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Sólo para estudiantes y profesionales de la Salud

 

 Curso sobre psicopatía 1, año 2004

Director Hugo Marietán

marietanweb@gmail.com

www.marietan.com

Derechos internacionales reservados

 

 

Entrega 5

 

HISTORIA DEL CONCEPTO

a) Babilonia, Teofrasto, Pinel, Rush

 

Este es un tema que preocupa desde la antigüedad porque siempre hubo personalidades anormales como parte de la población. Personas cuyo tipo de conducta llamaba fuertemente la atención y a las que no se las podían calificar de locos ni de cuerdos, estaban en un campo intermedio. Son individuos que se separan conductualmente del grueso de la población.

 

Babilonia

Veamos un texto de los babilónicos:

Este documento cuneiforme pertenece a la correspondencia que Shamshiadad (1813-1781 a.C.), poderoso gobernante de Babilonia, le dirigía a uno de sus hijos, a cargo de un sector del reino:

"¿Eres un niño en vez de un hombre, no tienes barba en el mentón? Ni siquiera ahora que has alcanzado la madurez has fundado un hogar... ¿Quién hay que cuide tu hogar? ¿Acaso no ocurre que si un administrador no cumple sus funciones, aunque sólo sea durante dos o tres días, la administración se viene abajo? Entonces, ¿por qué no has nombrado a un hombre para ese puesto?

Mientras tu hermano ha obtenido una gran victoria aquí, tu permaneces ahí (en Mari), recostado entre mujeres.

En lo que a ti se refiere ¿cuánto tiempo tendremos que seguir guiándote? ¿cuánto tiempo serás incapaz de administrar tu propia casa? ¿acaso no ves que tu hermano manda ejércitos extensos?"(14)

 

Teofrasto

Nace en Lesbos  hacia el año 374 (a.d. C.) y muere en Atenas en el 287. Su nombre original Tirtano fue cambiado por su maestro, Aristóteles, a Teofrastro, por la belleza en el estilo de expresarse. Escribió “Los caracteres” (17), del cual transcribimos su descripción “De la imagen de un bribón”:

“Un bribón es aquel a quien nada cuesta decir o hacer las cosas más vergonzosas; que jura sin necesidad alguna sobre todo lo que se le pregunte; que ha perdido la reputación, que es un embrollón de profesión, un desvergonzado y capaz de mezclarse en toda clase de asuntos.

... Se las ingenia para sacarles dinero a los espectadores y querella con los que, por haber pagado la entrada, creen que ya no tiene nada que pagar.

... Si tiene, madre la deja morir de hambre. Es inclinado al robo y su morada ordinaria, donde pasa parte de su vida, es la cárcel.

... Siempre están metidos en pleitos, que se promueven contra ellos o que ellos promueven a los demás, de los que se libran con falsos juramentos o testimonios falsos...

... Los veis dominar a sus desgraciados clientes a los que presta con usura...

... En una palabra, son pendencieros y disputadores, tienen sin cesar la boca abierta a la calumnia y una voz estentórea que hacen resonar en los mercados y en las tiendas.”

 

Philippe Pinel (1745-1826)

Apuntes biográficos

Pinel es hijo de su tiempo, producida la Revolución Francesa, es el fundador ideológico de lo que se llamará psiquiatría científica. Haremos un resumen de la biografía  de acuerdo al trabajo de Pedro Marset Campos (6). Con una perspectiva nueva para su época, el criterio de igualdad impulsado por los burgueses en su afán de superar los conceptos económicos del feudalismo, se apuntala el derecho del ciudadano.

