Psicopatia Dr.Hugo Marietan

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SEMIOLOGÍA PSIQUIÁTRICA Y PSICOPATÍA


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Carta comentada

El
error número tres

Hugo
Marietan, febrero 2008

 

 

Estimado Marietán; espero que
te acuerdes de mí, J. del caso de la psicópata femenina (ver
Cuesta abajo
) . Te agradecería algún consejo si tienes a
bien.

Ha llegado el momento
de una devolución. Necesito una muerte simbólica de ésa
persona, necesito que me vea que no estoy muerto, que no
todo es impune. Necesito una batalla donde demostrar mi
poder, que tenía, empiezo a tenerlo y que sepa que conmigo
tiene que temer. Entre mis objetos personales se quedó con
toda mi colección de discos y de films (mi vida y mis
sueños).Los quiero. Son míos. Hay un paso previo: darle
muerte viendo que estoy vivito y coleando. No hay nada
gratis. Y por lo que he sabido a posteriori parece que nada
de lo que pasó ha existido. Y yo no quiero como mucha gente
eso que dice: bah, pasa, lo mejor es que no te acuerdes de
ella. Tienen razón, pero habiendo recobrado algo, entonces,
estaré en paz conmigo.

Lo increíble de todo
esto es que habiendo filtrado toda la realidad bajo su
influencia, he llegado a ver a los demás como gigantes, y yo
como un enano sumiso y miedoso. De cantar ante 3000 personas
(tampoco es que fuese un paseo, vamos) a no poder salir a la
calle de miedo. Yo no era nada. Y soy bastante más de lo que
nunca mereció conocer en toda su existencia. NO ME DA LA
GANA de que se salga cómodamente de todo. NO ME DA LA GANA
PORQUE NO, así de simple. Y quiero hacerle las cosas
incómodas aunque sea por un corto período. Conozco a otras
de sus víctimas, mujeres, hombres, todas dentro del mundo
musical. Quiero que me vea con ellas. Quiero que sepa que
habiéndome tratado como a un imbécil, su mal actuar ha
caído. Su omnipotencia me la paso por el ano. Tengo que ser
muy hábil, el tema de los maltratos machista en España se ha
convertido en una paranoia, por lo tanto no me puedo acercar
a ella personalmente, pero sí en su ámbito con más
agredidos. Algunos hablan de que si es venganza. Puede ser.
Me da igual. Es cuestión de devolverme a mí mismo. Y ver a
una miserable como lo que es, y no como llegó un momento a
parecerme algo imbatible. Me gustaría saber si ésta gente le
teme a algo, a ser descubiertos, no sé, lo que me pudieses
indicar. Y también, qué te parece, si no te quito mucho
tiempo, lo que aquí te expongo. Para mí es vital. Lo peor
que no te conté, no sólo fue la vida que pasé con ella, sino
el chaparrón de golpes a todos los niveles, como árbol caído
que sufrí por parte de tantísima gente. He pasado un
infierno. Eso de que se hace leña de un árbol caído, no hay
nada más cierto. Si no fuese por mi madre, que la pobre se
ha tragado todo mi sufrimiento, no estaría vivo. Y empiezo a
reconocerme. Y si antes de la relación maldita con esa
joputa era un ser muy lanzado, ahora, creo que lo puedo ser
más, la experiencia juega a mi favor. Un abrazo, y me
alegraría mucho tener alguna noticia tuya, tu opinión desde
tu perspectiva. Sería un gran regalo para mí. Abrazos, Hugo.

 


J.:


Estás a punto de caer en el error número tres de los que
suelen caer los complementarios. El número uno es el intento
de “curarlo” o ayudarlo a “superar” su psicopatía para que
“cambie”. El número dos es matarlo, eliminarlo para siempre.
Y el número tres es éste que presentas: la venganza. Hay
otros, pero analizaremos éste.


La venganza es un sentimiento generado por la presunción de
que se ha cometido una injusticia. Algo que no debería haber
pasado. Un abuso.


Se venga aquel que se considera una víctima.


La venganza se ejerce sobre aquel en que se había depositado
una expectativa y no la cumplió o la cumplió mal. Alguien
que nos ha decepcionado, pero por sobre todas las cosas,
alguien que nos ha hecho daño. Que hemos sufrido por sus
accionar injusto.


