SEMIOLOGÍA PSIQUIÁTRICA Y PSICOPATÍA

Sitio del Dr. Hugo Marietan

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 Carta comentada:

 

Histeria y algo más...

 

Complete datos de la persona que se presume como psicópata:

Edad: 17

Estado civil: Soltero

Profesión, estudio o trabajo que realiza: Estudios de Medicina

Lugar de residencia actual, ciudad y país: Madrid, España

Sexo: Mujer

Otro dato de interés: Es una estudiante brillante, hija de padres separados, con algunos conflictos en el pasado (su madrastra tomaba fármacos y siempre la estuvo acosando; además de ser víctima de abuso sexual por un hombre de cuarenta años).

 

Datos de quien contesta el cuestionario (imprescindibles):

Edad: 18

Lugar de residencia actual, ciudad y país:  Madrid, España

Profesión, estudio o trabajo que realiza: Estudios de Biología

Sexo: Varón

¿Qué relación tiene o tuvo con esta persona?: Pareja

¿Cuánto duró/dura la relación?: 2 años y diez meses

¿Cómo la conoció?: En un intercambio de estudiantes

¿Qué le atrajo/ atrae de esta persona?: Su forma de ser (agradable, siempre sonriente, divertida), su visión de las cosas (como si conociera lo todo y supiera que están a su disposición cuando ella lo necesite)

¿Qué es lo que más le hacía/hace sufrir? Actúa premeditadamente, tiene una fluidez verbal increíble que transforma las conversaciones cotidianas en hechos retorcidos, maneja a las personas a su disposición (lo más increíble es que sus ‘subordinados’ acuden a ella una y otra vez).

 

 

A. Satisfacción de necesidades distintas

 

A1. Uso particular de la libertad

¿Piensa que todo es posible? Sí; piensa que aquello que está al alcance de sus manos es posible. No cree que lo demás sea ‘realista’.

Impedimentos: ¿Tolera las frustraciones y los fracasos? No. Cuando falla sus objetivos, se deprime y es incapaz de darle vueltas al error durante semanas. Siempre se exige más que los que la rodean, suele decir: ‘aún no ha nacido nadie que me ponga un pie sobre la cabeza’.

 

A2. Creación de códigos propios

¿Respeta la ley y las normas comunes? En la realidad sí, porque todavía no ha tenido la oportunidad de violarlas, pero a ella no le importan, ni está de acuerdo ni las entiende.

¿Sigue su propia ley y sus propios códigos? Sí, actúa siempre en base a su código de ‘posibilidades’. Por ejemplo, cuando conoció a sus nuevos compañeros de universidad, los analizó con asombrosa facilidad (no por el aspecto, sino por su forma de hablar, moverse, etc.) y elaboró esquemas conductuales sobre cada uno, apuntaba todo lo que le llamaba la atención y después lo archivaba en unos cuadernillos.

¿Carece de remordimientos o de culpa? No, nunca la he visto sufrir por algo hecho en el pasado. Ella misma dice: ‘todo lo que hago tiene su razón de ser, por tanto, no hay cabida para el arrepentimiento’.

¿Le echa la culpa a los demás de sus errores? Normalmente sí. Por ejemplo, cuando saca una nota peor de la esperada en algún examen, nunca se culpa a sí misma por no haber estudiado suficiente, siempre tiene la culpa el profesor de turno que no sabe explicar.

¿Repite errores? No le he visto repetir errores salvo en una cosa, la mentira. Puede mentir una y otra vez, y aunque todo salga a la luz y quede como una mentirosa, no le importa y continúa tergiversando sus mentiras según le convenga.

 

A3. Repetición de patrones conductuales

¿Repite de la misma manera las acciones negativas? Sí, además hace oídos sordos de los consejos de los demás y sigue a lo suyo.

¿Tiene algún signo que anticipe sus conductas negativas? Es complicado, porque es una especie de camaleón en el entorno en el que se mueve, pero a mí, no entiendo porqué motivo, me muestra algunos rasgos de su personalidad. Creo que lo único que se anticipa es un brillo en su fría mirada y una leve sonrisa fingida en sus labios.

