Psicopatía y psicópatas

Sitio del Dr. Hugo Marietan

PRINCIPAL - ARTÍCULOS - PSICOPATÍA - ESQUIZOFRENIA - DEPRESIÓN

Otros autores - SEMIOLOGÍA PSIQUIATRICA - Poesías y Cuentos - Cartas comentadas

 

Consultorio Especializado en Asesoramiento de Personas Afectadas por Psicópatas: familiares, parejas y allegados

PARA PROFESIONALES: INTERCONSULTAS Y SUPERVISIÓN

En Buenos Aires: Zona Pueyrredon y Santa Fe:Celular:  (05411) 154 447 4980 o 1538021502 Exterior: 0054 911 44474980 Teléfono Fijo: 011 48254697 Exterior: 00 54 11 48254697  o por Vía email: marietanweb@gmail.com TW: @hugomarietan

Libros por correo: pedir a María Torres: librosenvio@gmail.com

A mi  maestra, con amor


Ella usaba un guardapolvo impecable y tan blanco como la tiza que manchaba sus dedos al escribir en aquellos pizarrones negros que colgaban de las paredes de las aulas. Nosotros, desde nuestros pupitres de gruesa madera tallados con nombres, corazones y fechas y colocados en fila de uno al fondo, la escuchábamos con la atención que emanaba de su blanda pero eficiente autoridad. Anotábamos en nuestros cuadernos Rivadavia, los de hojas gruesas que permitían borrar los manchones de tinta que la torpeza dibujaba en aquellas hojas.


Tuve la suerte, junto a mis compañeros, que Nelva Audicio nos diera clases en cuarto y sexto grado (séptimo aún no se había inventado) yo, personalmente, admiraba su humanidad de maestra, de maestra de alma, de un ser nacido para enseñar con tal naturalidad que parecía todo fácil con ella. No recuerdo haberla escuchado gritar o siquiera levantar el volumen de su voz y aún así el grado la respetaba y, excepto por aquel episodio con Pedro V., nada quebró la agradable disciplina.


Pedro V. era un chico arisco y agreste y le costaba un poco más que al resto entender los contenidos; allí iba Nelva al banco de Pedro a explicarle de nuevo los problemas una y otra vez. A pesar del esfuerzo, el resultado de la prueba que le tomó fue un aplazo. Cuando Pedro escuchó la nota la miró fieramente y le gritó: "¡Sos una hija de puta!". Silencio total en el aula. Jamás había ocurrido algo así. Nelva bajó la cabeza, tomó la hoja de la prueba, se levantó y pudimos ver las lágrimas y salió del aula. Todos quedamos en silencio casi estuporosos, tal era el impacto. A los dos o tres minutos apareció el Director, lo agarró de la oreja a Pedro, lo sacó del aula y fue expulsado de inmediato.


Salvo ese incidente, nada más perturbó la tranquilidad del aula. Nelva tenía el arte de estimular a sus alumnos, de hacerle ver sus potencialidades y de dar esperanzas en aquellos puntos que nos costaba más. Le gustaban, por ejemplo, mis redacciones: "Vas a ser escritor", solía decirme; yo le respondía que quería ser médico, "y escritor", insistía. Y así con cada alumno.


Nos hablaba de San Martín, de Belgrano, de Güemes, de las estrategias para cruzar los andes y derrotar a los realistas. No se admitía en aquellos años que no se supiera bien la historia de la patria y el valor de sus símbolos. Luchaba contra nuestra horrible ortografía, nos contaba sobre ríos y cadenas montañosas que existían en algún lugar del país, dictaba fragmentos de libros literarios... en fin, aprendíamos.


Hoy, de madrugada, Mirta B., una de mis compañeritas, me avisó que Nelva había fallecido hacía pocas horas. Estela Martini, días atrás me informó que estaba delicada. No dudo de ellas, pero yo sé que seres cono Nelva no mueren nunca, como no muere lo que se construye con amor en el alma de los alumnos. Así que Nelva, no le hagamos caso. Vos seguí enseñándome con tu solidario dar, humilde pero tan sólido y tan presente. Si cada vez que dudo si va con o sin hache vos me soplas despacito: "fijate en el diccionario", lo mismo si me trabo con un sinónimo o si se me revoluciona un verbo. O me encuentro repitiendo una anécdota de Sarmiento que nos contabas. O te adelantabas al secundario y nos leías cosas de un burrito que era "pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos".
Hasta me dan ganas Nelva, que me des "tareas para el hogar", así lo espero a Adrián Perez, que seguro trae el último simple de un grupo que sólo a él le gusta, unos ingleses que me cuenta que tocan en una cueva, después tomamos la merienda y hacemos la tarea y mañana te lo juro, así, besándome los dedos en cruz, que van a estar perfectas, tan perfectas que vas a sonreír y nos vas a regalar un cálido "¡Muy bien!" que lo voy a atesorar entre mis recuerdos más lindos.


Hasta pronto, dulce Maestra. Tu alumno del tercer pupitre, fila dos, Hugo Marietan.

9 de junio de 2014

 

 

 

 

 

 

 

Pedido de libros Marietan
Editorial Atlante, Junin 827, CABA www.editorialatlante.com.ar LOS LIBROS NO ESTÁN AGOTADOS. Envíos por correo, solicitar a María Torres, librosenvio@gmail.com

 

Si desea dar su opinión o aporte escríbame a consultashm@gmail.com