Esquema
relacional de parejas
Hugo Marietán
2
I
ntroducción
En la consulta de Terapia de Resolución de Problemas (TRP) se suelen
presentar, como problemas de pareja, simples desconocimientos de los aspectos que se
activan en cada uno de los individuos en su relación con el otro. Los consultantes
tienden a confundir las activaciones de los aspectos relacionales con el otro, mezclarlos
y sacar conclusiones erróneas. El pudor, las inhibiciones, la falta de franqueza, el
rodeo, los eufemismos, la ignorancia, el exceso de delicadeza hacía el otro, atentan
contra el sinceramiento de las deficiencias que se presentan en la pareja.
La idea es que muchos conflictos de pareja se pueden clarificar
ubicando la problemática en su justo contexto.
Vale aclarar que no es la finalidad de este escrito ser utilizado en
terapias para parejas, si bien puede ser de utilidad, sino que es un intento de despejar
lo que vehiculizó la queja del consultante en relación a este tema. Es decir, se toma
del discurso del paciente el "armado" de pareja que realiza y de acuerdo a él
se aplica el esquema relacional.
El esquema PVJMH
El individuo es una unidad. Lo que sigue no implica un individuo
"divido" sino distintos aspectos de un todo, concepto que debe primar en el
lector. El presente trabajo tiene como objetivo dar cuenta de algunos de estos aspectos y
cómo se expresan, valiéndose para ello de un esquema didáctico cuya única finalidad es
que el consultante pueda ubicar en distintos niveles virtuales sus diferentes
manifestaciones y conductas frente a la delicada trama afectiva que lo liga al otro.
En la TRP es de suma importancia establecer con claridad las
"partes" que componen el problema para encontrar con mayor facilidad algunas
líneas que tiendan a su solución. Se distinguen así, de acuerdo al objetivo planteado,
tres aspectos arbitrariamente designados 1) Persona -femenina o masculina-, 2)
Varón/Mujer, 3) Macho/Hembra (en adelante este esquema se nombrará como PVJMH),
considerados como formas circunstanciales de manifestarse el todo.
En mi práctica este esquema ha demostrado ser de utilidad para hallar
las soluciones buscadas. Como toda herramienta de trabajo depende del criterio del
terapeuta en qué momento aplicarlo y la manera didáctica de presentarlo ante el
consultante, atendiendo a su formación cultural, religiosa y su sentido del pudor. Esta
última aclaración es de importancia dado que suele ser necesario utilizar términos de
uso en la comunicación íntima que, expresados fuera de contexto, pueden sensibilizar
desfavorablemente a la persona, por lo que es condición advertirles este hecho y
solicitar su aprobación.
A una primera impresión el PVJMH, esquema básicamente descriptivo que
alude al plano de las conductas explícitas, puede sugerir alguna analogía con la
metapsicología freudiana o sus instancias Superyo - Yo - Ello, modelo conceptual
que intenta dar cuenta del funcionamiento del psiquismo que el autor está lejos de
abordar.
El PVJMH
El aspecto Persona del individuo, es la "máscara" que
presenta a la comunidad; trata de ser lo más efectiva y eróticamente neutra en la
interrelación social, genera conductas de ajuste a fin de armonizar con los parámetros
imperantes, cuida las formas y sigue los principios (normativas sociales) generales. En la
pareja este nivel se evalúa de acuerdo al desempeño social (trabajo, amigos) y la
valoración que hace cada miembro.
El aspecto Varón / Mujer se manifiesta en el acercamiento al
individuo del otro sexo; su forma es la seducción, la erotización de la relación,
cuidando la imagen que se intenta mostrar al otro. En la pareja este nivel determina el
tipo de convivencia (puntos comunes, compañerismo, demostración de afectos, etcétera).
El aspecto Macho / Hembra se da en el acto sexual y se insinúa
en los juegos preliminares y los contactos corporales. Está anclado en lo filogenético,
responde a imperativos de la especie son las conductas más emparentadas con el resto de
los animales. En la pareja este nivel se evalúa de acuerdo al grado de armonización y el
desempeño sexual de cada miembro.
Persona femenina (Pf) Persona masculina (Pm)
Mujer (J) Varón (V)
Hembra (H) Macho (M)
El PVJMH desde lo femenino
La persona (Pf) es la máscara para la comunidad. La mujer
(J) es la "presencia" para el varón. La hembra (H) es la vagina para el
macho.
