consuelo Martínez
Casarruvias, en el municipio de Chimalhuacan.

FAN. El domicilio estaba iluminado
únicamente por cuatro velas de color púrpura, negro,
amarillo y rojo colocadas alrededor de un altar en el cuarto
principal. En la ofrenda había distintas imágenes de santos
católicos, aunque también representaciones de dioses
antiguos.

En los primeros estudios psicológicos
que se practicaron a José Luis Zepeda Calva determinó que es
un psicópata en potencia, con baja tolerancia a la
frustración y con gran resentimiento social. Además se dijo
admirador del actor Anthony Hoppkins, en su interpretación
de un psicópata caníbal, en las películas Aníbal y El
silencio de los inocentes.

 

La historia que autoridades no
contaron sobre su captura

Después de que lo atropelló un
automóvil justo en la esquina de Eje 1 Norte y Mosqueta, en
la colonia Guerrero, José Luis Calva, ahora conocido como El
Caníbal, pidió un celular para que una ambulancia lo
ayudara.

No tuvo suerte y perdió el conocimiento
casi una hora antes de que llegaran los paramédicos.

Esta versión de José y Pablo, vecinos
del lugar, no corresponde con la información de la
Secretaría de Seguridad Pública ni de la Procuraduría
General de Justicia del Distrito Federal.

Las instituciones aseguran que policías
entraron la madrugada del lunes a catear el departamento 17
del edificio 198 de la calle Mosqueta para interrogar a José
Luis Calva, quien al verse en aprietos decidió huir
atravesando la calle Mosqueta, donde fue atropellado.

“No es cierto que viniera la policía
por él, yo recojo a mi esposa de su trabajo a las 1:20 y fue
cuando lo vi ahí tirado y solicitando ayuda, casi estuvo en
el lugar una hora, todavía me pidió mi celular para llamar a
una ambulancia, luego ya vino por él la Cruz”, señaló Pablo,
testigo del hecho.

José La Güera, limpiaparabrisas de
Mosqueta y Eje 1 Norte, explicó que ningún policía se
apareció en el departamento de José Luis Calva sino hasta a
las 08:00 horas del lunes, es decir, seis horas después de
que fuera atropellado.

Crónica esperó ayer durante casi todo
el día a que saliera María Luisa, propietaria del edificio
198 de Mosqueta, para que nos diera su testimonio, pero
nunca logramos contactarla.

Sin embargo, pudimos hablar con algunos
de los inquilinos del inmueble, quienes nos explicaron que
en el edificio casi nadie se conoce, ya que todos trabajan
por las mañanas y las tardes.

“Somos gente muy callada, casi ninguno
de los habitanes de los 20 departamentos se habla con los
otros, prácticamente nunca se pone música y rara vez hay
fiestas o cosas así en las que podamos convivir. Sólo vi una
vez al que ahora le dicen El Caníbal, me cerró la puerta en
la nariz”, dijo Brenda, de 17 años, habitante del
departamento 1.

Efectivamente, cuando pasamos al
edificio sólo pudimos ver a los dos habitantes del
departamento 20, casi nadie sale de sus viviendas, cuando
tocamos a sus puertas nadie contestó. En el primer piso del
edificio hay un pasillo repleto de imágenes religiosas el
cual nadie visita. (Josué Huerta) 

 

Paramédico que atendió al caníbal de la
Guerrero duda que lo hayan atropellado; cuando reaccionó
buscaba en forma desesperada sus escritos

 

Por: Hilda Escalona | Ciudad Viernes 12
de Octubre de 2007 | Hora de publicación: 09:25 

Ayuda. El paramédico Martín González le
brindó los primeros auxilios.  

José Luis Calva Zepeda estaba tirado
sobre el Eje 1 Norte a la altura de Guerrero cuando el
paramédico de la Cruz Roja, Martín González, le brindó los
primeros auxilios.

Calva Zepeda, quien podría estar
relacionado con el asesinato de tres mujeres y cometer actos
de canibalismo, sangraba copiosamente de la cabeza. Con unas
gasas, Martín trataba de contener la hemorragia y en menos
de tres minutos el hombre fue subido a la ambulancia.

—¿Qué te pasó?

—Me caí.

—¿De dónde te caíste?

—De ahí. Me caí de ahí.

El rescatista cuenta que policías
judiciales solicitaron la presencia de una ambulancia y al
llegar, lo primero que hicieron él y sus compañeros, dijo,
fue controlar el sangrado y estabilizarlo.

