Dr. Hugo R. Marietán

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Sólo para estudiantes y profesionales de la Salud

 

 Curso
sobre psicopatía 1, año 2004

Director Hugo Marietán


marietanweb@gmail.com


www.marietan.com

Derechos internacionales reservados

 

 

 

HISTORIA DEL CONCEPTO

a) Kurt Schneider

 

Kurt Schneider (1887 – 1967)

 

Schneider fue un hombre estudioso,
reservado, que vivió en una era llena de catástrofes.
Nació en 1887 en Crailsheim, Württember, Alemania. Estudió
Medicina en Berlín y Tübingen donde tomó contacto con la
psiquiatría a través de Robert Gaupp. Fue profesor de la
Facultad de Medicina de Colonia. en 1931 ingresó como
director del Instituto de Investigaciones Clínicas
Psiquiátricas de Munich. En 1945 es Jefe de Psiquiatría y
Neurología en la Universidad de Heidelberg y se retiró en
1955. Fue elegido como Rector en 1951/52 y le otorgaron 
los doctorados honoris causa en leyes y teología y la
medalla de oro Kraepelin. Fue un escritor meticuloso y
conciso, acentuadamente cartesiano. Ha ejercido una
marcada influencia en las ideas psiquiátricas europeas y
sudamericanas, pero su tardía traducción al inglés hizo
que su aporte aún no haya sido apreciado completamente por
los influyentes escritores anglosajones.

 

La Psicopatía

En 1923, Schneider da uno de los
sellos al problema y hace una conceptualización y
clasificación de lo que es la personalidad psicopática,
que continúa vigente.

K. Schneider(1) descarta en el
concepto de personalidad a la inteligencia, los instintos
y sentimientos corporales y la define como al “conjunto de
los sentimientos y valoraciones, de las tendencias y
voliciones”, limitándolos al plano psíquico.

Para K. Schneider las personalidades
psicopáticas son un subconjunto de las personalidades
anormales (de acuerdo con criterio estadístico, o sea que
los tipos puros son pocos), con la particularidad que
sufren por su anormalidad o hacen sufrir, bajo ella, a la
sociedad. Pero no por ello pueden ser nominadas como
patológicas, y aún “la valoración de hacer sufrir a la
sociedad es relativo y subjetivo: un revolucionario es un
psicópata para algunos y un héroe para otros”. En
consecuencia no es válido realizar un diagnóstico al modo
de las enfermedades. A lo sumo se puede mostrar, subrayar,
destacar en ellos propiedades que los caracterizan de
manera sorprendente, sin tener con ello en nuestras manos
nada comparable a los síntomas de las enfermedades. Un
psicópata depresivo es, simplemente, un hombre así.

Hay un determinismo en la concepción
schneideriana de psicopatía, los psicópatas “tienen que
llegar, más o menos, en toda situación vital, bajo todo
tipo de circunstancias, a conflictos internos o externos.
El psicópata es un individuo que por sí solo, aunque no se
tengan en cuenta las circunstancias sociales, es una
personalidad extraña, apartada del término medio”. La
psicopatía no es exógena, su esencia es disposicional,
innata, en el sentido de preexistente a las vivencias. No
por ello deja de anotar que toda personalidad se
desarrolla, y en esto tiene su parte el medio ambiente. En
consecuencia, las anomalías conductuales secundarias a
alteraciones corporales (por ejemplo traumatismos en la
corteza orbitaria anterior – investigadas entre otros por
E. Welt, Kleist, Outes-Goldar, Isabel Benítez-), serían
pseudopsicopatías.

Es decir, la psicopatía se
manifiesta. Debe ser observada por los otros y esa
conducta particular valorada como anómala en relación al
término medio, y sufrir o hacer sufrir solamente sobre el
eje de su anomalía (habría que re redactar esta frase).
Esto no significa que el psicópata manifieste siempre su
psicopatía, tiene oscilaciones periódicas. Kahn distingue
distintos cursos episódicos, permanentes, periódicos y
desarrollos psicopáticos. Aquí podemos puntualizar que
tampoco la conducta del psicópata es toda psicopática,
coexisten con ellas conductas adaptadas que le permiten
pasar desapercibido en muchas áreas de su desempeño
social. Esta integración conductual, adaptado/psicopático,
que se constata con mayor frecuencia en las anomalías
sexuales (donde lo psicopático se suele manifestar en la
privacidad) se hace más difícil de ver cuando lo
psicopático se expresa sólo en determinadas circunstancias
o sobre determinado tipo de personas.

