Psicopatía y psicópatas

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Sobre psicopatía


Reportaje que realizó el periodista Sergio Di Nucci para el diario tiempo Argentino. Por razones de espacio la nota fue reducida, y salió impresa en la contratapa del 3 de octubre de 2014. Aquí coloco primero la nota completa y luego, en los comentarios, el link de la nota tal como salió impresa.
Buenos Aires, 4 de octubre de 2014

 

1. ¿Cómo es que llegó a convertirse en una de las personas más ineludibles en la región a la hora de entender casos tan incomprensibles para las mayorías, como los son los que tienen que ver con las psicopatías?

Porque descubrí a principios de los años 90 que existía un tipo de vínculo en las parejas que no podían ser descriptos ni explicados desde la neurosis, ni de la psicosis, ni desde ningún otro enfoque en aquel entonces. Se trataba de algo nuevo: la relación que establecía un psicópata con su pareja, lo que di en llamar el circuito psicópata complementario. Esto no estaba descripto en la literatura internacional hasta que comencé a publicar mis trabajos en las revistas de psiquiatría y a anunciarlos en los congresos de la especialidad y en mi página de Internet, marietan.com. Y ha significado un aporte original de la psiquiatría argentina.  Luego, distintos autores se han hecho eco de este hallazgo y hoy se habla en casi todos los países de esta relación especial, aunque muchas veces sin mencionar la fuente original, como ha pasado con muchos descubrimientos de la ciencia argentina.
El fruto de estas investigaciones también fueron publicadas en libros de mi autoría, (El complementario y su psicópata, Curso sobre psicopatía, Mujeres ancladas en psicópatas, etc.). Esto más el trabajo exclusivo sobre psicopatía despertó el interés de los medios por tratar de entender algunos crímenes aberrantes que sacudió nuestra sociedad (El caso Candela, el caso Ángeles, la violencia de género, etc.) donde fui convocado para dar una opinión sobre el perfil del psicópata.

2. ¿Qué es la psicopatía? ¿La palabra es nueva, es decir, post Edad Moderna? ¿Qué es un psicópata?
La psicopatía es una manera de ser, es una personalidad, una variante de los tipos humanos. No es una enfermedad, sino una manera de ser atípica, infrecuente y estridente, por su patrón conductual que desentona, en ocasiones, con el patrón general de conducta de la comunidad.  El psicópata es una persona que tiene un comportamiento distinto porque tiene necesidades distintas que satisfacer. Por eso hace un uso particular de la libertad, crea códigos propios, repite patrones conductuales y tiene necesidades de estímulos intensos. Todo esto analizado desde una persona común que ve al psicópata como a alguien que está, en algunos aspectos de su conducta, desadaptado. El psicópata no tiene un tipo de conducta psicopática en el cien por ciento de su accionar, se muestra psicopáticamente en determinado tipo de relaciones. Otra característica básica es la cosificación, que implica quitarle al otro los atributos que lo valoran como persona, es decir, desjerarquizarlo para considerarlo un objeto y, desde esta maniobra psicológica, poder manipularlo. Finalmente, en el acto psicopático grave, el psicópata comete una acción de tal magnitud que ese solo hecho lo describe.
Esta palabra, psicopatía,  ya se usaba a mediados del siglo XIX, en el sentido de lo que hoy podemos considerar el psicópata estudiado por los forenses, el delincuente, el amoral según los términos de esa época. Al psicópata se lo conoce desde siempre, con distintas nominaciones, pero siempre referidas a sus hechos antisociales marcados, criminales, violadores, pedófilos, etc.

 

3. ¿Cómo detectar a un psicópata en el ámbito familiar o de pareja? ¿Se puede?
Rasgos de psicopatía:
1) Los psicópatas trabajan siempre para sí mismos.
A veces parece que son altruistas, generosos, desprendidos. No confundirse: están invirtiendo, en algún momento sacarán el jugo a esas inversiones y a esas dádivas.
2) El psicópata no muestra acciones psicopáticas en el 100 % de sus conductas.
Esto confunde mucho a los comunes que creen que un psicópata deber mostrarse constantemente en conductas atípicas o asociales. No. Al contrario. La mayoría de esas conductas son adaptadas y sólo en un pequeño porcentaje se muestra como psicópata y no con cualquiera sino que…

3) El psicópata muestra su psicopatía con el complementario (el que convive con él), con otro psicópata (cuando se asocian para lograr un objetivo —bandas de delincuentes,—), o cuando actúa sobre personas comunes (cuando las viola, las asalta, las estafa, las mata, etc.).