Ahora, la venganza incluye el pensar sobre lo dañino que ha
pasado, y sobre su ejecutor.


También incluye todas las vueltas mentales para encontrar un
medio, una forma, una ocasión, una circunstancia, para
llevar a cabo la venganza.

Y
a esto le sumamos toda la imaginación sobre cómo será el
grado de daño sobre el que consideramos victimario.


Nuestra mente va girando sobre este tema una y otra vez.
Rememoramos el hecho injusto, el ejecutor de acto, y las
miles de posibilidades de resarcimiento.


¿Cómo hacerlo, cuándo, dónde?


Imaginar el efecto de nuestra venganza en el otro. Ver
virtualmente su sufrimiento.


Podría extenderme mucho más sobre estos aspectos, pero sólo
quiero marcar algo: pensar en vengarnos es pensar en el
victimario.


Es tenerlo presente, re presentarlo a nuestra mente.
Mantenerlo vivo. Ahuyentar el olvido. Dejar que la vieja
herida siga sangrando, que nos siga doliendo todo aquello.
Dejar que el pasado se siga enseñoreando en nuestro presente
y que lo anule, que impida que disfrutemos el ahora por
consagrarlo al pasado.


El costo afectivo es altísimo.


Nos consume.

Y
todo esto referido a la venganza sobre personas “normales”,
tal vez “malvados” pero “normales”.


Ahora pensemos en el psicópata. Cuando consideramos
vengarnos del psicópata.


Y, como en el caso de esta carta, que queremos vengarnos, en
tanto complementarios, de lo que nos hizo el psicópata.

Y
aquí, aquellos que han seguido los conceptos de esta página,
rápidamente se darán cuenta que los que nos hizo el
psicópata es lo que le permitimos, como complementarios, que
nos hiciera.


Que el tema de “víctima” no encaja en esta relación.


Ambos, psicópata y complementario, han participado para que
se produjeran las acciones.


“Pero el psicópata se ha abusado”: es verdad.


“El psicópata me ha hecho sufrir”: es verdad.


“Me ha convertido en un ‘despojo’”: es verdad.


Pero todo eso ha ocurrido con el concurso del
complementario.


“Pero yo no fui conciente de que iba a llegar a tanto”: es
verdad.


“Estaba como enceguecido cuando pasaban estas cosas”: es
verdad.


“Cuando me di cuenta, ya había pasado todo”: es verdad


Pero tú, complementario estabas ahí, y sufrías cuando el 
psicópata quería dejarte, y lo ibas a buscar, y perdonabas,
y él repetía el perjuicio.

Y
la relación perduraba.


Ese es un punto: no podemos hablar aquí de víctima, en el
sentido estricto del término.

 


El otro punto es el siguiente:


Una vez que se logra romper el circuito psicopático, ya sea
porque el psicópata abandona al complementario, o porque el
complementario deja al psicópata por agotamiento, entonces
hay que instrumentar el tratamiento para conseguir que el
complementario no salga a buscar al psicópata y reanude el
circuito.

Y
se implementa el CONTACTO CERO.


Primero eliminando el percibir (ver, oír, tocar, oler) todo
lo relacionado con el psicópata (no abundo en este tema por
haberlo tratado en otros artículos).


Segundo educar al complementario sobre el tipo de relación
en que estuvo.


Todas las medidas para fortalecer la autoestima, quebrar el
aislamiento, rearmar el sistema de inserción laboral y
social.


Tercero, y esto lleva más tiempo, conseguir el CONTACTO CERO
MENTAL, que implica eliminarlo de la mente del
complementario.


Es sabido, y esto está también escrito en otros trabajos,
que el complementario busca cualquier excusa para
contactarse con el psicópata o bien para mantenerlo en su
mente. Y esa es la base por la que comente LOS ERRORES el
complementario.

Y
el tercero de ellos es pensar en LA VENGANZA, que es pensar
en el psicópata, que es retenerlo en la mente, que es seguir
girando alrededor del amo, que es seguir siendo
complementario.

Y
es, desde luego, ROMPER EL CONTACTO CERO, el factor válido
para zafar del circuito psicopático.


