SEMIOLOGÍA PSIQUIÁTRICA Y PSICOPATÍA

Sitio del Dr. Hugo Marietan

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Carta comentada

El docente

Complete datos de la persona que se presume como psicópata:

Edad:

40

Estado civil:

En trámites de separación.

Profesión, estudio o trabajo que realiza:

gerente

Lugar de residencia actual, ciudad y país:

España

Sexo:

masculino

Otro dato de interés:

 

 

 

"Metamorfosis", dibujo de Patricia Breccia

 

 

 

Datos de quien contesta el cuestionario (imprescindibles):

Edad:

41

Lugar de residencia actual, ciudad y país:

España

Profesión, estudio o trabajo que realiza:

funcionaria

Sexo:

mujer

 

 

¿Qué relación tiene o tuvo con esta persona?:

Ha sido mi marido, tengo dos hijos.

¿Cuánto duró/dura la relación?

26 años

 

¿Cómo la conoció?:

En el instituto de secundaria, al entrar en la cantina él estaba allí y le ví. Fue un flechazo.

 

¿Qué le atrajo/ atrae de esta persona?:

Cuando le vi me quedé impresionada por su porte. Elegante, bello, con clase, parecia muy serio, interesante, diferente a los demás y parecía saber lo que queria, muy seguro de sí mismo. 

 

¿Qué es lo que más le hacía/hace sufrir?

Su inalcanzabilidad, que al mismo tiempo es lo que más me atraía al principio. Esto después se convirtió en mi perdición y casi en mi muerte. Su comportamiento era de acero. Cuánto más amor me daba entonces hacía cosas para que yo entendiese claramente que jamás podría alcanzarle realmente, exactamente lo que hacía era abandonarme, dejarme sola. NO SE COMUNICABA. No me contaba nada.

Nunca se entregaba. Me pedía que fuera sumisa y yo no tengo esa condición, esto desencadenaba una lucha de poder, más que de poder de resistencia por mi parte.

Yo me sentía vivir en una película donde el era el actor principal y yo una secundaria que sólo salía a escena cuando él lo permitía.

En el inicio de la relación, me cuidaba y me mimaba, yo estaba explosivamente feliz, aunque hacía cosas extravagantes, era romántico en extremo, me escribía poemas, me regalaba flores que él mismo cogía. Me cantaba al oído, estaba siempre pegado a mí, hasta el punto de llegar a ser muy, pero que muy pesado, pero todo lo que hacia le hacia especial. Cuando yo respondía como una enamorada, entonces me abandonaba. Luego volvía el cortejo y luego el abandono, y vuelta a empezar.

 Me decía que pasaba a recogerme y no pasaba. Me quedaba esperándolo en la ventana. A las horas llegaba. Traía una cara muy rara, como de preocupación. Le preguntaba que qué pasaba. Me dijo que hacía ya horas que estaba por ahí sólo. Que “no sabía que le pasaba” pero que “algo le impedía venir a por mí”. Me decía “Es que no sé que me pasa con las mujeres, no me gusta que me dominen y hacer lo que ellas quieran”. Para mí todas aquellas percepciones eran nuevas. Yo sólo era una chiquilla que había quedado con un chico que me gustaba mucho para ir a dar una vuelta.

En una ocasión, yo estaba en la cocina de su casa con su madre. Su madre sentada, yo apoyada en la pared hablando. Yo tendría unos 18 años. El entró en la cocina, y, sin mediar palabra me agarró del cuello con las dos manos y empezó a estrangularme. Cuando estaba a punto de perder el conocimiento me soltó. Su madre gritaba Ay, ay, pero qué haces?. Él no contestó. Este acto lo volvió a repetir años después. Una noche, el dia de mi cumpleaños, andando por la calle me agarró del cuello y contra una pared me estranguló. Yo quedaba paralizada, después yo huía. Al dia siguiente o dias más tarde venía en mi busca y me convencía de que la relación debía seguir, yo me negaba porque veía que la relación era mala para mí pero tarde o temprano siempre he vuelto a él.

Siempre me quería someter, como esas relaciones de amo-esclava. Yo llegué a arrastrarme, pero no por placer, sino para que no me abandonara.

Me arruinaba TODAS las fiestas tradicionales, Navidad, Año Nuevo, cumpleaños, bodas, comuniones, fiestas patronales, santos… Me abandonaba dias antes. Nunca respondía a mis preguntas de dónde habia estado, por qué hacía eso, qué le pasaba. En los dias posteriores yo no tenía cuerpo para celebrar nada. Este comportamiento se repetía siempre, a lo largo de todos estos años, especialmente cuando se acercaba una celebración que me hacía mucha ilusión.

El abandono sólo lo hacia de lunes a jueves, así que mis fines de semana eran horribles porque yo estaba enfadada, esperando una explicación o un arrepentimiento, unas disculpas.

Me escondía objetos personales, algunos nunca los he encontrado, sobre todo joyas.

Hablaba de mí delante de otras personas como si yo fuese tetrapléjica y no pudiese hablar. En vez de participarame en la conversación, él contestaba por mí como si yo no estuviese, por ejemplo diciendo: “Ella tiene tantos años, ella es de tal sitio, ella trabaja de tal cosa…” yo me sentía un muñeco.

 

Siempre permanecíamos (mis hijos y yo) en casa esperando su llegada. Yo no iba nunca con mis amigos, no teníamos ninguna amistad con nadie. Aunque él no me lo prohibía, había algo tácito que nos obligaba a “esperarle y vivir para su llegada”.

