Semiología Psiquiátrica y Psicopatía

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Carta comentada

El fascinador

He atendido varios casos de mujeres fascinadas por su psicópata, y en esta carta se habla de uno de ellos. Debo aclarar que la fascinación es distinta, cualitativamente, de la seducción, o de la mera atracción. Es un fenómeno que se produce en la interrelación entre dos personas, y, a veces más. Es una especie de “encantamiento”, con la connotación mágica que este término implica. En la seducción existe un ida y vuelta entre el seductor y el seducido, si bien el seducido siente una fuerte atracción, mantiene el control de su conciencia y acepta, de buen grado, la propuesta del seductor. Pero el seducido tiene la posibilidad de evitar la seducción si hace un esfuerzo de su voluntad, porque tiene cierto control de su psiquis. En la fascinación el fascinado no tiene chances de escapar del fascinador. El fascinador, cual mago o hipnotizador, provoca una alteración de la conciencia del fascinado un poco más leve que en la hipnosis, y se “apodera” de la voluntad del otro. En la interrelación, el fascinado apenas se da cuenta de lo que está pasando y actúa casi como un autómata en manos de la voluntad del fascinador. Es por eso que los fascinados, al tiempo de la fascinación, no pueden creer que cómo hicieron lo que hicieron, lo que el fascinador le indicó. No entienden qué les pasó en ese momento. Creen que se han comportado como estúpidos y se sienten culpables. Y algunos de ellos no se dan cuenta nunca de que le han perturbado su conciencia. Desde luego, no cualquiera es fascinador; es una persona especial que, a medida que trascurre el tiempo, van perfeccionando eso “don” hasta convertirlo en un arte. Muchos de los grandes estafadores han sido fascinadores. Esto hombre no necesitan de la violencia, no de la coerción, les basta las palabras, la mirada, los gestos… También es cierto que no todos pueden ser fascinados. Y que la inteligencia, la instrucción, el liderazgo… no evitan la fascinación.

En los primeros casos que me toco intervenir no creía en la fascinación, me parecía algo poco serio, relacionado con la superstición o la superchería, como estoy seguro que le ocurre a muchos de los que están leyendo esto ahora. Pero, con el tiempo y la repetición de casos relacionados con psicópatas y fascinadas, no me quedó otra alternativa que aceptar este fenómeno.

El psicópata, en variada dosis, tiene siempre algo de fascinador, tal vez no tan elocuente como el caso que presento más abajo, pero sí en los hecho cotidianos y menores, donde una persona permanece “encantada” con las palabras del psicópata por largo tiempo, algunas por años.

Respecto al género, siempre hablando de psicópatas, los casos más impactantes lo he encontrado en varones, aunque algunas mujeres también poseían esta particularidad.

Históricamente, se han dado en líderes políticos esta capacidad de fascinar, no solo a individuos sino a grupos, y a veces a masas de población. En Argentina tuvimos un caso relativamente reciente, y otros esparcidos por la historia como Perón y Rozas y algunos caudillos como Facundo. No estoy hablando aquí de “carisma”, que pueden poseerlo muchos líderes, sino de algo superior al carisma.

Como ven el tema es fascinante y podríamos seguir, pero daré unos ejemplos. Primero transcribo una nota que escribí sobre Madoff y luego una carta que nos ilustra sobre este tema.

Dr. Hugo Marietan, 3 de enero de 2010

Un gran ilusionista
Hugo Marietan
Para LA NACION, 30 de junio de 2009

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1145102&pid=6775408&toi=6277