Todos los días escucho a los consultantes que CLAMAN por
vengarse del psicópata, que me muestran la INJUSTICIA que ha
cometido con ellos. Incluso me dicen que ES UN DEBER SOCIAL
denunciar al psicópata para que no dañe a otros.

Y
es muy difícil para el terapeuta no sustraerse del factor
esencial del tratamiento que es mantener el contacto cero. Y
es difícil porque uno mismo, por empatía, ve la injusticia,
el daño, el despojo en el complementario: lo tiene sentado
frente a él.


Comprende la ira, el odio, el sentido de la violencia hacía
el psicópata.


Pero debemos comprender que lo que está en juego es mucho
más, muchísimo más que la satisfacción de la reivindicación.
Está en juego la recuperación de una persona, el
complementario que nos consulta, está en juego el sacarlo
del circuito perverso, mantenerlo alejado del psicópata. El
que recupere su sentido de valor como persona, el que pueda
volver a la interacción con los “normales”.


Es por eso que debemos oponernos a la venganza que quiere
implementar el complementario. Debemos advertirle de su
autoengaño, que es otra de las artimañas de su “animalito”
para volver a interactuar con el psicópata, esta vez con la
pancarta de la justicia en lo alto.


La mayoría de los lectores que lean
esta carta tan expresiva (expuesta más arriba),  y sobre
todo si leen previamente “
Cuesta
abajo: el complementario de la psicópata
”,
estarán de acuerdo en que hay que vengarse de semejante hija
de puta. Y lo apoyarán. Pero nosotros, los terapeutas, no
podemos entrar en ese juego, debemos estar firmes y luchar
con todos nuestros recursos por mantener el contacto cero,
recuperar al complementario y evitar que caiga en el error
número tres.


Dr. Hugo
Marietán, Buenos Aires, febrero de 2008

 

Estimado Hugo, jajajajaja, la verdad es
que me dejas sin palabras.

Primero agradecerte tu respuesta, y
además con la celeridad que lo has hecho.

La verdad es que me dejas un poco
planchado.Pensé que era sintomático de que las cosas
empiezan a estar en su sitio, y de repente, ¡hala! más
síntomas.

Hace poco recibí una llamada de un
amigo que me comentaba que la historia mía con la ex, había
quedado en nada, que yo era un mentiroso de las cosas que
decía, y aquí no ha pasado nada, entre su círculo de familia
y amigos que esta´n al margen de su vida diaria.Me pareció
como de película de terror. O sea, que además de ser el
cornudo mayor del reino (cosa que tampoco le doy trágico
contenido de macho herido, sino lo que supone como bajeza de
traición a la persona que confías) algunas personas que le
dije lo que había pasado, resulta que la chica es tan santa
y tan incapaz de hacer daño, que yo he vivido una fantasía.

Pues, quizás tengas razón en no tener
ningún contacto.¿Pero y mis bienes y todas mis cosas, y que
encima quede yo como,¡encima, mentiroso?.Joer, duro me lo
pones, se´que con las mejores intenciones, pero es que ya me
dá la impresión de ser el mártir cristiano poniendo los ojos
en blanco del éxtasis ante el martirio. Quiero decir….de
acuerdo en que no conviene ningún contacto…pero…aunque
yo haya participado y hasta inconscientemente, no sabiéndolo
conscientemente, ¿tengo que responsabilizarme también de las
humillaciones y los engaños?.Porque ahora mismo te aseguro
que ya no es lo mismo.Me gustaría encontrarla cara a cara, a
ver que dice.

Resumiendo.Haré lo que dices.Pero un
día sí tiene que llegar una devolución, y creo que hasta que
ése día no llegue, algo está por saldarse.Porque ahora NO
estoy en la misma situación y ahora SI soy consciente de lo
que hay.También éso segurísimo que lo tiene en cuenta.Un día
me tropecé con ella, en un sitio público y no levantaba la
cabeza del suelo.No ha habido nada más.Pero me indicó que
ella sí sabía perfectamente que yo podría “matarla” con
todos los derechos en un arrebato de furia.

