Psicopatia Dr.Hugo Marietan

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Psicopatía, psicópatas y
complementarios


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Carta


Mi hija, la sinfónica

Complete datos de la
persona que se presume como psicópata
:

Edad:
20

Estado civil:
soltera

Profesión, estudio o trabajo que
realiza:
Profesora

Lugar de residencia actual,
ciudad y país:
Argentina

Sexo:
femenino

Otro dato de interés:
los refiero al final, en la
pregunta ¿Desea agregar algo más?

 

Datos de quien contesta
el cuestionario (imprescindibles)
:

Edad:
49

Lugar de residencia actual,
ciudad y país:
Argentina

Profesión, estudio o trabajo que
realiza:
 Profesora

Sexo:
femenino

¿Qué relación tiene o tuvo con
esta persona?:
madre

¿Cuánto duró/dura la relación?:

¿Cómo la conoció?:

¿Qué le atrajo/ atrae de esta
persona?:

¿Qué es lo que más le hacía/hace
sufrir?:
su falta de
empatía, de afectividad.

 

 

A. Satisfacción de necesidades
distintas

 

A1. Uso particular de la
libertad

¿Cree que todo es posible?
Sí. Continuamente direcciona su
vida en función de distintos proyectos alocados. Por
ejemplo, en una oportunidad, se le ocurrió estudiar
medicina, cuando no tenía condiciones objetivas ni
subjetivas para tal carrera. Otro día, se apareció con la
idea de ir a Suiza a perfeccionarse en el violín, cuando
bastaba con un mínimo análisis económico-racional para
advertir que no era posible.

Impedimentos: ¿Tolera las
frustraciones y los fracasos?

No. En la oportunidad de un
concierto  (a los 16 años) se puso frenética porque
no le salía un pasaje musical, y arrojó con violencia
contra el piso el arco del violín que era carísimo. En
otra ocasión, salió segunda en una audición para entrar en
una Orquesta Sinfónica de  y responsabilizó al
presidente del jurado (su profesor) por haber favorecido a
alguien que “no sabía tocar como ella”.

 

A2. Creación de códigos
propios

¿Respeta la ley y las normas
comunes?
No. En tercer
año de la escuela media, lideraba revueltas en el curso
contra los profesores, y se “encubría” en el anonimato del
grupo. Asimismo, nunca le importó ni ejerció el deber
cívico de ir a votar en las elecciones.

¿Sigue su propia ley y sus
propios códigos?
Sí. A
los 16 años, cuando se fue a vivir a Cba. capital con su
hermana que estudiaba en la Universidad, había pactado con
ella estudiar violín durante la mañana, mientras su
hermana cursaba, y además preparar el almuerzo. Nada de
esto cumplió y dijo que “ella no había pactado eso y
que si su hermana quería estudiar en silencio, que fuera a
una biblioteca pública
” (durante las tardes, invitaba
a amigos y amigas de la Orquesta a tomar el té y a
jaranear en el departamento). Además, en el mismo período,
dormía de día y permanecía hasta altas horas de la
madrugada escuchando música y tomando mate en el balcón, o
haciendo baños de inmersión en la bañera porque decía que
tenía stress y que de sólo tocarse sentía dolor en la
piel.

¿Carece de remordimientos o de
culpa?
Sí. En la misma
época, comenzó a fumar a escondidas, y cuando sus padres
nos enteramos a través de la hermana mayor, lloró pero no
por haber ocultado o mentido, sino porque la amenazamos
con traerla de vuelta a nuestra ciudad . Otro episodio: en
enero del 2009, habiendo ya pasado “mucho agua debajo del
puente”, vino  con una actitud muy “compradora”, y
cuando su hermana mayor le recriminó que su madre (o sea,
yo) había sufrido mucho por un episodio que se suscitó en
diciembre de 2007[1],
ella dijo con sorpresa y displicencia: “¿En serio?
¡Pero no era para tanto!
”.

¿Le echa la culpa a los demás de
sus errores?
Sí. En
febrero de 2009, recibimos en nuestra casa llamados
anónimos que la trataban de “mala persona”, “usadora” y
“lesbiana” (y que, además, le estaba haciendo “mal a J.”).
Para nosotros fue una confirmación demoledora porque
pensábamos que vivía con cuatro chicas en otra dirección
(ella nunca permitió, durante 2008, que fuéramos a su
casa). Ante esto, le enviamos un mail (no sabemos cuál es
su dirección ni cuál es el número de su nuevo teléfono, y
además es imposible mantener una comunicación telefónica
adulta). La respuesta de su mail fue: “Porqué no le
preguntás a tu prestigioso psicólogo amigo porqué soy
lesbiana? Gracias a dios me alegro de no haber nacido de
un repollo. Así como yo hago terapia estaría buenísimo que
uds. también piensen en hacerla
”. A los pocos
minutos, llegó otro mensaje con el asunto “última
cosita…”
que decía: “Espero que ahora dejen de
gastar tanto tiempo en preocuparse por mi y empiecen a
observar el núcleo familiar. Mis problemas, mis tacs, mis
tpi, los trato con mi analista
[2]
enfrenten de una vez por todas las verdades y dejen de
ocultarlas o negarlas. Nadie es perfecto. No me como más
ese verso.
”.

Además del ejemplo referido,
puedo citar: *echó la culpa de que se iba  a ver a su
profesor de violín; *se peleó con su profesor de anterior
porque no la había hecho entrar a ella a la Orquesta
Sinfónica; *se peleó con el director de la escuelita de
música donde actualmente trabaja porque le dieron el
Auditorio por 2 hs. para que hiciera un concierto, y ella
se tomó casi 3 (una vez más, la culpa la tenía el director
por no promover los buenos conciertos); *se peleó con un
integrante de la Orquesta Sinfónica y lo trató de “puto
reprimido
” (el motivo que ella arguyó fue que,
sin querer, le había tocado la cola a este violinista con
la punta de su pie desde el atril de atrás. Ante esto, el
afectado presentó una carta al Director de la Orquesta
para que la sancionaran); etc.