El arte de encantar con las palabras es un don de pocos. Y este don fue ejercido con maestría por un ser especial, Bernard Madoff. Y lo excelso de Madoff es que encantaba a encantadores. A hombres acostumbrados a convencer, a doblegar voluntades, a manejar fortunas, a desconfiar…
Madoff penetró en esas mentes porque conocía la clave, el punto débil que anulaba todas las alarmas: la ambición desmedida, el lujo de la ganancia rápida.
El escenario era impecable: mansiones, hoteles impresionantes, clubes exclusivos.
El ropaje y las joyas armonizaban y luego venía la actuación única, irrepetible: el señorío de los gestos y la melosidad de las palabras que describían el sebo y ocultaban la trampa impensable.
El financista norteamericano usó el viejo truco de la pirámide de Ponzi, añoso, gastado, pero que en sus manos parecía novedoso, atrapante, irresistible.
Los hombres se postraban ante él y cedían sus millones de dólares para que este mago los hiciera crecer y multiplicar.
Así lo hizo “el ilusionista”. Y los dólares fluyeron sobre sus creyentes y éstos contaron la buena nueva y otros se desesperaron por ingresar en la pirámide.
Pero Bernard Madoff era selectivo, los hacía esperar, para que los ganara la ansiedad y al ser elegidos se sintieran especiales y entregaran todo.
Una manipulación magistral ejercida por un estafador que se ganó un lugar de privilegio en la historia del timo mundial.
¿Cómo pudo hacerlo? ¿Qué características debe tener esa mente para realizar tamaña proeza? Esa mente no debe tener trabas éticas, debe considerar a las otras personas meros instrumentos para su juego, debe estudiar a las personas para conocer sus debilidades, debe ser impune a las consecuencias de sus actos, debe convencer a pesar de las evidencias, debe ser inteligente y un actor consumado, es decir, debe ser un psicópata.
¿Y cómo deben ser los estafados? Ambiciosos, voraces y deseosos de ser encontrados por un Bernard Madoff que les deje ver por el ojo de la cerradura el relumbrar de tesoros casi imposibles y sólo alcanzables con la llave que cuelga de la cintura del “mago”.

 

Carta

Complete datos de la persona que se presume como psicópata:
Edad:  43
Estado civil: soltero
Profesión, estudio o trabajo que realiza: empresario
Lugar de residencia actual, ciudad y país: Centroamérica
Sexo: masculino
Otro dato de interés: un hombre encantador, extremadamente atractivo y seductor. Tiene el don de la palabra; se conecta de inmediato con las personas.
Tiene talento para convencer, sabe venderse muy bien a sí mismo y a sus ideas, por descabelladas que sean. Levanta simpatías donde va. Es líder.

Datos de quien contesta el cuestionario (imprescindibles):
Edad: 40
Lugar de residencia actual, ciudad y país: Centroamérica
Profesión, estudio o trabajo que realiza: empresaria
Sexo: femenino
¿Qué relación tiene o tuvo con esta persona?: Fui inversionista de sus proyectos, socia de sus empresas y novia
¿Cuánto duró/dura la relación?: quince años: cuatro como inversionista, siete como socia y cuatro como su novia.
¿Cómo la conoció?: en un seminario profesional
¿Qué le atrajo/ atrae de esta persona?: un hombre fascinante, cariñoso, lleno de detalles; aparentemente muy humano, solidario y caritativo, preocupado siempre por el bienestar de otros; de brillante lógica, gran inteligencia y, aparentemente, muy educado y culto.
¿Qué es lo que más le hacía/hace sufrir? Su falta de decisión, su irresponsabilidad en el trabajo y en el manejo del dinero; su inconstancia, sus mentiras, sus engaños, su manipulación, sus ataques de rabia y negación cuando lo enfrentaba por sus actos, su descalificar y minimizar mis sentimientos… su falta de empatía por las demás personas.

A. Satisfacción de necesidades distintas

A1. Uso particular de la libertad
¿Cree que todo es posible? 
Sí. Para él todo es posible, todo está permitido, no existe bien ni mal, todos podemos hacer lo que queramos sin sentirnos culpables. Sus frases típicas: “La imaginación es el único límite, lo importante es que te sientas bien, eso es indicativo de que lo que has hecho es bueno…” En cierta ocasión perdió un cliente muy importante debido a la falta de atención y al incumplimiento en los plazos, pero él lo atribuyó a una “brujería” de alguno de sus enemigos. Tomó el dinero de la nómina (era fin de año) y pagó un “trabajo” a un charlatán para que le hiciera la “limpia” de sus oficinas y de su casa. No pagó salarios ni impuestos. La gente pasó navidad y fin de año sin un centavo y el fisco le hizo una notificación por la falta de pago de cumplimiento de las obligaciones tributarias. De acuerdo a sus palabras: “debo usar el dinero para contratar a ese hombre porque de lo contrario “el mal” se esparcirá y la gente que aquí trabaja se quedará sin empleo”

Impedimentos: ¿Tolera las frustraciones y los fracasos? 
Aparentemente los tolera sin alterarse. Permanece impasible, pero siempre busca la manera de “compensarse” o “consolarse” por ellos. Generalmente, cuando enfrenta un fracaso, sale de compras (gasta sin límite) o a divertirse (gasta sin límite), o busca a sus admiradoras (que son muchas), las invita a salir a lugares caros, coquetea, busca elevar su ego. También, en los primeros años, recurría al consumo de alcohol. En otras ocasiones se encierra en casa por dos o tres días y no habla con nadie en lo absoluto. Cuando descubrió el engaño de una de sus amantes, se dedicó a la bebida al menos dos veces por semana, durante tres meses. Bebía un día y la pasaba mal dos o tres, intoxicado.

