MI MAMÁ, LA PSICÓPATA

M

Carta comentada:

Mi
mamá, la psicópata

Hugo Marietan, enero de
2008

Cuando la madre es psicópata:

(La persona que escribió pidió quitar la carta de referencia, pero sejamos la respuesta a la misma)

Creo que,
además del problema crónico de ser hija de una psicópata,
en estos momentos estás deprimida. Al menos ese es el
mensaje que se trasluce en tu escrito.

Hay pocos
casos sobre madre psicópata por estos simples hechos: Las
mujeres psicópatas son infrecuentes (una mujer por cada tres
varones). Y también porque las hijas (y también los hijos)
no se dan cuenta de que su madre es psicópata. Hay una
negación especial en ver a una madre haciendo daño a uno,
que es hijo. Otro factor, aunque parezca tonto y simplón, es
que el hijo/a no tiene manera de COMPARAR con otra madre. De
tal manera que la hija/o cree que SER MADRE, la conducta de
ser madre, ES LA QUE PRESENTA SU MADRE. Es decir, no tiene
forma de vivenciar, como hijo, otra madre. Por otra parte,
la madre, en la inmensa mayoría de las culturas “tienen
buena prensa” (y, desde luego, que la enorme mayoría de
ellas se lo merecen).

Así que
uno, en tanto hijo, está bloqueado afectiva y objetivamente
para analizar si la conducta de la madre hacía él es la
correcta.

Y el resto
de los que rodean a binomio madre-hija/o, descarta (por los
factores anteriores) que la madre pueda tener una conducta
desfavorable para con su hijo.

Por lo
tanto, ante estos casos infrecuentes de que la madre es una
psicópata y QUE SE MUESTRA PSICÓPATA CON SU PROPIA HIJA
(muchos psicópatas, a su vez, muestran su psicopatía ante su
pareja o los terceros, pero atenúan sus conductas dañinas
con sus hijos -no es este el caso, por ejemplo), el hijo/a
se encuentra en una encerrona con muy pocas salidas, y, a
veces, ninguna.

Porque
para salir de una encerrona, lo primero que hay que saber es
que uno está encerrado. HAY QUE DARSE CUENTA DE QUE SE ESTÁ
ENCERRADO. ¿Y cómo darse cuenta de esto si uno HA NACIDO
ENCERRADO, ha crecido, y se ha formado en un SISTEMA DE
ENCIERRO?

Al igual
que en la alegoría de la caverna de Platón, si alguien viene
desde el exterior a decirnos que estamos encerrados, la
primera respuesta a esto es la incredulidad.

Así que,
para darse cuenta que uno tiene una madre psicópata es
necesario sí o sí el referente exterior, el comparar, ya al
menos de adolescente, que existen otros sistemas familiares
donde se funciona de otra manera. Al comparar el propio
desarrollo con el desarrollo de los individuos de su
generación y el las mismas condiciones sociales.

Aún así,
este saber, si se logra, puede llevar años.

Y las
recaídas en el sistema psicopático son reiteradas ¿Cómo
separarse de una madre? ¿Cómo lograr el contacto cero si uno
depende emocional y pragmáticamente de su madre?

Descontamos aquí, la ayuda del padre (que sería el
complementario) o de los hermanos, quienes permanecen en el
mismo sistema y están tan o más “enceguecidos” que la hija
en cuestión.

Así se da
la paradoja que lo que es socialmente un desvalor, se puede
convertir en una posibilidad de escape del sistema, como es
el caso de la joven que es SEPARADA DE SU FAMILIA por una
pareja que advierte la disfuncionalidad de la familia de
origen de su novia/o.

O bien que
la joven deba estudiar alejada del lugar donde vive la
psicópata, y así encontrarse en un sistema libre de la
influencia directa de la madre psicópata.

¿Qué suele
pasar, entonces, cuando una madre es psicópata, con los
hijos?

Los más
fuertes salen del sistema. A través de sus parejas o se van
a otras zonas y cortan toda relación con la familia de
origen. O bien mantienen un trato PROTOCOLAR esporádico.

Los
medianamente fuertes viven en constante conflicto y quejas y
rebeldías, PERO NO SALEN DEL SISTEMA. Pueden irse, pero
vuelven una y otra vez.

Los
débiles NI SIQUIERA SE DAN CUENTA QUE ESTÁN EN UN SISTEMA
PSICOPÁTICO. Y se desarrollan anómalamente, se enferman
física o mentalmente, o descargan su resentimiento, de
distinta manera, en lo social (y rueguen que no lleguen al
poder).

La hija/o
que se da cuenta que su madre es psicópata es un desvalido.
Nadie lo entiende. Nadie le cree. Nadie lo apoya.

Sufre y
aguantan.

Esperan.
Esperan un milagro.

Pero los
milagros son tan escasos…

Sobre el autor

Hugo Marietan

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Hugo Marietan

Nacido en Buenos Aires, en 1951

Médico, Facultad de Medicina, Universidad de Bueno Aires, 1981, MN 62757

Médico Psiquiatra, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires, 1986

Formación Docente: Egresado del Curso de Formación Docente Pedagógica en Ciencias de la Salud y Carrera Docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires

Docente Adscripto a la Carrera Docente Facultad de Medicina. de la Universidad de Buenos Aires desde junio de 1991 a la fecha.

Académico Titular de la Academia Internacional de Psicología de Brasil (2002)

Para ver el curriculum completo: https://marietan.com/curriculum/

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