Psicopatia Dr.Hugo Marietan

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SEMIOLOGÍA PSIQUIÁTRICA Y PSICOPATÍA


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Carta

Ese
oscuro objeto de deseo

 


CORP:
Cuestionario de Orientación sobre Rasgos Psicopáticos

Hugo
Marietán, 2003, 2006 © Derechos Internacionales Reservados


www.marietan.com      Email: marietanweb@gmail.com


 

Doctor
Marietan,

 

Ha pasado un mes y medio desde
que “desperté” y decidí romper con una relación tóxica
para mí y peligrosa para mi matrimonio. Desde entonces
sigo una terapia de corte analítico, y noto que estoy
progresando en el conocimiento de algunas estructuras
mentales mías.

He decidido volver a escribirte
con la esperanza de aportar un poco de luz a una pregunta
que te formulas y que quizá yo pueda contribuir a
responder:

 

¿Cuál es el goce secreto del/de
la complementario/a?

 

Aunque tu respuesta apuntaba a
que el señor con el que tuve el “asunto” no era psicópata
sino más bien narcisista, yo sí me he visto a mí como
neurótica en esta historia.

 

Por eso he decidido volver a
contestar el cuestionario, no sé si coincidiré en las
respuestas o habré reformulado algunas de ellas. Será
interesante para ti el verlo… Pondré énfasis en la
información que sí tengo, que es en la forma en que yo he
computado todo, en lo que he ido sintiendo, necesitando,
transgrediendo, y por qué… en la medida que me sea
posible.

 

Todavía mantengo un leve
contacto con él, por un proyecto que me ofreció (para
mantener el contacto, muy probablemente, pero yo he
impuesto unas condiciones económicas que en caso de
aceptarlas, demostrarán que no se trata de un anzuelo), y
me doy perfecta cuenta de que, a pesar de describirlo en
mi mente como un perfecto desgraciado, me resulta
relativamente fácil conectar la película “soy tu objeto
de deseo, úsame, porque mientras lo hagas, yo sentiré que
tengo un sentido, y porque mientras disfrutes y me desees,
yo sentiré que tengo poder
”. Acabo de revelar el goce
secreto. A lo largo del cuestionario, miraré de ahondar en
mi tesis (me cuesta 500 euros al mes irla verbalizando!).

 

 

Complete datos de la
persona que se presume como psicópata
:

Edad: 46

Estado civil: casado con dos
hijos

Profesión, estudio o trabajo que
realiza: director

Lugar de residencia actual,
ciudad y país: España

Sexo: varón

Otro dato de interés: implicación
política en su municipio

 

Datos de quien contesta
el cuestionario (imprescindibles)
:

Edad: 35

Lugar de residencia actual,
ciudad y país: España

Profesión, estudio o trabajo que
realiza: escritora

Sexo:  mujer

¿Qué relación tiene o tuvo con
esta persona?: profesional y amistosa

¿Cuánto duró/dura la relación?: 2
años (profesional), 7 meses (amistad)

¿Cómo la conoció?: en la
editorial

¿Qué le atrajo/ atrae de esta
persona?: su cargo, su interés por mí, la agradable
sensación de juego inocuo, notar su deseo hacia mí y
sentir que yo tenía el control (aunque lo fui perdiendo).

¿Qué es lo que más le hacía/hace
sufrir? Su “ausencia emocional”, su insensibilidad
camuflada de discursos filantrópicos, darme cuenta de que
yo estaba perdiendo el control, actuando en contra de mis
principios, hiriendo a mi pareja.

A. Satisfacción de necesidades
distintas

 

A1. Uso particular de la
libertad

¿Piensa que todo es posible? No
tengo ni idea de lo que piensa. Su discurso es
incoherente, si lo escuchas con atención, no da pie con
bola. Pero en una conversación superficial, da el pego.
Pero no sé lo que piensa. Sé lo que hace, y a juzgar por
los actos, muchas cosas para él son posibles. Por ejemplo,
comenzó de comercial en la editorial y tras diecisiete
años, está de director de proyectos.