La mujer imprime el toque femenino a sus contactos y seduce al
varón. Sabe las técnicas del enganche, elabora tácticas y estrategias para conseguirlo
y mantenerlo consigo. Controla y modula su imagen a fin de darle el tono justo para lograr
sus objetivos a través de la insinuación, los gestos y movimientos (acercamiento,
distanciamiento), los tonos y contenidos del discurso, el cuidado en la vestimenta,
maquillaje, etcétera.
La hembra quiere disfrutar sexualmente y tener un hijo. No debe
aprender técnica sexual alguna, tiene el ajuste perfecto. Puesta en su función
específica, el coito, sólo debe soltarse, quitarse el freno, "olvidarse" de su
mujer y su persona, para conseguir así sus objetivos: disfrutar y hacer disfrutar para
mantener al macho proveedor del semen del que obtendrá su hijo.
A la hembra le resultan un lastre sus otros aspectos, la mujer que
modula la imagen que quiere transmitir o la persona que valora y cuida por los principios
y ajuste a la comunidad. A la mujer la hembra le resulta inadecuada, grotesca, soez, falta
de tacto y mesura. A la persona le resulta una prostituta.
La hembra (que no piensa, hace, arriesga, no mide consecuencias) le
impone a la mujer el conseguir un macho, doblegándola al pasar de lo erótico a lo
genital. La mujer (cuidando su imagen, imaginando peligros, temerosa) le ruega a la
persona que la mantenga armoniosamente, sin salir del decoro y las buenas costumbres, en
el "área de caza", al tiempo que la coloca en "situaciones de riesgo"
al generar condiciones relacionales que facilitan la seducción y la penetración de la
hembra. La persona (que planifica, mide consecuencias) pide constantemente mesura y tiempo
a sus otros aspectos para poder conseguir sus objetivos sociales: mantener un nivel
social, ser profesional, ser aceptada y valorada.
El lenguaje de la persona es formal y protocolar de acuerdo a las
circunstancias sociales. El lenguaje de la mujer es coloquial, intimista, teñido de
erotismo. La hembra no tiene lenguaje verbal, es táctil, si emite sonidos son acordes al
acto sexual y puede verbalizar frases mínimas (¡no reproducibles aquí por decoro!) que
estimulan al macho a una mayor penetración o a la descarga de semen.
La hembra insatisfecha es la tortura de la mujer. La mujer torturada es
la preocupación constante de la persona.
La persona permite ser aceptada en la comunidad; la mujer se hace
aceptar por el varón; la hembra acepta al macho.
La persona permite moverse en el medio relacional (área de caza); la
mujer es la cazadora (elige y seduce al varón); la hembra dispone del macho.
La persona conoce y ejerce los valores comunitarios para ser
considerada una "buena persona"; la mujer conoce y ejerce las técnicas de
seducción para lograr ser una "mujer encantadora"; la hembra sabe como
satisfacer al macho para que vuelva por más.
Cuando la hembra encuentra al macho que armoniza, la mujer queda
perpleja y asombrada por lo que es "capaz de hacer" y la persona, minimizada, se
avergüenza y trata de cubrir las apariencias.
A la mujer le resulta difícil sustraerse al discurso amoroso del
varón, a la seducción de la palabra, que trabaja en su imaginación recreando en lo
imaginativo lo que desea en la realidad. El halago, el piropo, le confirma a la mujer el
ser deseada (su objetivo) y la gratifica. El pasaje de lo imaginativo a lo real lo realiza
el tacto, la caricia. Lo táctil es ya una relación Macho/Hembra, la vibración
placentera o inquietante que produce indica armonización; la falta de resonancia, lo
neutro, indica no aceptación.
La persona busca como pareja una buena persona, socialmente aceptado,
con proyectos de familia, seguridad para los hijos y continuidad; la mujer a un varón que
brinde una buena convivencia, compartir gustos afines, sentirse cómoda y protegida; la
hembra un macho con quien tener hijos y realice el juego sexual satisfactoriamente. La
hembra no tiene modas, siempre quiere lo mismo, la mujer es la que varía.
La persona calcula cuando tener un hijo; la mujer sueña con tener un
hijo; la hembra quiere un hijo ya.
El PVJMH desde lo masculino
El hombre quiere a la "hembra" y al poder.
Al hombre lo fascina la hembra (esto es, a la persona masculina,
la persona femenina; al varón, la mujer y al macho, la hembra) y el poder (su
ascendencia sobre los demás, el dominar).
Esta dualidad de ambiciones hace que:
a) la hembra sola no lo satisfaga completamente
b) el poder solo tampoco.
