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 ¿Era un psicópata el piloto suicida de las torres gemelas?1

Dr. Hugo R. Marietán2

 

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 El piloto está volando a baja altura para evitar los radares, de pronto hace un giro hacia un objetivo, en un momento dado la dirección del avión pierde el sentido original y debe hacer una maniobra especial para dar en el blanco, la segunda torre gemela en Nueva York.

La primer pregunta es ¿qué esta pensando este hombre en esas circunstancias? La segunda ¿qué tipo de personalidad es capaz de realizar una acción semejante?

Sin duda el tipo de personalidad que ha llevado adelante esta acción, no corresponde al grueso de la población, es un atípico.

Este atípico ¿podríamos pensar que es un psicótico? ¿Podemos pensar que es un psicótico aquel que realiza con tanta precisión e idoneidad el manejo de una máquina tan compleja, la orienta hacia su objetivo y lo consigue? Yo me atrevo a decir que no es un psicótico.

Podríamos pensar que esta persona es un neurótico, pero creo que el neurótico todavía lo estaría pensando.

Nos queda dentro del atípicos, otra pregunta: ¿Se podría tratar de un psicópata?

Antes de contestar esta pregunta me permitiré conceptualizar dos ítems:

1) El concepto de adoctrinamiento

2) El concepto de entrenamiento

El adoctrinamiento, para que dé resultado, aparte de la fundamentación básica tiene que tener un objetivo altamente transpersonal, la persona orientada por una doctrina debe estar trabajando con todo su ser para algo que supera a su propio ser y al de cualquier otro. En un adoctrinamiento, para lograr una persona como la que estamos analizando, no se le puede decir que muera por otra persona, debe morir por algo muy superior (por Dios, por Alá, por la Patria...).

El adoctrinamiento además del objetivo transpersonal debe cubrir una necesidad de ese individuo, debe darle un porqué con suficiente peso como para que logre encapsular su instinto de supervivencia y luego, una vez realizado este trabajo de sugestión, comienza el tiempo del entrenamiento. El entrenamiento es un aprendizaje que consiste en la repetición de una acción, a sabiendas de que no existe peligro en ese momento.

Entonces, ante la pregunta “¿qué está pensado este hombre en esas circunstancias?”, yo me atrevería a decir que esa persona, en ese momento, no está pensando en nada. Es pura acción. Es puro cinetismo.

En las guerras por las Malvinas, nuestros pilotos, que han realizado un excelente trabajo con sus aviones de combate, volaban a baja altura para evitar los radares, se colocaban a una distancia altamente peligrosa respecto del fuego enemigo para disparar sus misiles. Mientras tanto tenían que evitar la acción de los aviones contrarios. Pasado el tiempo de la guerra, le preguntaron a uno de estos pilotos, “¿usted, en ese momento, cuando estaba en combate, cuando estaba en acción, qué pensaba?”. Y el piloto respondió: “nada, porque si usted piensa en ese momento muere”.

Tomando esto la primer pregunta planteada se contesta así: no piensa nada, es pura acción, la reflexión ya ha sido hecha antes, todo el cuestionamiento ya ha sido hecho antes, es ese momento es acción pura.

Los militares cuentan con métodos para controlar a un batallón de soldados pero no hay forma de controlar a un suicida. No se puede usar la principal arma psicológica contra el enemigo, el miedo, la posibilidad de extinción. Si todo soldado que va a la guerra tiene altas probabilidades de morir, siempre hay un resquicio de posibilidades de no morir, se puede salvar, puede volver y ser un héroe. La certeza de una muerte segura lo paralizaría. De hecho siempre se dice “¡voy a entregar mi vida por la patria, allá voy!” y se marcha, pero interiormente la idea es “yo me voy a salvar, éste va a morir... el que está acá al lado!”. En el caso de soldados suicidas, y ésta es la novedad para occidente, estamos ante personas que se manejan con un cien porciento de posibilidad de autoextinción y, lo notable es que no es un acto impulsivo.

Vamos a la segunda pregunta. Descartado el psicótico, descartado el neurótico, ¿es éste un psicópata? Con los conceptos anteriores yo puedo decir que puede ser un psicópata o puede ser una adoctrinado.

¿Cuál sería la diferencia entre un psicópata y un adoctrinado? El adoctrinado esta haciendo un trabajo bajo sugestión (no su - gestión). El psicópata está en su salsa. Eso es lo de él. El psicópata es un tipo de personalidad especial preparado para situaciones también especiales. Dada su característica de asunción de riesgo, aún en contra de su supervivencia, es una persona que en tiempos de paz sufre. No está adaptado a tiempos de paz, por eso presenta las características que son tan conocidas por nosotros. Un psicópata en tiempos comunes es un desadaptado. En tiempos anormales, él, que es un anormal, está adaptado.

¿Es psicópata o adoctrinado? Contestar esta pregunta es, ahora, imposible, nunca sabremos esto. Esta persona ha muerto.

Yo quería hacer esta introducción para hablar precisamente de los mitos de la psicopatía.

Aquí se da la siguiente dualidad, un mismo hombre es considerado un asesino, un perverso, por un bando y un héroe por el otro bando. ¿Qué es, un héroe o un asesino? Esta dualidad se suele dar en distintos terrenos, en distintos estamentos y en distintas circunstancias con los psicópatas. Para un grupo el psicópata viene a representar algo así como un ser superior y al mismo tiempo su accionar puede ser considerado por el grueso de la población como altamente asocial o disocial.

Se podría pensar que el piloto no ha pensado a su vez en las víctimas inocentes que causaría su acción.

Yo diría que tanto el adoctrinado como el psicópata necesita de una postura psicológica importante, sin la cual no podrían realizar esta acción, que es la cosificación del ser humano3. El enemigo no es un ser humano, no es una persona, como yo. Es una cosa. Si es una cosa puede ser destruida, manipulada. Con una cosa se puede hacer lo que se quiere.

Muchos años después de nuestros años setenta, donde hubo esta solapada experiencia de guerra civil, se le preguntaba a un líder de los Montoneros: “Dígame, usted que tenía a su mando jóvenes, adolescentes, adultos muy jóvenes, ¿no contemplaba que esos muchachos iban a morir?”. Y este jefe respondió simplemente lo siguiente: “nosotros no pensábamos en términos de supervivencia de nuestros soldados o nuestros cuadros, nosotros teníamos un objetivo muy superior a la vida de un soldado montonero o de un cuadro montonero”. O sea que consideraba que estaban contempladas las bajas dentro de una guerra. Tanto de un bando como del otro. E incluso, como ahora solemos escuchar, también están previstos los efectos colaterales o no deseado como dicen en la CNN.

En ésta dualidad de ser considerado por un lado un héroe y por otro lado un masacrador se juega la valoración “moral o social” de un psicópata, y eso depende del lado de que se lo mire.

Notas al pie:

 

1 Conferencia presentada en el 8º Congreso Internacional de Psiquiatría organizado por la Asociación Argentina de Psiquiatras, miércoles 24 de octubre de 2001, Buenos Aires. Mesa Redonda: “Temas de Psicopatía”.

2 Médico psiquiatra, docente de la Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires. www.marietan.com.ar, marietanweb@gmail.com

3 Para una ampliación de este concepto ver el artículo Personalidades Psicopáticas, en www.alcmeon.com.ar o en www.marietan.com.



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