Impedimentos: ¿Tolera las
frustraciones y los fracasos? Se vende como un triunfador,
con lo cual, no sé cuántas frustraciones acarrea. En todo
caso, cuando habla de su infancia, ves que uno de sus
frustres es no haber terminado la carrera de Historia, y
tiene un profundo complejo de inferioridad intelectual. Es
lo suficientemente listo para darse cuenta de lo que no
sabe. Aunque nunca lo admitirá. A mí me lo llegó a
escribir en un email. Creo que compensa sus fracasos con
lo que ha conseguido: posición, coche elegante, casa con
piscina, etc. Ah, y sus conquistas de mujeres, eso “le
pone mucho”. Una cosa que hace para compensar su
frustración de no ser Catedrático de Historia, Poeta, etc.
es dar trabajo a sus amigos de colegio que sí se han
dedicado a trabajos vocacionales. Con eso mata dos pájaros
de un tiro: se hace el bueno y les somete (él se posiciona
por encima, como “dador” de oportunidades).

 

A2. Creación de códigos
propios

¿Respeta la ley y las normas
comunes? No. Un día estábamos cenando él, un escritor, mi
marido (que también trabajaba para él como ilustrador) y
yo. Hacía un par de meses que nos escribíamos, todavía no
habíamos quedado nunca a solas, y por debajo de la mesa
empezó a acariciarme la pierna con la suya. Mi marido y
colaborador suyo a un palmo de él. Me quedé tan de piedra
que no moví la pierna: ni respondí a la caricia ni la
aparté. No podía creerlo… Otro ejemplo: cuando la cosa se
había complicado tras tres o cuatro citas, en una de las
cuales ya me confesó que era la mujer de su vida, yo me vi
en la necesidad de buscar alianza con mi marido y contarle
lo que estaba pasando. Mi marido le escribió diciéndole
que había hablado conmigo y que de algún modo, “nos
perdonaba”, ya que podía entender que todos nos podemos
“enamorar”. Pues a pesar de eso, y de que él contestó a mi
marido con un email rebosante de bondad discursiva, siguió
cortejándome, pidiéndome fotos desnuda (que nunca le
envié, aunque le envié unas cuantas de bonitas, con ropa,
pero él insistía infatigable que quería mis fotos, incluso
me mandó fotos suyas desnudo para animarme; también
insistía en usar el Messenger con la webcam… en fin,
voyeurismo puro y duro). No, el señor no respetaba las
normas comunes, a pesar de que (dice), ejerce de juez de
paz en su pequeño municipio (hasta es posible que se
mudara allí para poder tener alguna influencia política,
al ser un pueblo con pocos habitantes… no sé, eso me lo
saco de la manga, aunque podría ser…).

¿Sigue su propia ley y sus
propios códigos? No he indagado lo suficiente, ni lo haré,
sobre su vida, y lo que yo sé no es mucho, pero sí es un
manipulador de mucho cuidado. Uno de sus amigos del
colegio a quien “tutela” laboralmente, un escritor
vulnerable de talento medio que publica mucho, en parte
gracias a él, dice abiertamente de él que es un
manipulador. Mi marido dice que es un crápula y que no
tiene moral ninguna. Yo creo que realmente, no vivencia el
sentido moral de la norma, pero la conoce y sabe usarla,
sino, no estaría donde está. De momento… y sus planes son
ser el Director General de la editorial cuando se jubile
el actual. Creo que para llegar a eso, hará lo que haga
falta, luego amplío el tema.

¿Carece de remordimientos o de
culpa? Totalmente. Cada vez que me veía mal y yo le
reclamaba su comportamiento, fingía un cierto dolor,
sobretodo respecto a mi marido (ni por su mujer, ni por
sus hijos, ni siquiera por mi), pero mucho no le debía de
importar si volvía a las andadas cinco minutos después del
“lamento”. Yo NUNCA le vi un signo de conmoción, de
calidez, de conexión emocional o espiritual como se suele
decir; incluso cuando hablaba de sus problemas, parecía
que contara una peli que vio. Sin inmutarse. Chocaba, sin
embargo, el tipo de léxico que usaba: “arrastro una pesada
carga”, “hace años que convivo con la soledad”, “estoy
marcado por las cicatrices”, etc. Un actor trasnochado,
sin gracia, anticuado… inverosímil.

