Caso 2: La apuesta

C


 Principal ]
Artículos ] Psicopatía ]
Esquizofrenia ]
Docencia ]
Poesías y cuentos ]
Otros Autores ]
Curso de Psicopatía a Distancia ]
Semiología Psiquiátrica ]
Enlaces ]
Cartas
comentadas
 ]

Depresión ]

Sólo para estudiantes y profesionales de la Salud

 

 Curso
sobre psicopatía 1, año 2004

Director Hugo Marietán


marietanweb@gmail.com


www.marietan.com

Derechos internacionales reservados

 

Entrega 7

 


Un viernes a las 12:30 AM  mientras iba al
Hospital Borda recibo un llamado por el celular. Roxana,
una paciente de 28 años, de profesión técnica auxiliar
relacionada con la medicina, que hacía 15 días que se
antedía por una depresión reactiva a un problema de
pareja, me realiza la siguiente consulta:

“Por la mañana, cuando
estaba por tomar un comprimido de fluoxetina (20 mg), uno
de los comprimidos se cayó al piso, así que lo dejé y tomé
otro. Hace una hora y media llegaron mis sobrinitos para
que los cuide porque mi hermana tenía que hacer un
trámite.

“Al rato el hermanito
mayor me dijo: tía, el bebé está comiendo fósforos. El más
chico tiene un año y medio. Me acerqué y en la boca tenía
el antidepresivo, conseguí sacarle la mitad del
comprimido, y otro poco le saqué limpiándole la lengüita
con un algodón mojado. Pero creo que tomó un cuarto de
Fluoxetina. ¿Esto es peligroso? ¿Qué hago?”

Le pregunto a qué hora
fue y me dice que hace una hora. Le digo que espere mi
llamado que voy a hacer las consultas pertinentes.

Llego al Hospital
Borda y voy a Docencia e Investigación. Les pido a las
secretarias, Susana, de 28 años y Mirta, de 60 años, que
me comuniquen con toxicología urgente. Ellas realizan la
comunicación y se quedan en la oficina. Desde toxicología
me indican que por tratarse de un  niño de un año y medio
deben hacer las maniobras de eliminación de la sustancia:
vómito, sonda para depósito de carbón activado, purgante,
etc., y que esto debe ser hecho en un centro de pediatría
y en contacto con Toxicología para recibir instrucciones
(me llamó la atención el acento de la médica de
toxicología, como del interior).

Inmediatamente llamo a
Roxana y le comunico que debe llevar al instante al bebé
al centro de pediatría más cercano para realizar las
maniobras de eliminación con el fin de evitar cualquier
riesgo en la vida del nene. Le explico la información dada
por toxicología y el por qué de la urgencia.

Roxana dice:

“Entendí lo que me
dijo, pero no puedo hacerlo doctor”.

Le pregunto el por
qué.

“Porque mi hermana me
va a armar un escándalo bárbaro y mis padres se van a
enojar mucho conmigo. Además nadie sabe que yo estoy
tomando antidepresivos”.

Le digo que ese tema
lo podemos tratar después, que ahora lo importante y
urgente es hacer lo que indicó toxicología para evitar
cualquier riesgo en la vida del bebé.

“Usted no me escuchó
bien, le dije que no puedo hacerlo porque mi hermana y mis
padres me van a hacer un gran escándalo”.

Reitero que la había
escuchado bien, pero que ese problema lo íbamos a resolver
luego, que yo me ofrecía a explicarle a la hermana y
padres el por que de la toma de antidepresivos e incluso
que esto se trataba de un accidente. Ahora lo prioritario
era llevar al chico a un centro pediátrico, y le doy,
además, los teléfonos de toxicología para los pediatras, a
mi vez le solicito el teléfono de la hermana.

Ella contesta: “mi
hermana no tiene teléfono, no se preocupe, haré lo que me
pide doctor”.

Le pido que se
comunique conmigo cuando esté en el centro pediátrico para
que yo hable con los médicos.

Así quedamos, eran las
13 horas.

Susana, que había
estado escuchando a medias la conversación dijo:

“Pero esa tipa es una
hija de puta, una boluda, ¡¿cómo es que no entiende que
tiene que llevar ya al chico a una clínica?!”

Y Mirta, con muchos
años trabajando en el Borda, le contesta: “Precisamente,
porque no puede hacer lo que haría cualquiera en esa
situación es que consulta a un psiquiatra”.

 Ya en mi consultorio
a las 14:30 hs, le digo a mi secretaria: “hay una
urgencia: un sobrino de Roxana de un año y medio, ingirió
un cuarto de antidepresivo. Cuando llame Roxana me
comunicas con ella, aún si yo estoy atendiendo. Es
urgente”.