Nace en 1745, en el sur de Francia. Su padre era médico. Tuvo una sólida formación en literatura, filosofía y matemática; partidario de las teorías de Newton, hace su tesis  a los 22 años para la Maestría en Artes basada en la aplicación de la matemática en las ciencias. Le sigue un breve periodo donde estudia teología, y en 1770 comienza sus estudios de medicina, para obtener su doctorado en 1774. Presenta varios trabajos relacionados con la matemática y la mecánica aplicada a la medicina, siguiendo la corriente teórica nominada iatromecánica. Luego es ganado por la filosofía de Condillac, en plena Ilustración. Expresa, siguiendo estas ideas, que la sociedad está para el individuo, y el individuo para el bien común de la sociedad, en justa alineación con las ideas de la Revolución. Esta postura le va a costar ser rechazado tres veces para ingresar a la carrera de medicina en París, ya que su título anterior no le sirve para ejercer. En 1783 ocurre un hecho determinante en la vida profesional de Pinel, un joven amigo suyo enloquece y se suicida, ese será el incentivo para que se dedique a la psiquiatría. Traduce la obra de Cullen. Trabaja en un instituto privado de psiquiatría por cinco años, donde se interioriza del trato a los enfermos mentales. Participa activamente de la Revolución tomando varios cargos políticos. Teoriza que el estado de revolución excita las pasiones y produce enfermedades. Prepara un informe sobre una nueva estructura asistencial. En 1792 se le nombra director del Hospital Bicêtre y encabeza la reforma del sistema hospitalario. En 1793 asiste a la muerte de Luis XVI, como miembro de la Guardia Nacional. Y, según referencias históricas, en septiembre de ese año, obtiene el permiso de la Asamblea para llevar adelante una idea temeraria para esa época: quitar las cadenas a los alienados.  Libera primero a 12 y luego a 200 de Bicêtre, y hace lo mismo en Salpêtrière, donde trabaja a partir de 1795. Comienza a escribir su “Tratado sobre la manía”. formula sus conceptos sobre la importancia del trabajo en la terapéutica y el tratamiento moral que postula consejos para las pasiones y la lógica y el razonamiento para los trastornos del entendimiento.

Era un autor prolífico, se mencionan más de cien artículos médicos, entre ellos un “Informe sobre el niño conocido como salvaje de l’Aveyron”, en 1800, donde se opone a los que querían ver en este joven a un niño normal devenido en salvaje por falta de educación y contacto humano, o como un resabio de los hombres primitivos. Su diagnóstico fue contundente: es un idiota, por lo tanto incurable e incapaz de aprender. Un alumno suyo, Jean Marc Gaspar Itard, no estuvo de acuerdo con su maestro y se empeñó en enseñar al niño. Fracasó, pero sentó las bases para el estudio de los subnormales.

Antes de hacerse cargo de Bicêtre la relación entre ingreso y muerte de los internados era del 55 por ciento y bajó este porcentaje a 14 con una solución simple: les dio de comer. Se había dado cuenta que la mayoría de las muertes eran por desnutrición.

Podríamos seguir comentado este nutritivo trabajo de Pedro Marset, pero debemos volver a nuestro tema, la psicopatía.

 

Manía sin delirio

En 1801 publica su “Traité médico philosófique sur l’aliénation mentale” y habla de personas que tienen todas las características de la manía pero que carecen del delirio (Pinel llamaba manía a los estados de furor persistentes y psicosis florida, distinto del concepto actual de manía(9). Dice “Podemos mirar con la debida admiración a los escritos de Locke y convenir sin embargo que son muy incompletas las nociones que da sobre la manía,  cuando las considera como inseparable del delirio. Yo mismo opinaba como este autor cuando volví a comenzar en Bicêtre  mis investigaciones sobre esta enfermedad, y no me causó poca admiración el ver muchos locos que en ningún tiempo presentaban lesión alguna del entendimiento, y que estaban dominados de una especie de instinto de furor, como si únicamente estuvieran dañadas sus facultades afectivas”. Debemos destacar de este párrafo un par de cuestiones, por un lado la plasticidad mental de Pinel al priorizar su propia observación de los alienados con respecto a las teorías de John Locke (1690), el referente intelectual de su época sobre este tema, quien opinaba que sólo es loco el que tiene alterada su razón (que la equiparaba al concepto de mente), el que delira. Pinel dice que no, que hay locos que no deliran. Esto da cuenta de la firmeza intelectual de este hombre del cual muchos deberíamos aprender: si la clínica, si la práctica, nos demuestra con hechos que existe una diferencia con la teoría, por qué no consignarlo, antes de ajustar el hecho a la teoría. La segunda cuestión es la importancia médico legal de la postura de Pinel: el delirio no es requisito imprescindible para declarar a una persona insana mental si los otros síntomas, como los afectivos, son factores de perturbación tan importantes como el delirio.