A2. Creación de códigos propios
¿Respeta la ley y las normas comunes?
Sólo cuando le conviene. Caso contrario, las infringe sin el menor remordimiento, aduciendo que “esta sociedad es demasiado retrógrada y limitante para mi inteligencia y mis potencialidades. Mi primer derecho es el ejercicio de mi libertad y en nombre de mi libertad hago lo que debo hacer”.

¿Sigue su propia ley y sus propios códigos?
Así es, generalmente, cuando conviene a sus intereses. En algunas ocasiones, cuando ha bebido, insiste en conducir, y justamente por los lugares donde hay policías. Conoce ciertas maneras de evitar ser detenido: lleva en su cartera, junto con la licencia de conducir, las tarjetas de presentación de algunos altos funcionarios del gobierno y de la policía, y dice que son su parientes. Si no funciona, tiene un amigo que ocupa un puesto clave en la policía que le ayuda a salir de dificultades (especialmente, evitar el encarcelamiento por 30 días).
Otro ejemplo: para él está bien mantener tres o cuatro relaciones “formales” paralelamente, una en cada campo y ambiente en que se desenvuelve: gerencia de proyectos, venta de inmuebles, comercio exterior, docencia…

¿Carece de remordimientos o de culpa?
La culpa y el remordimiento sólo aparecen cuando le convienen; caso contrario, es incapaz de experimentar eso. Ante los reiterados fracasos en sus emprendimientos y ante los problemas que surgieron por su falta de responsabilidad en el trabajo, yo me separé de sus empresas. En esa época conocí a un profesional con quien desarrollé un trabajo de investigación. Mi entonces socio, viéndose perdido por la falta de dinero y por la posibilidad de que yo me apartase definitivamente de él, me pidió perdón entre lágrimas por todos sus errores, incluso, nombrando a Dios. Confesó sus faltas, reconoció su irresponsabilidad en el manejo del dinero y la empresa, y su firme decisión de cambiar la forma en que había estado llevando su vida hasta entonces. Aceptó mis condiciones para continuar como socia en su empresa y mostró verdadero arrepentimiento hasta que consiguió de mí lo que quería: dinero. Incluso llegó a proponerme matrimonio y fue así como me convertí en su novia oficial.

¿Le echa la culpa a los demás de sus errores?
No lo hace directamente. Pero sí aduce con frecuencia, que sus fallas o fracasos están influenciados por la “mala energía” y la envidia de la gente que le rodea.
Otra conducta frecuente en él: cuando alguien le reclama por no haber entregado documentos, responder un correo, llegar tarde o no asistir a una cita, etc., él responde haciendo responsable a otra persona que no le dio el papel, no le organizó la agenda, y cualquier otro pretexto que no es verdad.

¿Repite errores?
Gasta dinero sin ninguna planificación. Busca la satisfacción de sus deseos sin pensar en cómo va a cubrir sus gastos. Le gusta la ropa de marca, los relojes y plumas finos, los autos de lujo, los restaurantes de moda; viajar… Tiene buenos ingresos, consigue la participación de personas que, como yo, perdimos nuestro patrimonio en sus manos, pero siempre le falta dinero.
Se involucra en relaciones afectivas sin comprometerse, pero hace promesas que nunca llega a cumplir, con el afán de conseguir lo que quiere.

A3. Repetición de patrones conductuales
¿Repite de la misma manera las acciones negativas?
Hace uso de su habilidad verbal para convencer a las personas. Es un maestro a la hora de vender una idea, por mala que sea. Cuando necesita dinero, créditos o contactos comerciales, siempre consigue lo que busca a base de una sutil y elegante conquista. Repetidamente incumple los contratos de crédito, y se ve forzado a entregar bienes en dación de pago o a refinanciar las deudas.

