Psicopatia Dr.Hugo Marietan

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SEMIOLOGÍA PSIQUIÁTRICA Y PSICOPATÍA


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El comparador

 

Hola Dr. Marietan:

 
   El otro día hablé con Ud. por teléfono
y le conté que mi terapeuta dijo que viví rodeada de
psicópatas, le cuento mi historia, no suelo extenderme, 
pero no la pude resumir, hay muchas más cosas aún! Estoy
estudiando fuerte para el curso, aunque me cuesta
encontrar cómo seguir los temas, por ahora estoy
haciendo la definición de personalidad y la de
psicópata, según los autores que Ud. menciona.

Élida

 

Élida:

Debe persistir, a rajatabla, con el
contacto cero con este psicópata y perverso.
Con el tiempo, podrá ir sacándoselo de
la cabeza.
Gracias por su aporte, será muy valioso
para otras personas.



 

Dr.
Marietan:

Cuánto de feliz me hacen sus palabras!!!!
Ud. me confirma lo que me venía sugiriendo mi terapeuta,
lo que a mí me costaba TANTO ver!!!
Hoy él me ha visto desde el colectivo y
emprendió una persecusión salvaje rogándome y rogándome,
pero tuve ¡Por fin!!! La sobriedad de mantenerme fría y
distante, diciéndole NO a todos sus requerimientos,
SIENTO TERROR aún y en mi mente repetía “relación
cero-relación cero”. Quedé temblando, pero fui firme y
no lo dejé entrar a mi casa, a la vez que lo despedí.
Lo del título CADA HISTORIA!!! hago
alusión a Les Luthier, en una de sus famosas frases,
para poner un poco de humor a una historia tan triste.
Le dejo mis saludos para este año que se
inicia y que sea bueno, alegre y fructífero para Ud. y
quienes lo rodean.
Otra vez agradecida.

 

Complete
los datos de la persona que supone es un psicópata

 

Edad:
51 años

 

Estado Civil:
Separado 2 veces

 

Profesión, estudio
o trabajo que realiza:

 

No terminó sus estudios universitarios,
actualmente es chofer.

Ha trabajado en Industrias, dónde, según él
era catalogado como el mejor en su rango, pero cuenta que
le costaba horrores adaptarse a la disciplina de los
horarios y nunca le agradó respetar las jerarquías, ya que
(alega él) su ideología política lo concientizó en este
aspecto.

No obstante, trabajando en forma
independiente, tampoco cumple con sus tareas en forma
habitual, sino discontinua, ya que muchas veces se
“enreda” obsesivamente con algún objeto o situación (es
polémico y suele estar horas discutiendo, hasta que la
persona interpelada se va o estalla), o quiere tener
relaciones sexuales ya, leer un libro entero el mismo día,
etc.,  se entretiene y no va a trabajar.

Es muy disperso con el tiempo, como si se
manejara con un reloj especial, jamás puede llegar puntual
a ningún lado y es famoso por sus tardanzas, incluso a
veces confunde los días hábiles con los festivos, etc.

En sus trabajos anteriores, generalmente se
ha ido en malos términos y varias veces tuvo la suficiente
suspicacia para ganar juicios, ya que su locuacidad y
temperamento frío y calculador, lo induce a crear pruebas
para tal fin, incluso, hasta a  un abogado excelente que
le ganó varias causas, le quedó debiendo una suma
importante del dinero de sus honorarios (porque el
abogado, claro, creyó en él y le pidió que le  fuera a
cobrar el cheque…) (¡!).

Con su trabajo de chofer, suele tener
amistades marginales, drogadictos, proxenetas,
mujeriegos… le gusta frecuentar los bajos fondos y ama
la lectura, su personaje favorito es ¡ el Rufián
Melancólico !de Roberto Arlt ( Los siete locos).

 

Lugar de
Residencia actual, ciudad y país.

 

Buenos Aires, Argentina

 

Sexo:

 

Masculino

 

Otro dato de
interés:

 

Datos de
quien contesta el cuestionario (imprescindibles):

 

Edad:

 

58

 

Estado civil:

 

viuda

 

Profesión, estudio
o trabajo que realiza:

 

Operadora Socio Terapeuta

 

Lugar de
residencia actual, ciudad y país:

 

 Buenos Aires, Argentina

 

sexo:

 

Femenino

 

¿Qué relación
tiene o tuvo con esta persona?