 A las 15 hs hay un
llamado, me fijo en el  Identificador de llamadas y es el
número de Roxana. Le pido permiso al paciente para atender
desde la secretaría, cuando llego el teléfono estaba
colgado. “¿Llamó  Roxana?”, pregunto a mi secretaria, 
“Si, pero desde un teléfono público (mentira), y le dejó
dicho que todo estaba bien, y cuando insistí para
comunicarlo, dijo que no era necesario, que ella llamaba a
la noche”.

Llamo varias veces
durante la tarde al teléfono de Roxana, sin que obtuviera
respuesta.

A las 20 horas se
comunica, me dice lo siguiente:

“Está todo bien, el
nene esta muy bien. Ya se lo llevó mi hermana. Comió y
durmió un rato la siesta”.

Le pregunto si lo
llevó al centro pediátrico:

“Usted me va a matar,
pero no lo llevé, porque lo vi bien. Y no iba a hacer todo
ese despelote si el chico estaba bien. Mi hermana me
mataba. Sé lo que estará pensando de mí, que soy una hija
de puta, una mala persona. Pero yo intuí que estaba todo
bien. Además hablé con el bioquímico del Laboratorio XX y
me dijo que era una droga de pocos efectos secundarios,
pero que hiciera lo que decían en Toxicología. Llamé yo a
toxicología y me atendió una persona con acento
provinciano. Le expliqué el caso y me dijo que esta mañana
había llamado un médico por un caso así y preguntó si era
el mismo. Yo, por las dudas le dije que no. Me hice pasar
por la madre. Me preguntó cuánto hacía que el chico había
tomado la fluoxetina; hace cuatro horas le dije. ¡Ay,
señora!, me contestó, si usted se demora dos horas más, me
estaría llamando llorando. Y me dio las instrucciones que
usted me había dado, y que era muy urgente. Pero yo miraba
al chico y estaba bien. Así que esperé. El se puso a jugar
como siempre. Llegó mi hermana y se lo llevó. No le dije
nada de lo que había pasado, pero llamaba cada media hora
a la casa de ella con cualquier excusa, para saber como
estaba el nene. Y hasta ahora estaba bien, incluso fue
caminando con el padre hasta el supermercado. Yo le
agradezco mucho doctor todo lo que hizo, su preocupación,
sé que usted piensa que estuve mal, pero yo intuí que al
chico no le pasaba nada”.

Le dije que el bebé
había corrido un gran riesgo y que debía comunicárselo a
la madre, para que ella hiciera lo correcto.

Ella insistió que el
chico estaba bien y que me iba a mantener informado.

El sábado a las 11:41
a.m. deja un mensaje en el contestador del celular
diciendo  que “el nene no tiene absolutamente ningún
problema, desayunó y está jugando con sus juguetes, Está
mejor que yo. Le agradezco todo lo que hizo por nosotros”.

 

Análisis
semiológico de este episodio
.

 a) Mujer de 28 años,
soltera, vive sola, auxiliar médica, buen nivel
intelectual.

b) Queda a cargo de
dos niños, sus sobrinos.

c) El de un año y
medio ingiere accidentalmente una cantidad indeterminada
de fluoxetina, ella presume un cuarto de comprimido (0,5
mg).

d) Llama para
informarse de la conducta a seguir. Esto indica que conoce
que algo dañoso puede ocurrirle al chico y que ella
desconoce qué hacer frente a este accidente.

e) Es informada por el
médico psiquiatra, por Toxicología y por el Laboratorio de
la posible toxicidad del medicamento para el niño y, con
toda claridad y marcación de alarma, las conductas a
seguir para preservar al niño. Esto indica que
cognitivamente fue informada de todas las consecuencias
(el riesgo) y las normativas que se le ordenan seguir (la
ley).

f) “Si hago eso mi
hermana y mis padres me van a matar”. Ella prioriza las
consecuencias del hecho sobre ella (un reproche), sobre
las consecuencias sobre el niño (riesgo de vida).

g) El terapeuta asume
la responsabilidad de aclarar lo necesario frente a los
padres y la hermana, ante la emergencia y priorizar las
conductas de salvataje del niño.

h) “Doctor, yo no
puedo hacer eso”.

i) “ Está bien, lo
llevaré al centro pediátrico”. La paciente miente ante la
presión.

j) Llama para decir
que el niño está bien, pero miente sobre el origen del
llamado para evitar hablar con el terapeuta, lo omite, y
dice que llamará a la noche. Aquí la paciente asume el
RIESGO, conoce que está mal lo que está haciendo (por eso
evita hablar con el terapeuta y le da el falso mensaje a
la secretaria de que todo está bien, para evitar una
posible intervención directa del médico ante la
situación). Es decir, no hace, y bloquea toda posible
acción de los demás.