¿Tiene algún signo que anticipe sus conductas negativas?
Se vuelve callado y distante. Deja de hablar con los que le rodean y que no le resultan útiles. Inventa viajes o reuniones importantes de negocios. Algunas veces dice mentiras fácilmente detectables.
Cuando ha discutido con alguna de sus compañeras o cuando es confrontado, invariablemente busca a otra con mucho cariño y delicadeza, busca seducirla hasta que caiga en sus redes. Con la causante de su malestar, se torna agresivo, grosero, distante, pero siempre deja la puerta abierta en caso a futuro pueda necesitar de esa persona. Cuando el momento llega, no tiene reparos en volver a mentir y a jurar lo que haga falta para beneficio de sus intereses.
Por ejemplo, cuando me convertí en su “novia oficial”, una de mis condiciones fue que terminara definitivamente su relación con una determinada mujer. Lo hizo, y delante de mí. Lo que supe años después fue que ese mismo día, apenas salí de su oficina, volvió a quedar con ella, y le “explicó” que se había visto forzado a ”montar una pantomima” por bien de la empresa, para que no se quede sin recursos; que èl nunca se interesaría en una  mujer como yo, con un hijo, y que por un cierto tiempo, por bien de la empresa, se vería “forzado” a mantener el teatro para no perder la socia capitalista; que siempre ella (la otra mujer) sería su amor, y que debía esperarle.

A4. Necesidad de estímulos intensos
¿Tiene conductas de riesgo?
Tiene varias parejas sexuales. Conduce en estado de ebriedad. Algunas veces no escucha a sus asesores de negocios y cierra tratos que no le son ventajosos. Inicia muchos proyectos, pero concluye muy pocos o casi ninguno. Gasta y se endeuda sin control. Hace endeudar a otros en su nombre. Hace ofrecimientos y promesas sin saber si podrá cumplirlos y muchas veces, sólo para obtener lo que quiere, sin tener intenciòn de cumplir.

¿Se aburre con facilidad?
No sabe estar solo, a menos que esté deprimido (muy raro). Adora la vida social y tiene diversos grupos de amigos que no tienen ninguna relación entre ellos. Detesta las tareas de casa y siempre busca cambiar de actividad. En el trabajo no es constante. Lo único que termina, por lo general, es una conversación; tareas rutinarias, jamás. Ni siquiera escribir una carta o despachar el correo. Se ha inscrito en cursos de inglés, mercadeo, finanzas, fotografia, terapias alternativas, contabilidad, gimnasio… pero nunca ha terminado ningún curso, le falta constancia.

¿Tiene proyectos de vida a largo plazo?
Tiene ideas de negocios muy buenas. Habla de tener una familia propia: esposa y tres hijos. Siempre ha querido estudiar para obtener un doctorado y dedicarse a la investigación, la academia, y combinar estas actividades con su propia empresa. No planifica, no es constante, no asume compromisos. Sus ideas y propósitos quedan en eso, nunca las lleva a la práctica.

¿Abusa de drogas o alcohol?
Al menos la mitad de las veces no se controla frente al consumo de licor. Por otro lado, cuando tiene algún malestar, recurre a la automedicación o a las recomendaciones de sus amigos.

¿Tiene conductas raras o perversas en lo sexual?
Siempre tiene más de una pareja. Le atrae el vouyerismo. Para el sexo intenso y en grupo prefiere mujeres mayores que él, casadas o separadas, gordas, con el pelo pintado. Incluso ha tenido sexo con mujeres de su familia: primas.
Con las parejas “formales” el sexo es muy eventual, excepto cuando salíamos de viaje. El sexo casi inexistente en la convivencia cotidiana lo justificaba diciendo “quiero hacer las cosas bien y que tengamos vida marital cuando estemos casados… es por respeto y por amor a ti…” Los viajes eran una “luna de miel”.
Todas estas parejas formales hemos sido mujeres delgadas, atractivas, asediadas por otros hombres, y siempre nos hemos mantenido fieles a este individuo, sin saber que nos engañaba (siempre desmentía cualquier rumor o anulaba cualquier duda).

¿Tolera situaciones de mucha tensión?
Tiene mucha sangre fría frente a las situaciones de tensión, tiene un gran autodominio. No muestra señales físicas de alteración.

 

B. Cosificación de otras personas
¿Es egoísta?
Puede ser muy generoso, pero eso está condicionado a lo que pueda obtener de otras personas.
En la mayoría de los casos, es egoísta y lo justifica diciendo que él siempre está primero y antes que cualquier otra persona porque “si yo no estoy bien, no puedo ayudar a nadie más”
En las festividades de Navidad, día de la Madre, etc., siempre comprábamos regalos mucho mejores para sus amigos y su familia que para los míos y siempre hallaba una justificación.

