SEMIOLOGÍA PSIQUIÁTRICA Y PSICOPATÍA

Sitio del Dr. Hugo Marietan

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Más comentarios sobre "Fuera de Quicio":

 

1) No puedo imaginar cómo es posible que captes con tanta precisión el mundo en le que vive Noelia.

Te cuento cómo viví esta lectura:

El abuso sexual está narrado perfectamente sin caer en la sordidez, lo que hace que me concentre no en el hecho en sí, sino en el sufrimiento de Noe; casi lo puedo sentir.

El llanto con la boca abierta describe con total precisión la angustia y desesperación de sentirse solo, impotente, abandonado en el mundo de los grandes; los que ejercen el poder, los que en definitiva deciden qué peso tendrá tu mochila.

Y ese mundo infantil donde todo es confusión; se sabe pero no se quiere aceptar y entonces aparece la posibilidad de que el abusador sea el encargado del edificio porque las cosas no serían tan tremendas. El papá de día, el Daniel de noche. Lo cotidiano, lo normal que lejos de aliviar confunde más.

Las rayas que dibuja Noe, son las mismas que hace su madre adoptiva absorta en un mundo vacío, sin sentido. ¡La mancha roja en la camisa!

¡El cuadro del naufragio! Una mano cerrada pidiendo auxilio, luego, cuando no encuentra respuesta en la madre, aparece la mano abierta de otro náufrago. ¡Perfecto!

¡Puedo sentir cómo fue vejada por su madre y el médico en el consultorio! Una que va a confirmar que su mundo de mierda no se derrumba y en el esfuerzo no es capaz de ayudar a su hija a sacarse la "bombachita" y el típico médico al que el sistema le ganó la batalla.

¡La teatralidad de la madre de sangre cuando dice amarla está genial! Pero… le duró poco.

La relación de Noe con su hermano donde la madre es cómplice (la veo como entregadora), y es la que decide cuando termina.

Noe convertida en cuchillo. Luego el rol le toca a su madre de "sangre"; una defiende su vida, la otra sus "valores".

Me encantó como describes las diferentes clases sociales, sobre todo el diálogo de las dos madres; y de qué manera queda en evidencia el prejuicio de creer a una con valores, a la otra sin ellos y viceversa. Se me escapa esta frase: "te ayudo, te amo… pero hasta acá… mientras no pongas en riesgo mis intereses".

La incapacidad del sistema judicial de contener a los menores abusados, está descrito con perfección. Es así, doy fe; tal cual. No hay dinero, no hay justicia. Los jueces convertidos en sordos funcionales o escondidos detrás de los huecos que presentan los códigos procesales. Y hasta más de un abogado prefiere pensar que la "cosa" pasa por querer dañar al otro y el abuso es puro cuento.

Bueno, me gustó muchísimo. Lo leí dos veces seguidas porque no podía parar. La lectura se hizo amena, me atrapó desde la primera página hasta la última. ¡No quería que terminara!

Irene

2) Todos los que te escriben comentando tus libros son indudablemente lectores con más o menos experiencia en literatura, pero lo que me sucedió a mí con tus libros pertenece al campo de los milagros.  Ayer entre las 19.10 y las 20 y pico llegó a mis manos "Fuera de Quicio", comencé a leerlo en el colectivo a pesar de la poca luz que había, llegué al gimnasio y seguí leyéndolo en la bici, después en la máquina de abductores. Volví a casa y entre noche y madrugada lo terminé.  No soy dramaturga ni escritora; no puedo hacer comentarios como los que se pueden leer en tu página; pero quiero darte las gracias por "DESPOJO" y "FUERA DE QUICIO" me llevaron a un lugar del arte que creía vedado para mí.

Quiero más.

De alguien que no leía ni el boleto del colectivo.

Cristina D. Julio 07

 

3)  Fuera de quicio, puedo decir sin temor a equivocarme, que despierta mis instintos asesinos. Sin saber que pasó, quiero que el hombre muera, que Noe salga indemne de tanta basura, ¿pero como hará para confiar otra vez en alguien? Está muy bien escrito, ya lo sabes.

A mi no me hace reflexionar sobre los limites de cada uno, ni me lo planteo. Me hace pensar en el miedo, en el poder que tiene sobre las personas, sobre todo adultas. Las dos madres tienen miedo, el médico no ve porque la verdad da miedo y tan solo ella, Noe,  es capaz de hacerle cara a su realidad sin miedo. Nadie tiene libertad excepto Noe. Y asumiendo la consecuencia de su acción, se libera de ese cabrón. Sorprende la madurez de Noe en todas sus acciones. Me resulta mucho más repugnante ver esta realidad que la de Despojos. No por el tema, sino por la actitud de los personajes ante el débil. Me gusta la portada

Paloma Diez, España, Julio 2007

 

4) Hola Doctor:

Acabo de leer \"Fuera de Quicio\" y quiero darte mi opinión. Realmente me impactó, me conmovió muchísimo.

Yo no voy a opinar como guionista, ni como dramaturga, ni como escritora (de eso no sé nada). Voy a dar mi opinión como madre. Creo que queda bien claro en tu libro las prioridades y los intereses que defendían cada una de las madres, la biológica y la adoptiva. Quedó demostrado que ambas priorizaron sus intereses o \"valores\" antes que los de \"Noe\".