Muchas veces le proponía salir con tales o cuales personas amigos míos del trabajo y nunca ponía cara de agrado, y si íbamos a algún sitio era con desagrado (excepto si íbamos con su familia, esto le encantaba y me exigía que fuera una señorita). Era extremado en sus opiniones, tajante. Sorprendía a las personas porque les decía cosas, que seguramente, nunca nadie les había dicho.

Cuando llegaba a casa estábamos todos acojonados, los niños por lo estricto que era, una simple gota de agua en el suelo, un simple papelito microscópico, un pelo en el lavabo, un poco de polvo en el suelo, un pequeño juguete por en medio, un cuento abierto, todo era punible por su parte. 

Cuando llegaba a casa tenía cara de sargento y empezaba a dar órdenes, si algo no le parecía bien, que podía ser cualquiera de estas cosas, amenazaba con irse y se iba por largas horas, hasta la madrugada o día siguiente.

El nacimiento de mi segundo hijo agravó toda la mala relación.

Desde el nacimiento de mi primera hija he estado esperando a que madurase. He hablado con él decenas de veces sobre que tenía que producirse un cambio sobre lo del abandono. El me prometía que así iba a ser. Finalmente le abandoné yo.

 

A. Satisfacción de necesidades distintas

 

A1. Uso particular de la libertad

 

¿Piensa que todo es posible?

 

Los 365 dias del año, las 24 horas del dia, era libre. Yo nunca supe que hacía o dónde estaba o con quien. Sus hijos y yo viviamos prisioneros pero con llaves de la celda. Algo muy contradictorio.

 Rara vez contestaba al teléfono, me ninguneaba a propósito, apagaba el teléfono.

Cuando veía que se había pasado en sus actuaciones, me daba una migajita de cariño, que consistía en un beso y una sonrisa y una caricia en la cara, que yo, después de tanta tensión y padecimiento, recibía como agua de mayo.

 Con el paso de los años éstas “amables delicadezas para conmigo” empezaron a desaparecer, y si había alguna ya no me servía. Su forma de actuar  iba minando mi racionalidad. He creido enloquecer. Él hacía posible que yo siguiera confiando en él.

 

Impedimentos: ¿Tolera las frustraciones y los fracasos?

 

 No. Una vez, una simple juego de cartas terminó en una discusión brutal e irracional en la que yo quedé atónita. Nunca más en la vida volvimos a jugar a nada. Me acusaba de que yo era una estúpida y una mamona que sólo quería jugar para ganar. Yo le decía que no era cierto, yo soy muy lúdica. Eso me atormentó pero al rato me daba una migajita de cariño, “venga, dame un beso” y yo me quedaba desconcertada por la gravedad de los hechos pero más calmada y tranquila porque él me había hecho un poco de caso.

 

Cuando algo salía mal en el trabajo, se apresuraba por venir pronto a casa, (nunca venía pronto a casa). Entonces se ponía agresivo, el lenguaje de su cuerpo, su mirada, sobre todo su mirada, sus labios empequeñecidos, su boca apretada. Yo sabía que algo ese dia había andado mal, entonces me obligaba a “hacer el amor”. Tenía una necesidad imperiosa de hacerlo y de forma violenta cuando estaba enfadado o “estresado”. Atándome. Inmovilizándome. Esto me asqueaba, me aterrorizaba. Yo me negaba pero a él no le importaba mi opinión. Me convencía de que no pasaba nada, de que me iba a gustar. Me he sentido muy puta, no por los juegos en sí, que son lícitos para aquellos a quienes les guste pero yo buscaba en la relación, la entrega, el amor, la comunión de dos almas.

 

A2. Creación de códigos propios

 

¿Respeta la ley y las normas comunes?

 

Es un abanderado de ello. Sin embargo, los hechos eran otros. A mi me decía, compórtate bien, como una señorita, cuida tu lenguaje, sé educada, sin embargo le gustaba que enseñase en el vestir, yo tenía un cuerpo precioso, y le gustaba exhibirlo.

 En las reuniones familiares (de su familia), me dejaba allí y desaparecía y cuando volvía yo notaba esa cara transfigurada, me decía, mira he robado esto, o me decía, vengo de pincharle las ruedas a tal cabrón, o le he destrozado esto a tal otro. Yo me espantaba, entonces él sonreía y me trataba como a una niña asustada y me decía, “son unos cabrones que se lo merecen”.

 Me hacía ver que esos actos eran “normales”. Me daba una migajita de cariño (un beso en la mejilla, una caricia en la mejilla) y yo quedaba como hipnotizada, como sin criterio para discernir qué estaba bien y qué estaba mal.

 

¿Sigue su propia ley y sus propios códigos?

 

 Su vida son su propia ley y sus propios códigos. Él establece una diferencia entre estas leyes y códigos y los de los demás. A veces pasa la frontera hacia lo normal para no ser descubierto en sus actos y para despistar (en 26 años algo descubrí).

Yo quedaba desconcertada con estas contradicciones. En una ocasión vino a casa con 6000 €. Dijo que se los habia prestado “un señor”. Mas tarde me dijo que era un cliente, que era (un viejo rico y seguramente homosexual) al que podía sacarle lo que fuera si él quisiera.

 Le sacó mucho dinero. Antes de yo saber esto que le digo, me hacía visitar a este anciano diciéndome que estaba enfermo y que fuera a hacerle compañía. Yo no conocía de nada a este señor. Yo la verdad, no sé que pintaba allí con aquel señor haciéndole compañía.