 

de pareja, en viviendas separadas.

 

¿Cuánto duró /dura
la relación?

 

Duró exactamente 5 años, de crisis en
crisis.

 

¿Cómo la conoció?

 

En el barrio, lo a conocí a él, su ex
segunda mujer e hijos, era una relación superficial

 

¿Qué le atrajo /
atrae de esa persona?

 

Siempre me había gustado físicamente y su
cultura, sobre todo esto último, ya que los hombres con
conocimientos elementales me aburren. Como 20 años antes
de que se separara de Ana (su 2da. ex), empezó a
cortejarme, pero le puse límites firmes y se alejó. Cuando
enviudé, la encontré a Ana con su nuevo novio y a él  ya
libre, ahí empezamos nuestra relación.

 

¿Qué es lo que más
le hacía / hace sufrir?

 

Continuamente él ejercía un maltrato
psicológico indirecto hacia mí, polemizaba hasta el
cansancio y defendía lo indefendible, ese era el criterio
que “veían” mi familia y mis amigos, los que se fueron
alejando poco a poco porque no lo soportaban y no
entendían que yo siguiera con él.

Me tensionaba a tal punto, que todo el día
rumiaba en mi cabeza una especie de obsesión, qué era lo
que me había dicho, (porque era confuso  lo que me decía)
que  me provocaba gran inestabilidad, angustia, ansiedad, 
llanto y desazón, buscaba y buscaba y no encontraba las
causas, era todo confuso, yo trastabillaba y me iba
sometiendo hasta que me rebelaba y estallaba, entonces él
murmuraba “Yo no dije tal cosa, vos estás totalmente loca”
… negaba descaradamente haberme ofendido a mí o a
alguien muy querido para mí, como mi hijo o algún amigo,
amiga. Yo le contestaba que  no me iba a volver loca como
lo había hecho con su primera mujer…

 Por él mismo, me enteré que su primera
esposa, Alicia, había enloquecido, porque cuando la dejó
por Ana y como había quedado en total desamparo, él y
Ana,  “en un acto de bondad, para ayudarla” (según las
propias palabras de él) la habían contratado para ser
sirvienta de ellos y  además la destinaron al  cuidado de
los niños que ya habían concebido Ana y José (su nombre) ,
si Alicia no accedía a este requisito, le pedían que
trabajara con “cama adentro”, que ellos se llevarían a
vivir a los hijos que él tenía con Alicia. Presumo que
este hecho y otros que me contaron los hijos de la primera
mujer desbastó a Alicia y la tuvieron que internar en el
Moyano.

Yo venía de dos duelos muy trágicos y
seguidos cuando me uní a él, este hecho y mi relación con
José,  los continuos maltratos emocionales tan oscuros de
los cuáles me dejaban atónita y desesperada, sin saber
cómo defenderme, detonaron en mí un cáncer de intestino.
Él provocaba mi ira y yo me revolvía de rabia y dolor,
pero su actitud era sarcástica y fría, incluso burlona.
Entonces lo echaba, pero siempre volvía y cómo si nada
hubiera pasado… y yo lo recibía, me “enganchaba”
nuevamente, ante la mirada desaprobatoria de quienes me
rodeaban (y aún de mi terapeuta, que me tuvo una paciencia
inaudita, escuchando largas quejas sobre José).

Esas “reconciliaciones” operaban como un
efecto de luna de miel, él se ponía seductor y solícito y
me hacía el amor como los dioses… y también como el
infierno, porque tenía muchas erecciones en pocas horas y
requería de un sexo excesivo para lo común y además era
muy adicto a lo  anal, y lo reiteraba hasta dejarme
irritada y dolida, pero antes, me satisfacía ampliamente,
para luego acosarme con su gusto predilecto: el sexo anal.
Estoy totalmente segura, de que si yo le hubiera propuesto
tener  únicamente sexo anal, él hubiera aceptado gustoso,
también era obsesivo por la pornografía, pasaba horas en
internet, bajando películas exclusivamente de sexo
anal y aún más de aquellas que mostraban mujeres a quienes
les metían el puño u objetos que las hacían sangrar, 
sabiendo que fui operada de un tumor maligno de recto, me
acosaba con “meterme” objetos por esa vía, y como yo no
accedía, comenzaba a contarme sus largas y detalladas
relaciones con otras mujeres, que se habían dejado
introducir por ese conducto,  botellas, desodorantes,
chiches sexuales, etc. “¡Y cómo gozaban!” (exclamaba él)