También, le echó la culpa a su
ortodoncista de que le había dejado la mordida torcida,
cuando era ella la que no iba a los turnos, y encima le
dejó debiendo dinero que yo tuve que ir a pagar luego
($80).

¿Repite errores?
Sí. Desde febrero de 2006 hasta
julio de 2007, estuvo viviendo con esa amiga J., hasta
que, por motivos que desconocemos, la echó de su casa
(ella dijo que era porque el hermano de J., que hacía
pocos días se había ido a vivir con ellas, “le había
llenado la cabeza” a su hermana, y porque la hacía limpiar
como un burro de carga y él se arrogaba su tarea). Ante
esa circunstancia (julio de 2007) fuimos con mi marido en
su auxilio y le alquilamos un hermoso departamento. Pero
sucedió que en marzo de 2008, empezó con la idea de que
iba a dejar el departamento por motivos económicos.
Nosotros le dijimos que le daríamos más dinero (la
mensualidad en aquel momento era de $1.200), pero se
empecinó y se fue a vivir (eso fue lo que dijo) con cuatro
supuestas chicas. Para nuestra sorpresa, en realidad, se
había vuelto a “amigar” con J. y se habían alquilado un
departamento juntas (a esto lo supimos por los llamados
anónimos).

 

A3. Repetición de patrones
conductuales

¿Repite de la misma manera las
acciones negativas?
Sí.
Tiene una gran dependencia del alcohol y, sabiendo que es
dañino para su salud (es raro porque es bastante
hipocondríaca), toma a la ligera esta dependencia y sigue
consumiendo en demasía. Baste mencionar que es una
“experta” en tragos con bebidas blancas.

¿Tiene algún signo que anticipe
sus conductas negativas?

Sí, pero más que sus conductas
negativas, hay elementos que hacen sospechar que va a
comunicar
un hecho negativo ya consumado. El elemento
de anticipo habitual es “mover la cola”, esto es,
comportarse lisonjeramente (diciendo lo que uno quiere
escuchar), traer regalos de poca monta, magnificar algún
tipo de conquista, plegarse a los valores del núcleo
familiar (por ejemplo, los diálogos en la mesa), etc.

La última vez que vino a
nuestra casa (enero de 2009) trajo alfajores, remeras para
su hermanas (cuando es bastante tacaña para con la
familia), se comportó cordialmente con su padre (que
últimamente, ni la hora le daba), dialogaba en la mesa y
“compartía” opiniones y puntos de vista con algunos de
nosotros, cuando siempre se caracterizó por contradecirnos
y no dialogar. Nosotros nos ilusionamos pensando que había
cambiado y madurado. A los pocos días, recibimos los
llamados anónimos en los que referían su maldad, su uso de
las personas y su lesbianismo. Esto hecho marcó una
profunda quiebra para toda la familia: ¡fue como si nos
hubiera arrasado un tsunami!

 

A4. Necesidad de estímulos
intensos

¿Tiene conductas de riesgo?
Sí. Consume mucho
alcohol
y vive mucho de noche. Igualmente, por
fotos que ha subido a su Space (tiene también
Facebook
, pero le dijo a sus hermanas que no aceptaba
amigos, cuando éstas comprobaron que no era así), se ve
rodeada de círculos lésbicos con mujeres que son muy
mayores
y que aparentan ser bastante “heavy”.

¿Se aburre con facilidad?
Sí. Cada vez que viene a
nuestra casa, nos empieza a organizar nuestra vida en
función de sus tours: ir a visitar la ruta pesada
(una zona de prostitución en la ciudad a la que siempre
nos negamos a ir); ir a dar vueltas por el centro y la
costanera; ir a pescar; ir a comprar helado; ir a manejar
ella el auto en la quinta; etc. Asimismo, pasa gran parte
del día tirada en la cama boca arriba (antes tenía un
equipo de música, así que ponía música de Sabina a alto
volumen, sin importarle el vecino que se ha venido a
quejar porque sufre de los nervios), y cuando dice que
está “re aburrida” le dice a su hermana menor: “Divertime”.

En otras oportunidades, cuando
la situación en los almuerzos y cenas era muy tirante,
ella decía con violencia: “¡Acá falta el muerto!”,
como diciendo “Esto es un velorio.”

También, manifestó que
últimamente la Orquesta Sinfónica (en la cual estaba como
contratada), la aburría y hacía mímica en los ensayos
(ella está en los primeros violines). Incluso, dijo
también que se aburría dando clases a los “pendejos”, por
lo cual empezó a comprarse juegos didácticos que
supuestamente eran para hacer las clases más divertidas
para sus alumnos.

En general, es abúlica y
“comodona”. Para la Navidad de 2007, por ejemplo, vino un
día antes y cuando todos estábamos trabajando
denodadamente y a contra reloj, ella estaba en una
reposera, tomando cerveza y tocando la guitarra (decía que
le ponía “el elemento artístico” a la tarea).