 

A4. Necesidad de estímulos intensos

¿Tiene conductas de riesgo? Sí. A la hora del sexo, por ejemplo, se siente atraída hacia prácticas violentas en las que haya de por medio sangre.

¿Se aburre con facilidad? Sí, pero lo curioso es que nunca está parada. Por ejemplo, en las vacaciones de verano, a pesar de tener tiempo libre para relajarse, nunca se tumba a ver una película o se echa la siesta. Siempre está leyendo, buscando información, escribiendo o dibujando.

¿Tiene proyectos de vida a largo plazo? No, se preocupa de lo inmediato. Sabe que quiere estudiar medicina y neurocirugía desde los once años, pero por lo demás no siente inquietud.

¿Abusa de drogas o alcohol? Bueno, no abusa como tal. Pero si en alguna ocasión bebe alcohol, siempre toma absenta (bebida alcohólica de 95º) y lo ingiere en grandes cantidades para demostrar que puede ser superior a los hombres incluso a la hora de beber.

¿Tiene conductas perversas en lo sexual? Sí. Cuando la conocí no me llamó la atención, por aquella edad incluso yo investigaba el mercado del porno en Internet, pero ahora ya no me atrae en absoluto. Sin embargo, ella parece idear sofisticados métodos de placer a través de la violencia. Por ejemplo, en una ocasión me pidió que la apretara con fuerza contra mí y no parara aunque la hiciese daño ya que esa sería la única manera de hacerme sentir un orgasmo.

¿Tolera situaciones de mucha tensión? Sí. Lo cual se pone de manifiesto en sus estudios y en sus relaciones sociales. Por ejemplo, con su familia nunca ha tenido buen trato, se muestra hostil y desconfiada incluso con su madre, pero permanece tranquila y relajada aunque el resto de los familiares estén destrozados en el salón (al morir su abuelo, no cambió su postura en absoluto ni trató de consolar a sus parientes). Con los amigos no suele tener estos conflictos (siempre los está manejando a su disposición para no llegar a estos límites y que ‘todos sean felices’.)

 

B. Cosificación de otras personas

¿Es egoísta? Sí, siempre ha tenido un complejo de egoísmo. Desde pequeña, su madre le decía que era muy egoísta y sólo hacía lo que le interesaba, que manejaba a los demás para su propio bien. Estas reprimendas, personalmente, creo que le han afectado perjudicialmente, porque ella era una niña normal, pero a partir de los once, según tengo entendido, comenzó a tomarse en serio esas palabras y se vio a sí misma como un desecho de la sociedad, sin posibilidad de llegar a ninguna parte, creía que ni siquiera merecía vivir. En un año, adquirió una personalidad totalmente distinta, se relacionaba con todos y todos la adoraban, siempre estaba sonriente y tenía un irónico sentido del humor que hacía reír a los demás, etc. Pero en el fondo, a mí me iba mostrando que su mundo era muy distinto. He llegado a creer que incluso tiene doble personalidad ya que todo en ella es paradójico.

¿Se cree superior a los demás? Sí, siempre lo ha creído. En su código de posibilidades, parte de que ella ocupa el peldaño más alto, es algo así como una psicoanalista profesional con un conocimiento divino sobre el comportamiento de los seres humanos. Por ejemplo, a veces la llaman a tertulias literarias sobre poesía ya que desde pequeña ha tenido grandes dotes artísticas y lingüísticas, y siempre me cuenta que ‘toda esa gente son entidades superficiales y ni siquiera saben que los sentimientos se conjugan. Me encantaría que los muy idiotas se diesen cuenta de que las palabras son sólo palabras.’

¿Todos deben girar a su alrededor según sus deseos? Sí, a mí me ha llegado a decir textualmente que eso era lo que pretendía. Me ha intentado convencer de que la sociedad funcionaría mucho mejor así, y me lo he llegado a creer. Ahora veo que hasta yo, conociéndola (porque ella quiso que la conociera desde el primer momento) me he rebajado a su código de posibilidades.