Además de estos desórdenes (para llamarlo
de alguna forma) lo que más me hacía sufrir era la
continua comparación que hacía de mí con respecto a Ana,
la nombraba permanentemente, la defendía aún de Alicia, la
recordaba con presunto amor e idolatría, muchas veces, en
vez de llamarme por mi nombre, me decía Ana, y ante mi
enojo, me contestaba que “yo debía sentirme orgullosa de
que me confunda con ella”, ante tanta descalificación yo
me enardecía y él me culpaba de ser celosa, insegura y
demasiado susceptible”… “Tenés que ser como ella, ella
es tan tranquila! En cambio vos, te enojás por nada…
mirá cómo estas…“ o sino me indicaba “Que debía usar el
desodorante etiqueta verde, que “ Ana lo usa y es más
rico, que este rosa que comprás vos.” Entonces le repetía
por centésima vez que se fuera con Ana, que para qué
estaba conmigo, me culpaba de que yo había comenzado a
hablar de su ex, porque quería pelear, cuando le
contestaba que era un descaro, que él siempre la
mencionaba, movía la cabeza y riendo, contestaba: “Vos
estás loca, yo no dije tal cosa” (era su típico
latiguillo, lo repetía hasta el cansancio).

Y el típico latiguillo mío era que teníamos
valores diferentes, que sus códigos no coincidían con los
míos, en ese tiempo yo ignoraba lo que leí después, que
las personalidades psicopáticas se manejan con
transgresiones típicas de sus necesidades, pero me daba
cuenta de que nuestros desencuentros, se debían siempre a
cuestiones éticas, por ejemplo, él confundía el amor libre
con promiscuidad: Continuamente me confesaba sus
infidelidades ( según él, Ana lo dejó porque le contó, con
nombre y apellido las 40 mujeres con las cuáles él la
había engañado, entre ellas vecinas, enemigas, amigas,
compañeras de trabajo de Ana, etc. “Quise ser sincero por
una vez, la verdad me mató”). Claro que Ana tuvo que dejar
su propiedad e ir a alquilar otra vivienda para ella y sus
hijos y mantener todo, etc., porque José no quiso irse,
pero aún así, él se jactaba de que Ana aún le daba dinero
para pagar sus deudas y ella misma me lo contó cierta vez,
cuando recién se habían separado: que él se endeudaba y
ella abonaba, cuando le pregunté que porqué lo hacía, Ana
me dijo  “porque es el padre de mis hijos”.

Conmigo no tuvo mucha suerte, yo sería su
complementaria pero no soy tan idiota, ante sus
requerimientos de dinero jamás accedí, porque notaba su
faz parasitaria y se lo decía, incluso cuando me vaciaba
la heladera o abusaba de otras comodidades o artículos de
la casa, yo le pedía que repusiera los gastos, a lo que me
contestaba a regañadientes y aportaba lo mínimo: Prometía
esto y aquello y jamás cumplía, mentía
consuetudinariamente.

En general tenía peleas con los vecinos y /
o compañeros de trabajo, no se le conocía amigos, si los
tenía, eran esporádicos y se trataba de marginales que
desaparecían misteriosamente, o de gente honesta que se
apartaba enseguida de él.

En realidad, y aún escribiendo estas
páginas, no logro entender qué oscuro sortilegio me
acercaba a José, aún me da rabia y dolor haber soportado
tanto, volví a repetir con él el maltrato que sufrí en mi
infancia.

