Carta
De
dolor a dolor
Desde hace ya varios días que me invade
un sentimiento de angustia e impotencia que no logro atenuar,
por el contrario, con el paso de los días se acentúa más.
El hecho puntual sucedió el viernes al medio día cuando
volvía de hacer un trámite y ví en la esquina de mi casa
un nene muy chiquito, que lloraba invocando a su madre.
El llanto era desgarrador. Miré hacia atrás, hacia los
costados, hacia todas las direcciones y no había nadie.
Me acerqué, lo abracé y traté de tranquilizarlo, diciéndole
que su mamá seguramente estaba muy cerca y que ya iba
a venir a buscarlo, que por otra parte, eso era lo que
yo pensaba. Pero no. Su mamá no estaba y no había rastros
de ella. A medida que pasaban los minutos su angustia
crecía (y la mía también). Le pregunté: ¿cómo te llamás?
No me respondía, sólo lloraba y balbuceaba "Mamiiii mamiiii".
Es imposible describir con palabras ese rostro de niño
abandonado. Le pregunté: ¿cuántos años tenés? Levantó
su manito derecha y me mostró sus cuatro dedos juntitos.
Solo tenía cuatro años!!! Comenzaron a acercarse otras
personas. Cómo ya habían pasado unos 15 minutos y su madre
no aparecía le pedí a una persona que estaba alli, que
tenía teléfono celular (yo no llavaba el mío) que llame
al 911 y así lo hizo. Mientras esperábamos a la policía,
el chico se aferró a mí como un koala, podía sentir su
corazón acelerado, su cuerpito tembloroso. Llevaba puesta
ropa muy raída y sucia y ojotas. Cuando llegó el patrullero
con dos policias, el chico comenzó a gritar aterrado.
Los policías lo miraban serios y le hacían un interrogatorio
como si se tratara de un delincuente. No puedo creer que
no enviaran a una mujer. No peudo entender que las fuerzas
de seguridad no esten preparadas para este tipo de situaciones.
Los policías no sabían o no querían hacer nada, simplemente
se miraban entre ellos y nos miraban a nosotros como esperándo
que les solucionemos el "problema". Ya había pasado al
menos una hora, y el chico seguía llorando y cada vez
más asustado, hasta que se soltó de mis brazos y empezó
a correr en dirección hacia la avenida, pero un hombre
joven lo corrió y lo alcanzó a tiempo. Pudo haber sido
una tragedia. Finalmente pasó por el lugar un grupito
de personas, en su mayoría chicos, las mayores del grupo
eran dos madres adolescentes, quienes al parecer conocían
al pequeñito. Una de ellas se acercó y dijo: "Yo lo conozco"
"Vive en el pasillo". El nene se tranquilizó un poco al
verla, aparentemente la conocía. Los policías le preguntaron
al nene: "¿conocés a esta señora?" El chico asintió con
la cabeza. El niño le fue "entregado" a esta gente sin
hacer más preguntas, ante la mirada atónita de todos los
que estábamos alli. Por más que lo intente, no puedo abstraer
este episodio de mi dolor como madre que sufrío la muerte
de un hijo. No dejo de pensar en ese niño y en su destino.
Sólo se que Dios me lo puso un día en mi camino para brindarle
consuelo de madre. El necesitaba una madre y yo...un hijo.
Norma
(A Norma, la leucemia le llevó
a uno de sus hijitos... hace muy poco, y siempre será
hace muy poco)