¿Tiene proyectos de vida a largo
plazo?
No. Cuando su
padre le preguntaba qué pensaba hacer durante el año, ella
le respondía: “¡Uh! ¡Falta tanto para que empiece el
año!
”. Asimismo, cada seis meses tiene un nuevo
“proyecto”. Primero fue ir a vivir a un lugar; luego, ir a
vivir a otro lugar. En una localidad, se cambió de lugar,
tres veces. Dejó la Orquesta Juvenil y fue a tocar a un
pub
, los viernes y los sábados. Empezó la Licenciatura
de Composición Musical en una Universidad Nacional d, y
dejó al mes. Empezó francés, y dejó al año (con italiano
había pasado lo mismo). Quiso empezar Medicina, pero dijo
que “llegó tarde al cursillo de ingreso”, y eso la puso
triste. Hace poco tiempo, conoció a una violinista de
jazz, y quiere ir a tomar clases con ella a Bs. As.
Igualmente, le envió a los músicos de Sabina un demo
porque quiere ir a tocar con ellos (últimamente, tiene la
idea fija de “ser famosa”). Está tomando también clases de
canto, y dice que ella puede dar una nota sobreaguda que
es excepcional. Ha abandonado el violín, y toca la
guitarra, y quiere empezar en una escuela de composición y
música popular  (porque dice que escribe muy bien y
que quizá puede llegar a ser una compositora famosa).

¿Abusa de drogas o alcohol?
No sabemos de las
drogas, pero sí del alcohol en exceso.

¿Tiene conductas raras o
perversas en lo sexual?

Considero que el lesbianismo en ella se presenta como una
conducta desviada. Desconocemos si ha habido engaños o ha
tenido parejas paralelas a esta relación con J., pero
sospechamos que sí. Igualmente, tiene la idea fija del
sexo, y consume muchos programas televisivos relativos a
la temática (The L Word; Sexo al Desnudo con el
Dr. Drew
; Alessandra tu sexóloga; programas de
Utilísima relativos a cómo encarar el sexo con tu
pareja, etc.).

En el perfil de su Facebook
(cuando había aceptado a sus hermanas), escribió que le
gustaban las películas de monjas lesbianas y depravadas, y
contó lo mismo en una cena en casa (no dijo nunca el
nombre de la película).

¿Tolera situaciones de mucha
tensión?
Sí. Siempre nos
llamó la atención que pudiera dormir a oscuras y sola sin
sentir miedo alguno. También, cuando le comunicamos que la
acusaban en llamados anónimos de lesbiana, no se inmutó y
dijo que le gustaría sentarse con la persona que la
acusaba en una mesa de bar, para preguntarle por qué la
envidiaba tanto e inventaba esas cosas.

Hace poco, cuando le expresamos
que en octubre de 2009 íbamos a dejar de pasarle la
mensualidad porque iba a ser mayor de edad, respondió por
mail: “yo no me llamo “1000 pesos por mes” ni
sostengo el vínculo familiar a través del dinero. Así que
voy a ser buena: les dono ese dinero para invertir en lo
que quieran. Yo estoy muy bien con mi sueldo, con mis
amigos y en el amor…
”. A los pocos días, volvió
a mandar un mail, inventando la necesidad urgente de una
nueva ortodoncia para lo cual necesitaba $6.000 y
que con cuánto la podíamos ayudar… Se le respondió también
por mail: “Respecto del dinero, contás con lo que se
te va a depositar mensualmente, más el pago de la afip y
el abono de teléfono, hasta el mes de octubre de 2009,
inclusive, tal como nosotros lo hemos decidido y te lo
hemos comunicado en su oportunidad.
”. Su respuesta
final, la última que hemos recibido y después de que nos
ha insultado y denigrado, fue: “Bueno genial, muchas
gracias. Besos
”.

 

B. Cosificación de otras
personas

¿Es egoísta?
Sí. Hubo un episodio muy
impactante en febrero de 2008. Ella estaba en nuestra casa
y su papá se ofreció a llevarla en auto hasta la casa de
ella (en aquel entonces, vivía sola en el departamento que
le habíamos alquilado). Ella accedió inmediatamente porque
no le gustaba viajar en colectivo. Salimos temprano,
fuimos al supermercado para hacerle una compra importante,
fuimos a almorzar y, una vez en el departamento, su padre
le hizo algunos arreglos. Nos pidió entonces que nos
fuéramos porque ella tenía que salir a la tarde con sus
amigos y tenía que prepararse tranquila
. Yo le dije
que no sea tan desconsiderada y que, por lo menos,
necesitaba recostarme una hora en la cama. Tras esto,
tuvimos que volvernos con una tormenta terrible en la
ruta. Ella no se conmiseró en lo más mínimo.

Otro hecho llamativo: en un
almuerzo, aquí en casa, me dijo que ella jamás optaría por
formar una familia como yo porque “los pibes te
enquilomban todo y te cagan la vida
”. Su padre le
dijo: “Si tu madre hubiera pensado de la misma manera, vos
no estarías hoy aquí”. Ella se encogió de hombros y no
hizo mayores comentarios.

Por último, recuerdo que para
el último cumpleaños de su padre, dijo que no iba a venir
porque tenía que volverse al día siguiente y eso le daba
dolor de columna.

¿Se cree superior a los
demás?
Sí. Otra vez,
vino con la historia de que se había raspado la pierna con
un clavo. Como es hipocondríaca, quería ponerse la vacuna
contra el tétanos. Eran las 11 de la noche, y tuvimos que
hacer un rally para conseguir la vacuna por toda
nuestra ciudad y la ciudad vecina. Además, había que ver
quién se la iba a colocar. Logramos encontrar una
dependencia municipal  que lo hizo. Su comentario
fue: “¿Acá me voy a poner la vacuna, con estos negros
vacuneros de cuarta?
”.

Otro episodio fue en un
hipermercado . Estaban en un bar con su hermana menor, y
ésta le preguntaba a la moza especificaciones sobre un
submarino. Cuando la moza se fue, ella le dijo a su
hermana: “No le preguntés tanto, no seas idiota. ¿No te
das cuenta de que es una resentida que ni debe haber
terminado el secundario?
”


[3]
.

