SEMIOLOGÍA PSIQUIÁTRICA Y PSICOPATÍA

Sitio del Dr. Hugo Marietan

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Carta

Bruto, ladrón y fabulador

Complete todos los datos de la persona que se presume como psicópata:

Edad: 60 años

Estado civil: separado

Profesión, estudio o trabajo que realiza: jubilado

Lugar de residencia actual, ciudad y  país: Argentina.

Sexo: Masculino

Otro dato de interés: A partir de la obtención de la jubilación, a los 45 años, se acentuó su conducta.

 

Datos de quien contesta el cuestionario (imprescindibles):

Edad: 53 años

Lugar de residencia actual, ciudad y país:  Argentina

Profesión, estudio o trabajo que realiza: Docente universitaria

Sexo: Femenino

¿Qué relación tiene o tuvo con esta persona?:

Fue mi marido, actualmente estamos separados, esto desde hace 12 años aproximadamente.

¿Cuánto duró/dura la relación?:

El matrimonio duró 17 años, con muchos altibajos

¿Cómo la conoció?:

Cuando entré a trabajar a una repartición, me lo presentaron como compañero de trabajo y era famoso por sus relatos de cuando hacía viajes en camión por la cuesta, etc, etc. Con el tiempo comprobé – ya casada – que jamás existieron esos viajes, ni tenía otro trabajo, ni nada…todas fueron grandes mentiras.

¿Qué le atrajo/ atrae de esta persona?:

Me dio la impresión que era muy respetuoso, lo veía como atento. Yo tenía 21 años y no me importaba la diferencia cultural que existía, pensé en ese momento que el amor podía mover montañas y que yo lo podía ayudar a crecer intelectualmente y que era posible armar un proyecto de vida juntos. Se pasaba horas contando su vida, lo que hacía, cuánto trabajaba, lo que había sufrido en el servicio militar…entonces me enternecía pensando que era bueno y sufrido.

¿Qué es lo que más le hacía/hace sufrir?

 Dos cosas, las mentiras que me hacían vivir un mundo irreal y el hecho de no tener sentimientos, por ejemplo cuando sacaba mi dinero y lo negaba. También la agresión física, que no fue permanente, pero existió.

 

A. Satisfacción de necesidades distintas

 

A1. Uso particular de la libertad

¿Piensa que todo es posible?

Si. Por Ejemplo después de casado lo alentaba a que termine sus estudios secundarios. Hasta pensé y lo intenté, de inscribirme junto con él y ayudarlo como compañera a que termine los estudios. Un año no pudo ser porque en la escuela que elegí los docentes eran todos conocidos míos. Luego en otro centro de adultos siguió y me trajo muchas complicaciones pues andaba en amoríos y al final no terminó, pero sí cursó hasta el último año. Pero como todo es posible, un compañero que sí terminó una vez le pidió que le sacara fotocopias de su título y aprovechó para guardarse una y cambiar su nombre por el de él….exitosamente .. y presentarlo en el trabajo para el cobro de título.

Impedimentos: ¿Tolera las frustraciones y los fracasos?

Me parece que no le importaba, a lo sumo, terminaba ese proyecto, jamás lo vi  impactado por nada. 

A2. Creación de códigos propios

¿Respeta la ley y las normas comunes?

No, o mejor aún, cuando le conviene.

¿Sigue su propia ley y sus propios códigos?

Sí, totalmente. Y además trataba a todos de dar argumentos válidos para que entiendan por qué debe ser así.

¿Carece de remordimientos o de culpa?

Totalmente. Recuerdo una vez (somos del interior de la Argentina) cuando fuimos a Bs As y nos hospedamos en casa de una médica que ofrecía su casa en ocasión de un Congreso Eucarístico. En un momento noté que había cargado en la valija, varios elementos de la casa, tonteras.. hasta había un aparatito para escuchar música. Cuando vi eso rápido los saqué y no dije nada… cuando él notó que ya no estaban en su valija me preguntó por ellos y yo le dije que los había devuelto a su lugar porque es indigno hacer eso a una familia que nos abrió las puertas de su casa – sin conocernos – tratándonos  como a reyes. No se habló más del tema, pero a mí me quedó latiendo esa situación. En otra ocasión, ya teníamos una casita de campo, estábamos en época estival y evaluamos la posibilidad de ir unos días a ella. Él como siempre no tenía dinero, y yo le mostré esa noche que sólo tenía 300 pesos… y le dije…tan sólo que vamos hasta cuando nos alcance el dinero. Así, convinimos en salir durante la mañana del día siguiente. Para mi sorpresa al día siguiente ya no tenía ese dinero… y en la casa sólo vivíamos él, yo y una pequeña hija de más de un año, además no teníamos personal de servicio ni nadie nos había visitado en el transcurso de ese tiempo. Cuando le reclamé, no sólo se enojó ferozmente, sino que se subió al auto para irse solo, y yo - con la nena en brazos- intenté sentarme en el asiento del acompañante…. No le importó e hizo marcha atrás, la punta superior de la puerta se me incrustó en la ceja… me caía mucha sangre… la nena había pegado con su carita en el vidrio y  estaba golpeada. Lloraba. Lo mismo se fue, ocupó la casa, recibió y alojó amigos… y en el grupo estaba un hermano mío…todo como si nada. No me animé y no hice denuncia ni exposición policial. Jamás preguntó ni se habló del tema. Me refugié en la casa de mi prima, y ella me convenció a los días que fuéramos a la casita de campo. Fuimos en su auto con sus hijos, mi hijita y yo. Él estaba con amigos, divirtiéndose como si nada.