Veamos ahora cómo describe Pinel, lo que hoy (con algunos datos más) podríamos señalar como psicopatía: “Caso de una especie de furor maníaco sin delirio” (6)

“La falta de educación o una educación mal dirigida o bien un natural perverso e indómito, puede ser la primera causa de esta especie de enajenación como lo manifiesta el siguiente caso. Un hijo único criado por una madre pusilánime e indulgente dio a entregarse a todos sus caprichos y a todos los impulsos de un alma fogosa y desordenada. La violencia de sus inclinaciones aumentó y se fortificó con la edad; y el mucho dinero que le daban parecía desvanecer todo obstáculo que pudiera oponerse a su voluntad absoluta ¿Querían contradecirle? Se ensoberbecía, hacía frente a todos con audacia, procuraba vencer con la fuerza, y continuamente se veía enredado en disputas y quimeras. Si un perro, un carnero, un caballo u otro cualquiera animal le daban motivo de disgusto, inmediatamente los mataba sin remedio. En cualquier tertulia o función se enfurecía, andaba a los golpes y por lo regular salía con las manos en la cabeza. Por otra parte era un hombre de mucha razón cuando estaba sosegado y, habiendo llegado a poseer en su edad adulta una herencia considerable, la gobernaba con prudencia, cumplía con las demás obligaciones de la sociedad y hasta se daba a conocer por actos de beneficencia para con los pobres. Lo que sacó de su funesta inclinación a meterse en pendencias fueron heridas, pleitos y multas; hasta que un hecho público puso término a sus actos de violencia. Cierto día se enfureció con una mujer que le insultó, y la arrojó a un pozo. El proceso se siguió y formó en los tribunales y, en virtud de las declaraciones de muchos testigos que comprobaron los desórdenes que le impelía su cólera, se le condenó a una reclusión perpetua en el hospicio de Bicêtre”.

Y anotaba Pinel el carácter específico del la ‘manía sin delirio’: “O es continua o se caracteriza por accesos o paroxismos periódicos. No se advierte ninguna alteración en las funciones del entendimiento, en la percepción, en el juicio, en la imaginación, en la memoria, pero sí cierta perversión en las funciones afectivas, un ciego impulso a cometer actos de violencia, o también un furor sanguinario, y esto sin que se pueda señalar ninguna idea dominante, ni ninguna ilusión de la imaginación que sea la causa determinante de estas funestas inclinaciones”.

 

Benjamin Rush

Fue médico y  profesor de química en la Universidad de Pennsylvania, en 1786 pronuncia un discurso ante la Sociedad Filosófica Americana titulado “Estudio de la influencia de las causas físicas sobre la facultad moral”.

Dice Rush: (18)

“Por facultad moral entiendo la facultad de la mente humana de distinguir y elegir entre el bien y el mal; o, dicho de otro modo, entre virtud y vicio. Se trata de un principio innato y, aunque puede mejorarse por la experiencia y la reflexión, no deriva de ninguna de ellas. San Pablo y Cicerón ofrecen la descripción más perfecta que pueda encontrarse en autor antiguo o contemporáneo alguno. "Pues cuando los gentiles (dice San Pablo), que no tienen ley, practican por naturaleza las cosas de la ley, éstos, no teniendo ley, son ley para sí mismos, los cuales muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, siendo testigos sus conciencias y los razonamientos que entre sí los acusan o defienden mutuamente* ".

... Durante mucho tiempo los metafísicos se han preguntado si la conciencia está situada en la voluntad o en el entendimiento. Esta controversia sólo puede resolverse admitiendo que la voluntad es la sede de la facultad moral y el entendimiento la de la conciencia. La naturaleza misteriosa de la unión de estos dos principios morales con la voluntad y el entendimiento va más allá del ámbito del presente estudio.