Ambas satisfacciones completas, son incompatibles entre sí. Son
igualmente absorbentes, requieren, para mantenerlas, tiempo y atención: o gira sobre su
hembra o gira sobre el poder. El equilibrio se consigue con la incompletud (parte para el
poder, parte para la hembra) y la consiguiente insatisfacción. Aquí las combinaciones
por el grado de absorción a cada parte son casi infinitas.
La absorción a la hembra lo estupidiza, la absorción al poder le
anula sus otras partes y lo deja solo.
El poder
Cuando el poder no se ejerce sobre las personas, se lo ejerce sobre
cosas (hobbies, colecciones, arte).
Los medios del poder son el conocimiento, el dinero, la fuerza. Las
áreas del poder son el trabajo, la familia y otras agrupaciones sociales.
Todo hombre ejerce el poder en algún área de su vida.
El hombre muestra su área de poder en lo que voluntariamente dedica su
esfuerzo interesado, o en qué dedica su tiempo libre (el que le dejan sus obligaciones de
proveedor). Así sabemos quien es su adversario por la recurrencia con quien discute o se
pelea (en un plano de igualdad), es la persona a la que se "le presta
importancia", dado que lo indiferente no genera acciones. Conocemos su tema de
interés por la reiteración en su discurso.
La hembra
Los tres disfrutes sexuales del macho son: poseer a la mujer, hacer
gozar a la hembra, gozar él.
El hombre quiere presentar una señora (Pm), lucir una mujer (V) y
disfrutar una hembra (M).
El varón trata de conseguir simetría, belleza física, el poder (la
seguridad) y la inteligencia (capacidad de resolver problemas) y el consiguiente prestigio
y reconocimiento.
La Persona masculina trata de provocar la admiración de la mujer, el
varón, el deseo de la mujer y el macho el apetito sexual de la hembra.
El varón es polígamo por naturaleza y monógamo a la fuerza.
Cuando el varón encuentra su mujer, el macho su hembra, y las personas
armonizan, se sienten completos y excluyen a los otros.
El varón sabe que quien decide la relación es la mujer, por lo que a
él sólo le queda el rol de mostrarse disponible para ese fin, de ahí el aparente
acercamiento activo (el varón no se acerca a una mujer que verdaderamente lo
rechaza). El varón no tiene chance de entrar en el sistema de la mujer si ésta no le
muestra las claves.
El varón usa su porte (entrar al sistema de la mujer por la imagen),
sus palabras (entrar a la imaginación a través del discurso), el tacto y la mirada para
contactar con la hembra.
El macho tiene una conducta espontánea que lo hace jugar su rol sin
estridencias. Cuando se nota su "machez", cuando sobreactúa de macho, hace ver
su deficiencia en ese nivel. El macho no tiene que demostrar nada, es.
Pensamiento y género
El pensamiento es un esclavo sobrevalorado de los instintos.
El pensamiento de la mujer es distinto al del varón. Y lo es porque
sus objetivos son diferentes: desde un esquema antropológico primario la mujer debe tener
cría y cuidarlas, y el hombre es un proveedor,
El pensamiento femenino debe ser detallista, minucioso,
precavido, prudente, conservador y con proyección de futuro. La mujer piensa en el hoy y
el mañana, por eso está siempre insatisfecha con lo que obtiene del hoy (al menos esto
tiene que ver con parte de su insatisfacción). Es el " sí, pero... qué pasa
si...". Esta inseguridad hace que almacene previendo el futuro.
El hombre debe pensar en el hoy, en obtener el alimento, elaborar
estrategias con un fin concreto (el alimento). Debe estar ajustado al terreno para
obtenerlo y debe armonizar con los otros hombres porque "cazan en grupo". Para
ello elabora tácticas y estrategias. Planifica. Se proyecta virtualmente a futuro
siguiendo su fundamento paso por paso. Causa y efecto.
Necesita ser estimulado por la hembra y el grupo para justificar su
esfuerzo (para sí mismo le basta con poco, es un proveedor mimoso).
La insatisfacción de la hembra lo empuja a mayores esfuerzos. Si la
hembra exagera en esto el hombre se quiebra (se desvaloriza) o se va.
Este patrón psicológico primario (proveedor/criadora) está
obviamente distorsionado en la actualidad, donde los roles se intercambian por las
presiones económicas y ambos tienen conductas mixtas, pero una atenta investigación
vislumbra que el patrón primario permanece.