¿Hace lo que quiere sin importarle las consecuencias? Sí. No existen consecuencias porque ha premeditado la acción. ‘Nunca se ha de actuar sin pensar en las consecuencias’, dice, pero es que en realidad, ¡nunca las tiene en cuenta! Sean negativas o no, le da igual, siempre actúa para conseguir lo que quiere.

Empatía: ¿Le importa los sentimientos del otro? No. He de decir que es una persona con cierta carencia emocional. No es capaz de sentir más allá de la alegría, la tristeza, el orgullo, etc. A veces me ha preguntado “¿cómo se siente la tristeza?”. Nunca creí que lo dijera en serio, pero cuando lo pienso, creo que tiene una curiosidad real basada en su incapacidad de sentirla como es habitual en el ser humano. Por eso, como ella es el patrón principal y las normas las establece ella, no se para a pensar en los sentimientos del otro. Salvo en determinadas ocasiones en las que su víctima le sea verdaderamente productiva e interesante, en las cuales, ataca directamente para desgarrar los sentimientos más humanos. Suele contar (como si fuera lo más normal de mundo, aprovechando las charlas amistosas) que a los diez años aprendió a hacer llorar a su hermano pequeño con la mirada. A veces me compadezco de ella porque pienso que estos comentarios tan acertados para demostrar su trastorno los hace para demostrarse que no es tan grave ni tan monstruoso ser cómo es.

¿Manipula? Siempre. Ya sea en temas familiares, con los amigos o con conocidos que ve una vez al año. Por ejemplo, siempre consigue que los demás la inviten a cenar sin que ella tenga que poner un céntimo.

¿Seduce? Sí. Lo hace por defecto, por vicio. Incluso delante mía. Cuando voy con sus amigos, siempre está acercándose a algún otro hombre, dejándome de lado. A lo mejor el individuo en cuestión no se percata de nada, pero ella me mira de vez en cuando como retándome, comprobando si aguanto semejante perfidia.

¿Miente? Sí. A todas horas. Su mundo se compone de mentiras con una densidad increíble. Hay tal número de ellas que si una se viene abajo, nadie descubre nada importante. Es como si hubiera creado una gran mentira a base de capas y para llegar al cúmulo central hicieran falta muchos años de intentos fallidos.

¿Actúa para conseguir lo que quiere? A veces. Pero normalmente los demás actúan por ella y siempre le ofrecen en bandeja lo que buscaba. Hasta ese extremo llega su manipulación.

Coerción: ¿Usa la agresión física para conseguir sus objetivos? No. En su círculo de amigos puede amenazar de muerte mientras dedica una sonrisa en los labios que me desconcierta, ya que en el fondo sé que es capaz, pero nadie más advierte el peligro (eso sí, aunque se lo toman a risa al principio, acaban por tenerla un respeto muy especial).

¿Usa la agresión psíquica para conseguir sus objetivos? Sí. Es experta en esto. Por ejemplo, una tarde no pude ir a verla porque tenía que ir a casa de un familiar enfermo. Le avisé dos días antes. Se las arregló para convencerme de que no era nada grave, me pidió incluso que le preguntara a ese familiar cuáles eran sus síntomas y me hizo un cuadro de diagnóstico con una solución acertada. No cesó de insistir (nunca abiertamente, sino a través de ideas retorcidas) hasta que le dije que intentaría salir antes para ir a verla a ella también. Evidentemente, lo consiguió. Convencido yo de que a mi familiar no le pasaba nada grave, deje de visitarle para ir a buscarla a ella, quien me recibió con un gesto triunfal en el rostro.

Parasitismo: ¿Vive del esfuerzo de otro? Sí. Y no le importa lo más mínimo. ‘Así son las cosas’, se justifica. Sus amistades le sirven para repartir su esfuerzo, ellas trabajan, por ejemplo, a la hora de preparar una comida para unos invitados, siempre son los demás los que preparan su receta, ella ya ha hecho bastante con idear el menú. En vez de buscar el apoyo, la fraternidad o el amor en los demás, se guía por los intereses.