Luego me dijo que yo debía hacer esto porque el anciano le pedía que le devolviera el dinero. Yo estaba desorientada con ese tipo de actuaciones y me asqueaba. Estaba confundida, no comprendía que la vida tuviera vertientes que yo desconociera.

Él me decía que yo era una ignorante, porque creía que la vida era normal y que lo malo sólo se daba en las películas. Me decía que ya aprendería, que me estaba perdiendo “algo” de la vida que todos conocían menos yo. Eso me hacía sentir inferior e incompleta mentalmente, como boba, poco lista.. Yo creía seriamente que yo tenía una inteligencia muy baja, por eso no me enteraba de “cómo funcionaban las cosas”, las cosas que mi marido sí sabía y yo no.

 

¿Carece de remordimientos o de culpa?

 

 Creo que sí se siente culpable, pero sólo por unos instantes. Rápidamente sustituye estos sentimientos por “simples efectos colaterales”, y no de sus actuaciones en sí sino que aquellas cosas malas que ocurren son responsabilidad absoluta del afectado y que ocurren porque son necesarias “para su aprendizaje”. Es decir, él hiriéndonos o hiriendo, nos hace un favor y nos “enseña”. Está muy convencido de este “poder”. Él es como un castigador justiciero de los que él piensa que son malos o actúan mal, no es una interpretación, esto lo decía él.

 

De este modo, por ejemplo, cuando murió mi mamá, nunca me dio el pésame,(porque él sabía que mi madre y yo nunca tuvimos buena relación a pesar de yo amarla con locura) ni me comentó nunca con el paso de los dias, meses y años cómo me encontraba yo, como iba mi duelo.

 A la noche siguiente de darle sepultura desapareció de casa y se fue de juerga, yo me quedé con los niños, deshecha, llorando, en shock, él no contestaba al móvil, lloré mucho, me desesperé mucho, necesitaba cariño, apoyo.

 Al dia siguiente yo no tenía ni fuerzas para pedirle explicaciones porque este acto me dejó hundida en la miseria. Él no me hablaba, me retiró prácticamente la palabra, “para que yo creciese”, para que “yo encontrara mi fortaleza por mi misma” y porque mi madre “no me quería”. Al final, al cabo de meses o años después de aquel episodio dónde yo aún buscaba una respuesta a aquel hecho me dijo. “¿pero qué me estás contando? ¿a ti que te pasa ahora?, No me comas el coco! Si veía que yo me desestabilizaba en demasía, me aplacaba con un poco de contacto humano y entonces yo ya no me sentía enloquecer.

 

¿Le echa la culpa a los demás de sus errores?

Sí. En el trabajo el es el más listo y las consecuencias de sus errores son achacadas al resto de los trabajadores porque él dice que son unos mamones, unos vagos y unos mierdas (son su propia familia) que no saben cumplir sus órdenes bien, por eso las cosas salen mal. Les chilla y les humilla pero todos le respetan con gran fervor y lo tienen como a un dios infalible, porque la verdad es que él lleva la voz cantante en el negocio. Su propia familia (excepto su madre, que siempre le exculpa) dicen que es un dictador.

 

¿Repite errores?

 

 Él es un error. Repite sus errores porque nunca acepta que los tiene. Un ejemplo tonto, una vez, en un momento de desesperación porque cuando faltaba a casa nunca me cogía el móvil, se lo tiré por el balcón. Pues ni se inmutó. A los dos dias tenía otro y seguía sin contestar mis llamadas. No crea que yo le llamaba a todas horas, no. Era una frecuencia normalísma. Cuando le llevé al psicologo para ver si dejaba la cocaína y cambiaba, una noche no venía a casa, yo le llamaba y le llamaba porque estaba realmente preocupada pues el día anterior, a la psicóloga le había dicho que entendía todo el daño que me hacía con estos actos y que no se volverían a repetir. Cuando vino a eso de las 2 de la madrugada le dije que porqué no me contestaba y me dijo que “porque eras tú”.

 

No cuida de nosotros, desprecia a todos (excepto a su madre, a su madre la tiene en una altar de oro que no se puede decir nada absolutamente de ella. Si se dicen de su mamá cosas bellas, entonces se enternece y se pone realmente “normal psicológicamente”. Yo he notado que “experimentar ese sentimiento” le angustia mucho y le hace ponerse muy tierno, para su gusto.

Como le digo siempre tiene el móvil apagado o no contesta. Arremete verbalmente a los vecinos, a los clientes, con los que discute descarnadamente y los hunde en la miseria “diciéndoles a la cara lo que piensa de ellos”. Hace eso con quien se le ponga por delante y le lleve la contraria en cualquier cosa por nimia que sea. Si en ese momento no puede hundir a la persona, urde el dia y la hora para hacerlo.

 

Un dia se metió en casa de una vecina por la azotea para arreglar una cosa sin su permiso, la vecina al ver el arreglo llamó a nuestra puerta para quejarse. Yo me moría de la vergüenza. El la atendió como si la vecina estuviera loca, la miraba como si no supiera qué le pasaba a ella, le hacia entender que a qué venía tanto alboroto, la vecina empezó a perder los papeles ante su impasividad y le insultó, le dijo chulo y sinvergüenza y él le medio sonrió y le dijo desquiciador “vale, vale”. Cerró la puerta a las narices con una serenidad pasmosa.

 

A3. Repetición de patrones conductuales

 

¿Repite de la misma manera las acciones negativas?