Otra cuestión que me hacía mal, eran los
castigos que José le propinaba a los animales. La casa que
le dejó Ana, era oscura, sucia, descascarada, llena de
basura y escombros amontonados, las ratas hacían sus nidos
allí y yo no aceptaba sus invitaciones porque me daba asco
el lugar, además estaba llena de cucarachas y ratas, él
mataba a las ratas con su revólver, “para probar
puntería”, los roedores quedaban reventados contra el piso
o la pared y luego sus hijos tenían que limpiar el
desastre. Un día fui a verlo no sé porqué cuestión, me
había contado que su gatito le ensuciaba con excrementos
dentro del baño y él, para castigarlo, le echaba agua
hirviendo en el lomo… al decirme aquello quise irme,
entonces riendo me dijo que eran mentiras, que “Cómo voy a
quemar al gato”, entonces yo subí al animal en mi falda y
cuando lo acaricié, constaté que tenía un cascarón como de
dos centímetros de diámetro en su lomito, aquello me
espantó, amo a los animales y me fui a pesar de sus ruegos
de que me quedase y negando de que había lastimado al
gato. A las cucarachas también las eliminaba echándoles
agua hirviendo o quemándolas con el encendedor, cuando yo
me revolvía viendo aquello, me decía que la sádica era yo,
porque  los insecticidas, producían una agonía
infinitamente peor, cuando le regalaban algún perro, lo
dejaba sin comer ni agua, dos, tres días y tal vez hasta
atado, a veces, pasaban los hijos o yo y les dábamos
comida.

La relación se desgastaba y yo lo echaba
con más asiduidad, y ahí comenzaba el acoso, me llamaba
10, 20 veces por teléfono al día, (que yo no respondía),
me enviaba mails, mensajes harto largos al celular, se
paraba en la puerta de mi casa y no sacaba el dedo del
timbre, hasta que, vencida por su insistencia lo recibía,
y la espiral hacia abajo volvía a sucederse: Juraba que me
quería, que estaba enamorado, que yo era una mujer culta,
que estaba admirado de los poemas que escribo, que nunca
más me iba a engañar, etc. etc. etc., si yo quería aclarar
los acontecimientos, se tornaba resbaladizo para
comunicarse abiertamente y enseguida la emprendía con el
sexo. El tumor del intestino sanó y los médicos me decían
que yo era una persona resiliente, que mi personalidad
positiva había ayudado a la curación, claro que cuando
soporté la quimioterapia y quedé pelada, flaca y fea, él y
Ana (después de estar 2 años separados) decidieron
“juntarse” nuevamente, “por los hijos”… Sufrí horrores
aquella humillación, en los momentos más difíciles de mi
vida, pero la unión de Ana y José duró sólo un mes y él
volvió
y yo lo recibí!!!!

Pero siempre le reproché eso y otros
hechos, y a partir de ahí, fui mejorando y reponiéndome,
pero con ansias de vengarme de él, ya no lo quería como
antes, en la penúltima reconciliación con él,  enfermé 
nuevamente, esta vez me operaron de dos pólipos benignos
en el pulmón: No quise que viniera al Hospital, porque ya
cuando había estado mal en las anteriores operaciones, por
un lado me acompañaba y por el otro me hacía poner verde
de rabia, así que esta vez, le pedí a mi hijo, amigos y al
personal del hospital que si venía José . no lo dejaran
entrar, porque de verdad, sentí que si lo veía me iba a
dar un shock.

Lo que colmó mi aguante, fue en la última
reconciliación, cuando me dio el teléfono de su nueva
amante, para que yo la llame y constate de que la había
dejado, porque me quería a mí. Al día siguiente no vino,
lo llamé a ese teléfono y estaba con Nancy,  una pobre
alcohólica que había caído en sus redes. Nancy tenía un
hijo con una enfermedad terminal y estaba totalmente
prendada de José, a ella también le mentía y sacaba
provecho de lo poco que esta mujer tenía.

 

A. Satisfacción
de necesidades distintas

 

A 1. Uso
particular de la libertad

 

Sí, él sostenía hasta el hartazgo que la
fidelidad no existe, que el amor debía ser totalmente
libre, “que culo que se me  cruce, culo que rompo”
(palabras de él), no importaba si era la mujer de su
amigo, o hasta su propia hermana e invitaba a su mujer de
turno a hacer lo mismo, carecía totalmente de celos y
alentaba e invitaba a tener relaciones de a tres, o con
swinger, etc. Claro que las parejas que elegía no tenían
sus códigos, y no le eran infieles, por ejemplo el hecho
de que yo no aceptara tener relaciones con él y otro
hombre, que difiriera de sus códigos, lo ponía fuera de sí
y discutía hasta el hartazgo para que yo asuma esos
códigos. Cuando le preguntaba cuál era el motivo por el
que se enojaba, porqué no respetaba mis diferencias, me
respondía que lo irritaba no poder convencerme, ya que su
posición era superior a la mía y que siendo  una “mujer
inteligente, no entendía cómo podía padecer de esas taras
mentales, pretendidamente éticas”. (sus palabras)

¿Piensa que todo
es posible?

