Semiología Psiquiátrica y Psicopatía

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Carta

Madre psicópata al descubierto

Buen día Dr. Marietán,
 
Recibí su libro la semana pasada y lo leí en tres días de inicio a fin.
 
Me quedaron claras algunas cosas que estaban muy confusas.
 
Veo que usted se toma el tiempo de leer todo lo que le mandan y abusando de su amabilidad, me permito escribirle algunos comentarios.
 
Primero veo que usted dice que no se puede comprender la mente de los psicópatas, definitivamente, no tenemos idea de como piensan, pero yo puedo predecir casi todo lo que mi psicópata-mamá hará en determinada situación.
 
Sé cuando va a mentir, sé cuando se va a ir a "trabajar". Sé cuando se va e enojar, sé cuando se va a portar bien conmigo. Le puedo decir que ahorita ella está esperando que alguien se muera o que alguien se enferme para volver a verme y meterme a su juego. Le puedo decir que está apurada porque no le conviene tenerme lejos, porque su imagen se ve manchada. Le puedo decir que ella jamás me va a pedir perdón por lo que hizo, no porque no se le ocurra esa opción para manipularme, ella simplemente no puede.
 
Ahora, gracias a usted, a su libro y a mi psicólogo, hay nuevas cosas que le puedo decir:
 
Le puedo decir que ella sigue siendo idéntica que siempre y no se le va a quitar.
 
Lo que no le puedo decir es porque miente cuando no hay necesidad ni a donde ser va a ir. Ahora la diferencia es que no me importan sus mentiras y ni siquiera sus verdades, si es que las tiene y ciertamente, me importa un cacahuate a donde y con quien vaya. Antes yo luchaba porque no me abandonara por irse con sus "amigos" a "trabajar".  Me queda claro que los está mortificando también sean quienes sean, estén en donde estén y ese no es mi problema. 
 
Lo que no sé es para que se enoja si hablando tranquilamente se quitaría de mil problemas y lo que ahora si entiendo, es porque se portaba a veces bien, me manipulaba, un regalo, tres maltratos, creo que escribió usted en algún lugar. Frío cálculo de su parte que sin saber lo que ahora sé, me tendría donde siempre, a su lado viendo que se le ofrece esperando a ver cuando se portaría bien conmigo.
 
Pero también le puedo decir que no me importa que se muera o que viva o que se enferme o se cure. Yo no la quiero ver ni ahora ni núnca, estoy cansado de ella. Le voy a contar que intuitivamente yo sabía que la paz estaría en el contacto cero, porque yo pensaba que el día que se muriera, iba a descansar yo en mi casa y ella en su tumba. Pero ahora, entiendo que no tengo que esperar que muera o que viva o lo que se vuelva inmortal y le salgan cuernos y cola o alas y aureola. Yo puedo vivir mi vida sin ella sin esperar ninguna desgracia o bonanza para ella. Ya ni siquiera el mal le deseo, ni siquiera tengo interés en desenmascararla. Solo deseo que se quede lejos de mi.
 
Además, al leer su libro, entendí que desde la tumba me iba a serguir maltratando si no entendía que era una psicópata. Uno de mis tíos todavía llora porque corrió a su papá de la casa. Mi pobre tío tuvo que correr a su propio padre a los 17 años de su casa para defender a su mamá y a sus hermanos y a él mismo del psicópata que les arruinó la vida y como no sabe quien era en realidad, sigue teniendo remordimientos. El hombre fue un psicópata, igual que mi madre y sigue haciendo sufrir a mi tío no sé cuantos años años después de muerto. Así que veo que hay que mandarlos lejos, esten vivos o muertos, porque si no, ahi siguen, maltratando gente.
 
Le puedo decir que al principio de este proceso, cuando descubrí que era una psicópata, quería desenmascararla como todos los demás, sacarla de su zona de confort y como dice Hare en su libro, atarle una campana en el cuello para que todos la vieran venir. Lo único que me importa el día de hoy es no verla y estar cómodo y contento yo. Ella, que haga lo que quiera, solo que quiero que lo haga lejos, muy lejos de mi y de mi esposa y de mi hija.
 
Antes yo quería volver a ver a mi familia materna, ahora entiendo que esa era su manera de tenerme cerca, si no fuera por mi abuela y por mis tíos, hace una década que yo no la vería. Me tenía cansado y consumido emocionalmente desde hace años. Yo sabía que esperar de ella siempre. Pero es habil, igual que todos los de su tipo. Se dio cuenta que yo seguría conviviendo con ella si se pegaba al resto de la familia y me convencia que mi convivencia con ellos la incluía a ella. Pues bien, tampoco los necesito a ellos para vivir y el día que me den ganas de verlos, me voy a asegurar que ella no esté cerca.
 