 

¿Le echa la culpa a los demás de
sus errores? Más que eso, los rebota contra ti. Admite
errores (pero no le duelen ni se enmienda, justamente
porque no le afectan lo más mínimo) pero al momento te lo
gira: “tú también lo haces”, “todo el mundo lo hace”,
“pues anda que tú, no te has visto”, “quién eres tú para
juzgar”, etc.

¿Repite errores? Sí, no se cansa
en absoluto. No puede evitarlo. Necesita cometerlos, son
su modus vivendi. Ha aprendido a decir que “son errores”,
pero duda que lo viva como tal. No sé si me explico: todo
su discurso es una farsa, el vestido de su psique, para no
ir desnudo, puesto que la gente fliparía de ver algo tan
raro, amoral y pernicioso.

 

A3. Repetición de patrones
conductuales

¿Repite de la misma manera las
acciones negativas? Algunas conversaciones con él cuando
había una discusión parecían bucles. Me cansaba TAAAANTO!!
Daba la sensación de no avanzar. De repente, había
incorporado algo, algún aprendizaje para perfeccionar su
actuación, pero siempre había algún bucle, algo que aun no
había “clonado” del comportamiento estándar.

¿Tiene algún signo que anticipe
sus conductas negativas? Creo que sí. Llamaba con un tono
frío, con una actitud infantil, demandando atención y
mimitos. Cuando oía ese tono, sabía que la conversión iría
mal, porque yo no le seguiría el juego, le indicaría que
se estaba equivocando, él se pondría borde, rebotaría la
crítica hacia mí, distorsionaría la conversación hasta
volverla imposible, rompiendo todos los códigos de
comunicación habituales y llevando las aguas a su molino,
un molino que gira tan locamente que hay que estar o tan
loco como él o muy centrado emocionalmente para darse
cuenta de lo que está haciendo.

 

A4. Necesidad de estímulos
intensos

¿Tiene conductas de riesgo? Se ha
arriesgado a que mi marido le considere una rata de
cloaca, un ser despreciable; a que ni él ni yo no queramos
trabajar más con él (la cosa pende de un hilo en este
momento), a poner su matrimonio en jaque (yo podría haber
llamado a su casa, hablar con su mujer, enseñarle las 200
páginas de emails, las fotos, las confidencias…). En otros
ámbitos, lo ignoro. Si ha de conducir, no bebe.

¿Se aburre con facilidad? Me
contó que hace años que juega a un juego de ordenador cada
noche, un juego de estrategia. Años? A mí me aburre de
pensarlo! Es broma. No lo sé, creo que le aburrimos las
personas, el sexo, las mujeres… le divierte cazar, ver de
hasta dónde es capaz de llegar en muchos ámbitos…

¿Tiene proyectos de vida a largo
plazo? Ser Director General, ser “alguien” en el mundo de
la cultura y de la política. Sí, lo tiene bastante
planeado, o eso parece, o eso cuenta.

¿Abusa de drogas o alcohol? A mí
me dijo que cada noche fuma en su pipa y bebe su güisqui
caro. Dice que no se ha emborrachado jamás, que controla
mucho la bebida. Que nunca se ha drogado. Sí, le creo. Le
gusta controlar, estar en la sombra, manipular, jugar a la
estrategia también fuera del ordenador. Y para eso tiene
que estar sobrio.