Dado que, en mi opinión, la virtud y el vicio se basan en acciones y no en opiniones, y dado que estas acciones proceden de la voluntad, y no de la conciencia, limitaré mi investigación principalmente a la influencia de las causas físicas sobre la capacidad moral de la mente en relación con la volición, si bien muchas de estas causas actúan igualmente sobre la conciencia, como mostraré más adelante. El estado de la facultad moral se ve a través de las acciones que afectan al bienestar de la sociedad. El estado de la conciencia es invisible, y por tanto está fuera del ámbito de nuestra investigación.

... ¿Observamos que hay facultades intelectuales que son hereditarias en ciertas familias? La misma observación se ha hecho en relación con las facultades morales. Así, consideramos con frecuencia que determinados vicios o virtudes son típicos de unas determinadas familias en todos sus grados de consaguinidad y duración, como por ejemplo una determinada voz, complexión o forma.

... ¿Observamos casos de ausencia total de memoria, imaginación y juicio, bien por un defecto original en la estructura del cerebro o como consecuencia de causas físicas? La misma anomalía puede observarse a veces en una facultad moral y, probablemente, por las mismas causas. El celebrado Servin, cuyo carácter es descrito por el Duque de Sully en sus memorias, parece ser un ejemplo de ausencia total de facultad moral, mientras que el hueco dejado en su mente parece haber sido ocupado, a través de una extraordinaria ampliación, por las demás facultades mentales. Me gustaría repetir aquí la historia de este prodigio de vicio y saber: "Imagine el lector un hombre con un genio tan agudo y un entendimiento tan amplio que sabía prácticamente de todo lo que pudiese saberse; de una comprensión tan vasta y completa que inmediatamente dominaba cualquier cosa que intentaba; y de una memoria tan prodigiosa que nunca olvidaba lo que aprendía. Profesaba todas las ramas de la filosofía y las matemáticas. Incluso era tan diestro en teología que predicaba excelentemente, siempre que tuviera una mente con la que ejercitar su talento, y un competidor capaz, a favor o en contra - indistintamente - de la reforma de la religión. No sólo sabía griego, hebreo y todas las lenguas que llamamos cultas, sino también las distintas jergas o diferentes dialectos modernos, con un acento y pronunciación tan naturales, imitando los gestos y maneras tanto de las distintas naciones de Europa y las múltiples provincias francesas, que podría haber pasado por nativo de todas ellas, o de cualquiera de estos países. Y aplicaba estas cualidades para engañar a toda suerte de personas, en lo que era un consumado experto. Además era el mejor actor y mayor cómico que jamás existiera. Tenía genio para la poesía y escribía numerosos versos. Tocaba prácticamente todos los instrumentos, siendo un perfecto maestro de la música, y cantaba con la máxima perfección y agrado. Asimismo podía decir misa, pues tenía predisposición a hacer y saber de todo. Su cuerpo hacía perfecto honor a su mente: ligero, grácil, diestro y apto para todo tipo de ejercicio. Montaba bien, y era admirado cuando bailaba, luchaba y saltaba. No existen juegos recreativos que desconociera y dominaba prácticamente todas las artes mecánicas. Pero demos ahora la vuelta a la moneda. Sucedía que era traicionero, cruel, cobarde, deshonesto, mentiroso, impostor, borracho y glotón, tramposo en el juego, inmerso en todo tipo de vicios, blasfemo, y ateo. En resumen, reunía todos los vicios contrarios a la naturaleza, el honor, la religión y la sociedad, la verdad de lo cual él mismo certificó con su último aliento; pues murió en la flor de la vida, en un burdel corriente, perfectamente corrompido por su disipada vida, expirando con un vaso en la mano, maldiciendo y renegando de Dios”.