 

En cuanto a sus transgresiones él se tiene
mucha fe y dice que si lo dejan hablar, todo es posible,
se sobrevalora, es ególatra, además considera poseer la
“virtud” de “sabérselas todas” de adivinar,  (“Cuando papá
te dice que va a llover, prepará el paraguas, papá sabe”).

 

Impedimentos:
¿Tolera las frustraciones y fracasos?:

 

No. Si fracasa en sus requerimientos
(siempre busca sostenerse mediante la ayuda de otra
persona) y no la obtiene, se desespera, se enoja, agrede y
se torna melancólicamente feroz, entonces comienza a
decir, por ejemplo a mí. “Claro, vos como Ana, son
propietarias, terminaron sus estudios, yo no tuve esas
oportunidades, por eso ahora me veo con estos conflictos!”
No entiende la explicación de que tanto Ana como yo,
trabajamos consecutivamente desde jovencitas, tuvimos una
vida ciertamente ordenada y sacrificada para poseer lo
poco que tenemos, porque tampoco nuestras casas son
lujosas, sino comunes, ni siquiera seguimos una carrera
importante, sino terciaria, pero él lo hace notar como si
fuese una culpa, todas las oportunidades y el tiempo que
él perdió no los reconoce.

 

A2. Creación de
Códigos Propios:

 

¿Respeta la ley y
las normas comunes?

 

No respeta la ley o lo hace a medias, es
adepto a transgredir las leyes de tránsito, no pagar los
servicios, etc., con lo cuál se llena de deudas y quejas,
dos por tres, lo cita la comisaría o el juzgado.

Comete continuamente trasgresiones, incluso
a sus hijos les enseñó a cometer pequeños hurtos en
supermercados, etc.

 

¿Sigue su propia
ley y sus propios códigos?

 

Sí, José tiene un modo muy particular de
vivir y si se le hace notar que su conducta no es
“normal”, contesta “¿Y quién determina qué es lo”normal” o
lo “anormal”? 

 

¿Carece de
remordimientos o de culpa?

 

La culpa siempre es del otro, cuando lo
llamó el psicólogo de su hijo, debido a los continuos
maltratos emocionales a que sometía al muchacho, dijo que
el problemático era el hijo y no él, que él no necesitaba
ningún tratamiento, porque lo que hacía era correcto.
(todo esto me lo contaba, con absoluta certeza). Aunque su
hijo, en ocasiones, ha venido llorando a mi casa,
exclamando que estaba analizando de qué manera podía matar
a su padre. Lo contuve hasta que eché por última vez a
José y puse en práctica la relación cero, tanto directa
como indirecta y no me relacioné con nada ni nadie cercano
a él.

 

¿Le echa  la culpa
a los demás de sus errores?

 

Ya lo expresé arriba, además la culpa es de
las mujeres, el gobierno, sus padres, etc., etc.

 

¿Repite errores?

 

Reitera continuamente conductas
destructivas, tanto para él como para los demás, porque no
es feliz, vive mal, en un caos de deudas y miseria, es
rechazado por sus hijos que ni le dicen “papᔠsino que lo
llaman José: Miente, promete, no cumple, manipula, pero
sigue así porque cree estar en lo correcto y que son los
demás los equivocados.

 

A3. Repetición
de patrones conductuales

¿Repite de la
misma manera las acciones negativas?

 

Primero seduce, promete, manipula, luego
agrede, se burla, muestra su frialdad y “ningunea” a su
víctima. Es cíclico, después no cumple, miente, y cuando
el otro se cansa y lo echa, lo acosa, lo busca, lo
lisonjea, lo mima y vuelve a seducir, manipular a
prometer… etc. etc. etc. para obtener lo que desea, ya
sea sexo, comida, vivienda, dinero, etc., lo peor, que yo,
como complementaria, también repetía las acciones
negativas de recibirlo y tolerarlo.