Pero ese desinterés o abandono si se quiere, no es sólo de los padres de chicos abusados, también lo es de la sociedad, de las autoridades que miran para otro lado.

El abuso también se ejerce desde la corrupción de ciertos políticos, funcionarios o empresarios, de quienes también son víctimas los niños, especialmente los pobres, que son los más vulnerables.

Te agradezco que hayas puesto sobre el tapete en tu libro, aparte del abuso sexual, que es aberrante, el tema del chiquito de Wilde que murió de leucemia por causa de los transformadores y cables de alta tensión. Me toca muy de cerca. Se trata de otra forma de abuso, de anteponer los intereses económicos a la salud de la población, y es tan aberrante como el abuso sexual.

Si tu intención era provocar un fuerte impacto y hacerle abrir los ojos a aquellos que no los quieren abrir, lo has logrado.

Felicitaciones.

Norma B. agosto 2007

5) Impresiones sobre Fuera de Quicio de Hugo Marietan  por Olga Saíni, agosto 07

Aceptar que la obra me posea redujo mi libertad, mi omnipotencia. Fuera de quicio volteó el hambre, el sueño y me hizo prisionera de su relato, hasta que la reja se abrió con la última frase que nos liberó a las dos, a Noelia y a mí “…hasta desdibujarse en lo oscuro. Hasta ser, ella también, la noche.

El trance continuó y ya con el sol encima, me dije: ¿cómo es posible tanto decir con lenguaje tan breve, cómo es que centellean las palabras para hablar de muerte sin nombrarla?: “La sombra se apoya en la cama. Y, fláccida, se desliza al piso, con las otras sombras. Y se queda con ellas”. Ahí reside el arte, en esa grieta que nos obliga a estirar la mano hasta la profundidad del misterio.

 

6) PRESENTACIÓN DE "FUERA DE QUICIO", el el Taller de Marcelo di Marco, el 16 de Agosto de 2007.

Marcelo di Marco, izquierda; Marietan, centro; Daniel De Leo, derecha.

 

Mención aparte merece Fuera de quicio, una historia durísima de la que ningún personaje sale indemne: acaban quebrados por dentro.
Una de las exigencias que debe cumplir un escritor es la de no aburrir. Marietan va más allá, mete el dedo en la llaga y escarba. El cuento incomoda desde las primeras líneas, y uno sigue leyendo para superar la situación que le presentan, sin sospechar que luego vendrán otras más difíciles. Noelia, la protagonista, deja una familia y se refugia en otra, la de su verdadera madre. No todo es color de rosa en el nuevo hogar: se encienden nuevamente la ira y el deseo. Ella va tejiendo una red con las fuerzas del dolor, pero los hilos se rompen y entonces regresa a la casa de los padres adoptivos. Otro comienzo, un comienzo aparente. Porque el pasado no sólo pesa sino que además lastima. De nada sirve resurgir y volver a edificar sobre el mismo terreno peligroso. Noelia debe extender los hilos en otro follaje que la ampare de intensos cimbronazos. ¿Escapar, escapar de nuevo? ¿Hacia dónde? Hacia cualquier lugar. Ella no concibe la idea de quedarse en ese nido pútrido, acorralada por la hipocresía y el dolor. Noelia madura a los golpes. De pronto, se descubre frente al mundo. Ahí, a un paso, la reclama la libertad, que sin duda tendrá su precio. No importa, Noelia está dispuesta a pagarlo.

 

 

7) Cuando leí FUERA DE QUICIO, me ocurrió que no podía dejar el libro, porque la narración creaba un suspenso basado en la penosa realidad actual de la violencia y la hipocresía doméstica, mientras seguía leyendo, me admiró el dinamismo y la síntesis que Marietan domina, a tal punto de mostrar el lenguaje que utilizan los jóvenes y el que usamos los adultos, sin tapujos, sin prejuicios, con una naturalidad asombrosa y por si fuera poco, para tratar cuestiones tan profundas como el que Artur Miller escribe en Las Brujas de Salem, que, aunque el tema es diferente, pinta las miserias humanas con una maestría increíble... también me recordó a Alberto Moravia en \"La Cicciara\", pero estas comparaciones las deduje por la profundidad para transmitir los conflictos humanos, desde ahí hice el parangón: el realismo escalofriante, la denuncia, no solamente de las familias disfuncionales, sino de toda una sociedad que admite y colabora con semejantes situaciones (aunque Hugo Marietan, como Moravia, sólo muestra objetivamente los hechos, pero el problema social se halla latente, aunque no se vea).
Mientras leía, imaginaba esta obra en un teatro, y cuando al final la misma versión de \"Fuera de Quicio\", la presenta también escrita para teatro, quedé admirada.
Lamentablemente, existen muchas \"Noes\" en el mundo, y muchas \"madres\" negadoras, ausentes, abandónicas, pero contar estas vicisitudes con arte, encuadrarlas en la narrativa no es fácil, Ud. dr. lo ha hecho de una forma franca, fuerte, sintética y a la vez, con ética y la suficiente delicadeza aún en los pasajes más atroces, gracias por tanta belleza.

Nélida Martinelli, agosto de 2008
 

 

 

 

 

Daniel De Leo, escritor

 

 

 



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