“Nunca supimos qué fue lo que le pasó
en realidad, a nosotros nos decía que se había caído pero
cuando le preguntamos de dónde, nunca nos dijo, pero un
civil con aspecto de indigente, nos gritaba con insistencia
que lo habían atropellado”.

Sin embargo, recuerda que una de las
principales preocupaciones del herido era recuperar un
portafolio donde guardaba todas sus poesías y relatos.

—Oigan, que se le cayó un portafolios
en donde trae varios documentos importantes, les grité a los
judiciales, pero ellos sólo levantaron las manos y me
dijeron: pues quién sabe dónde quedó. Y de nueva cuenta nos
preguntó pero le dije que no lo encontramos y hasta le
comenté si no lo había dejado con alguno de sus amigos de
parranda porque traía aliento alcohólico.

Martín González explicó que José Luis
Calva Zepeda, al momento de ser atendido, presentaba una
herida en forma de cruz en la cabeza además de un hematoma.

“La verdad no creo que lo hayan
atropellado porque no presentaba excoriaciones ni tenía la
ropa rasgada como es común en las personas que son
arrolladas”, explicó.

El paramédico de la Cruz Roja contó que
al interior de la ambulancia, Calva Zepeda recobró el
sentido, se incorporó y preguntó a los paramédicos por su
zapato debido a que sólo tenía puesto uno.

Martín dijo que de inmediato le
comentaron a los judiciales que buscaran el zapato del
herido “más tarde, alguien lo aventó al interior de la
ambulancia pero él estaba más interesado por recuperar un
portafolios, me dijo que en él estaban todas sus poesías y
los relatos que había escrito pero no lo encontramos”,
narró.

De igual forma, reveló a Crónica que el
presunto multihomicida tenía aliento alcohólico aunque no
totalmente ebrio, dijo, porque contestaba de forma lúcida a
las preguntas que le fueron formuladas.

—“¿Desde cuándo estas bebiendo?, le
pregunté, y de inmediato me dijo que desde el viernes. La
verdad es que olía muy mal como si tuviera una cruda
acumulada. Es más, no tiene mal aspecto hasta se podría
decir que es carita”, aseguró.

 

Los asesinos seriales que
conmocionaron a la ciudad

Son muchos los nombres que se han
inscrito en la historia del crimen de la ciudad de México,
pero pocos son los que se quedan en la memoria de la
sociedad por la forma violenta en que cometieron sus
fechorías.

Uno de ellos es el de Juana Barraza
Samperio, mejor conocida como “La Mataviejitas”, quien
durante más de una década tuvo en jaque a la policía y en su
haber se cuentan entre 42 y 48 homicidios contra personas de
la tercera edad.

La asesina serial se caracterizó por
acabar con sus víctimas mediante los golpes o la
estrangulación, para después robarles sus pertenencias

El SÁDICO. Entre los asesinos seriales
se encuentra el nombre de Raúl Osiel Marroquín Reyes, de 25
años de edad, mejor conocido como “El Sádico” y quien se
caracterizó por asesinar a homosexuales.

En su declaración ministerial no mostró
remordimiento alguno por lo hecho; por el contrario aseguró
que hizo un bien a la sociedad al elegir víctimas, jóvenes
homosexuales. Reconoció su participación en el secuestro de
seis personas, de las cuales mató a cuatro y cobró un
rescate de 150 mil pesos.

Y cómo olvidar el nombre de Gregorio
Cárdenas, asesino serial que en su momento conmovió al país
y al extranjero, por la forma en que dio muerte a cuatro
mujeres, tres de ellas de la calle y la última su novia.
Todos los cuerpos los enterró en el jardín de su casa en las
calle en Mar del Norte 20 en Tacuba.

NARCOSATÁNICOS. El Rancho Santa Elena,
en la ciudad de Matamoros, Tamaulipas, fue conocido
mundialmente porque ahí la banda de los “Narcosatánicos”
realizaban los rituales de Palo Mayombe, un culto
Afroamericano y donde se asesinó a decenas de personas.

La organización delitiva, que también
se encargaba de introducir mariguana a Estados Unidos era
comandada por David Serna Valdéz.

 

Lo internan de emergencia en Xoco

El novelista José Luis Calva Zepeda fue
internado de emergencia en el hospital de Xoco, debido a que
se agravó su estado de salud durante el traslado de la Cruz
Roja de Polanco hacia el Instituto de Formación de Policías
de la Procuraduría capitalina, donde quedaría bajo arraigo.