El predominio de la lógica en el varón lo aleja de la comprensión de
los actos de la mujer. El varón trata de encuadrar todo en sentido lógico de buscar
causa/efecto, un por qué. Y muchas acciones, relacionadas con el sentimiento, que son
aceptadas naturalmente por la mujer sin más, le resultan inexplicables al varón que
queda enredado en su raciocinio buscando una lógica que lo clarifique y que nunca
encuentra. Y tortura a la mujer con preguntas que ella tampoco puede contestar.
Por lo anterior se infiere que la "amistad varón/mujer" es
biológicamente imposible (no es esa la finalidad de la especie), psicológicamente
incomprensible (poseen tipos de pensamientos distintos) y socialmente una farsa (un
"como sí" cultural, basado en represiones).
Aplicación del PVJMH
1) Este diálogo fue narrado por una consultante que no
"entendía" como llegó a involucrarse "de pronto" con su colega. Un
simple análisis usando el PVJMH, clarificó la situación, vemos que se va pasando
del nivel sexualmente neutro (persona), al de varón/mujer (a través de preguntas sobre
la intimidad) para finalizar en el nivel macho/hembra.
Personajes: Dos abogados en un bar.
El: El expediente tal consiste en
(Pm)
Ella: Es conveniente aplicar el artículo tal
(Pf)
(Hastá aquí es el diálogo entre personas (m y f), neutro
sexualmente)
El: Sabés que ese artículo me hizo acordar a la película
"Propuesta indecente". (V)
Ella: Si, en la que Redford le ofrece un millón de dolares para
acostarse con ella. (J)
(Aquí él ofrece la erotización de la conversación a través de
inquirir sobre algo íntimo, relacionado con lo sexual, y ella acepta el juego)
El: Vos en una situación así, entre nosotros, ¿por cuánto
aceptarías? (V)
Ella: ¿Qué decís? ¡Yo ni loca! (J)
(La conversación está totalmente erotizada en la imaginación)
El: yo por un millón de dólares y en estas circunstancias, me bajo el
calzoncillo a cualquiera (V)
(Él usa una frase de enganche para buscar empatía)
Ella: Bueno, habrá que ver con quien (J)
(Cede, da la posibilidad; ya están excitados los dos)
El: Sabés que me gustás mucho, etcétera, etcétera. (V).
Terminaron en una armonización hembra macho en un hotel.
2) La consultante es una profesional de 42 años, casada hace 15 años,
tres hijos. Síndrome depresivo. El discurso de esta persona sobre su marido y luego
ordenado según el PJVMH arrojó lo siguiente:
Persona masculina: (su relación con la comunidad)
Nos desproteje mucho. Tiene dos caras. Afuera es otro, cordial, atento,
para los de afuera siempre hay tiempo, para nosotros no.
Es un profesional muy trabajador.
Le da mucha importancia al qué dirán, pagas cuotas caras de varios
clubes al que yo no asisto. Yo me dedico de lleno a mi trabajo, soy respetada en la
comunidad por ello, me sobrecargo de tareas a propósito. Eso me ayuda.
Varón / Mujer: (convivencia, compañerismo)
No es compañero. Vamos de vacaciones separados, yo con mis hijos y él
se queda. Los problemas de los chicos los tengo que solucionar sola. A él le molesta que
le mencione inconvenientes hogareños. No va a los actos escolares. Siempre está pensando
en el dinero, que, a pesar de que trabaja mucho, nunca tiene lo suficiente y no me da
información sobre lo que gana. Por eso he incrementado mis horas de trabajo.
Siempre fui yo la que cedí.
El fin de semana me siento sola, él se la pasa en esos clubes.
Macho / Hembra: (sexualidad)
No tenemos relaciones sexuales desde hace varios meses. Siempre fue
problemático. No tiene deseo sexual. Yo lo estimulo. Siempre yo tengo la iniciativa. A
veces me saca volando.
Cuando insisto mucho me hace tener el orgasmo con la mano, no hay
penetración. Esto hace un año. Él no eyacula. Luego hace que se duerme o saca el tema
del dinero o un problema laboral. No es tierno.
Ordenado de esta manera se muestra que esta pareja está en crisis
terminal, ya que en ninguno de los aspectos tiene algún tipo de gratificación. Es un
"como sí", una escenificación de un matrimonio, una carcasa para muestra
social
3) Los consultantes trabajan juntos en un negocio propio. El padece de
enfermedad bipolar. Ambos de 45 años de edad.
Persona
Los dos son muy trabajadores, se complementan, él en la parte de
manufacturas y ella en la administración. Establecidos esos roles, no hay áreas de
conflictos. La sociabilidad estaba limitada a la visita de familiares los fines de semana.