¿Se cree superior a los demás?
Siempre se dice perfecto, incapaz de cometer errores. No toma transporte público, por lo general no hace su cama ni se ocupa de su ropa, pues dice que esas tareas son para gente servil, para aquellos que se contentan con poco y cuya vocación es servir a los que aspiran a mucho. Nunca piensa en ahorrar, pues dice que ese es un hábito de gente mediocre y con mentalidad perdedora.

¿Todos deben girar a su alrededor según sus deseos?
Le encanta saberse al mando de todas las situaciones. No le gusta que otros tomen decisiones profesionales sin consultarle.

¿Hace lo que quiere sin importarle las consecuencias?
Absolutamente. Por ejemplo, le he visto adulterar o falsificar certificados de cumplimiento de contratos para maquillar su currículum.

Empatía: ¿Le importa los sentimientos del otro?
El dice que sí le importan los sentimientos de otros, pero sus actos no lo corroboran. Por ejemplo: con frecuencia ofrece, a las mujeres que conoce, llamarles, ayudarles con alguna actividad, etc, y muchas de ellas le creen y esperan por su ayuda o su llamada, y en verdad se desilusionan. El dice que ese es problema de ellas, porque no deberían crearse expectativas.
Por otro lado, las pocas veces que le he confrontado por sus mentiras y por la ligereza con el dinero, su respuesta final era: “lo hice y ¿qué con eso?; a la final, quien más se afecta soy yo mismo y no deberían quejarse porque yo me llevo la peor parte…”

¿Manipula?
Es un maestro en el arte de la manipulación. En los años que estuve a su lado, cuando discutíamos, enviaba algún regalo o alguna nota a sabiendas de que yo, por mi manera de ser, lo llamaría para agradecerle. Ese era el gancho que utilizaba para volver conmigo. Similar mecanismo utiliza con otras personas. Por ejemplo: en una ocasión necesitaba impresionar a un inversionista y consiguió que una vendedora de una gran constructora de la ciudad le acompañase en un recorrido por algunos proyectos grandes. Para convencerla le dijo que este señor tenía la intención de comprar tres departamentos y oficinas para sus hijos (no era verdad).

¿Seduce?
Es un hombre seductor por antonomasia. Tiene un efecto hipnótico sobre las personas. Por ejemplo, un proveedor me decía que no sabe qué le sucedió para aceptar un trato desventajoso. “es como si me hubiese hipnotizado un encantador de serpientes. Me quedé estático, embobado, acepté lo que me propuso y firmé los papeles sin chistar.” fueron sus palabras textuales.

¿Miente?
Miente todo el tiempo, sin inmutarse, mirándote a los ojos y sin pestañear. A mí me tomó mucho tiempo entender esto, y aceptar que es un mentiroso. En cierta ocasión, estaba haciendo negocios en el exterior con un amigo suyo, y sin decirle nada, decidió no continuar con el proceso de importación de materiales. Este señor, naturalmente, lo buscó por todos los medios, mientras él desapareció: no contestaba el teléfono, no devolvía las llamadas, no respondía mensajes ni cartas ni correos. Después de algunos meses, volvió a llamar a su amigo y justificó su “desaparición” diciendo que un miembro de su familia había sido secuestrado (una gran mentira). Incluso le envió recortes de periódico y un libro que hacían referencia al secuestro del hijo de un empresario conocido en la ciudad (fueron publicados con nombres ficticios). Todo era mentira. El amigo suyo, evidentemente, se solidarizó con la situación ficticia, y siempre está dispuesto a ayudarle en lo que precisa.

Coerción: ¿Usa la agresión física para conseguir sus objetivos?
No, no lo hace.

¿Usa la agresión psíquica para conseguir sus objetivos?
No estoy segura. Conmigo nunca lo ha hecho, pero he visto que a otras mujeres las chantajea emocionalmente, e incluso usa palabras groseras como: bruta, animal, ignorante, inútil, mala mujer, e incluso palabras vulgares (dependiendo de la mujer).