 

Es como un rito. Todas aquellas cosas que me hieren y que yo le digo que no me las haga es como si las apuntara en una agenda para no olvidarse de volvérmelas a hacer. El abandono, no contestar al móvil. Nunca decir donde ha estado, que ha hecho o con quien ha estado. NO COMUNICARSE.

 

¿Tiene algún signo que anticipe sus conductas negativas?

Se le vé venir cuando va a hacer algo malo. Esquiva con palabras cortas y la mirada, desaparece, miente. Su físico cambia. Su cara se transfigura. Se le infla una poco el cabello, como si se le erizase, su mirada es distinta, como si fuera la mirada de otro que yo no conozco. Su lenguaje corporal es distinto, su forma de caminar cambia, camina más lento, deambula por la casa, busca cosas, nos esconde objetos de valor a los niños y a mí. No come. No habla. No contesta a preguntas o contesta con monosílabos. NO  SE COMUNICA. Bebe y toma cocaína.

 

 

A4. Necesidad de estímulos intensos

 

¿Tiene conductas de riesgo?

Toma cocaína, se emborracha, tiene toda su documentación caducada, conduce como un loco, pone en peligro la vida de mis hijos al no cerrar ventanas, yo vivo en un piso noveno. Siempre dejaba las ventanas abiertas, yo iba detrás cerrándolas, él abriéndolas, nos peleábamos por esto. El me decía “¿Te crees que tu hijo es tonto y se va a tirar por la ventana?” Al niño (4 años) le decía “¿A que no te vas a tirar por la ventana, la mamá dice que te vas a tirar por la ventana, a que es tonta la mamá?”. Le enseña a robar a mi hijo en los supermercados. Rompe cartas de avisos estatales, no paga multas. Roba. Allana moradas. Origina o intenta originar incendios (esto le atrae mucho). Hasta hace poco tenía 1 litro de gasolina en casa. Quiso incendiar, metiéndo por debajo de la puerta y con una jeringuilla llena de alcohol de curar y un encendedor la casa de un vecino porque hacía ruido. Destruye cosas de propiedad privada. Le gusta destruir la propiedad de los demás. Envenenar plantas de vecinos con aguafuerte porque él dice que le han robado tal o tal cosa.

 

¿Se aburre con facilidad?

 Nunca ha compartido ni un hobbie mío. Yo escribo, dibujo, soy muy mañosa. Siempre desprecia mis cosas y desprecia mis invitaciones a hacer cosas juntos. Él es realmente activo, pero nunca comparte televisión conmigo, no se para a mirar mis trabajos creativos. No sé realmente a que dedica su tiempo libre ni sé quienes son sus amigos. No sé donde pasa tantas horas fuera del hogar.

 

¿Tiene proyectos de vida a largo plazo?

 Sí. Íbamos a construir una casa nueva con un terreno que él compró con mi dinero. Cuando yo le decía que no podía más, que quería separarme, el me contestaba “de eso nada, nosotros vamos a envejecer juntos”. O por el contrario me decía “pues sepárate, ¿a mi que me cuentas?. Lárgate”

 

¿Abusa de drogas o alcohol?

 Sí. Es policonsumidor de sustancias. Actualmente, según sé, está en tratamiento porque le dice a su familia que me quiere recuperar.

Cuando yo estaba con él también hicimos varios intentos de que se sanara pero no fructificó.

 

¿Tiene conductas perversas en lo sexual?

Consume muchísimo sexo por Internet. La frecuencia sexual era exacerbada hasta el punto de asquearme. Me violaba. Entiendo por violación que sea sí cuando yo digo no. Me ha “hecho el amor” mientras yo lloraba de desesperación. Cuando terminaba me calmaba como si yo fuera una niña chica, un bebé. Me decía acariciándome el pelo, tranquila, tranquila.

Sube a la azotea con prismáticos para ver a otras personas en sus casas. Me contaba que veía a gente masturbarse. Siempre estaba excitado sexualmente. En su móvil tenía mensajes sexuales con otras personas. Llevaba preservativos en su saco. Comprobé que en Internet, mediante el historial, sólo visitaba páginas de sexo con “amas de casa”. Le gustaba el sexo anal, a mi me parecía no sólo humillante sino dolorosísimo, por lo que acababa respetando mi negativa. También utilizar juguetes. Una vez compró una caja con decenas de consoladores que tiré a la basura. Me despertaba a cualquier hora de la madrugada, cuando llegaba a casa drogado para tener relaciones.

 

¿Tolera situaciones de mucha tensión?

 No sólo las tolera sino que se desenvuelve perfectamente en ellas. Su familia lo tiene como a un dios salvador por eso. Si ahora mismo estallase una guerra, le aseguro, doctor Marietan, que yo me saltaba el contacto cero e iba en su busca para que nos protegiera. Es como un militar.

 

B. Cosificación de otras personas

 

¿Es egoísta? Teníamos el dinero todo a mi nombre para que no le persiguiera la hacienda española. No se pueden tocar sus cosas, sobre todo los niños no podían coger nada. Una simple linterna para jugar, tocarla podía ser un drama. Cuando come no le podemos pedir de lo suyo. Sus cosas son sus cosas. Está terriblemente obsesionado con hacer fortuna, con el dinero, luego él no gasta nada en ropa, ni calzado, ni nunca, nunca, nunca se compra nada. Bueno sí, relojes. Son su pasión pero no hasta el punto de gastarse el dinero (que puede hacerlo) con el modelo que le gusta.