Durante este proceso, vi fotos mías de niño, de bebé, de joven, de adulto y en todas vi a un ser humano hermoso. Bonito físicamente, siempre bien presentado, con ganas de vivir, con ganas de aprender, con ganas que querer y de ser querido. Jamás supe que yo era bonito físicamente. Jamás supe que yo no me tenía que ganar el amor de mi mamá. Jamás supe que mi mamá podía ser tan exótica, yo solo creía que era rara, pero no sospechaba que era una psicópata, es más, no sabía que ese tipo de gente existía.
 
Vi que ella me enseñó a no saber lo bueno que soy. Me lavó el cerebro de tal forma que intentó convertirme en quien yo no era realmente. Afortunadamente, como dice en su libro, mi caracter es otro y por más que ella labró su pequeña estatua, salí del fango en que me metió, es más, no me dejé meter. Estoy orgulloso del niño que fui, porque salí adelante en ese ambiente tan adverso con esa persona tan dañina, no cualquiera lo logra.
 
Como le decía en alguna de mis cartas, hice que las cosas salieran bien para mi, cuando ella me maltrataba, yo me ponía a estudiar, cuando ella era negligente, yo me esforzaba más por ser buen niño o buen muchacho o buen hombre, cuando era niño y ella me quería comprar con sus sobornos, yo los tiraba a la basura. Gracias a mi espíritu recto (¿caracter?) y a mi padre, me convertí en lo que soy, un hombre noble, un hombre con ambiciones legítimas (que puedo hacer públicas), un hombre normal , un hombre con buen y gran corazón, un hombre dedicado a mi familia y a mi empresa. Un hombre dedicado al estudio. Un hombre honesto que cumple con su familia, con su entorno y con quien se tope en el camino. Un hombre honorable que es respetado por clientes y proveedores en el trabajo y que ama a su esposa y su hija por sobre todas las cosas, un hombre honesto a quien nadie le puede decir que tiene alguna deuda que no puede pagar y que siempre honra su palabra y sus compromisos, un hombre con ganas de vivir la vida con felicidad y buena cara. Un hombre que dureme con los dos ojos cerrados por la noche, porque tiene la conciencia en paz. 
 
Que me queda de todo esto, nada malo, todo bueno. Soy quien soy por haber vivido esto, soy quien soy por no haber querido caer ante los embates de la psicópata.
 
Yo creo que soy su víctima. Fui una víctima colateral de su desorden mental. Ella estaba ahí, parasitando a su complementario y nací. Me usó junto a mi hermano para mantener su lazo de parásito. Cuando vio que le podía reportar algún beneficio de vieja, se portó con más normalildad conmigo, vio que me iba a ir bien económicamente y se acercó a mi.
 
¿Me sacó algo de provecho para ella? Pues si, yo soy generoso por naturaleza. Hasta con quien no lo merece.
 
Me duele haber sido usado estos últimos años, no. Yo lo que dí, lo dí de buena gana. Por ser honorable, por ser honrado con quien me parió.
 
Pero honorable, comienza por ser honrado con uno mismo. Por eso me estoy desprendiendo de ella.
 
Cuando fui joven y tuve a la novia que creo que era psicópata, después que me mintió, que tuvo otras relaciones y las negó. Después que me cambiaba la realidad que había pasado frente a mis propios ojos. Le dije que gracias, pero adiós. Yo ya tenía un doctorado ganado penosamente en la escuela de la vida con ese tipo de gente y no sabía porque era así, pero sabía a donde llevaba todo eso.
 
Unos días después fue a mi casa y me besó y yo la besé. Me dijo con cara de amor "?" "Ya ves, si me quieres" y yo le respondí: "Claro que te quiero, ese no es el problema, el problema es que me tengo que querer a mi mismo también y pues adios". No volvió a buscarme durante años, me mandó una carta un día por correo tradicional y la leí y no me acuerdo que decía, pero no le respondí ni la busqué ni me dieron ganas de acordarme que me decía. Como cinco años después me mandó un correo electrónico y no lo leí, no sé que decía, solo sabía yo que no quería saber de esa persona y le pedí a una amiga que lo borrara. Así lo hizo y no se volvió a aparecer desde entonces.
 
Es lo mismo que me pasa ahora, yo no tengo el problema, yo quise a mi mamá hasta el punto que dejó de merecerlo y aún así, seguí viendo por ella y "queriéndola" y estando siempre pendiente de ganarme un momento de cariño suyo. La cosa, es que también me quiero a mi mismo y me quiero mucho. No podría querer a nadie más si no fuera así, como escriben en un caso de su libro, con el que más me identifiqué, creo que no es que también hable de una mamá psicópata, creo que dio en el clavo esa persona. Al menos en mi caso explica muchas cosas. Yo quería merecerme su cariño. Alguien me dijo una vez: "no sé porque haces tanto esfuerzo por agradar a tu madre". Ahí residió su poder sobre mi. Yo tenía que ganarme su cariño, si ella era extraña o francamente mala, yo tenía que ganarme su aprobación haciendo mil cosas por ella, tal vez, así dejaría de hacerme sufrir y me querría como yo esperaba ser querido.
 
