Psicopatia Dr.Hugo Marietan

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Psicopatía, psicópatas y
complementarios


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Artículo

A
la sombra de Lot

Dr. Hugo Marietan
Exclusivo para La Nacion

Las acciones del Monstruo de La Cuarta Sección,
como apodaron al que violó y engendró siete
hijos en su hija causan desconcierto y asombro. No es
para menos. La mente normal no está preparada para
asimilar episodios que van más allá de hechos
criminales que sobrepasan ciertos rangos. Así no
causa sorpresa una violación, siempre y cuando
el formato que tenga sea recurrente, o parecido a violaciones
anteriores. Uno se acostumbra a cierta dosis de morbosidad.
Pero todo aquello que se extralimite de esos formatos
causa sorpresa.
En el caso que nos ocupa, si se comprueban los hechos,
sobrepasa largamente estos parámetros: se trata
de un padre que ha violado a sus hija, que ha tenido hijos
con ella, que la relación se extiende al menos
por 20 años, que hay una madre que estaba al tanto
de los hechos, que existían hermanos, y que, la
propia involucrada dejó pasar tanto tiempo antes
de denunciar al perverso. Son muchas acciones, varias
personas y con fuertes vínculos familiares que
participan para que todo esto se haya producido.
Es demasiado para una comprensión simple. Es todo
tan “retorcido”, tan laberíntico que
sólo la presencia de un psicópata puede
dar pista para entender en parte lo que pasó.
El psicópata es un ser especial, con gran poder
de persuasión, muy instintivo y que genera, de
por sí, temor para aquellos que conviven con él.
Y, a más, él es un experto en diagramar
amenazas y coerciones. Es un artista de la mentira y de
la manipulación. Esta manipulación no es
brusca e inmediata, sino que se hace despacio y a lo largo
del tiempo. Cual homeópata va inyectando hábitos
moralmente venenosos a lo largo del tiempo, de tal forma
que las personas que conviven con él se acostumbran
a pequeñas inmoralidades, y, de a poco, se van
“vacunando” con las perversiones del psicópata
hasta tolerar “grandes dosis” de perversión.
Esto unido a su capacidad de manipular la mente del otro,
a generar miedo, puede terminar en un resultado como el
que estamos dando noticia.
Las preguntas son innumerables: ¿Por qué
la hija de 35 años recién ahora denuncia?
Ella fue captada por el psicópata desde muy niña
(el hermano llega a decir que fue abusada desde los 8
años) y a esa edad no puede contrarrestar con nada
a los abusos, solo puede avisar a su madre. Y su madre
calla, apaña el perverso. Es como una estatua de
sal que se hace cómplice con su silencio. Es una
partícipe necesaria.
¿Cómo es que la madre no defendió
a su hija? Porque antes que madre es una complementaria
del psicópata. Y la complementaria, antes que madre,
es funcional al psicópata. Esto es, que hará
lo que sea necesario para satisfacer y proteger al psicópata.
Por más monstruosa que sea esta idea, lo veo a
diario en mi consultorio con las complementarias. Ellas
se deben al psicópata (cual esclavas) antes que
a la razón y la lógica. Es un vínculo
muy especial que no está relacionado con parámetros
ético del bien o del mal y que he desarrollado
con extensión en mi libro “El Complementario
y su psicópata”.
Desde luego que desde afuera, este caso se analiza desde
la empatía, desde colocarse en lugar del otro y
decir, por ejemplo: “Si yo me entero que mi marido
le hace esto a mi hija: lo mato”, o pensamientos
por el estilo. Pero el error consiste en desconocer que
este no es un marido cualquiera, es un psicópata.
Y ya aquí la empatía no funciona porque
no podemos colocarnos en la mente de un psicópata
ni de una complementaria captada por un psicópata.
Es un vínculo especialísimo.
También la hija es víctima y a su vez complementaria
del psicópata. Por eso no lo denunció antes.
Ha sufrido y callado. Y sólo cuando sospecha que
atacará a su hija, ahí hace la denuncia,
no por ella, sino por su hija.
El psicópata no considera a las personas con el
valor de personas, sino como cosas para su satisfacción.
Y repite una y otra vez la misma acción porque
está respondiendo a una necesidad especial que
tiene: violar.
Y no responde a argumentaciones, a educación, a
castigos ni a premios: él es como es y seguirá
siendo así, por eso es reincidente.
Los que los rodean son sumidos en una especie de letargo
y dejan que el perverso ejecute sus perversiones. A lo
sumo, cuando pueden, escapan de este circuito negativo,
cuando no, caen sumisos a los requerimientos del monstruo.

11 de mayo de 2009

 

 

 

 

 


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Sobre el autor

Hugo Marietan

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Hugo Marietan

Nacido en Buenos Aires, en 1951

Médico, Facultad de Medicina, Universidad de Bueno Aires, 1981, MN 62757

Médico Psiquiatra, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires, 1986

Formación Docente: Egresado del Curso de Formación Docente Pedagógica en Ciencias de la Salud y Carrera Docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires

Docente Adscripto a la Carrera Docente Facultad de Medicina. de la Universidad de Buenos Aires desde junio de 1991 a la fecha.

Académico Titular de la Academia Internacional de Psicología de Brasil (2002)

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