 

¿Se cree superior a los demás? Sí, porque él se considera a sí mismo, diferente, más original y listo. El dice que sin él no podemos desenvolvernos en la vida. Que estamos todos “atrasados”. Se ríe de los “normales” porque son “idiotas”.

 

¿Todos deben girar a su alrededor según sus deseos? Claro, de otra manera no pueden “funcionar” las cosas. Todos le obedecemos sin pestañear ni rechistar. Se compran propiedades que él dice con dinero de otros, con el mío o con el de sus padres.

 

¿Hace lo que quiere sin importarle las consecuencias? Cuando yo le hablaba de las consecuencias de su comportamiento, me miraba fijamente y me decía, “las consecuencias me las como yo con patatas fritas”, o “ya lo arreglaré”, o ¿Qué consecuencias? ¿eso son consecuencias, tú eres idiota!?

 

Empatía: ¿Le importa los sentimientos del otro?

Parece que sí, que defiende mucho a los suyos y es capaz de “destruir” a quien nos moleste pero la realidad es otra. No le importa ver llorar a sus hijos o a mí por cosas que nos hace. Él dice que así “aprendemos a ser fuertes”, que “así se hacen las personas”.

Cuando los niños se han portado un poco mal, los coge a parte a una habitación y puede llegar a estar una hora hablándoles, le aseguro que no sé de qué. A mi hijo de sólo 4 años también le hacía esto. Cuando yo no aguantaba más, entraba en la habitación y el niño estaba allí con cara de no comprender nada y con los ojos llorosos y él con cara de desmesurado.

 

¿Manipula?

Yo he vivido durante años una manipulación magistral. Estoy exhausta y no puedo contestar esta pregunta con ejemplos. Me hastía contestarla. Le pido a usted disculpas.

 

¿Seduce?

 Es un seductor nato. Su sonrisa, su boca y dientes perfectos, su porte elegante, sus manos preciosas, sus palabras, su “empatía al principio”. Su inteligencia. Su risa. Sus comentarios certeros. Sus miradas y sus gestos que “lo dicen todo”. Subyuga. Te envuelve en un mundo mágico, lleno de promesas escondidas.

 

¿Miente?

Más que habla. Sustituía la orina de los análisis de cocaína por la orina de otra persona. Me dice que no le ha llamado la abogada y la abogada me dice que es mentira. Me dice que ha estado con Pedro y Pedro dice que no lo ha visto. Me dice que va a devolver una película de vídeo, viene de madrugada y la película no la ha devuelto. Me dice que ha llamado a su primo y su primo me dice que no le ha llamado… yo que sé. Es un hartazgo.

 

¿Actúa para conseguir lo que quiere?

 Cuando mi hartazgo era brutal, me lloraba como un niño para que no le dejase. Se arrodillaba, me suplicaba con las manos, con su cara. Yo, doctor Marietan, veía en esto LA FALSEDAD. Además ya me había hecho las promesas de cambio infinidad de veces, durante años. No “le quedaban nada bien” estos sentimientos. Al final de la relación, era artificioso a leguas.

 

Coerción: ¿Usa la agresión física para conseguir sus objetivos?

 No lo sé. Él me agredía pero yo no veía con qué objetivo. Para anularme? Para que yo enloqueciese?

 

¿Usa la agresión psíquica para conseguir sus objetivos?

Esto sí. Estando ya separados se presentó en casa hacia las 23:00, entre semana. Yo estaba cagada de miedo porque tenía esos signos que anticipan su conducta negativa. Su transfiguración física. Me dijo que le abriera la puerta que necesitaba “un documento”. El documento en sí no existía físicamente, nunca ha existido, yo se lo decía serenamente. El se sonreía y me decía que yo lo había encontrado y lo había destruido. Esto me daba MIEDO. Estuvo ¾ de hora en casa rebuscando por los cajones, sin hablarme y mirándome con cara de loco. Y se sonreía. Y me despreciaba con el cuerpo y la mirada. Tenía tanto miedo que llamé a su familia con mi móvil para que vinieran a por él. Su familia me dijo, “que se ponga al teléfono”. Entonces él hablaba con ellos normal, usted no lo creería, ¡hablaba con ellos como hablan las personas normales” pero al mismo tiempo a mí me miraba con esa cara de malo que hacen los actores en las películas y se resistía a entrar en una conversación lógica. Mi terror iba en aumento. Le dije que si no se iba llamaría a la policía, yo temía por mi integridad física aunque él no tenía violencia física contra mí. Es “el movimiento de su cuerpo y su mirada lo que me desestabiliza, su surrealismo”. Me negaba el raciocinio, el hablar las cosas, el encontrar una solución consensuada.

Lea la conducta del acantilado en la pregunta sobre crueldad.

 

Parasitismo: ¿Vive del esfuerzo de otro?

 A pesar de ser de una familia rica y tener mucho dinero, yo me he quedado sin un euro de mi propiedad. Es cierto que el participaba su sueldo igual que yo el mío, pero, yo heredé muchísimo dinero que el dispuso como gastar y ahora no tengo nada y él lo tiene todo. Le importa mucho el dinero.

 

¿Usa a las personas?

Sus actuaciones diarias son en base a las personas. Les pide favores aunque no los conozca mucho o haga años que no los ve. En cuanto ve a alguien que hace tiempo que no ve no le deja ir sin que ese alguien le dé algo, lo que sea.