Educación estándar de los hijos.
Varón/Mujer
Son muy compañeros y "caseros". Les gusta disfrutar de estar
juntos viendo televisión o teniendo charlas de sobremesa con los hijos. No hay reproche
de aburrimiento en ninguno de los dos.
Macho/Hembra
Él es de ascendencia italiana y se reconoce muy "fogoso",
gusta del sexo. Ella es de temperamento "frío" y dice: "el siempre está
pensando en eso, yo le digo que hay cosas más importantes para entretenerse.
Cuando insiste mucho dejo que se "descargue", pero le pido que lo haga rápido
para ir a lavarme enseguida. A veces me retardo haciendo las cosas de la casa para que él
se duerma".
Él comenta: "yo quiero que ella disfrute como yo, y me esfuerzo
para lograrlo (tienen más de 20 años de matrimonio), pero no hay caso. Hay noches en que
ella está dormida y yo me coloco un profiláctico y suavemente, para que no se despierte,
sin penetrarla, me fricciono entre sus piernas y eyaculo. Pero cuando ella quiere, es
hermoso y después, cuando terminamos, le hago mimitos, hablamos, fumo un cigarrillo y soy
feliz; es el amor, ¿vio doctor?". Manifiesta que siempre le fue fiel: "no
necesito otra mujer".
En este caso dos de los niveles están bien armonizados. En el nivel
M/H no se complementan en absoluto, sin embargo, el fuerte sentimiento amoroso de él hace
que lo compense con maniobras sexuales atípicas y con gran tolerancia y sin recurrir a la
complementación externa. Es una pareja que ha encontrado su manera de estabilizarse, así
que, salvo un par de sesiones informativas a la esposa, no fue necesario otro tipo de
intervención terapéutica. Ningún sistema persiste si no cubre alguna necesidad.
4) La consultante, mujer de 35 años de edad, síndrome depresivo
moderado, relata su visión de la pareja:
Persona:
Es muy trabajador. Fanático de un club de fútbol, no se pierde
partidos. Tiene muchos amigos, que a veces invita sorpresivamente a su casa. Es muy
querido por ellos. Tuvo episodios de borracheras. Ella es docente de colegio primario,
pocas amigas, ocupada en el trabajo y las tareas del hogar.
Varón/Mujer
El clima general es explosivo. Cualquier motivo desencadena discusiones
de alto voltaje, con insultos y descalificaciones de grueso calibre, incluso delante de
terceros que a veces interceden para calmar los ánimos y, muchos de ellos, no entienden
por qué siguen juntos. En algunas oportunidades hubo agresión física, "que en
parte yo la provoqué" aclara ella. Casi no tienen salidas juntos, excepto
acontecimientos familiares. Ella reconoce que los dos tienen "carácter fuerte".
Macho/Hembra
Siempre se llevaron muy bien. "En la cama nos olvidamos de todo;
él es dulce cariñoso y muy fogoso, y yo también". "Los dos gustamos del sexo
y lo hacemos con frecuencia. Me hace muy bien, ahí le perdono todo".
No es novedad para ningún profesional que la armonización sexual es
una de los "pegamentos" más poderosos en una pareja y que puede equilibrar el
disbalance del nivel de convivencia V/M, para desconcierto de los conocidos que sólo
observan la interrelación "vertical" de la pareja. Las discusiones fuertes se
producen porque es una pareja simétrica, de parecidos temperamentos. Si fueran
complementarios, a ella se la vería como una sufriente víctima de "un tirano"
por los terceros. En el caso de esta pareja se trabaja sobre el nivel de convivencia,
tratando de delimitar (los simétricos deben negociar sus áreas de dominio) los roles,
para evitar la frecuencia de choques; se explica la escalada de agresión para evitar la
descarga física. Toda pareja sabe el camino que la lleva a la agresión física, si lo
siguen es porque su nivel de tensión interior es tal que no encuentran otra manera de
relajarse. Las parejas violentas le encuentran un sentido, incluso una gratificación, a
este tipo de descarga; de ahí la repetición y tolerancia de los episodios. La relación
entre un violento y una persona no violenta dura hasta el segundo cachetazo (el primero
puede ser considerado un "error").
Notas al pie:
1 En este trabajo no se tratará la problemática de la homosexualidad ni de las
parafilias, a fin de simplificar la presentación de los conceptos.
2 Médico Psiquiatra. Hospital Borda. Docente Adscripto
de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos
Aires. E-mail:
marietanweb@gmail.com
Internet: www.marietan.com