Bien, contacto cero…¿pero quiere
decir que debo estar huyendo de ella toda la vida?.Sé que
para ella es un triunfo que no me acerque por los lugares
que yo frecuentaba, o que esté lo más lejos posible.Pero,
tampoco me parece.

Quizás quieres decir que la efectiva
curación sería que no supusiese nada absolutamente para
mí.La indiferencia absoluta.

Difícil lo veo y no sé si hasta sano.Si
crees que es así, pues así será.

¡¡¡¡Por lo menos dime que los
psicópatas acaban siendo descubiertos y repudiados, que con
seguridad al final acaba habiendo un poco de justicia por la
propia inercia de sus putadas!!!!, al menos consuélame con
saber éso!!!!, jajajajaja.

 Bueno, querido amigo, muchas gracias,
un abrazo.seguiré tus indicaciones.

J.

 



Ayudando a J.

Estimado Dr. Marietan: Le agradeceria,
si Ud lo considera prudente la pase este Email a Mr. J, (
ver
El error número tres
) gracias de antemano. Gilberto

Estimado amigo J:

Me solidarizo con su dolor, creame yo
estube alli. En la antesala del infierno.Gracias a Dios
encontre esta pagina Web del Dr. Marietan y estoy camino
de la recuperacion. Pero para recuperarse de una relacion
con una psicotica hay que tener la fuerza de voluntad de
quererlo hacer y seguir los sabios consejos del Dr.
Marietan. Hay tres aspectos de esta relacion que son
importantes destacar; Primero el psicopata es un
depredador mental y como tal sabe donde atacar. En mi caso
mi relacion con esta persona (y me debilidad) esta
originada porque la “psicopata” era una copia al carbon de
mi madre (otra psicopata, por supuesto) . A travez de ella
yo queria “salvar” a mi madre. No pregunte como,  pero
ella utilizaba hasta las mismas frases de mi madre, aunque
nunca la conocio personalmente y ya fallecio. Era algo
sobrenatural y era mi debilidad fundamental (que ella por
supuesto exploto hasta el final). Ahora bien, los dos
errores mas graves que puede cometer un complementario es
” tratar de curarla” o “vengarse”. Cualquiera de estas dos
acciones lo llevan de la antesala del infierno
directamente o literalmente al infierno en si (la carcel)
si le causa dano fisico.

El complementario TIENE QUE
COMPRENDER que el fue una victima-complice (Por las
razones que sean) y que la unica solucion es la solucion
cero. Asimilar la experiencia como un aprendizaje de la
vida, algo que te hace mejor como persona, mas fuerte,
menos vulnerable (Ya no se repetira la historia) y
comenzar a recoger los cristales rotos de tu autoestima
que es lo primero que el psicopata destruye. Si te hace
sentir mejor quiero que sepas que en mi caso tengo dos
carrera universitaria, conferencista en auditorios de las
de 500 personas, dueno de mi propio negocio y asesor del
Departamento de Estado de los EU, y nada de eso me sirvio,
si algo es cierto es que cuando estas envuelto en una
relacion emocional de esta magnitud el intelecto se
bloquea. eso explica como tantos hombre con una carrera
brillante y triunfadores cometen estupidezes
inexplicables. 

Desafortunadamente las cosas de la
mente son mas potentes que un bomba nuclear. Dale gracias
a Dios que tenemos profesionales de la salud como el Dr.
Marietan para llevarnos de la mano fuera del
infierno.Mirelo de la siguiente forma: si Ud piensa en
terminos de venganza, eso significa que la psicopata tiene
control sobre Ud. y si le hace dano, aun despues de
muerta, ella gano, porque termino destruyendole, se
reirira desde la tumba, seria su victoria final  (Aunque
no lo crea tienen una tendencia suicida) . Oiga el consejo
de un “paciente”. ponga terreno entre la “loca” y Ud. No
visite los lugares que ella visita, no hable con amigos
que la conocen, no averigue nada de ella, borrela y cuando
haya logrado eso, todo lo que perdio volvera a Ud como
arte de magia. Y despues al pasar del tiempo un dia se
enterara que alguien le ajusto cuentas en su nombre,
porque la vida no perdona.