Siempre, además, trató de menos
a su hermana menor (de 15 años). La última vez que vino a
nuestra casa, en un almuerzo, hubo una discusión acerca de
las pautas sociales y la naturalización de ciertas
conductas en determinadas culturas (v. g., el abuso de
menores). Su hermana más chica dijo que el abuso a menores
era algo que a los niños los violentaba y les hacía daño.
Ella dijo, con violencia y desprecio: “¡¡¡ESO ES LO QUE
A VOS TE ENSEÑARON!!!
”.

¿Todos deben girar a su
alrededor según sus deseos?

Sí. Por ejemplo, cada vez que
venía a casa, se venía con lo puesto (sin cepillo
de dientes, sin desodorante ni ropa de dormir, ropa
interior, peine, etc.). Inmediatamente, había que salir a
comprarle todo lo necesario o se los sacaba a sus
hermanas. También, como ya he contado, había que
disponerse todo el día para sus deseos de diversión (ir a
pescar, salir a dar vueltas en auto, comprar helado, jugar
a la pelota, etc.).

¿Hace lo que quiere sin
importarle las consecuencias?

Sí. Cuando en julio de 2007 su
amiga J. la echó de su casa, tuvimos que alquilarle un
nuevo departamento con el ingente gasto que eso significó
para la familia. Pero a los 11 meses, sin mediar
reflexión, rescindió el contrato, tiró por la borda las
garantías conseguidas y le dijo a la dueña que no le
alquilaba más porque se había ganado una beca para Suiza
(nosotros nos enteramos de esto porque llamó a casa el
esposo de la dueña diciendo que no la podía ubicar, que
tenía que pagar unas boletas de teléfono). Ahí ella nos
pidió que la ayudáramos con $1.500 para la rescisión del
contrato de alquiler. Esa fue la primera vez que le
dijimos que no
.

Por la misma época, ella era
Concertino de la Orquesta Sinfónica Juvenil . Como había
empezado a salir demasiado de noche, y tenía ensayos los
sábados por la mañana, esto era algo que le molestaba. Así
que decidió dejar la Orquesta sin más ni más, a pesar de
que nosotros le dijimos que estar ahí era un importante
trampolín para la Orquesta Sinfónica Municipal que es
rentada. Reaccionó con ira diciendo: “¡No hablen al
pedo si no saben cómo funcionan las cosas!
”.

Empatía: ¿Le importa los
sentimientos del otro?

No. Desde el año 2005 hasta el 2008 inclusive, todas las
noches yo la llamaba desde un teléfono fijo, desde un
celular o le mandaba un mensaje de texto. Ella sólo
contestaba. Jamás tomó la iniciativa de llamar o escribir
ella, excepto cuando necesitaba dinero (ej.: “Tenés
idea de cuándo me podés depositar la plata? Gracias. Besos
a todos.
”). Yo siempre le decía que me preocupaba por
su vida y por lo que le pudiera pasar, pero a ella nunca
le importaba. Todas las noches yo me iba a dormir con el
celular debajo de la almohada esperando su llamado de
regreso (habíamos quedado en que, cada vez que saliera, me
iba a avisar cuando llegara). Una mañana eran las 9 hs. y
no había recibido el llamado. Me desesperé y empecé a
llamar desde nuestro teléfono fijo más de 50 veces a su
celular y al teléfono fijo que tenía en el departamento.
Ya pensábamos con mi marido dar parte a la policía. Cuando
por fin atendió dijo que se había “colgado” en un bar con
J., porque se habían amigado… después del episodio que la
había echado de su casa.

En diciembre de 2006, por otra
parte, cuando todavía estudiaba algo de música clásica, la
entusiasmamos para que participara en una selección de
jóvenes músicos para participar en una Orquesta en
Alemania. Fuimos yo, ella y un pianista acompañante a Bs.
As. Pocos días antes, había sucedido el episodio que
refiero en la cita a pie de página N° 1
.
Familiarmente, tuvimos un gasto tremendo (pasajes, hotel,
comida, honorarios del pianista, inscripción, etc.). Tocó
“sin alma”, un desastre. Además, durante los dos días, me
trató como una piltrafa, negándose a dialogar (se daba
vuelta y se dormía), caminaba seis pasos adelante mío sin
esperarme cuando salíamos a pasear, etc. Cuando llegamos a
casa, en lugar de volver conmigo , tomó el primer
colectivo a su casa  y tuve que quedarme esperando 5
hs. sola. En ese viaje yo le pregunté: “¿A vos te
parece que tus padres vamos a querer tu mal?
”. Me
respondió, dándome la espalda: “Y… no sé”.

¿Manipula?
Sí. Una vez fue a participar de
otro concurso (mediados de 2006). La llamé a la noche para
saber cómo le había ido, y me respondió lacónicamente: “Estoy
en un bar. En este momento no te puedo atender porque el
mozo me está tomando el pedido
”. Cuando volví a llamar
le agarró un ataque de locura y me dijo a los gritos que
ella no iba a seguir tocando más con ese “arco de mierda”
que tenía, y que tenía que comprar otro urgente que salía
$ 5.000. Yo tuve que convencerlo inmediatamente a mi
marido para distraer dinero de una casa que estamos
construyendo, para que le compráramos el arco.

También, cada vez que venía a
casa, empezaba a revisar, entre otras cosas, el placard de
su hermana más chica y decía que “la pendeja” tenía mucha
ropa y que a ella no le compraban nada. Insistía todo el
día en ese tema, hasta que al otro día yo salía a
comprarle algo o la “gratificaba” con una cartera o un
perfume mío o de sus hermanas.