¿Usa a las personas? Desde pequeña. Y es consciente de ello, pero no siente culpabilidad alguna. Le resulta divertido, ‘cada uno tiene su pasatiempo, ¿acaso tienes algo en contra de los míos?’ Siempre obtiene lo que quiere, ha ido evolucionando hasta una fase experta en la que ya ni se preocupa de cómo puedan reaccionar los demás.

¿Logra distorsionar los valores y principios de los demás? Sí. Con su fluidez lingüística logra cualquier cosa. Por ejemplo, en una ocasión un profesor le explicaba que el tema de su trabajo no era adecuado porque no atendía a los contenidos que él había propuesto. Ella comenzó a plantear las bases de su trabajo y, a base de usar sinónimos en términos puramente médicos, logró que su trabajo fuera una copia mejorada de los contenidos del profesor. Ante su brillante discurso, el profesor le dio la posibilidad de continuar sin hacer ningún cambio, es más, le estuvo apoyando en todo momento y le aportó datos de gran importancia para la nota final.

¿Es insensible? Sí. Tanto psicológicamente como físicamente. Con la insensibilidad física me refiero a que hay ciertos estímulos que no capta. No tiene cosquillas, no siente cuando le tocan la espalda, se golpea accidentalmente y no recuerda cómo ha sido, etc. En las relaciones sexuales, es incapaz de llegar al orgasmo y no carece de sensibilidad en la zona superior del cuerpo, desde el pecho hasta el abdomen. Lo sabe perfectamente, pero nunca le ha planteado ningún problema.

¿Es cruel? Demasiado. Con su humor irónico desvirtúa al sabio, al puro, al sincero. Se ríe de los demás delante de ellos (¡y los demás se ríen de sí mismos aunque les suponga reconocer que son unos gilipollas en potencia!). Créame, a veces pienso que yo soy el único por el que tiene un poco de sensibilidad, no es normal que todos se dejen pisotear y nadie note lo que está pasando. Me atemoriza creer que su grado de manipulación llega hasta ese extremo.

¿Humilla y desvaloriza? Constantemente. Incluso a su madre le recrimina el no haber tenido una situación económica mejor y tener que vivir en casa de sus padres. Se lo dice abiertamente, sin cambiar el gesto, con un tono de voz sereno que hiere mucho más que uno áspero. A mí, suele desvalorizarme cuando se trata de aspiraciones; ella dice que debo luchar por algo mejor aunque tenga que partir de cero, y yo, que siempre he sido introvertido y mal amante de los cambios, acabo rebatiendo sus ideas con dureza. Su única reacción es mirarme fijamente de pies a cabeza, con desilusión y decirme fríamente ‘así te van las cosas’. Lo peor de todo es que tiene razón, sus palabras se me clavan una a una y me arrepiento de llevarle la contraria como si hubiera cometido la traición más grave.

¿Extraña, echa de menos? Sí. Es una persona nostálgica, que siente morriña por el pasado, por su infancia. Idealiza el ayer y visualiza el futuro de forma pesimista. Pero no añora a seres humanos, salvo a su abuelo materno, sino que se centra en situaciones del pasado, lugares que ha visitado e incluso ‘matices de la soledad que ha ido experimentando a lo largo de su vida’.

¿Crea tensión y agotamiento en la relación con otras personas? Sí. Todos acaban exhaustos sin saber por qué. Incluso yo tengo la sensación de que ella es el origen de mi agotamiento, pero no me atrevo a reconocerlo porque la amo y soy incapaz de asegurar esa idea en mi cabeza. En la vida diaria, pierdo los nervios con facilidad (ella lo sabe) y al final del día siempre me llama con un tono inquisitivo, tratando de reconfortarme pero a la vez dándome más motivos para sentirme jodido, como diciendo ‘¿por qué te enfadas, amor mío? Tú eres el único que puede solucionarlo y en vez de intentarlo, te pones a dar puñetazos contra las paredes. Lo llevas claro.’

¿Crea relaciones adictivas, dependientes? Lo intenta siempre que puede. Pero sólo con personas inteligentes, según su patrón, que le supongan algún riesgo. Éste es el punto álgido de su vida, la posibilidad de jugar con gente de su categoría y pisotearles placenteramente tras haber estado a punto de venirse todo abajo le hace retorcerse de satisfacción y de orgullo, reafirmando aún más su superioridad, sus creencias de ser Dios sobre los que le rodean.