Parasitismo: ¿Vive del esfuerzo de otro?
La mayor parte de las veces, todos trabajamos para él, y es él quien se lleva el crédito y el dinero por los logros.
En mi caso particular, yo perdí todo mi patrimonio con él. Me convenció para que invirtiera en sus negocios, que a la final sólo reportaron pérdidas por el exceso de gasto operativo del que sólo él se benefició, pues incrementó el capital de la empresa y se dio vida de rey. Me convenció para que vendiera mis propiedades y comprara otras de mayor plusvalía. Hasta ahora no entiendo cómo pude aceptar que las nuevas propiedades salieran a nombre de su madre y hermano… También me hizo endeudar en el banco, en tarjetas de crédito que hasta ahora estoy pagando. También prestó mi dinero a algunos de sus amigos, que tampoco me han pagado. Incluso convenció a mi hermana para que sacara un crédito para él, crédito que hasta ahora no ha sido cancelado.

¿Usa a las personas?
Todo el tiempo. Por lo general, busca a terceros para “hacer el trabajo sucio”. Es una costumbre suya: cuando ha incumplido algún ofrecimiento a algún cliente, banco, proveedor, etc., pone al frente a otra persona para dar las explicaciones del caso. Su justificación es “es necesario poner un filtro, pues yo soy la última instancia”. Por lo general, es esa persona la que recibe las quejas y los malos tratos.
Cuando alguien le busca para cobrar o reclamar, pone a otra persona para que invente cualquier excusa o haga ofrecimientos sin tener realmente intención de cumplirlos.

¿Logra distorsionar los valores y principios de los demás?
Haciendo uso de su brillante lógica distorsiona principios y valores y los pone en tela de juicio: lo bueno ya no lo es, lo malo deja de serlo… Por ejemplo, a mí me ha convencido varias veces de que es “bueno para todos” involucrar a alguien en negocios sobre los que no existe certeza de que resultarán bien. “La empresa tiene trabajo, y ellos (los inversionistas) tendrán una importante ganancia”
Durante quince años, muchas veces desatendí a mi hijo, aún en contra de lo que yo pensaba, porque este hombre me repetía, en un tono muy delicado y convincente: “lo estás sobreprotegiendo, deja que él tome responsabilidades, no lo hagas dependiente, no le cumplas todos sus caprichos…” Con apego a la verdad, a este hombre le compré casa, auto, ropa; le pagué viajes, comidas, fiestas…. A mi hijo nunca le di ni la milésima parte de lo que le entregué a ese hombre.

¿Es insensible?
La mayoría de las veces, lo es, cuando se ve enfrentado a dar soporte a otra persona en alguna situación que a él no le reporta ningún beneficio. Por ejemplo: una vez, fui asaltada a mano armada en mi casa. El estaba de viaje con su madre y hermana, y le llamé en busca de apoyo y consuelo. Su reacción me dejó pasmada: “¿por qué me llamas a mí, no te das cuenta de que me estás arruinando las vacaciones? ¡Qué falta de consideración la tuya!”

¿Extraña, echa de menos?
No sabría decir si extraña a las personas o a lo que puede obtener de ellas. Después de que rompí definitivamente mi relación con él, en algunas ocasiones me ha llamado, con ese tono y esas palabras seductores, para pedirme el auto (el suyo estaba en el taller), para que le ayude a elaborar cartas y organizar archivos, para que le revise contratos (conozco bastante de leyes), para que le ayude a elaborar propuestas para concursos…

¿Crea tensión y agotamiento en la relación con otras personas
No sé explicarlo bien, pero todo el tiempo que mantuve relaciones con él, viví ciclos de inmensa alegría intercalados con un profundo sentimiento de abandono, en los que él estaba perfectamente bien. Era como si él robase toda mi energía, mi ilusión… por algún mecanismo que no alcanzo a entender, siempre me tenía pendiente de él.

¿Crea relaciones adictivas, dependientes?
Definitivamente. Es un encantador de mujeres y también de hombres. Durante estos quince años ha mantenido relaciones afectivas y sexuales paralelas con dos, tres y hasta cuatro mujeres, simultáneamente. Algunas de ellas han aceptado su promiscuidad y, a pesar de que varias veces han sido abandonadas por este hombre, han aceptado reanudar la relación cuando él se ha acercado nuevamente y las ha reconquistado a base de nuevas mentiras, engaños y promesas falsas.
En lo profesional, convence a los inversionistas, a los clientes, a los proveedores, a los socios, a los profesionales que prestan servicios… y a pesar de sus reiterados engaños, los vuelve a convencer.
De sus amigos obtiene lo que quiere. Con frecuencia pide prestado dinero, y aunque tarde en devolverlo o no lo devuelva, vuelve a obtener dinero.