¿Seduce?
Sí. Cuando quiere, es
encantadora. En una oportunidad, a los 15 años, se había
empecinado en ser amiga de dos mellizas, hijas de la
profesora de inglés de su colegio. Las mellizas eran mucho
más grandes que ella (le llevaban más de 5 años). Para
lograr su cometido, empezó a acercarse a ellas en donde
las encontraba, se invitaba a la casa a tomar mate,
llevaba facturas, y hacía todo esto con la mejor de sus
sonrisas y un excelente buen humor (es muy graciosa,
cuando quiere). Después, se olvidó al poco tiempo de las
chicas, y no les habló nunca más. Hasta el día de hoy, las
chicas me siguen preguntando por ella.

Otro episodio: cuando estaba
viviendo  con su hermana, invitaba a almorzar a un
violinista que le decíamos “el bastón” (porque era
petizo). Le preparaba unos almuerzos espectaculares, pero
con la comida “especial” reservada para su hermana (todas
las semanas, yo les daba una comida más rica para que la
comieran el día que ellas eligieran). Esto mismo, hizo la
primera vez que su padre visitó el departamento. Le
preparó pollo con champignones… pero después, nunca más le
ofreció ni un vaso de agua.

¿Miente?
Sí. Las mentiras más
sofisticadas hasta ahora han sido: que vivía en un
departamento con cuatro chicas, mientras que lo hacía con
J. (nos creímos esta mentira casi 8 meses); que no gastaba
tanto crédito del celular que le pagábamos, porque ya no
era tan dependiente de éste (nos enteramos que tiene otro
teléfono con cámara, y otro número que no sabemos); que no
vivía con perro alguno, cuando vive con J. y una perrita
caniche blanca (nos enteramos por unas fotos que olvidó de
borrar de una cámara que se compró, y tampoco nunca nos
contó).

En otra oportunidad, en febrero
de 2006, nos llegó una cuenta de $350 de teléfono. Mi
marido reclamó a Telecom y pidió que le enviaran la lista
sábana. Primeramente, le preguntamos si ella no había
hecho los llamados. Lo negó. Insistimos, y aceptó que
había llamado, pero no más de media hora. Cuando llegó la
lista sábana, comprobamos que habían sido 5 hs. que había
estado hablando con J. (en dos o tres llamadas
interurbanas), y ella dijo que “se había colgado”
sin darse cuenta. En esa oportunidad le hicimos pagar la
diferencia con sus propios ahorros.

¿Actúa para conseguir lo que
quiere?
Sí. Cuando
decidió irse a su departamento a principios del 2006,
montó toda una historia de desavenencias con el profesor
de música que no la estimulaba, que no tenía posibilidades
de trabajo, que era imposible convivir con su hermana
mayor, que había conseguido un excelente profesor  y
que le cobraba menos la clase, etc. Así, empezó a viajar,
pero al poco tiempo, dijo que su columna no lo soportaba,
y que J., “que era como su madre”, le había
ofrecido quedarse a vivir en su casa. Así, con un “tráfico
hormiga”, fue llevándose todas sus pertenencias a su
departamento.

Más adelante, cuando decidió
irse del departamento en el que vivía sola, y ante nuestra
negativa de ayudarla, pagó sola la multa, hizo el traslado
sola, dio sola de baja a los servicios, dijo que iba a
ahorrar más dinero, que iba a estar menos sola, etc.

Coerción: ¿Usa la agresión
física para conseguir sus objetivos?

No.

¿Usa la agresión psíquica
para conseguir sus objetivos?

Sí. Uno de los modos para
conseguir dinero, por ejemplo, es decir que a su hermana
mayor la mantienen con casa y comida, y que a ella le
deben dar el equivalente. En una oportunidad, y
refiriéndose con violencia a este tema, dijo: “Si Uds.
no me dan la plata, no me ven más el pelo
”.

También, en una discusión muy
fuerte que hubo le dijo a mi marido que él era un
dictador, que yo era un títere, que la hermana mayor
reproducía al padre y que su hermana más chica era un
pelele. En esta discusión, la pregunta había sido si J.
era lesbiana… pregunta que nunca respondió.

Parasitismo: ¿Vive del
esfuerzo de otro?
Sí y
no, a medias. Si bien trabaja, durante estos últimos
cuatro años, ha recibido $1000 en efectivo más $200 que
representan el pago de la AFIP (es monotributista para lo
cual tuvimos que empanciparla) y el celular (además de
ropa, regalos, pago de pasajes, peluquería, etc.). Todo
los meses, y como única excepción, escribe un mensaje a
principios de mes para saber cuándo le van a depositar el
dinero.

¿Usa a las personas?
Sí. A su padre siempre lo usó
para que le pagara, le hiciera las mudanzas, le instalara
los artefactos eléctricos, le hiciera los arreglos, etc.
Después, lo despachaba de un plumazo.

A su abuela la hizo viajar 
porque era una de las garantías para el alquiler del
departamento (julio de 2007). Cuando ella murió, cuatro
meses después de este hecho, solamente me mandó un mensaje
de texto que decía: “Vos sabés que yo no tenía onda con
la abuela, pero lo siento por vos
”. De esa misma
abuela decía: “Cuando  nos asomemos por el balcón
y veamos una bola de grasa, ya sabemos que no tenemos que
abrir
”.

¿Logra distorsionar los
valores y principios de los demás?

Sí. La última vez que vimos, su
hermana mayor estaba preparando las últimas materias para
recibirse. Su hermana estudiaba en su pieza, en enero,
mientras todos estaban en la pileta. Cada vez que pasaba
frente a su habitación le decía: “Me das pena” y le
insistía para que dejara de estudiar y fuera a tomar sol.