¿Desea agregar algo más?

A los diez años le hicieron tests de inteligencia y determinaron que era sobredotada en determinadas áreas. Desde los nueve hasta los catorce años siempre tuvo un comportamiento solitario, reservado, agresivo y una visión del mundo mucho más realista de la característica a esa edad. Con su familia era muy irritable, llegó a agredir a su madre y estuvo a punto de asfixiarla con sus propias manos en un ataque de rabia. No se relacionaba y despreciaba a los demás. Era un perfecto misántropo. Para sorpresa de todos, en apenas cinco meses cambió de la noche a la mañana y se convirtió en la persona más agradable y atenta que he conocido nunca.

Respecto al tema del abuso sexual, ella me escribió una carta contándome detalladamente qué había ocurrido el primer año que la conocí. Justificaba su incapacidad sexual de la siguiente manera: aquel hombre era un profesor que se había ido acercando a ella, pero ella también se había estado acercando por sus propios medios, para buscar alguien con quién compartir sus inquietudes. En tres meses, logró que el hombre la besara de repente y le propusiera mantener una relación más estrecha. Por su propio pie, ella le dio esta oportunidad, sabiendo muy bien a qué se arriesgaba. Iba preparada para cada ocasión, si hubiera tenido algún forcejeo, hubiera previsto la situación satisfactoriamente, ya que sabía cómo inmovilizar a la víctima (llevaba resistente hilo de nylon para asfixiar y agujas para atacar a los puntos vitales). Tengamos en cuenta que sólo tenía once años. Pues bien, cierto día cercano al final de esta relación, fue a la casa del individuo y se acostó con él. Tras esto, hizo que sus padres lo descubrieran todo y pusieran una denuncia. Se comportó como una víctima y declaró según le convenía, presentando al hombre como un abusador en potencia que la había forzado a mantener relaciones sexuales y había estado a punto de violarla.

Manipuló incluso a su psicóloga, haciéndola creer que era ella la que tenía problemas de personalidad, por lo que las citas duraron poco.

Me ha parecido importante remarcar esto porque da a entender que ya ha tenido su primer contacto modificando la justicia legal y a los profesionales a los trece años, ¿a qué extremo podría llegar con treinta?

 

Por otra parte, ¿por qué me muestra a mí su parte oscura? ¿Acaso pretende calmarme o me está manipulando para herirme aún más? No tengo claro en qué punto me encuentro.

 

Muchas gracias por todo. Un saludo afectuoso

 

 

Hola!

Según lo que narras, esta mujer es una histeria con fuertes rasgos psicopáticos y algunos rasgos perversos (los relacionados con la sexualidad).

Hace un uso manifiesto del poder (rasgo psicopático) que incluye la manipulación y la mentira, sin importarle la implicancia en el otro (cosificación).

Si bien en la histeria (neurosis) la manipulación, la mentira, el permanente deseo de sobresalir y ser mirada; la seducción (el doblegar al otro a través de la promesa sexual), el encantamiento, etc. son rasgos siempre presentes, hay un límite en el uso del otro. La histérica manipula a personas (a veces intensamente); la psicópata manipula a cosas (no hay límite para la manipulación). Es decir, aparte de la calidad del rasgo, lo que hay que tener en cuenta para hacer la diferencia entre neurosis y psicopatía es la cosificación, la falta de empatía, y la desmesura (podemos comprender ciertas acciones de la histeria; pero en la psicopatía hay manifestaciones que nos asombran, que nos hacen sospechar que se ha pasado un límite).

O sea que en tu relato, has armado una personalidad atípica oculta detrás de una apariencia histérica. Y a tanto debe llegar el encantamiento de esta mujer que en varios párrafos te hace expresar a ti con un pensamiento femenino.

Son muy detallados tus ejemplos y tu capacidad de describir ayudará a muchos que estén en una encrucijada semejante.

 

Cordiales saludos desde Buenos Aires.

Dr. Marietan, 13 de julio de 2008

 

 

 

 



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