4) Es de difícil identificación.
Por lo general, pasan desapercibidos. Algunos son gentiles, amables, tienen el “don de gente”, son seductores, hasta fascinantes. Ejercen su psicopatía solapadamente en ámbitos separados de sus lugares habituales.

5) Suelen ser bifrontes.
Como Jano, el dios de la mitología romana, los psicópatas presentan dos caras: una frente a los complementarios y a su familia, y otra frente al resto de la sociedad. Suelen ser tiránicos, déspotas, agrios, callados con su familia, y sociables, agradables y solícitos frente el resto de las personas. De tal forma que los “amigos” externos a la familia, no dan crédito cuando un complementario o un hijo de psicópata les dice cómo es el comportamiento del psicópata dentro de la familia.

6) Convencen.
Suelen ser carismáticos y seductores. Convencen a los demás, a veces francamente los fascinan para que sigan sus proyectos o sus intereses. Las herramientas que usan son: una perspicacia especial para captar las necesidades y debilidades del otro, la capacidad de “expandir” la libertad en el reprimido, la mentira (son verdaderos artistas de la mentira), la coerción, la actuación (son actores natos).

7) La desmesura
En sus hechos psicopáticos, y si se observa bien se da también en los hechos cotidianos –sobre todo en los relacionados con la afectividad-, el psicópata sobrepasa o no llega al rango normal que se da en el accionar común. La falta de empatía y la escasez de tonalidades emocionales contribuyen a su desmesura.
8) Minan la autoestima del otro.
Trabajan cual escultor tallando todos los valores del complementario hasta eliminar, muy de a poco, todos los valores que lo sustentan como persona (la dignidad), hasta convertirlo en un ser dependiente y demandante de los caprichos del psicópata (un esclavo). Esto es un “proceso”, nada agudo ni torpe. Se hace con lija fina, pero constante y sin pausa. Y la mayoría de la veces el complementario no es conciente de la profundidad de su deterioro como persona. Ante la alarma general de su familia de origen, de sus amigos, que le ponen sobre aviso del desastre, el complementario hace caso omiso de las advertencias y sigue obnubilado tras el mandato del psicópata quien, a sabiendas de esto, lo que hace es llevarlo a un…

9) Aislamiento.
El psicópata aísla al complementario y a toda su familia. Toda persona que puede interferir en su poder interno es descalificada, menospreciada (sutilmente, desde luego) hasta que el complementario “se da cuenta” de que esa persona es negativa para él. Así se va quedando sin amigos, primero, luego sin relación con los hermanos ni con sus padres, y su única referencia es… el psicópata.

10) Uso y abuso.
Llegado a este punto, el complementario ya está preparado para el uso y abuso por parte del psicópata quien, ahora sí, muestra su cara más desagradable y tiránica, pero ya no tiene a nadie que lo pueda confrontar.

11) Un largo sueño.
La relación psicópata–complementario hunde su anclaje en lo irracional. Nada lógico puede explicar esta unión. Sin embargo, es muy sólida y reincidente. La persona sometida a un psicópata parece sumida en un largo sueño, un vaho de irrealidad nubla todo lo relacionado con lo negativo de la relación. Aquí los argumentos de los ajenos al circuito psicopático chocan con una barrera incomprensible, puesta por el mismo complementario que se queja, pero daría su vida por seguir con el psicópata.

 

 

4. ¿Se nace o se hace el psicópata?
Si bien no puede afirmarse, por carecer de las técnicas adecuados a la fecha, existe una fuerte impresión de que la psicopatía tiene un origen genético, pero a su vez no del orden hereditario, es decir, las estadísticas demuestran que de un padre psicópata no nace un hijo psicópata. Tal vez esté relacionado con la mutación genética u otro orden de fenómenos que no están claros aún. Pero sí está más que claro que no deviene de un origen ambiental, no se puede generar un psicópata por conflictos familiares, disfunción familiar, agresiones en la infancia, carencias económicas, etc. No se puede "fabricar" un psicópata. El psicópata nace así.
La psicopatía puede mostrarse desde temprana edad, muchas veces la detectan las maestras del jardín de infantes, pero suelen confundirla con trastornos por hipercinesia o bien los señalan a estos "chicos problemas" como emergentes de conflictos familiares, lo que no es así. El niño psicópata es manipulador de los otros niños, no obedece a la autoridad, y suele hacer camarillas, niños que lo siguen en sus actos negativos, y en todos los casos los otros niños le temen. A pesar de su corta edad suelen ser seductores y muchas maestras suelen pasar por alto las agresiones de estos niños distintos. En la pubertad y la adolescencia estos rasgos psicopáticos son más claros y a su vez los psicópatas jóvenes ya son más hábiles para ocultar su parte más ríspida o estas características psicopáticas suelen pasar como "crisis de la adolescencia".
Al psicópata le es natural ocultar su fase oscura y actuar socialmente de "persona normal".

