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Noticias

La psicopatía y los fallos de los jueces

 

29/10/2008, La Rioja


Aberrante como el delito: los jueces Gamal Abdel Chamía y Roberto Pagotto absolvieron a padre que violó a sus tres hijos


Una tremenda indignación está recorriendo por estas horas entre la población, luego de conocerse el fallo que absolvió a un padre que violó a sus tres hijos pequeñitos, pese a que el delito se comprobó fehacientemente. Un fallo increíble que demuestra lo poco que pueden hacer los ciudadanos para modificar el daño que la propia justicia inflige al cuerpo social.
Como una muestra cabal de la manera en que algunos jueces administran justicia -y la interpretan remilgadamente- los magistrados de la Cámara Tercera, Gamal Abdel Chamía y Roberto Pagotto, absolvieron a un padre violador que abusó sexualmente con penetración a dos de sus hijos menores de edad, y abusó de otras maneras del más pequeño de tan solo cuatro años.
Pese a que el delito está plenamente comprobado, los jueces curiosamente aplicaron la doctrina de que la duda beneficia al reo y lo dejaron en libertad, con un prurito sorprendente, que dejó boquiabiertos a la mayoría de los abogados del foro local.
La decisión de estos jueces es tan aberrante como el delito protagonizado por el progenitor que violaba reiteradamente a sus hijos de ocho, cinco y cuatro años de edad y a quien el médico psiquiatra lo diagnosticó como un "pedófilo incestuoso", de acuerdo con el estudio que se le realizó que determinó entre otras cosas, que había sido violado en su niñez por su padre.

LOS HECHOS
La madre de las criaturas, que a estas horas está con custodia, pues -para colmo- no existe ninguna resolución que ordene al individuo a no acercarse a su domicilio, denunció estas violaciones el 6 de noviembre de 2007.
La primera violación, registrado así por razones metodológicas y no cronológicas, fue contra el menor de ocho años, a quien las profesionales Mabel Deambrogio y Andrea del Carmen Davico, quienes prestaron oportunamentesu vital testimonio, determinaron que el nene presentaba todos los signos distintivos de violaciones reiteradas y de vieja data.
Además, los exámenes físico y psíquico fueron concluyentes para asegurar el atropello del padre hacia el hijito.
De todos modos, hay que tener en cuenta -los jueces no lo tuvieron- los testimonios dado por los chicos a todos los profesionales que los asistieron, y que aseveraban que el papá los había dañado.
La segunda violación es contra la niña de cinco años. En este caso actuó una destacad profesional, con una enorme experiencia y seriedad, como lo es la doctora Alejandra Moreno de Poledri, en cuyo informe -desgarrador- explica cómo encontró a la pequeñita.

TESTIMONIO DE LA DOCTORA MORENO
La doctora Moreno es toco ginecóloga y especialista en ginecología infanto juvenil y con más de diez años en el servicio del hospital público de La Rioja.
El examen practicado en el cuerpo de la menor especifica que presentaba en la región anal "desgarro reciente" y "sendas laceraciones" que involucra piel perianal", además del relato de la niña y las lesiones "en el esfínter anal y perianal".
Para la doctora Moreno "el relato de la niña fue fundamental", pues de manera espontánea la pequeña le narró que su padre "le metía el dedo en la cola" y que las lesiones encontradas se corresponden con lo contado por la chiquita.
Destacó que en un tono con su experiencia "se trata de abusos reiterados y que el relato de la menor fue espontáneo en un 100 %.

EL TERCER HECHO
Según las profesionales Mabel Deambrogio y Andrea del Carmen Davico, no surge del examen físico algún signo de abuso, aunque el nene narró que su padre "le tocaba la colita", y que del relato de la madre se conoció que el progenitor también abusaba de este niño.
Por su parte la licenciada en Trabajo Social del Servicio de Adolescencia del hospital local, Sandra Aguirre de Contreras, declaró que la madre de los menores se dirigió a este servicio porque sospechaba que sus hijos estaban siendo víctimas de su esposo.
La licenciada Aguirre de Contreras fue contundente cuando se refirió a la espontaneidad de los relatos de los menores, ya que estuvo presente en algunas pericias practicadas por otros profesionales.
Otro testigo fue la médica psiquiatra Silvia Martínez, quien practicó sobre el progenitor de los menores un estudio psiquiátrico que fue lapidario para el ahora absuelto, a quien se le practicaron tres entrevistas "especializadas", desarrolladas "a lo largo de seis horas".