¿Desea agregar algo más?
Le encanta el mundo del misterio, de lo esotérico, de los brujos y charlatanes. Es cliente frecuente de lectores de cartas, lectores de manos, astrólogos,… y varias de las decisiones importantes las toma sobre la base de esas “consultas”. Lo extraño es que incluso a esas personas les miente cuando le hacen preguntas sobre su vida personal, negocios, profesión, familia…  Una vez consultó a un siquiatra, y lo dejó aduciendo que era incompetente y que más bien éste era el que necesitaba asesoría médica.
Proyecta una imagen impecable. Su conocimiento sobre la parte técnica y operativa del negocio es prácticamente nulo. El “know how” está en manos de los empleados o de sus socios. Sin embargo, todos coinciden en que es un profesional de primera.
Es impuntual, todo el tiempo, y si alguna vez alguien le hacen esperar, no lo tolera.
Quizá la única persona que respeta es su madre, aunque a ella también le ha despojado de su dinero (la “recompensó” con la propiedad que compró con mi dinero).
Rompí relaciones con él hace siete meses cuando lo enfrenté cara a cara y con pruebas fehacientes de que seguía viéndose con una cierta mujer. Aún me encuentro con conocidos que no se han enterado de la ruptura, pues este hombre les ha dicho que aún tiene planes para casarse conmigo. Sé que algunas de estas personas ha hablado con él y él les ha dicho que soy yo la causante de la ruptura, por mis faltas, por mis exigencias.
De conversaciones que he mantenido con su madre, sé que el padre también fue un mujeriego, durante toda su vida. Se casó muy temprano y tuvo que enfrentar la responsabilidad de los hijos, pero en cierta ocasión abandonó el hogar por dos años. Cuando en su casa se presentó una mujer con un hijo fuera del matrimonio, la esposa decidió separarse e irse a vivir en otra ciudad con el pretexto de dar un mejor educación a los hijos. Fue ella la que trabajó para pagar los estudios de sus hijos. El padre ayudaba con la comida y la vivienda. Durante los años de adolescencia y primera juventud del individuo en cuestión, el padre fue una figura casi ausente. La madre es una mujer sumisa, chapada a la antigua, que fue enseñada a tolerar cualquier cosa del marido sin protestar

 

Y, para terminar, un cuento de Marco Denevi: Crimen perfecto

La señora Smithson, de Londres (estas historias siempre ocurren entre ingleses) resolvió matar a su marido, no por nada sino porque estaba harta de él después de cincuenta años de matrimonio. Se lo dijo:

– Thaddeus, voy a matarte.

– Bromeas, Euphemia -se rió el infeliz.

– ¿Cuándo he bromeado yo?

– Nunca, es verdad.

– ¿Por qué habría de bromear ahora y justamente en un asunto tan serio?

– ¿Y cómo me matarás? – siguió riendo Thaddeus Smithson.

-Todavía no lo sé. Quizá poniéndote todos los días una pequeña dosis de arsénico en la comida. Quizás aflojando una pieza en el motor del automóvil. O te haré rodar por la escalera, aprovecharé cuando estés dormido para aplastarte el cráneo con un candelabro de plata, conectaré a la bañera un cable de electricidad. Ya veremos.

El señor Smithson comprendió que su mujer no bromeaba. Perdió el sueño y el apetito. Enfermó del corazón, del sistema nervioso y de la cabeza. Seis meses después falleció. Euphemia Smithson, que era una mujer piadosa, le agradeció a Dios haberla librado de ser una asesina.

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Sobre el autor

Hugo Marietan

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Hugo Marietan

Nacido en Buenos Aires, en 1951

Médico, Facultad de Medicina, Universidad de Bueno Aires, 1981, MN 62757

Médico Psiquiatra, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires, 1986

Formación Docente: Egresado del Curso de Formación Docente Pedagógica en Ciencias de la Salud y Carrera Docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires

Docente Adscripto a la Carrera Docente Facultad de Medicina. de la Universidad de Buenos Aires desde junio de 1991 a la fecha.

Académico Titular de la Academia Internacional de Psicología de Brasil (2002)

Para ver el curriculum completo: https://marietan.com/curriculum/

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