Seguro que ya te lo habrán
pasado, pero por las dudas
Lo notable es el manejo
del director de cámaras que pudo contar una historia
con imágenes, simplemente pasando desde la actitud
inicial del participante (un gordito), hasta la
soberbia del jurado, sobre todo del de remera verde,
cierta sorna, hasta la participación de este hombre, y
la muestra contundente, aplastante de talento, y la
cámara que viaja y muestra las caras, al público, al
participante, a la jurado, al público, al
participante, y así hasta que la soberbia queda
aplastada por el talento y el carisma inmediato. La
historia cuenta que entra un gordito austado y
sale..., bueno, ya verás...
Recuerda este nombre: Paul
Potts.
Pásaselo a todos los que
puedas.

Paul Potts

Simon Cowell, el jurado descreído