Por tal motivo pasó la noche en dicho
hospital, donde permanece custodiado por elementos de la
policía judicial y, por consiguiente, no rindió su
declaración preparatoria ante el Ministerio Público.

De acuerdo con la Procuraduría
capitalina, el denominado Caníbal de la Guerrero comenzó a
quejarse de los golpes que presentaba en la cabeza, motivo
por el que los paramédicos decidieron llevarlo a Xoco para
un chequeo médico, donde finalmente determinaron que era
peligroso llevarlo al centro de arraigo.

Alrededor de las 14:00 horas, el
novelista fue dado de alta de la Cruz Roja por las lesiones
que presentó al saltar del balcón de su casa ubicada en la
calle Mosqueta número 198, departamento 17, en la colonia
Guerrero donde además, fue atropellado, de acuerdo con los
informes de la Procuraduría capitalina.

El hombre fue subido a la
ambulancia 1 de la Cruz Roja, custodiado en todo momento por
elementos del Grupo Especial de Reacción e Intervención (GERI).

 

Zepeda, el poeta caníbal

La poesía y el hambre suelen ir juntas,
pero nada indica que el cultivo de la lírica desemboque en
el canibalismo. José Luis Calva Zepeda se trabajaba la
métrica y la rima para seducir a mujeres que luego
asesinaba. La policía mexicana le adjudica tres muertes y
sospecha de él en otras cinco. Cuando fue detenido en su
piso de la capital, salteaba en la sartén -aderezada con ajo
y especias- una pierna de Alejandra, la que había sido su
novia. En el refrigerador, el otro muslo y parte de un
brazo; en una caja de cereales, los huesos; el resto del
cuerpo, en un armario.

Los ripios encontrados en el domicilio
muestran que el psicópata había creado, verso a verso y
golpe a golpe, una historia de terror de la que acabaría
siendo protagonista. Los opúsculos de José Zepeda (así
firmaba), egocéntricos y narcisistas, relatan sus
tormentosas experiencias con mujeres que supuestamente lo
abandonaron. A Alejandra la enamoró con sus escritos y con
el envío de una rosa diaria, «hasta dejar de amarla».
Soledad, madre de la infeliz, nunca terminó de confiar en
aquel sujeto: «Aléjate de ese hombre, no me gusta y me da
mala espina», le advirtió sin éxito.

Junto a un joven desconocido, al que
ahora se busca, el autoproclamado poeta, pintor y periodista
frecuentaba los fines de semana los recoletos barrios de
Condesa y Coyoacán, donde vendía los poemas y cuentos
románticos -amor y terror- que él mismo editaba. Y hace unos
meses se le vio ensayando una obra de teatro donde encarnaba
a la Parca, guadaña en la mano.

Psiquiatras y criminólogos se apresuran
en escudriñar la mente del psicópata (infancia difícil,
homosexualidad encubierta…, lo típico), admirador confeso
de Anthony Hopkins por su Hannibal Lecter en «El silencio de
los corderos». Con la máscara de cuero que inmortalizara al
monstruo creado por Thomas Harris, se retrató Zepeda para
ilustrar la portada de una de sus premonitorias obritas. Se
titulaba «Instintos caníbales».

Policías y fiscales lo consideran un
asesino en serie, que logró evadir a la justicia cambiando
de residencia. Se le atribuyen las muertes de Alejandra,
Verónica (otra supuesta novia) y una prostituta. Los
investigadores elaboran patrones de las protagonistas de sus
relatos, para compararlos con otras cinco mujeres que
presuntamente también fueron víctimas de Zepeda desde 2004.
En su prontuario criminal hay antecedentes por robo con
violencia y abuso sexual.

En el prólogo de «Instintos caníbales»,
escribía: «Dedico estas palabras a la creación más grande
del universo, que soy yo».

POR MANUEL M. CASCANTE

REUTERS,http://www.abc.es/20071014/nacional-sucesos/zepeda-poeta-canibal_200710140244.html

Zepeda, poco después de ser detenido
cerca de su casa, en ciudad de México

 

 

Estremece el ‘poeta caníbal’

 

Familiares de víctimas describen a José
Luis Calva Zepeda como ‘fanfarrón’ y ególatra

Gardenia Mendoza Aguilar

Corresponsal de La Opinión

13 de octubre de 2007


http://www.laopinion.com/primerapagina/?rkey=00000000000002474620

 

MÉXICO, D.F.— “Dedico estas palabras a
la creación más grande del universo, que soy yo”, era el
prólogo de todas las obras de José Luis Calva Zepeda, el
escritor y poeta de libelos, de 38 años, acusado de asesinar
y descuartizar a tres mujeres en la capital mexicana e
intentar comerse a su última víctima, que había sido su
novia.