Sus acciones repetitivas desde que lo
conozco (entre otras) es tener problemas en el trabajo y
endeudarse hasta hallarse “en la cornisa”, su ex, Ana “lo
salva”, le da dinero, lo saca del apuro y él vuelve a
tener problemas laborales  y a endeudarse nuevamente,
parece un film reiterativo, que se repite años y años,
hasta el cansancio.

 

¿Tiene algún signo
que anticipe sus conductas negativas?

 

Sí, cuando no se aceptan sus códigos,
cuando se descubre su inferioridad, cuando no te dejás
dominar por él.

 

A4. Necesidad
de estímulos intensos

¿Tiene conductas
de riesgo?

 

Sí, ya lo narré.

 

¿Se aburre con
facilidad?

 

No sé si se aburre: Él es aburrido, no sabe
disfrutar, no le gusta salir, no toma vacaciones, no va al
cine, nada. Sabe apreciar el buen cine, pero lo mira por
t.v. o eventualmente alquila alguna película. Es un
compañero interesante cuando se habla de arte en general,
le gusta la buena literatura, la música y respeta el
talento de artistas reconocidos.

 

¿Tiene proyectos
de vida a largo plazo?

 

Desde que lo conozco, tiene los mismos
proyectos utópicos que jamás cumple, sus hijos y su ex lo
cargan cuando comienza a detallar que va a hacer esto o
aquello, nadie le cree.

 

¿Abusa de drogas o
alcohol?

 

No lo sé, alcohol no, porque si hay lo
consume y si no hay no le importa. Una vez encontré
marihuana en su mesa, pero me dijo que un pasajero se la
había olvidado… (por supuesto no le creí)  lo que sí
creo es que es adicto al sexo, sobre todo a la pornografía
y a las prostitutas, pero como es obsesivo, se cuida mucho
y usa preservativos.

 

¿Tiene conductas
perversas en lo sexual?

 

Siempre cuenta que en la pubertad, tenía
sexo anal con sus hermanas menores y le encantaba
introducirles bolitas o palitos en el recto, luego, en el
excremento de las niñas aparecían estos objetos y la madre
se alarmaba, pensando que las nenas comían esas cosas y
las despedían en la caca. (Según su versión).

 

¿Tolera
situaciones de mucha tensión?

 

Sí. Es increíble su frialdad ante
situaciones ampliamente tensionantes.

 

B.
Cosificación de otras personas

¿Es egoísta?

 

Siempre le digo que lo va a morder el
cocodrilo que tiene en el bolsillo, sus compañeros de
trabajo, se molestan porque nunca tiene dinero para pagar
lo que consumen en conjunto, sus hijos también le hacen
notar que siempre trata de sacar ventaja de su madre, etc.

 

¿Se cree superior
a los demás?

 

Cualquier trabajo lo hace mejor que los
demás (según su propia evaluación), incluso él hace el
sexo de una forma especial, inolvidable y ningún hombre lo
puede igualar (esto es verdad, pero lo que no tiene en
cuenta es el costo y lo nocivo que resulta hacerse adicta
a él)

 

¿Todos deben
girar a su alrededor según sus deseos?

 

Sus hijos siempre se quejaron de que sus
intereses los implicaba y perjudicaba a todos. Yo tampoco
gozaba de su respeto, si él deseaba algo, no importaba el
daño que me hiciera, contaba sólo su deseo.

 

¿Hace lo que
quiere sin importarle las consecuencias?

 

Sí. Una vez tuvo una reyerta con un
pasajero y sacó un fierro y según él le rompió un brazo,
dijo que si la gente no lo hubiera impedido, lo mataba de
un golpe en la sien, y luego escaparía, “era el crimen
perfecto”. Cuando me horroricé y le increpé de que aquello
lo haría sentir culpable, se reía ferozmente y decía que
le “importaba un carajo” que si lo hubiera matado, bien
muerto estaba. Pasaba el tiempo y seguía opinando igual,
“no me sentiría culpable de matar a ese pendejo que me
golpeó la puerta del coche”, seguía diciendo.