A mi me ha usado para ir a sitios para cobrar dinero de procedencia sospechosa sin que yo lo supiera. Me decía “ve a tal sitio y te darán tal dinero”. Cuando yo veía las pintas de los deudores me daba cuenta que me estaba utilizando para sus propios negocios sucios.

 

¿Logra distorsionar los valores y principios de los demás?

Yo soy un ejemplo viviente de ello. Yo quería un hogar, un amor, unos hijos a quien educar y hacer crecer felices. Vivir con mi marido con salud y paz. Yo quería un hombre con quien compartir mi vida, amarle y que me amase. No soy materialista. Me agrada todo aquello sencillo de la vida que tan valioso es y tanto nos llena. Su comportamiento me quería hacer creer que “todo vale”, que esa máxima encierra el quid de la vida,  un “secreto” que pocos saben y que sólo “los valientes” alcanzan. Que los débiles son “anormales”. Que por ejemplo en África pasa lo que pasa, que están bajo dictaduras porque “los negros” son todos unos inútiles que viven en la inopia.

 

¿Es insensible?

No se inmuta ante el dolor. El siempre me decia “no hay dolor”. Como mucho un “venga, tranquila, respira hondo”. La muerte de mis familiares, los dramas de mi familia (en menos de 3 años falleció mi familia, excepto un hermano que cuando cobró la herencia de mi madre desapareció de nuestras vidas traumáticamente), los partos de mis hijos, mi dolor psíquico.

En una ocasión me dio un ataque de ciática estando sola en casa. Cuando él llegó a casa me vió tirada al suelo paralizada por el dolor. Le dije que llamara al médico urgentemente. Llamó al médico y el médico vino. Pero antes de todo eso, tirada allí al suelo como estaba, me “violó”. Me dijo “yo te voy a curar”. Le gustaba mucho “follar” cuando yo estaba enferma.

Me fui al hospital para el parto de mi segundo hijo, el varón, (al que tiene celos, aunque suene increíble) en taxi, porque él me dijo que en ese momento no podía ir “que estaba con un cliente”.

Tiene celos del niño, es mi chiquitín, ¿Qué hay de malo en eso?. En vez de estar orgulloso por ver mi amor de madre para con su propio hijo no hacía mas que decirme con sorna y celos “tu niño, tu niño, ay! Su niño, que no se lo toque nadie a su niño. Lo vas a desgraciar con tanta tontería.!”

 

¿Es cruel?

Qué quiere que le diga doctor Marietan. Ya no lo sé. O tal vez no quiera saberlo. Le dire que Sí, sí lo es. Aunque una vez, cuando era adolescente mató una largartija con una escopeta sin querer y eso siempre le remordió la conciencia, eso me contaba él.

Otra vez, mirando una revista donde aparecía un documental donde un africano era atacado por un rinoceronte, le bajó la tensión y se desmayó. Le diré que ese dia estaba colocado de cannabis.

En otra ocasión, en un viaje visitamos unos acantilados marinos impresionantes. Él, estaba enfadado conmigo. Dos noches antes se había emborrachado y nos arruinó a todos la noche porque se puso a decirles a los acompañantes, de todo (nosotros eramos invitados de unos invitados). Se puso a tratarlos como si fueran conocidísimos, a afrontarlos con comentarios, de si tú tienes que follarte más a tu mujer, o a otro le decía que era un reprimido, que se le veía en la cara, a la esposa de uno de ellos que bebía mucho… entrando en intimidades y risas que no venían a cuento. Su primo, “cortó” con la fiesta y nos fuimos al hotel y le reprendió. Aún era pronto, las 22:30. Él se acostó enfadadísimo porque “la fiesta” había terminado y todos, nos fuimos a nuestras respectivas habitaciones del hotel. Él se acostó de muy, pero que de muy mala gana. Como los niños no tenían sueño les puse una película en la TV, estábamos de vacaciones. Por ello me llamó cabrona, hija de puta que me quieres amargar la vida, eres una miserable. Se levantó de la cama, se vistió (esto lo hacía muchas veces) y me amenazó con que se iba, y SE FUÉ (lo hacía muchas veces) dejándome sola con los niños hasta entrada la madrugada.

Como le quería contar, estábamos en el acantilado, las personas autóctonas de allí dijeron que nunca habian visto un temporal tan bravo. A la que me dí cuenta, le busqué a él y a mi hijo de 4 años con la vista, lo que ví me dejó sin aliento, paralizada de miedo. Él y el niño estában a un escaso metro y medio del precipicio. Llevé mi mirada a la mano derecha de mi exmarido, apretaba con una fuerza superior la muñequita del niño. Él me miró con cara de estar muy cabreado. Como usted me pide, no voy a hacer interpretaciones. Le diré que me cagué de miedo y sentí enloquecer.

 

¿Humilla y desvaloriza?

 Me llama loca, que no soy guapa como otras chicas, que tengo joroba (yo no tengo joroba), que tengo el cráneo pequeño (esto le daba mucha risa cuando me lo decía) y me lo ha estado diciendo los 26 años que lo conozco. Le aseguro que mi cabeza es de lo más normal. Imbécil, baja (de sentimientos), subnormal, hija de puta, desgraciada, no vales para nada…. A los niños les decía “¿tú estás enfermo/a de la cabeza, o qué?

 

En varias ocasiones le ví besándose con otras chicas estando yo presente.