 

Los Tipos Psicopáticos

Schneider realiza una tipología no
sistemática de las personalidades psicopáticas entre las
cuales son posibles variaciones y combinaciones. Asimismo
existen graduaciones, desde el simple ‘rasgo’ al ‘tipo
acentuado’. Así, en su Patopsicología Clínica (2), los
agrupa en:

 

a) Hipertímicos

Individuos con estados de ánimo
fundamentalmente alegre, temperamento vivo (‘sanguíneo’) y
activos. Pueden ser eficientes pero carecen de firmeza y
profundidad, son poco confiables, con poco sentido crítico
y fáciles de influenciar. Muestran un ingenuo sentimiento
de suficiencia y son optimistas. Existen los hipertímicos
excitados, sin ánimo alegre. Los hipertímicos son
especialmente incluibles dentro del círculo psicopático en
calidad de hipertímicos pendencieros o como hipertímicos
pendencieros.

 

b) Psicópatas depresivos (PD)

Los PD sufren bajo un estado de ánimo
depresivo, bajo una concepción pesimista, o por lo menos
escéptica de la vida. Falta la capacidad para alegrarse
ingenuamente. En todo se ve el lado malo, nada parece
límpido. Las experiencias penosas se viven de un modo
profundo y persistente y conducen a crisis. Los
acontecimientos alegres no revierten estos estados. Si un
impacto exterior negativo es superado, es reemplazado por
nuevas preocupaciones, frecuentemente relacionadas a
motivos muy lejanos. En estas personas una pena no
acostumbra a ser ahuyentada por una alegría, sino por otra
pena. El depresivo posee diversas máscaras y disfraces, a
veces parecen alegres y activos. Muchos PD son
infatigables, activos y serios cumplidores de sus deberes;
mas no les alegra ningún éxito y todo reposo trae consigo
el peligro de la irrupción de los fantasmas reprimidos.
Algunos consideran sus sufrimientos como un mérito y una
distinción con respecto a los que tienen una vida
sencilla. Son de ‘cultivar’ lo pequeño, porque lo grande
parece dudoso. Existen variantes melancólicas,
personalidades blandas, bondadosas y al mismo tiempo
tímidas y fáciles de desanimar, y variantes melancólicas
malhumoradas, frías gruñonas, obstinadas, desconfiadas,
irritables, criticonas; también existen depresivos
malvados que se complacen en hacer daño. Aquí puede
adoptar un aspecto fanático el pesimismo frente al
destino: se siente alegría cuando las cosas marchan de
nuevo mal.

 

c) Psicópatas Inseguros de sí
mismos
(PI)

Son personas con íntima inseguridad y
con deficiente confianza en sí mismas. A veces
sobrecompensan con aspecto exterior muy seguro, incluso
arrogante, a veces llamativo. Esto pude aplicarse en las
personas cuya seguridad radica en el propio físico o en el
terreno de lo social. Los escrúpulos y  sentimientos de
insuficiencia suelen repercutir en la conducta ética.
Están siempre pugnando con remordimientos y escrúpulos de
conciencia y se echan la culpa de todo cuando fracasan.
Dentro de este grupo están los que Kretschmer llamó
sensitivos, proclives a los desarrollos paranoides. Los PI 
viven en constante temor de haber descuidado algo o de
haber realizado algo mal.

 

d) Psicópatas anancásticos
(PA)

Las ideas obsesivas desvalorizan.
Frecuentemente existe un cambio constante de contenidos
diversos, que continuamente retornan, y, de este modo
siempre se halla una obsesión presente en la conciencia
del PA. La angustia ante la posibilidad de que pueda
surgir una obsesión permanente constituye también una
obsesión. Esto hace que se adopte todo género de medidas
de precaución y defensa, que muchas veces resultan
incomprensibles y extrañas al observador. Los contenidos
de las obsesiones dependen de la tendencia, las
valoraciones y la biografía del sujeto. Tales ocurrencias
obsesivas surgen a partir de un constante sentimiento de 
culpa e insuficiencia propio de una personalidad insegura
de sí misma. A veces está la sensación y no el contenido. 
A una anancástica se la encuentra en cierta ocasión presa
de la más intensa angustia y haciéndose autorreproches, al
preguntársele de qué era lo que tenía que reprocharse 
dice “¡pues no lo sé todavía!”. Hay presencia de impulsos
y compulsiones.

 

e) Psicópatas Fanáticos (PF)

Presentan sentimientos sobrevalorados
individuales, ideativos  o transpersonales, son activos y
expansivos. El fanático personal querulante lucha por su
derecho real o supuesto: el fanático idealista lucha o
realiza manifestaciones a favor de su programa. Existen
también fanáticos silenciosos, excéntricos, como sucede
con algunos adeptos a sectas.