Cuando recibimos el primer
llamado anónimo el 3 de febrero de 2009 al mediodía, tanto
su padre como yo le hablamos inmediatamente. Cuando yo le
pregunté si estaba haciendo cosas malas, espetó: “¿Qué
es lo malo para vos?
”.

Sirve también de ejemplo, la
respuesta que le dio a su hermana menor cuando se discutía
sobre el abuso de menores (“¡¡¡ESO ES LO QUE A VOS TE
ENSEÑARON!!!”).

También, a los 15 años, se
mostraba marcadamente abúlica en misa. Dijo que no quería
ir más, y se la respetó. Pero más tarde empezó a inducir a
su hermana menor para que no fuera también ella.

¿Es insensible?
Sí. A fines de 2005, dio un
concierto en el Conservatorio. Todos estábamos muy
emocionados cuando terminó de tocar, sobre todo su abuela
y su hermana mayor, y ella les dio una palmadita en el
hombro y les dijo “Bueno, ya está, no es para tanto”.

Otra vez, pasó varios días sin
dar señales de vida a través de los mensajes de texto.
Cuando yo le dije que no sea tan insensible, que pensara
que yo estaba sin poder dormir por lo que le pudiera
pasar, y que se pusiera en mi lugar, ella respondió: “Bueno,
está, está…
”.

¿Es cruel?
Sí.
La última vez que vino,
durante un almuerzo, me dijo que ella jamás seguiría mi
camino, porque está bien querer formar una familia y tener
hijos, pero que ella no iba a resignar su vida y sus
sueños más grandes.

También, la última vez, se
acostaba en un sillón del living a dormir la siesta (a
donde sabe que no tiene que acostarse), y el perro iba a
lamerla. En dos oportunidades, y montada en cólera, lo
agarró al perro del cuello y le gritaba: “¡¡¡TE ODIO!!!
¡¡¡TE ODIO CUANDO HACÉS ESO!!!
”.

¿Humilla y desvaloriza?
Sí.
Yo bajé 12 kg. t, y ella
jamás me dijo nada. Su padre le preguntaba: “¿No la vez
más delgada a mamá?
”. Ella contestaba sin entusiasmo:
“Sí, puede ser”.

Respecto de la humillación, en
la Navidad de 2007, le hizo burla a una de sus primas que
estaba sentada frente a ella en la mesa. Ella repetía las
mismas frases que su prima decía, en tono burlón,
imitándole la tonada (es italiana), y después emulaba a un
niño con Síndrome de Down, mientras seguía burlándose de
ella. Fue un episodio terrible y muy shockeante, a
punto tal que prohibí que repitiera algo semejante en la
última Navidad.

¿Extraña, echa de menos?
No. Ella no pone nada de
sí para mantener la relación, y en muchas oportunidades
nos ha dicho “Eso es lo que les toca”. Han pasado
hasta 5 meses sin que viniera a visitarnos, y cuando
venía, no estaba más de 2 días. Con sus compañeros del
secundario y de la Orquesta, por otra parte, no se habla
más. Desconocemos la relación que tiene con sus actuales
círculos de amistades.

¿Crea tensión y agotamiento
en la relación con otras personas?

Sí. Cada vez que venía, no
hacía nada, dormía todo el día, se levantaba a las 2 de la
tarde para almorzar, estaba engestada en la mesa, no
dialogaba (y si se intentaba dialogar con ella, era para
pelear), etc. Sus hermanas me han confesado que sentían
hastío y fastidio cada vez que yo les decía que iba a
venir. Decían: “Ahí viene la pequeña emperadora… ¡Ya van a
tenderle la alfombra roja para que entre!” A su padre, por
su parte, cada vez que escuchaba que estaba proyectando un
nuevo plan, se le ponían los pelos de punta. Yo iba de
desilusión en desilusión, engañándome y tratando de
convencer a los otros de que ella había cambiado. Sin
embargo, cada vez era peor, y eso lo sentía en mi fuero
íntimo.

Por otra parte, tenía un amigo
cercano, al que le hacía TODO tipo de desplantes. Él, por
el contrario, siempre preguntaba por ella, la invitaba a
sus cumpleaños, la buscaba  (el chico estudia allá).
Ella respondía faltando a sus cumpleaños, no atendía el
teléfono cuando sabía que era él, se escondía cuando se lo
cruzaba en la calle, etc. El amigo se terminó agotando y
nunca más la llamó.

¿Crea relaciones adictivas,
dependientes?
No lo
sabemos. Sabemos, sí, que se caracteriza por mantener
relaciones pendulares con amigos, que empiezan con un gran
encanto, y que terminan cuando ella ya está aburrida y no
les habla más. Eso sucedió con: los compañeros del
secundario; los compañeros de la Orquesta; los compañeros
de italiano; las mellizas que ya mencioné; sus profesores
de violín; etc. De sus actuales relaciones, no sabemos
nada, excepto pocos datos aislados.

¿Desea agregar algo más?

1.
En la familia de
mi marido, hay dos antecedentes de comportamientos
similares al de mi hija. Uno es la tía de mi marido (por
línea materna) –E. –, y otro es su hermana –P.–.