En otra ocasión, estando en casa de un matrimonio que yo considero normal, el marido de ella se fue a dormir, quedamos los tres en el salón, cogió mi mano y la llevó hacia el pecho de la mujer y me guiaba la mano acariciándolo. Dije que no, me enfadé pero no dije nada y me fui. Ellos se quedaron allí, no sé que hicieron. Yo me siento morir cuando recuerdo esto. Con esa misma mujer, más mayor que yo, se estuvo “tocando” en la discoteca ante mi mirada. Cogí un taxi y me fui a casa.

En otra ocasión, ya de casados, vino una noche a casa y me dijo que venía de casa de un amigo homosexual que le había pedido que se dejase hacer una felación, él dice que se negó.

Todas las veces que yo intentaba razonar con él sobre sus actos tan desproporcionados él me decía “ya va la lista”, “la que todo lo sabe” “¿tú que eres adivina?”. Nunca me dejaba exponer mis razones, siempre me cortaba y me pasaba por encima.

Hace 3 meses me pusieron gafas para ver de cerca. Cuando llegó a casa y me vió con ellas leyendo me dijo: “Bueno! Ya lo que te faltaba!”

 

¿Extraña, echa de menos?

No lo sé. Una vez se fue de viaje con dos amigos y no me llamó en toda la semana.

Otras veces si me llamaba cuando se iba sólo de vacaciones. Pero yo no sé si me extrañaba. Me llamaba para decirme que estaba bien, que todo era muy bonito, que ya había cenado, que ya se iba a acostar…

 

¿Crea tensión y agotamiento en la relación con otras personas?

Al final he podido salvar la relación que yo tenía con mis cuñados, (que han sido los que más me han ayudado para dejarle, su propio hermano y su esposa, también mi suegra) después de averiguar que él malmetía en nuestra relación y les contaba cosas que yo nunca había dicho. También les hablaba mal de mi a otros familiares (de él) y amigos (de él) sin que yo me diese cuenta. Yo veía que las cosas iban mal pero no entendía por qué. Esto me hacía creer que a mi personalidad le pasaba algo serio, que yo estaba mal de la cabeza y que por eso la gente me rechazaba. Con el paso de los años y hablando con estas personas me he ido enterando de todo poco a poco.

Por este poco éxito que yo tenía con las personas de su alrededor, visité varios psicólogos para ver qué podía pasarme, también a un psiquiatra que me dijo que no me pasaba nada. A estos psicólogos yo les contaba historias de mi infancia y de mi propia familia. Nunca le hablaba a los psicólogos de él aunque yo sentía que debía hacerlo, que ahí estaba el problema, pero me daba mucho miedo hacerlo y no quería enfrentarme a tener que abandonarlo por si él me mataba. Nunca encontrábamos solución al “problema”, tampoco los psicólogos me preguntaban profundamente por mi relación con él.

 

¿Crea relaciones adictivas, dependientes?

Sí. Él me hacía creer que era el hombre de mi vida. Que como “el me quería no me iba a querer nadie”. No todo ha sido malo. Hemos tenido momentos de felicidad, (muy pocos, la verdad). Era como si me diera un poco y luego me quitara un mucho. Ha sido una desestabilización total de mi persona. He sentido enloquecer. Hacía y me decía que me quería muchísimo, que nunca había querido a nadie como a mí y que nunca podría querer a otra persona que no fuera yo. Luego me hacía cosas como las que explico en otras preguntas y muchas más de las que ni me quiero acordar.

Da a cada uno lo que quiere recibir. Es increíblemente listo para esto. Creo firmemente que ni siquiera él es consciente al 100% de esta “virtud”. Es un verdadero artista pero tengo serias dudas de que él lo sepa. Creo que nunca lo sabré.

Esclaviza.

 

 

¿Desea agregar algo más?

Sí, que me ha salvado mi dignidad y mis valores. Me ha salvado comprender dos palabras clave para mí, “animalito” y cosificación.

Me ha salvado comprender la situación donde he estado gracias a esta pàgina web, a la que llegué después de indagar en codependencia y después en psiquiatria.com, donde ví su nombre.

Que no me siento culpable pero admito que aposté peligrosamente a sabiendas de que él era un personaje complicado.

Estoy cansada. Necesito descansar. Tengo amigos y muchas cosas que hacer.

Me da pena haber envejecido por el sufrimiento.

Me sentía realmente SOLA y DESVALIDA cuando le conocí, yo ocupaba un lugar cero en mi familia y me aferré a él, como un náufrago a una tabla de salvación. Mi familia estaba en extinción y la suya es numerosísima, esto me gustó mucho, tener al fin una familia.

Tengo claro que tanto he sacado, tanto voy a pagar, y yo, doctor Marietan, soy muy buena pagadora.

No puedo hacer el contacto cero porque tengo los hijos y vivimos muy cerca, aunque lo hago todo lo estricto que puedo y más que lo voy a hacer.

De todas formas, yo también soy inteligente. Cuando me cure de este daño, cuando aprenda a controlar mi primitivismo, mis querencias que sólo yo tengo el derecho y la obligación de colmar, cuando conozca más de mí y me afiance, todo irá mejor.

Él no es más que yo, sólo es diferente mí y yo a él. Una personalidad con la que no PUEDO interactuar.

Mi personalidad es válida en otros ámbitos, en muchos. Necesito calma, paz, normalidad. Con eso me conformo sinceramente. Me gusto y tengo dignidad.

Me gusta mi vida y me gusta vivir. No quiero morir sin antes haber vivido disfrutando de la tierra, el sol, el cielo y de las personas.