Si le sirve de ayuda, en mi caso,
consegui un trabajo en otra ciudad, ya vuelvo a hacer mis
ejercicios, a escribir,  a reirme y siento que se levanto
el maleficio que me tuvo prisionero por tanto tiempo. Le
hago este comentario porque me da miedo y me apena que
todavia sea una “victima” y destruya su vida. Unase a los
que nos hemos curado. Sea Feliz, mucha suerte:

Gilberto

 

Gilberto:

Gracias por tu aporte y ganas de
ayudar a J.

Ya se la envié.


Saludos

Dr. Marietan

 

Querido Marietán: gracias por la
carta de Gilberto, hazle llegar las gracias de mi parte.

En fin, nada, que tienes la razón.Haré
lo que me dices.¡¡¡Pero qué rabia!!!!.En fin,de todas
formas, sí considero que el paso a la rabia es un progreso,
que espero que concluya en el olvido.Pero ya no es pensar
que ¡algo le había pasado, que no pdía ser tan
mala.Esperemos que recupere yo mi vida cuanto antes.Lo que
pasa es que hay robos que ya no vuelven.En fin, muchísimas
gracias, y bien ,contacto ¡cero patatero!.Abrazos.

Seguiré informándote de mis progresos,
ok?

J.

 

Dr. Marietan:

Que alegria me ha
dado la respuesta de J a travez de Ud.Los ojos se me aguan
de emocion, que milagro ha logrado Ud con su pagina Web. Una
vida que se salva, una victima menos.,Que milagro de Dios.
Hasta la capacidad de volverme a emocionar la habia perdido
yo, No es solamente el beneficio para el Sr. J pero para mi
mismo; No tengo las palabras para describir la alegria que
siento. Muchas gracias una vez mas. Que obra de amor mas
bella. Lo felicito y este por seguro que algun dia lo
conocere personalmente,.

Gilberto

J.:

Podemos
continuar con estas comunicaciones, no hay problemas.

De paso,
te comento que tu carta a la que llamé “Cuesta abajo” ha
sido de mucha ayuda para otros hombres (entre ellos a
Gilberto) para entender en el atolladero en que estaban. Así
que debes sentir que has ayudado a otros.

Le puse
“Cuesta abajo” porque, como sabrás, es un tango de Gardel y
Le Pera, y te envío la letra y un abrazo:

 

Cuesta abajo

Tango

1934

Música: Carlos Gardel

Letra: Alfredo Le Pera

 

Si arrastré por este mundo

la vergüenza de haber sido

y el dolor de ya no ser.

Bajo el ala del sombrero

cuantas veces, embozada,

una lágrima asomada

yo no pude contener…

Si crucé por los caminos

como un paria que el destino

se empeñó en deshacer;

si fui flojo, si fui ciego,

sólo quiero que hoy comprendan

el valor que representa

el coraje de querer.

 

Era, para mí, la vida entera,

como un sol de primavera,

mi esperanza y mi pasión.

Sabía que en el mundo no cabía

toda la humilde alegría

de mi pobre corazón.

Ahora, cuesta abajo en mi
rodada,

las ilusiones pasadas

yo no las puedo arrancar.

Sueño con el pasado que añoro,

el tiempo viejo que lloro

y que nunca volverá.

 

Por seguir tras de su huella

yo bebí incansablemente

en mi copa de dolor,

pero nadie comprendía

que, si todo yo lo daba

en cada vuelta dejaba

pedazos de corazón.

Ahora, triste, en la pendiente,

solitario y ya vencido

yo me quiero confesar:

si aquella boca mentía

el amor que me ofrecía,

por aquellos ojos brujos

yo habría dado siempre más.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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Sobre el autor

Hugo Marietan

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Hugo Marietan

Nacido en Buenos Aires, en 1951

Médico, Facultad de Medicina, Universidad de Bueno Aires, 1981, MN 62757

Médico Psiquiatra, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires, 1986

Formación Docente: Egresado del Curso de Formación Docente Pedagógica en Ciencias de la Salud y Carrera Docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires

Docente Adscripto a la Carrera Docente Facultad de Medicina. de la Universidad de Buenos Aires desde junio de 1991 a la fecha.

Académico Titular de la Academia Internacional de Psicología de Brasil (2002)

Para ver el curriculum completo: https://marietan.com/curriculum/

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