 

 

James Cowles Prichard (1786-1861)

Tanto Pinel como Prichard luchaban contra la idea, imperante en esos tiempos, del filósofo Locke quien decía que no podía haber manía (furor, psicosis) sin delirio (es decir sin compromiso del intelecto). Por lo tanto los jueces no declaraban insano a ninguna persona que no tuviera un compromiso intelectual manifiesto (delirio). Pinel y Prichard trataban de imponer el concepto de que existían insanias sin compromiso intelectual, y sí afectivo y volitivo. Es decir que las funciones mentales (intelecto, afectividad, voluntad) se podían enfermar independientemente.

En 1835 edita su obra “A Treatise on Insanity and Other Disorders Affecting the Mind”. (Ed. London: Sherwood, Gilbert, and Piper), en el que habla de "Moral insanity".

El historiador G. Berrios(9) discute la conceptualización de la insania moral como equivalente a nuestro concepto de psicopatía. Según este autor Prichard crea el término para referirse a trastornos del comportamiento cuya insania característica común era la ausencia de delirio. Y lo hace con una finalidad forense, para poder ubicar dentro de las insanias a enfermedades como la maníaco depresiva sin características psicóticas. Así describe como insanias morales típicas a casos "donde la tendencia hacia la melancolía y la pena es el rasgo característico. El individuo rodeado de todas las comodidades de la existencia, se trasforma en triste y abatido, sin esperanzas. Este estado de tristeza y melancolía da paso a un período de condición opuesta de excitación preternatural. En esta forma de desarreglo moral la mente genera una necesidad de autodominio con continua excitación, una inusual expresión de sentimientos fuertes. Así, una mujer modesta y discreta se trasforma en violenta y abrupta en sus maneras, locuaz, impetuosa y gritona". Queda claro que Prichard no habla de lo que hoy consideraríamos una personalidad psicopática.

 

 

Bibliografía:

1. Bruno, Antonio; "Personalidad perversa post traumática", tesis de doctorado, 1958.

2. Garrido Genovés, Vicente; Técnicas de tratamiento para delincuentes, Ramón Areces, Madrid, 1993.

3. Garrido Genovés, Vicente; Psicópata; Editorial Tirant Lo Blanch; Valencia; 1993.

4. Otto Kernberg, Diagnóstico Diferencial de la Conducta Antisocial, Revista de Psiquiatría, 1988,volúmen 5, página 101 a 111, Chile

5. Bruno, A.; Tórtora, G.; " Las psicopatías", Psicología forense, Sexología y praxis, año 3, vol. 2, Nº 4, año 1996.

6. Pinel, Philippe “Tratado médico filosófico de la enajenación mental o manía", Ediciones Nieva, Madrid 1988.

7. Schneider, Kurt, "Las personalidades psicopáticas", Ediciones Morata, 8º edición, Madrid, 1980

8. Laplanche, J., Pontalis B. "Diccionario de psicoanálisis", Editorial Labor, Barcelona, 1981.

9. Berrios, G. "Puntos de vista europeos en los trastornos de la personalidad", Comprehensive Psychiatry, Nº 1, 1993.

10. Bercherie, Paul, Los fundamentos de la clínica, editorial Manantial, Buenos Aires, 1986.

11. Gregory R. L., Diccionario de la Mente, Editorial Alianza, Madrid, 1955.

12. Marietán, H., Semiología psiquiátrica. Funciones básicas. Editorial Ananké, Buenos Aires, 1996.

13. DSM IV, Editorial Mason, Barcelona, 1995

14. Oates, J., Babilonia, Ediciones Martínez Roca, Barcelona, 1989.

15. Marietán, H., Semiología psiquiátrica. Grupos sintomáticos. Editorial Ananké, Buenos Aires, Inédito.

16. Cabello, V., Psiquiatría Forense en el Derecho Penal. T3, Editorial Hammurabi, Buenos Aires, 1984

17. Teofrastro, Los caracteres, Biblioteca Mundial Sopena, Buenos Aires, 1951

18. Rush B. Estudio de la influencia de las causas físicas sobre la facultad moral. Psiquiatría.COM [revista electrónica] 1997 Septiembre [citado 13 de julio de 2003];1(3):[29 screens]. Disponible en: URL: http://www.psiquiatria.com/psiquiatria/vol1num3/art_8.htm

 



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