 

5. En las categorías de Histeria y Psicosis, la psicopatía dónde se ubica?
En ninguna de ellas, no es una neurosis, como la histeria, ni una enfermedad mental grave como es la psicosis.  La psicopatía no es una enfermedad mental, distinguen claramente entre el bien y el mal en sus acciones, comprenden lo que hacen y porqué lo hacen y pueden dirigir claramente sus acciones, por lo que no pueden ser declarados inimputables (no entran en los considerandos del Art. 34 del CP)

 

5. ¿Por qué cree que existe en la Argentina una notable atención de parte de los medios de comunicación en casos de asesinatos o abusos efectuados por psicópatas? 
Los actos macabros y estrafalarios de los psicópatas en la ejecución de los delitos y crímenes sorprenden a la persona común y les crea cierto grado de fascinación ya que ellos jamás podrían ejecutar un acto con tanta libertad para el mal como lo hace un psicópata. Ese desconcierto mantiene la tensión en el espectador hasta límites no previstos como pasó con el Caso Ángeles que superó los cuarenta días de información casi constante sobre el caso.
Esto es un fenómeno que se da también en otras áreas, como en el cine, donde varias de las películas premiadas internacionalmente cuentan historias de psicópatas.
Hay algo en el que delinque sin impedimentos que atrae al que está limitado por las normas de la sociedad.

Dr. Hugo Marietan
Médico Psiquiatra, especialista en psicopatías
MN 62757
www.marietan.com
marietanweb@gmail.com

 

Apéndice:
Los errores que cometen las complementarias:

Uno: Creer que el psicópata  va a cambiar, que en algún momento se va a dar cuenta que está equivocado y va a cambiar.

Dos: Matarlo. “Fue condenada a ocho años de prisión efectiva una mujer de 48 años de edad quien mató a su esposo luego de descubrir que éste abusaba de su hija menor”.

Tres: Vengarse: como el psicópata le hizo daño, entonces la complementaria trata de dañarlo también, una vez que salió del circuito. La venganza la liga también al psicópata, sigue enganchada.

Cuatro: Tratar de salvar a otros: quiere preservar a los demás del efecto dañino del psicópata, que no pasen por la experiencia destructiva que ella pasó.

Cinco: Creer más en la palabra que en los hechos. La complementaria cree a rajatabla en las palabras del psicópata más que en los hechos o evidencias. Si ella ve un hecho y el psicópata se lo “explica”, cree más en lo que le dice que en el hecho en sí que está a la vista, en todo su esplendor de evidencia. Hasta puede dudar de su percepción de realidad.

Seis: Tener diálogos internos. En ausencia del psicópata se tiene diálogos internos con él, que condiciona la conducta de la complementaria.

Siete: Seguir cuidándolo después de separarse: “pobrecito, ¿qué va a hacer ahora”? que es un inútil, entonces, directamente, o a través de otra persona trata de ayudarlo.

Ocho: No prestar atención a las alarmas.

Nueve: una vez que salió del circuito del psicópata intentar formar grupos de complementarias para hablar sobre la experiencia que transitaron. Esto que parece un a primera vista un hecho positivo de compartir historias semejantes, se convierte en un hablar sobre el psicópata y, cada vez que se escuchaba la experiencia de una complementaria, la oyente en su mente está recreando nuevamente a “su psicópata” y comparándolo con el otro psicópata. Es decir que, además de cortar el contacto cero mental, se solidifica la presencia del psicópata en la mente de las complementarias que lo refuerzan cada vez que se juntan a hablar sobre este tema. Yo desaconsejo firmemente la formación de grupos de complementarias. La complementaria debe estar ocupando su mente con el presente y el futuro y quitándole cada vez más espacio mental al psicópata que le gobernó la vida, en algunos casos, por años o décadas.

 

Bibliografía del Dr. Hugo Marietan para este artículo:


1. El Complementario y su Psicópata, Ed. Ananké, Buenos Aires,  3ra edic  2011, ISBN 978 987 1510 08 5
2. Mujeres ancladas en psicópatas, Ed. Ananké, Buenos Aires, , ISBN 978 987 1510 06 1
3. Curso sobre Psicopatía, Ed. Ananké, Buenos Aires,  2009, ISBN 978 987 1510 03 0

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Nota impresa

http://tiempo.infonews.com/nota/134167/un-manual-para-entender-la-psicopatia

 

 

 

 

 

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