¿Tiene conductas perversas en lo
sexual? Sí. Para mí, perverso es hacer lo que no se
reconoce como normal socialmente, pero sobretodo, lo que
al otro, de entrada, no le apetecería hacer. Ejemplos
(algunos, basados en la información que él me dio, no sé
si cierta o falsa): me contó que un verano alquilaron un
palacete en Francia con unos amigos para montar una orgía.
Él y un amigo tuvieron sexo con la mujer de él. Me contó
que él jamás (JAMÁS) tocó a otro hombre. Cuando le dije:
pero si hiciste un trío con tu mujer y otro tío, le
deberías tocar, no? Respondió: “bueno, mi pene y el suyo
estuvieron en contacto en la boca de mi mujer, en ese
momento, sí, le toqué, pero de forma indirecta”. Un
detalle, más que perverso, significativo, fue una
confidencia que me hizo sobre su mujer: “nunca me ha
gustado su sexo; tiene poco vello y es frío”. ¿Cómo va a
ser fría una vulva o una vagina, por el amor de Dios!, le
contesté yo. “Es que ella se lava siempre antes del sexo”.
Me parece de persona anormal hablar así de tu propia
compañera. Creo que es el tipo de hombre que se cansa de
una mujer una vez la ha hecho hacer lo que él desea, luego
la aburre. A mí, al principio me decía cosas románticas,
no se atrevía (decía él) a expresar su deseo hacia mí. Mi
vanidad y mi enganche hicieron que le pidiera que lo
expresara. Pues bien, me narró al estilo del siglo XIX una
fantasía sexual. Me gustó, aunque sabía que estaba jugando
con fuego, sentía que yo controlaba el juego (todo eran
emails, al fin y al cabo). Pero una vez resbalé y tuve con
él una sesión de besos y alguna caricia, seguidamente ya
me escribió un email muy porno, con un tono que nunca le
había visto, descarnado, donde se corría en mi cara, me
penetraba analmente, yo agachada y él de pie, típica
fantasía de dominación. A mí no me gustó nada el email y,
de hecho, fue la alarma que me hizo, junto con el haber
cedido a cierto contacto físico con él tras muchísima
insistencia suya, comenzar el desenganche. Enseñé el email
a dos amigas para ver si era yo la mojigata, pero no, era
un email “feo”, bajo, donde yo creo que él mostraba lo que
realmente le pone: someter, jugar a doblegar tu voluntad,
convertirte en títere, inanimarte.

Otra cosa que un día me dijo fue:
“me aterra que llegue a tenerte y luego haga una muesca en
mi revólver”. Imagino que dijo eso porque le suele pasar:
la gente le importa un pito, y las mujeres, una vez
usadas, más. Quizá yo le importara un poquito, o
simplemente, quizá me veía difícil y usaba ese tipo de
frases para ablandarme. Quien sabe…

 

¿Tolera situaciones de mucha
tensión? Por lo que cuenta… que se lleva trabajo a casa,
todo el día con Excels arriba y abajo, porque quiere
quedar bien y ganarse el puesto.

 

B. Cosificación de otras
personas

¿Es egoísta? Puf!, a tope!!
Si te daba algo, era para inmediatamente, exigirte el
doble a ti. Todo debía girar en torno a él. Siendo él
mayor y mucho menos agraciado que yo, en seguida me
preguntó “te gusto?”. No se mira en el espejo, dios mío!
Se da caprichos caros y a ti de regala una cinta de DVD
para tu cumpleaños. Con el dinero es muy, muy agarrado,
tiene gestos viles, que no se entienden, si quiere
conquistar a una chica que se ve que es refinada, lo
normal sería detalles finos, y él se lo puede permitir si
gana lo que dice, que es mucho. Pero no, le puede más la
tacañería. Lo más tacaño que he visto con el sueldo que
tiene (o dice tener). Para los demás, para él güisqui
caro, coche caro, tecnología, viajecitos, etc.

¿Se cree superior a los
demás? Se cree Nerón, Julio César. Un día le dije que
parecía un Senador Romano y se molestó, en seguida dijo:
“yo soy el Emperador!”. Sí, se cree la bomba, porque su
frialdad, su “ausencia” de emoción hacen que arrase con
todo para llegar donde quiere. Su falta de escrúpulos la
interpreta como fuerza y los escrúpulos como debilidad.
Está subidísimo porque ha ido escalando, ha conquistado
muchas mujeres y tiene seguridad material. De hecho, a los
ojos de muchos (incluso a los míos, en cierto sentido) es
un triunfador, y eso junto con su carácter hace que se
crea Dios. Zeus, dice de si, dice que él es Zeus, y un
poco sí que es así.

¿Todos deben girar a su
alrededor según sus deseos? No sé cómo es en casa. Dice de
él que es el referente de la familia, de los amigos y del
vecindario.

¿Hace lo que quiere sin
importarle las consecuencias? Hay cosas que sí. Cortejarme
a mí le ha valido la enemistad con mi marido, un
ilustrador conocido con quién trabajaba. Yo podía haberle
complicado las cosas en su casa. Él decía: “si yo me
hundo, tú te hundes”, como diciendo: yo también te puedo
dejar mal a ti. En eso se equivocaba: desde el momento en
que me sinceré con mi marido, quedaba desarticulada la
posibilidad de “venganza”. En todo caso, mostraba un
carácter pendenciero, vengativo, nada elegante. Si me
atacas, te ataco, esa es su ley.