E.
es alcohólica, tiene comportamientos altamente agresivos y
estuvo internada en varios neuropsiquiátricos de Buenos
Aires (capital y provincia). La familia desconoce el
diagnóstico, pero mi marido cuenta que le hacían sesiones
de hipnosis y en ellas decía que quería matar a sus
sobrinos (o sea, mi marido y P.). P., por su parte,
fue muy conflictiva desde chica, y su madre la llamaba “E.”
(haciendo referencia a la “tía loca”). Cuando nosotros
analizábamos el comportamiento de nuestra hija, siempre
decíamos “a esto ya lo vivimos”. Nos referíamos a la
frialdad emocional de mi cuñada; al hecho de que fuera
encantadora por momentos; una tremenda manipulación; es
compradora compulsiva; es fuertemente narcisista; sufre
depresiones; es altanera y arrogante; creaba climas de
convivencia insostenibles (por eso, hace más de 10 años
que nos apartamos definitivamente de ella); es muy
mentirosa; se ha peleado con los vecinos; padece anorexia
nerviosa (bulimia en una época); es parasitaria (lo
“vivió” al padre hasta que murió –ahora “vive” a su
marido–); hizo pelear a toda la familia; enloqueció a sus
dos hijos; etc. Cabe destacar que cuando nosotros la
visitábamos en Bs. As., mi hija, incluso siendo muy chica
(12 años), tenía una fuerte identificación con su tía, y
hasta llegaba a burlarse como si fuera una persona mayor
de sus hermanas y primos (esto es recurrente: sus núcleos
de amistades, incluso su “pareja” y la gente que la rodea,
siempre ha sido mucho más grande que ella).

 

2.
Hemos advertido
que padece de dolores de cabeza recurrentes, elemento que
no estaba presente en ella. Asimismo, hemos constatado
aumento de peso (a los 15 años, había comenzado una dieta
en la que bajó más de 15 ks. Tomaba té todas las noches y
salía a caminar a diario al polideportivo de nuestra
ciudad. A partir de los 16, abandonó la dieta porque decía
que había sido “anoréxica” y últimamente, ha engordado
bastante); poco aseo (no se depila, no se corta las uñas,
no se cepilla los dientes, se baña cada 2 o 3 días,
etc.); abandono personal; déficit de atención, proceso de
deterioro intelectual, en el lenguaje y en los modales.
Ejemplo: respecto del deterioro intelectual, la última vez
que la vimos, su hermana mayor habló del concepto de
“propiedad privada”, y ella no entendía de qué se trataba,
aun cuando se le explicó varias veces de diferentes
maneras. Respecto del lenguaje, emplea palabras groseras,
expresiones soeces que apuntan a lo sexual, etc. Respecto
de los modales, la última vez que vino no controlaba los
eructos y las flatulencias, incluso estando en la mesa.

 

3.
Recuerdo que
desde chica, su padre le decía que “estaba dominada por la
hybris” (era muy pasional y desmesurada) y yo siempre
decía que tenía una personalidad “problemática”: nunca
quería ponerse la ropa que tenía; siempre estaba
“entruchada”; era muy sensible y por todo se enojaba;
siempre algo le dolía; faltaba a la escuela porque decía
que estaba cansada, y resulta que faltaba porque no había
estudiado para las pruebas (en 4° grado, las maestras me
llamaron la atención, además, porque conversaba mucho con
una compañera de banco); en jardín de infantes, decía que
no encontraba las zapatillas y que por eso no podía ir a
clases, pero en realidad las escondía, etc.

 

4.
Antes de cumplir
20 años en octubre de 2008, manifestó que le deprimía
cumplir 20 años, y luego contó que ese día (ya que no vino
a festejar), se emborrachó y se fue a dormir deprimida.
También, ha dicho lo mismo en la última Navidad (que las
fiestas la deprimían), y al pie de una foto de su Space
en la que está con un chico, escribe (textualmente): “Y
terminamos lo dos solitos… borrachos…
incomprendidos… solos en un bar… hablando de la
existencia, delirando y finalemente deprimidos…
jajajajaja…
”.

 

5.
En su última
“visita”, apareció con un tatuaje en la parte detrás de la
pierna izquierda. Era una “S” con las 4 líneas del
pentagrama, y 7 figuras musicales, porque dijo que en la
numerología el 7 era un número perfecto. Como todos nos
sorprendimos, dio: “¡Ah! ¡Pero si yo les dije que me lo
había hecho!… ¿Qué? ¿No les dije?
”. Respecto de la
numerología, hemos advertido un pensamiento “bastante
mágico”. Por ejemplo: dijo que mi marido, por tener
tetillas marcadas, tenía abundancia de hormonas femeninas,
y que por eso no podía tener hijos varones; también dijo
que si uno usaba corpiño con arco más de 12 hs., eso
causaba cáncer de mamas (será por eso, que se presentaba
sin corpiño a la mesa, y dormía desnuda con la puerta
abierta de su cuarto); se había comprado unos caracoles
para leer el futuro, que dijo que eran de una religión de
Brasil o algo por el estilo; se hizo la carta natal, y
dijo que su número de su vida era el 3, y que era un
número de la perfección igual que el 7.

 

6.
Es muy gastadora.
Nosotros le aconsejamos que empezara a ahorrar dinero para
comprarse algo importante. En julio de 2008, la
persuadimos que hiciera un plazo fijo en un banco, a
nombre suyo y mío (si bien desconfiaba de mí), por $5000.
En agosto, a los 30 días, pidió que se lo remitiéramos, y
se lo gastó compulsivamente en un anillo de oro blanco con
zafiros; una cámara digital; un teléfono celular con
cámara; etc.

 

7.
Cada vez que
viene, revisa todos los placares de sus hermanas; los
archivos y las fotos de la computadora; el lugar donde
guarda los ahorros su hermana menor (sospechosamente, le
faltaron $50 y US$10); el bolso de su hermana mayor (que
tenía armado para viajar); mi teléfono celular (del cual
modificó un número que yo tenía agendado de una supuesta
compañera de Orquesta. Un día que quise ubicarla de
urgencia, pero ese número no existía); cajones y repisas;
libretas de anotaciones mías con los gastos de la casa;
etc.