k) Llama a las 20 hs
para informar que el niño está bien, que no lo había
llevado a ningún centro médico, porque lo había observado
y no presentaba ningún síntoma de alarma y que intuía que
el niño iba a estar bien. Roxana prioriza su valoración de
la situación (sus códigos y su manera de valorar) por
sobre todas las valoraciones de los expertos  (la
valoración de los demás, de la sociedad, de la ley). Se
JUEGA a una posibilidad: QUE NO PASE NADA. Aspecto lúdico.

l) No le informa a la
madre de lo que pasó con el niño y deja que se lo lleve
sin que el niño tenga alguien que al menos lo observe. Es
decir le sigue quitando las posibilidades.

Ella llama cada media
hora, con cualquier excusa, para saber el estado del
sobrino. Continúa así la SOBRE VALORACIÓN de su criterio.
Irresponsabilidad.

 

Resumen:

– conducta rara (en
sentido de no frecuente, no normal)

– Asume un riesgo que
difícilmente una persona común asumiría: la posibilidad
del daño sobre un bebé de un año y medio, sin ninguna
chance de valerse por sí mismo

– Prioriza su
valoración (su ley) por sobre las otras valoraciones
calificadas (la ley aceptada). Es decir conoce la letra de
la ley, conoce las consecuencias.

– Irresponsabilidad.
Ella determina en qué consiste su deber: cuidar al chico
mientras está con ella y luego llamar cada media hora para
ver cómo estaba.

– Esta conducta la
convierte en “peligrosa para terceros”.

– Aspecto lúdico.
Juega a que “no va a pasar nada”.

– Cosificación del
bebé.

 Roxana hace un uso
particular de la libertad (no tolera los impedimentos),
tiene códigos propios, tolera estímulos intensos (el
asumir un riesgo de esa naturaleza), cosifica al bebé:
egocentrismo, falta de empatía (falla en colocarse en
lugar del bebé, de la hermana, de los padres, de todos los
que estaban relacionados con el hecho), manipulación
(miente a todos, evita la participación activa del
terapeuta) y muestra un insensibilidad hacía el niño
fácilmente valorada como cruel. Todo lo cual hace el
diagnóstico de ACTO PSICOPÁTICO GRAVE, por colocar en
situación de peligro la vida del niño

 

Conclusión:

Cuando expongo este
caso en las clases para médicos o alumnos de medicina,
suscita una fuerte emocionalidad y controversias, y
especulan con distintas posibilidades que ellos hubiesen
tomado. Siempre pregunto por qué se considera a esta
persona como psicópata y no como neurótica. ¿cómo hubiese
reaccionado un neurótico?

El neurótico también
es preso de sus miedos, algunos son muy mentirosos y
manipuladores, a veces intensos. No obstante tienen un
límite y es el de sentir que interactúan con personas, no
con “cosas”. Pueden ser dañinos, pero pagan su propia
factura por ello, sienten ese displacer interno que
llamamos culpabilidad. Y si bien siempre están tratando de
zafar de situaciones en las que ellos sean perjudicados,
nunca llegan a tales extremos de poner en riesgo la vida
de otros concientemente y con el conocimiento técnico del
daño.

También tienen un
límite en soportar la presión y asumir riesgos graves.


Resumiendo creo que una histérica hubiese
pedido, con gran escándalo, ayuda a sus vecinos; o se
hubiera arrastrado con el bebé hasta un taxi para llevarlo
al centro pediátrico y allí, mientras un médico atiende al
chico, otros tres la atenderían a ella… pero lo
llevaría.

 

 

 


Si desea dar su opinión o
aporte
escríbame a consultashm@gmail.com
o
click AQUI

 

Sobre el autor

Hugo Marietan

Agregar comentario

Hugo Marietan

Nacido en Buenos Aires, en 1951

Médico, Facultad de Medicina, Universidad de Bueno Aires, 1981, MN 62757

Médico Psiquiatra, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires, 1986

Formación Docente: Egresado del Curso de Formación Docente Pedagógica en Ciencias de la Salud y Carrera Docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires

Docente Adscripto a la Carrera Docente Facultad de Medicina. de la Universidad de Buenos Aires desde junio de 1991 a la fecha.

Académico Titular de la Academia Internacional de Psicología de Brasil (2002)

Para ver el curriculum completo: https://marietan.com/curriculum/

Redes Sociales

Puedes seguirme en las redes sociales e interactuar conmigo.