Empatía: ¿Le importa los
sentimientos del otro? Para nada. Sabiendo que mi marido y
yo sufríamos con la situación (tengo que aclarar que en
nuestra cuarta o quinta cita él me pregunto si habría un
futuro para nosotros dos, es decir, me hacía creer que
estaba enamorado de mí, que era su pareja ideal y que, por
él, era cuestión de tiempo separarse, tiempo para que su
hijo pequeño no necesitara pensión), no tenía compasión y
seguía buscándome, diciéndome que no soportaba más la
situación en su casa, pero que no quería hacerle daño a mi
marido… bla, bla, a la que me veía, ya entornaba los ojos
a su puro estilo “ven pequeña, te haré gozar”, y se
olvidaba que había gente en juego. Es que no va con él, no
se entera… también dice cosas como “esa mujer gorda, qué
horror!; una mujer sin pecho no es una mujer; voy po la
calle y veo rostros en blanco… no me reconozco en los
demás… soy un extraterrestre… soy el diablo… sálvame…
enséñame dónde está mi alma, bajo tantas capas de
indiferencia (en eso tiene razón, es curioso: se da
cuenta de cómo es, pero como no puede compararlo con lo
que somos los demás, no sabe que hace daño, o qué es el
daño. Eso es lo terrible
…)

¿Manipula? Bueno… él inventó
el término. Un ejemplo: me escribió un largo email (hacia
el final, cuando ya me veía madurita y quería influir en
mí para acelerar el proceso y convertirme en su nuevo
juguete sexual) contándome con todo detalle una pelea con
su mujer en la que él empezó a hacer la maleta y ella le
golpeó y luego se desmayó (gente que ha leído el email
dice que suena totalmente falso; no puedo saberlo), etc.
Pues me enteré que al día siguiente era el cumpleaños de
su esposa y que él había llamado a todos sus amigos para
que la felicitaran por sorpresa… no cuadraba nada el email
de la pelea y sus confidencias sobre que él y su mujer
dormían separados y casi no se hablaban con la sorpresa de
cumpleaños. Debo decir que esa fue una alarma que
precipitó el final. Y me enteré por casualidad, qué suerte
la mía. Es tan hábil, no he podido pillarle más detalles
de este tipo.

¿Seduce? Sí, toca suavemente
tu brazo, te mira con sus ojos azules entornados, te habla
con voz radiofónica (tiene muchos registros de voz, me
sorprendió ese detalle, como un actor de doblaje o un
humorista), te hace promesas (que nunca cumple, como el
proyecto que me ha propuesto hace pocas semanas, que
intuyo que no saldrá; por si las moscas, me he asegurado
con un amigo coach de hacer una buena negociación que no
deje intersticios a sus estrategias. En algún evento
editorial le he visto sus formas amables, toca a las
mujeres, dice que es un confidente de muchas de ellas… ya
veo, la mujer de un buen amigo le fue con confidencias
sobre lo sola que estaba y él la consoló (me dijo: “ella
tocó el piano desnuda para mí y me la chupó. No lo hacía
demasiado bien, era limitada sexualmente”… la mujer de su
amigo… quizá era “limitada” porque no quiso ser su juguete
“hazme lo que quieras”… y ahí está mi tesis: con un tipejo
así te vuelves OBJETO, dejas de ser SUJETO, si es que lo
eras…).

¿Miente? Su discurso es una
farsa, su puesta en escena, pura actuación, promete y no
cumple, dice que lo lamenta e insiste… eso es mentir. No
puedo dar datos de más mentiras, aunque a día de hoy,
intuyo que distorsiona la realidad, no sé si se cree su
distorsión o no. A veces me parece que sí, que se cree de
otro planeta, que su código es otro, que no interpreta el
sentido de “mentir” como haríamos tú y yo. Yo sí mentí.
Mentí a mi marido, me mentí a mi misma, a mis amigas y
amigos, mentí.