 

f) Psicópatas necesitados de
estimación
(PNE)

Son los que quieren aparentar más de
lo que son. Son inauténticos y fatuos. Pueden mostrarse
como excéntricos, con el fin de llamar la atención,
adoptar un aspecto exterior llamativo u opinar ideas
controvertidas. Son de autoalabarse, pueden referir 
historias o representar escenas en que se realce la propia
personalidad usando una profusa imaginación, si esta
cualidad es intensa pueden caer en la pseudología
fantástica (mitomanía): con el afán de representar un
papel que le es negado en la vida real, el pseudólogo hace
teatro ante los demás y ante sí mismo. Cuando el acento se
pone en actuar para obtener un beneficio material estamos
frente a un estafador. El pseudólogo no abandona el
terreno de la realidad (no es un delirante). Los PNE al
ser inauténticos tienen dificultad en relacionarse
adecuadamente con los demás. Suelen idolatrar súbitamente
a una persona para pasar rápidamente a la indiferencia o a
la calumnia. Si uno deja de admirar a esta gente, pronto
se les hace uno aburrido.

 

g) Psicópatas lábiles de ánimo
(PLA)

Tienen rápidas oscilaciones de ánimo,
a veces resulta difícil distinguir si son reactivos, si se
hallan estos cambios psíquicamente motivados. Pueden tener
acciones impulsivas como huidas o excesos de bebida.

 

h) Psicópatas Explosivos (PE)

Son excitables hacia el exterior ante
el menor pretexto, irritables, fácilmente montan en
cólera. Sus reacciones son primitivas en el sentido de
Kretschmer. Cualquier palabra los hiere y reaccionan
insultando y con violencia.

 

i) Psicópatas desalmados

Carecen,  o casi,  de compasión,
vergüenza, sentido del honor, remordimiento, conciencia.
Son con frecuencia de un modo de ser sombrío, frío,
gruñón, y según sus actos: impulsivos, brutales, crueles.
No hablamos aquí de debilidad mental moral. Los desalmados
son fundamentalmente incorregibles e ineducables. Existen
también los desalmados absolutamente “sociales”,
naturalezas duras como el acero y que “caminan sobre
cadáveres”. La inteligencia es frecuentemente notable en
estos casos.

 

j) Psicópatas abúlicos

Son personas sugestionables, faltos
de voluntad, fácilmente accesibles a la influencias.
Inestables. Kraepelin los denominó inconstantes. 
Moldeables: son como plumas al viento, hombres de
temperaturas variables con el ambiente. Pueden ser guiados
por los buenos pero también en otro sentido, como decía un
padre: “ mi hijo es como una esponja absorbe todos los
malos ejemplos de su alrededor.”

 

k) Psicópatas asténicos

Se sienten psíquicamente
insuficientes, con escasa capacidad de rendimiento, de
concentración, de memoria. Tienen vivencias de
extrañamiento: todo el mundo perceptivo, el propio obrar,
todo cuanto sienten, se les parece irreal, lejano, falso.
Frecuentemente cosas sin importancia los acobarda. Otros
sobrestiman los pequeños malestares y los amplifican. Se
quejan de fatiga, insomnio, cefaleas, trastornos
cardíacos, vesicales, menstruales y otros.

 

Conclusión

De acuerdo a mi análisis este exceso
de  tipologías, en modo alguno significan ‘un
diagnóstico’, son modos de ser. A las personalidades no se
le puede colocar etiquetas diagnósticas como a las
enfermedades o a las secuelas psíquicas de las
enfermedades. A lo sumo cabe  mostrar, subrayar, destacar
en ellos cualidades que los caracterizan de un modo
acentuado, sin que por ello nos encontremos con algo
equiparable a los síntomas de las enfermedades. Este
destacar se realiza siempre desde un determinado punto de
vista y no implica hablar de la totalidad de la persona en
cuestión. Pueda que con el tiempo el concepto de psicópata
pierda vigencia, como lo ha perdido el concepto de
neurosis, pero eso ocurrirá con el nombre, no con el
hecho.

 

Bibliografía

1)Kurt Schneider,  Las personalidades
psicopáticas, Ediciones Morata, Madrid, 1980

2) Kurt Schneider, Patopsicología
Clínica, Editorial Paz Montalvo, Madrid, 1975

 

 


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Sobre el autor

Hugo Marietan

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Hugo Marietan

Nacido en Buenos Aires, en 1951

Médico, Facultad de Medicina, Universidad de Bueno Aires, 1981, MN 62757

Médico Psiquiatra, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires, 1986

Formación Docente: Egresado del Curso de Formación Docente Pedagógica en Ciencias de la Salud y Carrera Docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires

Docente Adscripto a la Carrera Docente Facultad de Medicina. de la Universidad de Buenos Aires desde junio de 1991 a la fecha.

Académico Titular de la Academia Internacional de Psicología de Brasil (2002)

Para ver el curriculum completo: https://marietan.com/curriculum/

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