Dr. Hugo R. Marietán

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Las
celadas del ayer

 

Días pasados una colega estaba
exultante porque iba a atender a su primer psicópata.
Después de estudiar sobre el tema, de realizar algunos
cursos se sentía preparada para enfrentar tamaño desafío.
Y, en verdad, podría hacerlo; desde el punto de vista
académico reunía todos los requisitos. Acompañaba,
también, su personalidad, acostumbrada al mando. No
escaseaba, tampoco, el criterio. Su edad, 38 años, había
solidificado sus rasgos conductuales lo que la afianzaba
en su eje. Había demostrado, con pacientes, que no estaba
negada para la psicoterapia. Todos los ingredientes
estaban listos. Sin embargo… Cuando me lo comentó – no es
de pedir opiniones- le aconsejé firmemente que no hiciera
la entrevista. Crudamente le manifesté que no estaba
preparada ahora, y nunca lo estaría, para atender
psicópatas. Azorada me preguntó el porqué. Y se lo dije:

“Tuviste un padre psicópata y eso te
inhabilita. No puedes sustraerte a las celadas de un
psicópata, las tienes introyectadas desde una persona muy
significativa. Haz bebido psicopatía desde el inicio de tu
vida. Quieras o no es parte de tu rutina mental ser
manipulada por psicópatas. Contigo, el psicópata tiene el
camino facilitado para manejarte. Tus sistemas de alerta
son permisivos ante lo conocido, y las maniobras
psicopáticas son parte de tu banco de datos. No sonaran
esas alarmas ante las celadas del ayer.

“Desde lo alto de su yo me enfrentó:
¿qué mejor que yo, que los conozco, que los he vivido, que
sé de sus trampas, que he analizado toda esa dura etapa de
mi vida, que la he rechazado, está en mejores condiciones
de zafar de las maniobras del psicópata?

“Dos conceptos, le dije, contestarán
tu pregunta. El primero que hablas de análisis, de que
sabes. Y es verdad, sabes, desde la lógica, sobre
psicopatía. Lo has analizado. Pero precisamente el fuerte
de la comunicación del psicópata es irracional, trabaja
por debajo de la lógica. Creo que tienes, con la lógica,
una espada poderosa, pero serás atacada por un virus
virulento al que tus sistema de defensa lo dejará hacer su
trabajo, porque es un virus conocido. Mientras estés
atenta a sus ataques lógicos, a su espada, el virus
entrará a una casa de puertas abiertas y te debilitará,
sin que sepas  el porqué. Al tiempo, breve, estarás en sus
manos, y tú seguirás aferrada a tu espada creyendo ganar
una batalla que nunca te han planteado.

Eres vulnerable al psicópata. En
realidad casi todos lo somos. Pero tú tienes un plus:
estás impregnada de psicopatía.

El otro concepto que te inhabilita es
que estás prevenida, atenta a la amenaza, en guardia, y
esa no es la postura de un terapeuta. En este caso y en
ninguno. Tienes un preconcepto y un resabio negativo, por
asociación con tu padre. Te pondrás la mejor máscara, pero
no podrás ocultar los detalles. El gesto, el tono de voz,
la postura, la tensión, un par de palabras, denunciaran a
la hija del psicópata. Él no te dirá nada, jugará a que no
sabe, que está todo bien, que tienes las riendas. Creerás,
como el ratón, que pudiste zafar de las antiguas garras, y
correrás… hasta que él quiera.

Y hay más. Cada maniobra que
descubras tendrá la cara de tu padre, y te hará daño,
mucho. La identificación y la ambivalencia confundirán tu
criterio. Muchas veces te encontrarás que no estás
analizando sino recordando.

Y querrás que él sea diferente, que
tu padre sea diferente, y te puedes embarcar en la empresa
imposible. Lucharás para inculcar en esa mente la
conciencia de las consecuencias. Querrás que entienda. Que
no sea como tu padre, que no haga a sus hijos lo que te
hicieron. Él te dejará hacer, y lo disfrutará.

O tal vez el rencor pueda más, gane
el resentimiento y aparezca el estilete de la venganza.

Nada de esto aparecerá en tu
conciencia, los dioses no son tan misericordiosos: tal vez
ellos estén aburridos también y permitan este juego.

A pesar de leer todo esto, de que en
algún momento en tu mente me des la razón, temo que
aceptes el desafío. Que caigas en tus propias trampas: que
no puedo avisarle ahora, que mejor tengo la primera
entrevista y lo derivo, que  ya se lo prometía a mi amiga.
que exagero. Que puedes. Y tal vez hagas la primera
entrevista y saldrás contenta, pensarás que aquél que hace
años estudia el tema es un alarmista, que tienes las
riendas, que hay un espacio enorme, y correrás…

 

Hugo Marietan

Buenos Aires, noviembre de 2005

 

 


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Sobre el autor

Hugo Marietan

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Hugo Marietan

Nacido en Buenos Aires, en 1951

Médico, Facultad de Medicina, Universidad de Bueno Aires, 1981, MN 62757

Médico Psiquiatra, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires, 1986

Formación Docente: Egresado del Curso de Formación Docente Pedagógica en Ciencias de la Salud y Carrera Docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires

Docente Adscripto a la Carrera Docente Facultad de Medicina. de la Universidad de Buenos Aires desde junio de 1991 a la fecha.

Académico Titular de la Academia Internacional de Psicología de Brasil (2002)

Para ver el curriculum completo: https://marietan.com/curriculum/

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