Psicópata en potencia, intolerante,
resentido social, solitario, fanfarrón, bisexual, misógino y
egocéntrico, el llamado “poeta caníbal” engrosa los estudios
criminalísticos de la Procuraduría General de Justicia del
Distrito Federal (PGJDF) que aún no logra concluir los
estudios psicológicos del supuesto asesino descubierto in
fraganti por la policía.

Las fuente principal que nutre el
perfil del “poeta caníbal” es un puñado de escritos
encontrados en los cajones de su departamento que alquilaba
en la colonia Guerrero, en el centro de la ciudad y al que
los agentes de la PGJDF ingresaron para buscar a Alejandra
Galeana.

Esta mujer de 32 años, empleada de una
farmacia, divorciada y con dos hijos, llevaba dos meses de
romance con Calva Zepeda cuando desapareció.

Su madre, Soledad Garabito, quien
acudió a la policía para entregar fotos de la persona con
quien salía su hija y dio pistas de un posible domicilio,
también ha dado información valiosa para analizar la
personalidad del supuesto asesino.

“Era un hombre educado, quiso caernos
bien, como que intentó envolvernos para que no sospecháramos
de él. Era una sensación extraña”, cuenta Soledad, quien no
daba crédito a la noticia del paradero de su hija.

Él, José Calva Zepeda, a quien habían
abierto las puertas de su casa, con quien habían compartido
la mesa y el remitente de una rosa roja que recibían
diariamente en su domicilio, pasó de ser el yerno
“fanfarrón”, que simplemente no caía bien a la familia, a un
mutilador y antropófago .

Sin embargo, la policía sospecha que la
clave de este caso —que podría desembocar en el
descubrimiento de un asesino en serie— está relacionado con
el despecho de un hombre abandonado por las mujeres.

El pasado lunes por la noche, la
policía capitalina llegó a casa del “poeta caníbal” buscando
rastros de Alejandra, y lo que encontró fue una estancia
iluminada con velas negras, moradas, amarillas y rojas. Al
centro, sobre la estufa, en un sartén salpicado con limón, y
encima de la mesa, pedazos del cuerpo de la desaparecida.

Al verse descubierto, Calva Zepeda
saltó por la ventana que daba a la calle y fue atropellado
por un auto que cruzaba por la avenida. Así fue detenido y
trasladado a un hospital mientras los peritos escudriñaban
la escena del crimen.

Hallaron además huesos humanos dentro
de una caja de cereal y más carne humana en el refrigerador,
una novela inconclusa, titulada Instintos caníbales o 12
días, con temas como antropofagia, sadomasoquismo y
sexualidad, y un video snuff en el que supuestamente él es
uno de los protagonistas.

Zepeda confesó ser admirador de Anthony
Hopkins por sus papeles de psicópata en la película El
silencio de los inocentes y Hannibal.

Soledad Garabito dice que el carácter
de su hija cambió desde que conoció a “ese hombre”, y de ser
una joven activa y optimista se volvió triste y reflexiva y
nunca feliz, tal vez contagiada por la tormentosa mente de
“su nuevo amor”.

En su libro, Zepeda describe que es un
“gastrónomo de afición, no de degustación, sino de
elaboración”.

Dice que es un “actor de farsas y
dramas siendo siempre yo mi propio autor, adepto a lo
oculto, la magia, las estrellas y las sábanas de seda,
ortodoxo de la rima, convexo de mis ojos y catador de
música. Un autoexiliado de la familia, la causa de mi
escasez y el fruto de mi abundancia… en síntesis, yo soy la
consecuencia de mis acciones”.

Judith Casarrubia, madre de Verónica,
otra de las víctimas del supuesto asesino, identificó al
“poeta caníbal” como el hombre que secuestró a su hija
—quien, igual que Alejandra, era empleada de una farmacia y
madre de dos niños—, después de que ésta rompiera una corta
relación con él.

La raptó el 24 de abril de 2004 y seis
días después encontraron dos cajas de cartón que contenían
cinco bolsas de plástico negro con el cuerpo mutilado de una
joven, en el municipio de Chimalhuacán, Estado de México,
zona conurbada a la Ciudad de México.