 

Empatía. ¿Le
importan los sentimientos del otro?

 

Para nada. Yo estaba recién operada y
quería tener sexo, o me pedía que me levantase y le
preparara un té o le planchara el pantalón, cuando los
demás me cuidaban, él venía con esos requerimientos, a mí
me asombraba y muchas veces lo culpaba de desconsiderado,
de que jamás se ponía en el lugar del otro. Cuando estuve
tan grave y me dejó por su ex, ante mi dolor, me dijo que
él no era perfecto y que
la culpa era mía, porque como no lo quise recibir más
(porque quería seguir viniendo a mi casa aún viviendo con
Ana) que le había dejado “la ocasión total a ella”, que no
“cuidé” el amor que sentía por él, que le “dejé el camino
libre”, para que se entendiera con ella… Si  le
contestaba que simplemente yo había respetado su decisión
y que recibirlo significaba doloroso para mí, que no
quería mezclar las relaciones, me increpaba de que yo “no
había luchado por nuestra pareja”!!!!!!!!!!!!!

 

¿Manipula?

 

Actualmente (y toda vez que quiso conseguir
“algo” útil para él) y yo lo dejo, me acosa
insistentemente, como he narrado, con el teléfono, mail,
timbreo a mi casa, mjes. al celular, va a hablar con mis
vecinos, etc.) para llegar a mí…

 

¿Seduce?

 

… Y seducirme, halagarme, implorarme,
prometerme…

 

¿Miente?

 

… con mentiras que siempre repite: “Te
amo profundamente, soy el hombre que más te amó,
nadie
te ha amado como yo, te prometo que no te voy a
hacer sufrir más, reconozco que te hice daño, pero fue por
miedo a comprometerme, por temor a sufrir. He
cambiado…te prometo, te prometo, te prometo… “etc.,
etc., etc.,…

 

¿Actúa para
conseguir lo que quiere?

 

Llora, se hace el víctima. Primero maltrata
a un perro (por ejemplo, con las personas hace lo mismo) y
después si el animal muere, solloza y te avisa por
teléfono: “Pobrecito, lo pisó un coche, la culpa es de mi
hijo que lo soltó…”, etc., etc., etc.

 

Coerción:

¿Usa la agresión
física para conseguir sus objetivos?

 

Conmigo no. Yo estallaba y le arrojaba con
algo, lo mismo hacía Ana. Cuándo llegaba a esos límites él
siempre me decía: “Te lo dije, estás loca, no sé para qué
vas a la psicóloga, yo no voy a ningún terapeuta y ya ves,
estoy tranquilo…”

 

¿Usa la agresión
psíquica para conseguir sus objetivos?

 

Sí. Lo explico en otras preguntas.

 

Parasitismo:
¿Vive del esfuerzo de otro?

 

Ya he contado cómo su ex mujer le da
dinero, cómo vivió en la casa de Nancy, incluso sus hijos
me cuentan que le saca alimentos de la heladera de Ana,
también a mí, cuántas veces me pedía que le hiciera el
almuerzo, etc. “después te traigo plata” y en pocas
oportunidades cumplía. Hay más ejemplos, pero ya me
extendí bastante
.

 

¿Usa a las
personas?

 

Cuando Ana lo pudo sacar de su propia
vivienda, como yo no accedía a que se alojara en mi casa,
porque me daba cuenta de que lo que le importaba era
usarme y además yo no estaba dispuesta a seguir con él,
(en ese momento nuestras relaciones estaban cortadas por
milésima vez y por otro lado, como lo notaba “raro”,
siempre le aclaré que mi intención no era la de vivir
juntos, “porque nos sacaríamos los ojos”, le decía yo,
“tenemos valores muy diferentes”, ( sostuve siempre ).
Entonces, le propuso “pareja” a Nancy, de la que siempre
hablaba mal, según él Nancy “Es alcohólica, algo
descuidada, fumadora”, etc., etc. y se fue a vivir con
ella, hasta que la mujer lo echó “porque era
insoportable”, (palabras de Nancy), ella misma me lo contó
con mensajes que me mandaba a mi celular y que aún guardo.

 

¿Logra
distorsionar los valores y principios de los demás?