¿Actúa para conseguir lo que
quiere? Es un buen actor puesto que yo que me considero
sagaz no lo descubrí hasta muy avanzada la obra. Un par de
veces me hizo la escena siguiente: caminábamos, hablaba de
alguna cosa que se suponía que debía de afectarle, estilo
“estoy solo”, “mi felicidad es contigo, pero no puede ser
por tu marido, que es tan buena persona”… y de repente se
detenía en medio de la calle, tapando su rostro con una
mano, como si fuera a romper en llanto. Contenía un
suspiro y seguía caminando. La primera vez, pensé que era
cierto, que estuvo a punto de llorar y se contuvo. La
segunda, como yo ya sospechaba de él, cuando se detuvo e
hizo el gesto (el mismo de la otra vez, exacto) me giré
hacia él para ver sus ojos: ninguna señal de llanto, de
conmoción ni de nada: ¡estaba igual! Había fingido
emoción… me heló la sangre. No sé por qué no salí
corriendo… en el fondo, me daba pena ver sus esfuerzos
para demostrarme que era un ser sensible, intentaba ser
cálida con él, pensando que podría fundir sus hielos,
ingenua, vanidosa de mí!

Coerción: ¿Usa la agresión
física para conseguir sus objetivos? No, que yo sepa. Una
vez en un email sí fue agresivo, beligerante, escribió
cosas como “y ya basta de decir que si juego contigo”
“quién eres tú para”, “y punto”, etc. Él, que era siempre
tan formal, tan del siglo XIX, a la mínima cercanía y
confianza, sacaba su lado oscuro. No sé si ha llegado a
las manos. Me dijo que de joven estuvo en un grupo de
skins, neonazi, y que tuvo un arma. No quiso contar más,
pero intuyo que participó en alguna paliza… no quiere ni
que se le mencione el tema, cuando fue él quien lo sacó,
en nuestro primer paseo, y justamente cuando yo comenté
que había sido atacada por la calle por un tipo (no me
pasó nada, pero el susto fue grande). No dijo
absolutamente nada de mi confesión, como si no se hubiera
immutado, y acontinuación me dijo que él había tenido un
arma, empezó, titubeando mucho, a contarme eso… siempre me
he quedado con la incógnita de si estuvo a punto de vaciar
su alma o si sólo quería impresionarme… es una pena, si
realmente ese episodio de su juventud le bloqueó… vaciarlo
en su vida adulta a lo mejor le ayudaría… Hugo, ¿qué
piensa al respecto? En fin, creo que sí ha usado la
violencia física en su vida, lo que no sé es con su mujer
e hijos, de entrada, pareciera que no, pero…

¿Usa la agresión psíquica
para conseguir sus objetivos? Sí, te marea, te va
cosificando, vas no sabes cómo, llenándote de pensamientos
de él, y lo curioso es que no son positivos, la mayoría
son dolorosos, dudas, necesidad de comprender, de cambiar…
te machaca en una conversación (nunca me insultó, pero es
que yo no consiento ese trato, aun así, me sentí machacada
por él) y al día siguiente te escribe muy dulce diciendo
que tu paciencia le transforma, que eres lo mejor que le
ha pasado; vuelve a la carga: te pide una foto desnuda, te
niegas, se enfada, le envías una foto bonita tuya en la
playa, dice “ah, sí, es bonita… y mi foto, la que me
debes?”, te hace sentir COSA, sufres, te mima, salís, os
reís, sufres, se enfada, le pides disculpas, se victimiza,
le perdonas, se pone contento, te dice “princesa”,
siempre, “princesa, hermanita”, y así hasta tenerte tan
mareada que te bajan las defensas y consigue tocarte, por
encima de la ropa, desistes un poco, sólo un poco. Le
dices que nunca más se repetirá y dice “vale, sí”. Pero
sigue su juego. Por suerte, llegas a la página de Hugo,
sueñas con el “depredador de la psique”, tomas aire y
dices: STOP, no puedo más. NO QUIERO más. Y terminas. Con
algunas recidivas, pequeñas, pero vas terminando.

 

Parasitismo: ¿Vive del
esfuerzo de otro? No lo sé. Da la sensación de trabajar…
bueno, siempre está reunido… me gustaría hablar con sus
trabajadoras/es…

¿Usa a las personas? Más o
menos ya he contestado.