Además, sabe? Siento que voy a ser una viejecita flemática a la que le va a encantar ENSEÑAR con tacto y dulzura todo lo que aprendido de esta experiencia y el magnífico resto que me queda por aprender.

 

Mis mejores deseos para usted y los que le rodean y salud, fuerza y mucho ánimo para aquellos que sufren por estos “encontronazos”.

Rita

Rita:

Tu carta es un manual de psicopatía.
Realmente tiene casi todos los rasgos. Como investigador de estas personalidades, te diré que es casi un puro.
Y tú relatas de maravillas. Tal vez sea una de tus vocaciones.

 

Para tu cosecha te diré que debes mantenerte lo más cercana posible al Contacto Cero. Él es de una personalidad avasallante, acostumbrado a obtener lo que quiere por cualquier medio, pero tú eres más fuerte aún de lo que crees: hasta una brizna bien plantada le hace frente al viento, y sigue creciendo.
 
Ahora es tu turno: luego de 26 años de arrastrar las llaves de tu carcelero, al fin te has decidido a usar la llave que te libera de esa parte de ti misma que te esclavizaba; de alejar de ti a esa esclava doliente y gozosa que se escondía de la vida detrás del tirano cruel.
 
A veces acariciaras tus cicatrices, las de esas heridas que hay ayudado a ahondar, pero debes evitarte ese placer morboso. Cada una de esas cicatrices es él; es una historia que lo trae a tu hoy; es la desmesura que se apodera de tu presente. Y eso es lo que debes salvar a capa y espada, aún sin resuellos: tu hoy, tu presente, tu vida que transcurre en un escenario distinto; donde puedes correr sin las viejas ligaduras; donde debes soportar las lágrimas de la vieja y añorante esclava; donde está el perfume de las nuevas flores, que siempre estuvieron allí pero que con las cadenas te impedías tocar; donde hay un sol claro, cálido, acogedor que ilumina un futuro.
 
Y no es una imagen bucólica, eres una sobreviviente, una náufraga que encuentra la isla: ¿qué escollo, que obstáculo de la isla puede ser más amenazante que el desmesurado mar golpeando tu cuerpo?
 
Búscate un objeto, un figura que simbolice a tu cárcel, algo pequeño, que pueda ser guardado en el fondo de un placard, en lo alto de una repisa, y cuando flaquees (que lo harás); cuando la esclava se fortalezca y trate de apoderarse de ti, ve por ese objeto y míralo hasta que el pasado torturante se apodere de tu mente y sirva de antídoto para quitarte la intoxicación de la esclava; y luego, ya de nuevo en la senda del hoy, guarda otra vez el objeto.
 
Nunca te olvidarás de él, pero puedes usar su recuerdo para evitar el retorno, pero sólo por muy pocos instantes (sólo para fortalecerte), a pocas dosis, como una vacuna, para evitar que el pasado te coma la cabeza otra vez.
 
Y luego respira hondo, siente el aire nuevo que inunda tus pulmones, y pisa fuerte el suelo de ese camino que te lleva a lo nuevo..., hacia el sol, al amado Sol.
 
Lo mejor para ti,
 
 
Dr. Hugo Marietan, julio de 2008.

 

Estimado Dr. Marietan,

Nunca le agradeceré bastante su entendimiento para con mi problema, pues ya no sólo uno se siente impotente porque no sabe bien qué le ocurre sino que no suele encontrar una persona con la que compartir objetivamente esta problemática y la soledad se hace más insoportable si cabe.

Con palabras no se expresarle lo feliz y contenta que estoy por haberle encontrado a usted. El tiempo que usted se ha permitido tomar para contestarme vale su peso en oro y con sus palabras e ideas me he hecho un vestido precioso que llevo puesto desde el día en que las leí.

Me espantó ver el dibujo con el que usted ha ilustrado mi relato, al que muy acertadamente ha titulado "El docente". Me estremeció el pelo erizado del hombre del dibujo, y la mamá y el bebé al fondo. Esa era mi casa, doctor.

Verá, ya comprendo muchas cosas, y cada día las veo más claras. Yo sufrí un abandono emocional de primer orden desde mi infancia y los momentos en que mi madre estaba allí era para hacerme comer derrotismo y represión. Con mi psicópata encontré cobijo y una visión del sexo, en un principio, natural, sin tapujos. Eso me dio aire.

Como ya sabe usted, todo lo conseguido por interés se acaba pagando. Y como ya le dije en correos anteriores, soy muy buena pagadora.

En estos momentos me encuentro muy sana psíquicamente, separarme de mi psicópata me ha reportado esto de manera casi automática.

Salgo mucho con los amigos, cuido muy bien de mis dos hijos, me apasiona mi trabajo, soy respetada y querida y me todo me ilusiona.

Guarde en lo alto de una repisa el pequeño objeto que usted me aconsejó, como símbolo de mi esclavitud y sufrimiento, pero a penas lo visito, de momento me basta con recordar algún flash desagradable.

 

PD.: Ojala viniera usted a España. Me gustaría poder abrazarle y darle, de nuevo, las gracias.

Rita, agosto de 2008

Rita:

Me hace feliz el haberte ayudado. Es muy grato para mí recibir el efecto de mi trabajo, de estos largos (y a veces áridos y solitarios) años de investigación; pero ese es el precio para los que intentamos abrir un nuevo surco en la comprensión de la mente humana.

Espero que sigas disfrutando de la libertad que vas ganando día a día.
Lo mejor para ti.


 

 

 

 

 



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