 

8.
La última vez que
vino, dijo que quizá iba a tocar con los músicos de Sabina
pronto. Le dijo esto a un peluquero, y éste miró con sorna
a su compañero de trabajo, y se rieron. Ella se dio
cuenta, y se enojó mucho. Más tarde, nos lo comentó a
nosotros, y como nadie dijo nada, también se enojó
diciendo: “¡Es re importante! ¡¿No me dicen nada?!”.

 

9.
Dr. Marietán:
deseo contarle, por último, cómo es nuestra familia. Somos
5 integrantes, y tenemos firmes valores religiosos,
cívicos y morales. Somos unos padres muy comprometidos con
la educación de nuestras hijas, y las hemos criado en un
ámbito de respeto, diálogo, mucho humor y sobre todo
libertad. Tenemos estudios universitarios (mi marido, yo y
mi hija mayor), y pertenecemos socio-culturalmente a una
clase media-acomodada.

Mis otras dos hijas, la mayor y
la menor, siempre han sido elegidas mejores compañeras,
son muy sociables y respetuosas con sus pares y las
autoridades, y son muy competentes en sus tareas. Debido
al contraste, nos preguntábamos una y otra vez, qué
habíamos hecho mal al educarla a ella, pero hemos llegado
a la conclusión que el error no ha sido nuestro, hay algo
que nos trasciende. Hemos pasado, y estamos pasando,
momentos de mucha angustia. Siempre confiamos en nuestras
hijas. Por eso, cuando recibimos los llamados telefónicos
anónimos, sentimos literalmente que se nos derrumbaba el
mundo.

Así, tratando de comprender qué
era lo que pasaba (y no me refiero al lesbianismo, sino a
toda la situación de humillación que habíamos vivido a lo
largo de los últimos 4 años), busqué en Internet “impiedad
filial”, que era lo más fuertemente me afectaba. No
encontré nada. Otro día, busqué a partir del narcisismo, y
ahí con un link relacionado, llegué al trastorno
de la personalidad
En ese momento sentí que todas las
piezas sueltas, se enhebraban en una patología. Se lo
mostré a mi hija mayor, y ella no salía de su asombro:
dijo que le parecía estar viendo una radiografía de su
hermana. Mi marido, aunque con un poco de pesar, también
adhirió. Así pues, seguimos buscando y leyendo papers
científicos, y a los pocos días, mi hija mayor dio con su
sitio web.

Con todos estos datos, le
escribimos a ella diciéndole que creíamos que tenía este
trastorno (en un mail, porque por teléfono es imposible
hablar), a lo que respondió con tres mails. En el primero,
dijo que “estaba triste y humillada”, que su vida era
privada
, pero que se veía obligada a decirnos
que “era gay”, y que de haber dicho esto antes,
probablemente, le hubiera evitado ser analizada con
“psicología barata”. Seguidamente, dijo que tenía muchos y
buenos amigos, que es una persona feliz, y que nos quiere
mucho. En los otros dos mails que siguieron (a los pocos
minutos), sin embargo, nos trató con una furia que nos
desmoralizó.

Entendemos que esto puede serle
muy útil para sus investigaciones.

Espero disculpe la extensión de
la respuesta a este cuestionario, pero ha sido realmente
una catarsis. Quedo a la espera de su amable
respuesta, y me reitero para todo lo que Ud. considere
necesario.

 

Con respeto, 
Estela

 

 

 


P.D.: lo felicito por la labor que está haciendo, porque
en todos los papers había leído anteriormente, no
podía encontrar consejos para la familia o las personas
que rodean a gente así.



 





[1]
En diciembre de 2005,
abandonó nuestra cas y se fue a vivir a un
departamento con una chica de 28 años (ella tenía 16 y
medio), que supuestamente era su alumna de violín.
Dijo que iba a  para tomar clases con un nuevo
profesor, porque el que tenía en  ya no la
motivaba. Cuando sus padres fuimos a visitarla a la
casa de esta amiga, en octubre del año siguiente
(2006), tuvimos la fuerte impresión de estar frente a
un caso de lesbianismo. Cuando su padre le preguntó,
en diciembre de ese año, si J. (la amiga de 28 años)
era lesbiana, ella reaccionó con ira, y el 1º de
enero
de 2007 –ella había venido a pasar las
fiestas con su familia–, se volvió intempestivamente a
su departamento.




[2]
En su antepenúltimo
mail, expresó que hacía 2 años que iba a una
psicóloga. No podemos confirmarlo.




[3]
Esto es curioso
considerando que ella dejó de cursar el secundario
cuando completó el CBU (los tres primeros años, de
seis que son), y rindió libre en un bachillerato a
distancia las restantes. La idea era que tuviera más
tiempo para dedicarse al violín. En los parciales de
dicho secundario, reiteradamente fue a rendir con
machetes
que descubrieron sus hermanas en una
cartuchera.

 

 

 

 


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Sobre el autor

Hugo Marietan

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Hugo Marietan

Nacido en Buenos Aires, en 1951

Médico, Facultad de Medicina, Universidad de Bueno Aires, 1981, MN 62757

Médico Psiquiatra, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires, 1986

Formación Docente: Egresado del Curso de Formación Docente Pedagógica en Ciencias de la Salud y Carrera Docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires

Docente Adscripto a la Carrera Docente Facultad de Medicina. de la Universidad de Buenos Aires desde junio de 1991 a la fecha.

Académico Titular de la Academia Internacional de Psicología de Brasil (2002)

Para ver el curriculum completo: https://marietan.com/curriculum/

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