¿Logra distorsionar los
valores y principios de los demás? Sí. Lo ha hecho
conmigo, con la mujer de su amigo, con mi marido (mi
marido dice: “no sé cómo, le acabé escribiendo una carta
donde le perdonaba lo que aun estaba por hacer!”),
consigue que hagas lo que no querías hacer (quizá una
parte de ti lo deseaba, pero era una parte que con otra
persona no se hubiera conectado. No es justo decir que si
tú estabas ahí era porque querías! Eso me he dicho a mí
misma al principio, pero ahora veo que no es justo que me
castigue así. Yo no esperaba llegar donde llegué. Otro
hombre no hubiera entrado en la sala de máquinas a
conectar la bomba que todos podemos llevar dentro. Se
puede vivir con deseos reprimidos, no pasa nada! Pero un
amoral puede conectarte ese programa y hacer que se
autoejecute, saca tu ELLO a la superficie y como proviene
de un hombre exitoso, no parece que pueda ser malo… y ya
es tarde. Quizá no me esté explicando ya tan bien, es
tarde y he puesto el piloto automático: hablo sin tapujos.

¿Es insensible? Sí, finge no
serlo, dice que tiene su sensibilidad, aunque en otras
ocasiones afirma de si “soy frío de narices!”.

¿Es cruel? Con mi marido, que
es una persona que cualquiera ve que es un trozo de pan,
un hombre bueno, se ha pasado tres pueblos: acariciarme
delante suyo… escribirle diciendo que “tu mujer me está
ayudando porque estoy en un momento duro” y a la vez
escribirme mails porno y pedirme Messenger, fotos desnuda,
forzar contacto…

¿Humilla y desvaloriza?
Desvaloriza a todos, excepto a los que considera por
encima suyo: políticos, sobre todo. Humilla a las mujeres
por su aspecto físico. Puede ser rudo y bestia en su
expresión de rechazo, como cuando dijo “nunca me ha
gustado el sexo de mi mujer: es frío!”, con desprecio e
indiferencia. También ponía en duda mis principios, como
lo que pienso del neoliberalismo y cómo él aprieta a sus
colaboradores con presupuestos super ajustados para
contentar a los inversores. Me decía que era una ingenua,
o directamente, que hablaba así porque estaba frustrada
por no ser directiva de una editorial (podría tener razón
en parte, pero era cruel, si lo creía, decirlo).

¿Extraña, echa de menos? NO,
y eso fue una de las cosas que más de sorprendió, que más
me dolió. Jamás había experimentado tal ausencia de
feeling en ningún pretendiente mío. Ni me lo decía ni yo
lo notaba. Por ejemplo, si un hombre está colgado de una
mujer con quien tiene un proyecto profesional, aprovecha
para poner reuniones cerca de la hora de comer, y así
tener la excusa de invitarla luego. Él no. Las ponía a
primera hora y luego decía “tengo una reunión”. Cuando las
cosas aun andaban bien y yo me sentía segura y con
control, no entendía que no me requiriera más, que no
buscara oportunidades de vernos. Si nos veíamos en
eventos, me decía en un email la misma madrugada: “me ha
encantado verte y poder tener la oportunidad de disfrutar
unos instantes de tu presencia” (con ese tono rimbombante,
el que siempre usaba excepto cuando se “desmelenaba” y
mostraba su otro yo, el bestia, el psycho), pero no
fomentaba demasiado contacto.

De hecho, cuando “rompí” con
él, le dije que nunca me había sentido querida por él,
nunca. Y él dijo: “yo sí te he querido”. Yo insistí que
jamás noté amor ni calidez. Y él soltó la gran frase: “sí
te he querido, porque no me quedé a cenar con I. por verte
a ti”… (I. es un político vasco, y él estuvo en una
conferencia suya; después había una cena donde habría
mucha gente invitada, pero él me vendió que su amor por mí
se medía por el hecho que tras la conferencia no se quedó
a la cena donde él hubiera sido uno más por verme… ). Ese
fue otro detalle definitivo para borrarle de mi mente.
¡que forma de medir el amor!