ESTUDIO PSIQUIATRICO PRACTICADO SOBRE EL PADRE
El estudio sobre el padre de los chicos tuvo las siguientes características: puntos de evaluación y un despliegue analítico con fines diagnósticos, para lo que se utilizó diferentes sistemas de clasificación para la conclusión y el análisis detallado de los trastornos sexuales constatados.
El informe concluye en que el examinado reúne "todas las características y condiciones de perfil de pedofilia; trastornos en la conducta sexual desde la infancia hasta la actualidad", además de antecedentes de "abuso personal, relaciones anómalas, ausencia de placer en las relaciones sexuales con mujeres; concepción de amor y pasión sólo ligada a sus hijos".
En ese examen, el padre reconoció "haber mantenido juegos y verbalizaciones sexuales con sus hijos considerándolas normales, por tanto sin arrepentimiento ni culpa; alteraciones graves de la personalidad".
Conclusión: el individuo presentó "trastornos sexuales (perversiones); pedofilia incestuosa".
Esta conducta, según otro testimonio brindado por la licenciada Sonia Alvarez, "es atentatoria de la integridad sexual de sus hijos menores de edad", ya que se destaca la permanente "agresión física y psicológica para la madre y los menores, y conductas morbosas para con los niños que los coloca en una situación de alto riesgo".
También esta profesional indicó que "el relato de los menores resulta absolutamente creíble, espontáneo y verídico".
En cuanto al informe presentado por la licenciada Maria Cristina Cabral, recomienda una asistencia especializada a los niños, para contrarrestar los daños psicológicos causados y los que podrían sobrevenir en el futuro.
De este modo, con el testimonio pormenorizado de todos estos profesionales, surge inequívocamente los abusos reiterados a que eran sometidos los tres pequeños de ocho, cinco y cuatro años de edad.

CALIFICACION JURIDICA
Por estos delitos plenamente comprobados, el juez de Instrucción decidió procesar al individuo por "abuso sexual agravado", de acuerdo con los artículos 45 y 119 del Código Penal, cometido en tres oportunidades, dos de estas en calidad de "gravemente ultrajante para la víctima"y "agravado por el vinculo" (4º párrafo del artículo 119 inciso b).

CUANDO LOS JUECES AHORA SE ACUERDAN DE LA CONSTITUCION Y DE LAS LEYES
En su fallo, juez Gamal Abdel Chamía, arremete contra toda prueba presentada y contra todos los testimonios brindados, aconseja, aplica su ley, y menosprecia lo realizado por el juez, incluso minimiza la pericia psiquiátrica realizada sobre el padre de las criaturas y no habla bien de la madre de las mismas.
A todas luces se nota el despecho de este juez sobre algo que este escriba no logra dilucidar.
Dice por ahí, entre tantas cosas que podríamos continuar en otro capítulo, que los menores no prestaron declaración indagatoria.

Se acuerda también -en la defensa del acusado- de los derechos internacionales y por sobre todo, de los derechos humanos, aunque en su fallo se olvidó de practicar los derechos y tratados internacionales a favor de la niñez.
Insiste en que no se lo puede condenar por dichos de terceras personas y pide la comparencia de los niños ante los estrados judiciales, al revés de lo que aconsejaron los peritos, pero, ¿no tenía él la potestad como juez de llamar a las criaturas así los escuchaba personalmente decir cómo el padre les tocaba la colita?
También dice estupideces tales como "en aras de salvaguardar la garantía constitucional del derecho del imputado, a ser juzgado por jueces imparciales" y luego nos enseña la etimología del término "imparcial", para concluir sobre el vocablo, el cual significa "no parte".
En tanto, el juez Roberto Alfredo Pagotto se adhirió a todos los argumentos de Chamía y se decidió por la absolución del acusado.
EL VOTO EN MINORIA
No obstante y acertadamente, el doctor Luis Marino Pertile, también integrante del tribunal, especificó en su fallo que "si pretendemos cumplir con los objetivos señalados, entiendo que tal fin no se logra absolviendo al imputado por defectos o falencias probatorias, cuando existe la posibilidad de subsanarlas oyendo a los menores".
Pero Chamía desoyó algo simple y que podría haber ratificado todas las denuncias.
Mientras tanto, los derechos fundamentales de los niños, en aras de no sabemos qué justicia, fueron pisoteados conculcados, vulnerados…
Seguramente que este no será el último capítulo…

 

La otra cara:
Diez años de prisión a un hombre por abuso y corrupción de menor
Cicerone escuchó la sentencia en solitario.