 

A mí, que soy fiel con mi pareja, me dejó
un descreimiento total hacia la lealtad masculina, yo
razono que no es así, pero lo que siento es una
desesperanza total al respecto.

 

¿Es insensible?

 

Sí, no le importó el daño que le hizo a su
primera esposa, Alicia, según él, la culpa era de ella, ya
que se había casado con él, que era muchos años menor que
ella.  (todas sus relaciones importantes, de años, las
mantuvo con mujeres con más edad que la suya).

Tampoco se molestaba por el daño que le
provocaba a uno de sus hijos, al que lo tenía en jaque con
sus agresiones, incluso a veces se reía de él y lo imitaba
cuando el joven se alteraba por sus agresiones.

 

¿Es cruel?

 

Yo tenía mi primera sesión de radioterapia
cuando enfermé de cáncer, el oncólogo me pidió de que
fuera puntual y que no faltase bajo ninguna circunstancia,
ya que dependía de ello para mi curación, y que además,
tratara de relajarme e ir con buena disposición para que
el tratamiento fuese más efectivo. Como yo estaba sola y
él se ofreció para llevarme en su auto, tuve la desgracia
de caer en su poder y empezó a tardar aún teniendo tiempo
para trasladarme a horario, se bañó dos veces seguidas y
estaba bajo la ducha riéndose mientras yo me desesperaba y
lloraba, de buena gana me hubiera ido, pero había dejado
todas las órdenes del médico y los estudios dentro de su
coche y él no quería darme la llave… me miraba
burlonamente y decía “Qué te pasa, qué cara que tenés,
porqué llorás?” (textual) y cantaba, tranquilo, se secaba
con parsimonia, se talqueaba, y por último, me llevó
acelerando peligrosamente el coche, agrediéndome de
palabra, a la vez que pasaba todos los semáforos en rojo.
Por supuesto que llegamos tarde, pero me atendieron en el
último turno, cuando volvimos él se hacía el enojado y ni
me hablaba, cuando se lo recordaba, me decía que era culpa
mía, que seguramente yo le habría hecho algo que no
recordaba, para que él se comportara de una manera tan
cruel.

 

¿Humilla y
desvaloriza?

 

Creo que con lo que conté (y existe
infinidad de cosas más al respecto), ya mostré que humilla
y descalifica

 

¿Extraña, echa de
menos?

 

Según él, no puede vivir sin mí, dice que
se siente vacío, solo. Yo no le creo ni media palabra.

 

¿Crea tensión y
agotamiento en la relación con otras personas?

 

A mí me agotó, me hartó, me cansó,
actualmente me acosa por todos los medios: no respondo a
ningún requerimiento, directo o indirecto. La relación
cero es lo único que me da resultado, he probado de todo:
negociar, pedir, perdonar. Nada, él no cambia, yo sí, he
pegado un giro importante en mi vida, ha aumentado mi
autoestima, pero sé que si vuelvo con él, el circuito de
la relación se vuelve a generar y caigo en la misma
autodestrucción, me da mucho miedo.

 

¿Crea relaciones
adictivas, dependientes?

 

Sí. Reconozco que él fue como una droga
para mí, que no la podía dejar y que aún lo tengo en mi
cabeza, aunque sea para estudiar las psicopatías, o para
temerle, etc., para culparme de porqué lo dejé estar en mi
vida durante tantos años.

 

¿Desea agregar
algo más?

 

Sí. Que agradezco a mi terapeuta y a este
espacio, que me ayudaron enormemente a poder cortar con
una relación tan triste y nociva para mí y los que me
rodean.

 

 


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aporte
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Sobre el autor

Hugo Marietan

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Hugo Marietan

Nacido en Buenos Aires, en 1951

Médico, Facultad de Medicina, Universidad de Bueno Aires, 1981, MN 62757

Médico Psiquiatra, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires, 1986

Formación Docente: Egresado del Curso de Formación Docente Pedagógica en Ciencias de la Salud y Carrera Docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires

Docente Adscripto a la Carrera Docente Facultad de Medicina. de la Universidad de Buenos Aires desde junio de 1991 a la fecha.

Académico Titular de la Academia Internacional de Psicología de Brasil (2002)

Para ver el curriculum completo: https://marietan.com/curriculum/

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