Costaba de digerir que “eres
la mujer que más me ha dado”, “eres el tesoro que los
Dioses me han enviado”, no tuviera una traducción en las
cosas típicas: regalos, restaurantes elegantes, propuestas
de salidas… las pocas veces que quedamos, casi todas las
propuse yo.

¿Crea tensión y agotamiento
en la relación con otras personas? Mi marido y yo quedamos
profundamente agotados durante semanas. Ahora estamos
felices, ligeros, como si todo hubiera sido un sueño.

¿Crea relaciones adictivas,
dependientes? Yo he dependido de esta historia, de este
“chute” (en España decimos chute al estado de
drogadicción) durante meses, he estado absorbida,
abducida, adormilada, con la adrenalina a tope,
escribiendo cientos de emails largos, cortos, sms,
llamadas, imaginando, recomponiendo, haciendo incluso
GUIONES para que fuera posible que siguiéramos una
conversación normal! He estado sin voluntad, no era yo del
todo, o era OTRA yo.

¿Desea agregar algo más?

 

Sí, lo que estoy
recomponiendo en mi terapia es el pulso librado entre
VOLUNTAD y DESEO, entre el SUJETO y el OBJETO. El por qué
de todo, no estoy segura, pero algo estoy vislumbrando:
mis frustraciones materiales (quizá yo soñaba que a los 35
tendría una mansión, un jaguar y daría conferencias por
todo el mundo sobre mis libros) han podido conectar con la
sensación de éxito de mi editor. Quizá seduciéndolo,
sentía que se me transfería su poder material. Mientras
estaba en la fase de seducción inicial, me sentía MUY
PODEROSA, y eso me excitaba, me llenaba de vitalidad, no
tenía apenas sueño o hambre, hacía más el amor con mi
marido (con lo cual, me parecía que incluso aquella tonta
aventura por email era positiva). Vivía en la ILUSIÓN o la
PROMESA de algo mejor, de que llegaría a poseer lo que
deseaba. Era falso, sólo puedes conseguir lo que buscas
como sujeto. El objeto no puede poseer sino ser poseído. Y
ahí llega la segunda parte: el dolor. Cuando ese objeto ya
no puede jugar más a esconderse y llega a manos del otro
que, tal y como el objeto sugiere, JUEGA con él. El goce
secreto no es el juego, eso te hace sentir mal. El goce es
la subida, la primera parte, la construcción del altar
donde te sitúas y te sitúan, pero no como REINA sino como
PRINCESA. El goce se da mientras él saliva como un perro
ante un hueso. Y tú vas retrasando el momento para
disfrutar de más adrenalina hasta que el perro muerde el
hueso… te sientes horrible porque piensas: yo lo he
fomentado, todo esto… y no es cierto. Tú no sabías nada,
pensabas que jugabas a muñecas con tu prima y ha llegado
un lobo feroz con el que nunca soñaste encontrarte.

Pero una vez iniciado el
proceso de COSIFICACIÓN autoconsentido (no por tu yo sino
por tu ello) es difícil pararlo. Sólo instalándote el
programa SUJETO.exe podrás comenzar a decidir sin
condicionamientos.

 

Luchar por lo que quiero,
superar los sueños fantasiosos de adolescente. Mi vida
está bastante bien, sin Jaguar ni mansión, y la suya…
quién sabe cómo es una vida sin sentimientos!

 

Gracias por leerme. Espero
que mi aportación te sea de utilidad. Si hay alguna cosa
que quieras decirme, estaré encantada y agradecida de
nuevo.

 

¡Mucha
suerte con tu trabajo!

 

 


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aporte
escríbame a consultashm@gmail.com
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Sobre el autor

Hugo Marietan

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Hugo Marietan

Nacido en Buenos Aires, en 1951

Médico, Facultad de Medicina, Universidad de Bueno Aires, 1981, MN 62757

Médico Psiquiatra, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires, 1986

Formación Docente: Egresado del Curso de Formación Docente Pedagógica en Ciencias de la Salud y Carrera Docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires

Docente Adscripto a la Carrera Docente Facultad de Medicina. de la Universidad de Buenos Aires desde junio de 1991 a la fecha.

Académico Titular de la Academia Internacional de Psicología de Brasil (2002)

Para ver el curriculum completo: https://marietan.com/curriculum/

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