Pero las cosas cambian y ya me di cuenta que no tengo que ganarme el cariño de mi mamá, a mi se me quiere y punto. Porque yo soy así, quiero a los demás y punto, no me quiero ganar el amor de nadie, yo quiero a las personas importantes de mi vida y se acabó, no espero que se lo ganen, los quiero porque así es y ya. No tengo porque sentirme obligado a ganarme el cariño de nadie, ni siquiera el cariño de la mujer que me parió.
 
Usted es psicólogo, usted sabe leer entre líneas y verá que lo que digo es real, se acabó. La dejé fuera. No tengo ganas de verla, no tengo ganas de saber de ella, no quiero que se me ponga enfrente, no quiero que me pida nada, no quiero pedirle absolutamente nada. No quiero que sufra, no quiero que le pase algo malo, ni tampoco algo bueno, ni nada. Lo único que quiero de ella, es que se quede lejos. Si ella no se queda lejos por su propia voluntad yo me encargaré de mandarla allá, lejos de mi y de mi gente, para que no me pueda seguir molestando a mi y sobre todo, que no vaya a lastimar a mi esposa ni a mi hija.
 
Doctor Marietán, gracias, mil gracias por todo lo que me ha ayudado, me cambió la vida.
 
Ya le regalé uno de sus libros a mi papá y va a la mitad del libro, le parece asombroso como se repiten las pautas de conducta de esta gente, lo mismo me sucedió a mi. Dice que eso le despeja muchas dudas y le aclara algunas cosas. Dice que está poniendo las cosas en su lugar. Ojalá que así sea. Realmente se merece ser feliz y vivir sin pensar en la mujer que lo lastimó tanto tiempo.
 
Todo lo demás deja de importar cuando uno entiende que significa "contacto cero". No es solo una cuestión física, es una cuestión de la mente, hay que dejar de pensar en ellos. En ese momento, se vuelve a vivir la vida, vuelven a dar ganas de emprender, de conocer este mundo con todas sus cosas y todas sus criaturas, que están ahí para que las podamos conocer, de vivir plenamente, de vivir maravillados de tanta cosa buena que tenemos enfrente.
 
Que hizo y porque lo hizo es algo que deja de importar después de leer su libro. Que se quede lejos y no pensar en ella ni para bien ni para mal, es lo único que importa.
 
Irónicamente, ahí es donde está la única alternativa para afectar a un psicópata, tenemos al principio deseos de venganza, pues ahí está la única venganza que les puede importar, olvidarlos, dejarlos fuera de nuestras vidas. Lo interesante, es que cuando al fin encontramos con que afectarlos, ya no nos importa afectarlos o vengarnos o desenmascararlos. No leí eso en ninguna parte de las narraciones, a lo mejor si lo dice, pero no estaba en ese momento al tanto del sentimiento al que se llega en esta etapa del proceso y no lo registré en mi mente.
 
Irónico, cuando al fin dejamos de buscar una venganza, una reivindicación, cuando dejamos de desarles que les amarren una campana al cuello, es cuando ellos pierden. No antes. Irónico, que lo único que les puede afectar es que alguien se cure de su influencia y al que se cura, ya no le importa.
 
Le mando un fuerte abrazo lleno de todo mi agradecimiento, con toda la honestidad del mundo le digo que usted Dr. Marietán que me cambió la vida. Me quitó la venda de los ojos, me quitó los grilletes que no sabía como quitarme. Me devolvió la oportunidad de vivir sin estar cargando con un psicópata en las espaldas. Que vaya que era pesada.
 
No sé que pasará ahora, a lo mejor hay recaidas, probablemente surjan otras dudas más adelante que resulten dolorosas, probablemente sienta remordimientos por algo que no se me ocurre ahora, no sé, espero estar curado de ella, entendí en su libro que hay que llegar a no pensar en el psicópata que nos lastimó. Que ahí está la paz. Tal vez ya estoy ahí o en una isla en el mar que lleva al puerto final. No lo sé, solo sé que hoy estoy contento y liberado. Mi interés en el tema de los psicópatas hoy en día es únicamente intelectual, es realmente interesante que esto exista y tristemente, me tocó enterarme del tema por la puerta dolorosa. Pero ya no escribo ni leo sobre el tema buscando solución a mi dolor, lo leo y lo escribo con paz, con curiosidad del tema.
   
Gracias nuevamente y le escribiré cuando surja algo nuevo. A

 

 

 

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