 Por esas fechas, Zepeda trabajaba como
taxista en la zona. Por ello, las autoridades creen que
también podría ser el presunto responsable de los 14 de
asesinatos de mujeres registrados hace dos años en los
municipios de Chimalhuacán y Nezahualcóyotl, al que llamaron
“El asesino de el bordo”.

Después de todo, un seductor: un hombre
atractivo cuyas credenciales variaban entre profesor de
literatura, escritor y periodista, aunque también se animaba
a vender sus pasquines en las zonas clasemedieras de la
ciudad.

 

31 de octubre
de 2007

Es un
criminal peligroso que anhelaba ser madre: peritos

No es buen candidato a tratamiento
tradicional en prisión, determinan 

 

Icela Lagunas

El Universal

Miércoles 31 de octubre de 2007


icela.lagunas@eluniversal.com.mx


http://www.eluniversal.com.mx/ciudad/87450.html

 

 “José Luis Calva Zepeda presenta 12
características de un psicópata. Es un homicida serial y
puede cometer conductas cada vez de mayor peligro y de
absoluto riesgo para la sociedad. Por ello, se sugiere que
sea tratado como un sujeto de alta peligrosidad”.

Así establece el expediente del
presunto caníbal, donde los peritos de la Procuraduría
General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), que
elaboraron su perfil criminal, determinaron que tiene una
enorme habilidad para el robo y homicidio, dos actividades
que realizó alrededor de 15 años.

 “No es buen candidato para las formas
tradicionales de tratamiento en prisión, ya que su
egocentrismo eleva su capacidad criminal y presenta un
transtorno antisocial”, determinaron los estudios y análisis
de su personalidad.

A través de largas jornadas de
preguntas y respuestas, el presunto caníbal de mujeres
desnudó su pensar y su actuar mientras permanecía en la cama
del hospital Xoco.

Las conclusiones de los especialistas,
establecidas en su expediente, lo evidencían: “Tiene una
gran ilusión por quedar embarazado, pero luego se da cuenta
que su naturaleza se lo impide.

 “Su lado femenino no ha logrado salir
del closet”. Según esta evaluación, José Luis intentó
afanosamente dejar descendencia.

A pesar de que tiene tres hijos de dos
relaciones distintas, el presunto poeta, escritor y actor,
que conquistaba a sus novias con poesía, buscó tener otro
hijo. Un hijo de sus entrañas, según deja entrever en sus
escritos La Esfera, Me pareces más pequeña y La Casita del
Árbol.

Con sus novias se presentaba como José
Zepeda y omitía el apellido paterno.

 “Al usar el apellido de la madre, se
interpreta como un rasgo de tener una identidad femenina”,
explicó Patricia Payán Vidaño, una de los peritos que lo
examinan. “Anhelaba tener un hijo, fue por eso que compró
una cómoda, un clóset, una cuna, tina y ropa de bebé”.

Tan grande era su ilusión por un nuevo
hijo que “decoró con caricaturas, un Tigger y Tambor” uno de
los cuartos del departamento 17 de la calle de Mosqueta 198.

Así de claro se lo propuso a Alejandra
y ella se negó. El alcoholismo crónico y el abuso de la
cocaína era los principales reclamos de sus parejas y
familiares.

José Zepeda, alias El Loco, como él
mismo refiere que le decían sus amigos, presenta problemas
con la autoridad, carece de valores familiares, es mitómano
e intenta salir de la mediocridad.

 “No soy un cuentachiles, por lo que si
tengo dinero, me lo gasto”, dijo Calva a las autoridades.

 “Se la sabe, pues presenta sumisión
ante la presencia de custodios. Su conducta es fingida”,
describieron los expertos.


 
“Hizo gala de seguridad al afirmar
que sólo es autor de un homicidio y es tan arrogante que
llega al extremo de desestimar todas y cada una de las
acusaciones e indica que son falsas. Hecha la culpa de sus
acciones a otros”, documenta el expediente.

 

 

 

 

 


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Sobre el autor

Hugo Marietan

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Hugo Marietan

Nacido en Buenos Aires, en 1951

Médico, Facultad de Medicina, Universidad de Bueno Aires, 1981, MN 62757

Médico Psiquiatra, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires, 1986

Formación Docente: Egresado del Curso de Formación Docente Pedagógica en Ciencias de la Salud y Carrera Docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires

Docente Adscripto a la Carrera Docente Facultad de Medicina. de la Universidad de Buenos Aires desde junio de 1991 a la fecha.

Académico Titular de la Academia Internacional de Psicología de Brasil (2002)

Para ver el curriculum completo: https://marietan.com/curriculum/

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