Con 60 años de edad, Ramón Cicerone fue condenado a la pena de 10 años de prisión por ser hallado culpable de los delitos de abuso sexual (sin acceso carnal) y corrupción de menor. Lo sentenció la Cámara Penal de La Rioja y la víctima es una niña que tenía 13 años cuando ocurrieron los hechos.
Después del mediodía de ayer, la secretaria de la Cámara Penal de La Rioja, Sara Alicia López Douglas, leyó la parte resolutiva de la sentencia judicial aplicada a Cicerone. El imputado llegó a la sede de la Asociación de Magistrados y Funcionarios Judiciales, ubicada en el barrio Vargas, custodiado por policías y esposado.
Sentado en el lugar que le correspondía, y sin la presencia de la defensora oficial, Miryam Bonetto (había notificado que no iba a asistir porque debía participar en otra audiencia), Cicerone escuchó en solitario la sentencia y se mantuvo respetuoso cuando le dijeron que el trámite había concluido.
"Se hizo justicia", gritó con fuerza la madre de la víctima cuando escuchó la resolución del Tribunal, que estuvo presidido por el juez Roberto Pagatto. El juicio había comenzado la semana pasada y el imputado se abstuvo de declarar durante el debate.
Ante EL INDEPENDIENTE, la madre de la niña, que estaría próxima a cumplir 15 años, manifestó estar satisfecha con el fallo y afirmó que este tipo de casos deben ser denunciados para que no queden impunes.

FUNDAMENTOS
Según la sentencia judicial, (expediente Nº 15.563 - Letra "C" - Año: 2008), "(...) En el presente caso, las diversas pruebas producidas han permitido descartar duda alguna respecto de la existencia del hecho y de la consecuente intervención del imputado. La naturaleza del delito de abuso sexual y la manera de ponderar las pruebas que se produjeren en el curso del debate, en su generalidad, se desarrollaron sin la presencia de testigos, fue en un ámbito privado en el que resultó proclive a su consumación".
Los jueces determinaron que el imputado "en reiteradas oportunidades procedió a retirar de su hogar a la menor en el horario de la siesta con el pretexto de llevarla a dar un paseo junto a un hijo del mismo, que en ese tiempo contaba con 9 años de edad, el que padece síndrome de Dawn". Los hechos investigados se produjeron a finales de 2007 y principio de 2008.
"Una vez que retiraba a la menor, la conducía a lugares descampados de la ciudad (según testimoniara la menor, a un sitio próximo a una virgencita) y de escaso tránsito y fuera de la vista de otras personas, a excepción de su hijo con discapacidad, procedía a tocar sus partes íntimas".
Inclusive, "al menos en una oportunidad, en esas circunstancias le exhibió a la menor una revista pornográfica que llevaba enrollada debajo de la camisa. (...) El imputado, en otra oportunidad, intentó besar en la boca a la misma, pero ésta se resistió retirándose para atrás. Esta conducta pudo desplegarla el imputado durante todo el tiempo indicado, en razón que atemorizaba a la víctima indicándole que debía guardar silencio sobre lo que le hacía y no contar a nadie".
Los argumentos de los jueces están fundamentados en varias pruebas: el relato de la víctima por medio de Cámara Gesell; en el informe tocoginecológico realizado por la ginecóloga Andrea del Carmen Davico, profesional del hospital "Enrique Vera Barros"; en el informe psicológico practicado a la víctima por parte de la psicóloga Eleonora Raquel Cabral Suayter de Fonseca, del Juzgado de Menores; y también por parte de la psicóloga Silvia del Carmen Martínez, que realizó la pericia psiquiátrica al imputado.
"Todos estos elementos, resultan más que elocuentes para brindarnos un cuadro de situación con la certeza requerida en esta instancia sentencial de los hechos cometidos por el autor", afirmaron los jueces.
En otro párrafo de la sentencia, se indicó que "de conformidad a los hechos que tengo por acreditados, resultan claramente constitutivos de un abuso sexual y de corrupción de menores. No tengo ninguna duda que el imputado actuó con dolo. Dolo de abusar sexualmente de la menor y de promover y facilitar la corrupción de la misma".



 

 

 

 



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