Otra vez, yo cobré sueldo de compañera en el banco, y le pedí que me acercara hasta el Colegio donde había un acto y vería a mi compañera. Había puesto la cartera en el auto, su sueldo estaba hecho un rollito con el recibo del sueldo, antes de salir vuelvo hasta mi dormitorio a buscar algo, duró no sé si un minuto mi alejamiento del auto, volví, subí, me llevó, cuando bajé y quise darle el dinero a mi compañera ya no estaba. Tuve que reponerlo con mi sueldo. A mi regreso le pregunté y por supuesto no sabía nada.

En otra oportunidad, salimos de viaje, siempre por seguridad, al dinero lo llevaba conmigo. En un hotel, al entrarme a bañar, dejé olvidado el dinero en una bolsita. Entró él, se bañó. Cuando salió volví buscando el dinero, ya faltaban 200 pesos. Nadie fue.

¿Le echa la culpa a los demás de sus errores?

Generalmente yo era la culpable de todo.

¿Repite errores?

Los repetía en la medida que con ellos

 

 

A3. Repetición de patrones conductuales

¿Repite de la misma manera las acciones negativas?

Sí. Por ejemplo si falta algo, dinero por ejemplo, siempre niega ser él, pero de pronto, sale gastando cuando antes había dicho que no tenía nada de dinero.

 

¿Tiene algún signo que anticipe sus conductas negativas?

Generalmente era de pronto, cuando se le ocurría. Por ejemplo, una vez para el cumpleaños número 3 de mi hija, yo había alquilado un club, estuve todos esos días anteriores y ese día trabajando mucho por el tema del asado, las invitaciones, los detalles de las mesas, souvenires, animación, etc, etc. El día de la fiesta, antes de ir al club fui cerca de casa a una finca de unos alumnos míos a comprar lechuga. Me demoré lo que tardé en llegar, pues rápido la cortaron y me regalaron lo que pedí. Cuando regresé, estaba hecho un loco, y me arruinó toda la tarde, diciendome que vaya a saber con quien había estado y todo lo que se le ocurría. A la noche, en casa, había tomado ….y me decía tantas cosas que decido dormir en otra habitación. Durante la noche se fue hasta donde estaba y tiró sobre mi cuerpo su semen. Sentí humillación, desesperación y ganas de morir. Fingí dormir y no darme cuenta para dar por terminado ese hecho tremendo.

 

A4. Necesidad de estímulos intensos

¿Tiene conductas de riesgo?

Si. Una vez estábamos en la casa de campo y casi no nos hablábamos. Me martirizaba con una supuesta conducta infiel que no fue tal. Era la tarde de un 31 de diciembre, estaba tomando y me provocaba. Yo estaba muda y amargada. Habíamos quedado con unos primos pasar esa noche en un restaurante de la ciudad. En un determinado momento me dice que cerrara la casa que nos volvíamos. Yo atiné a decirle que no valía la pena, que no había nada para festejar, que era mejor quedarnos tranquilos allí. Recuerdo que de un empujón me subió al auto como estaba, a la nena que tendría como cuatro años, atrás, y regresó a una velocidad espantosa. El camino es muy sinuoso y con badenes… cada vez que bajaba para llegar a la curva siguiente aceleraba más y más…. Y me decía…”ah…te cagas de miedo…acá nos hacemos aca..”. Yo le decía que pare, baje a la niña y luego siga conmigo sin problemas, pero que ella no tenía la culpa de nada. Lo mismo seguía acelerando más y más…. Yo  en silencio buscaba desesperada alguna solución en mi cabeza.. y de pronto se me dio por aprisionar su pierna con fuerza y levantarla del acelerador…. El auto desaceleró fuerte y produjo movimientos en nuestros cuerpos, la nena lloraba desesperada, él luchaba por poner el otro pie en el acelerador… al rato ya estaba calmado al menos aparentemente y de pronto viendo que la nena lloraba se cruzó al asiento trasero a consolarla…con el auto en movimiento y él manejando… desesperada agarré el volante y me senté como puede al volante hasta llegar a casa. El se fue a dormir… yo desesperada hablé con estos primos para contarle lo pasado y decirles que estaba aterrada. Lloré desconsoladamente. Igual salimos a comer esa noche. Luego de la cena, contaba a sus amigos lo que hizo, como si fuera un juego… todos le recomendaban no volver esa noche a la casa de campo…igual lo hizo  y llegamos al amanecer.

¿Se aburre con facilidad?

Se aburría cuando no era el centro de atención de todo. Generalmente en las reuniones sociales hablaba y hablaba, hacía chistes, buscaba ser agradable.

¿Tiene proyectos de vida a largo plazo?

No, era imposible proyectar nada con él. No existía el futuro. En lo único que prácticamente no falló fue en el pago de cuentas, deudas a crédito que él contraía. En todo lo demás, jamás terminaba algo. Cuando nos separamos, me amenazó de muerte a mí y a la nena, me pidió que hasta que termine una canción tomara el auto y nos fuéramos, sino, nos mataría. Volé a la casa de mis padres, que asustados, se enteraron de cosas de las que yo jamás había hablado. Esa misma noche, en un raid propio de novela, lo sacó al auto y se lo llevó de vuelta. Intentó ponerlo de taxi pero le duró poco, al tiempo por algún desperfecto mecánico lo dejó a la intemperie durante 10 años, recién en estos últimos meses está tratando de moverlo.

¿Abusa de drogas o alcohol?

A veces tomaba, después de la jubilación mucho más. Drogas creo que nunca.

¿Tiene conductas perversas en lo sexual?

No. En general ante alguna propuesta que intentó hacer y fue rechazada por mí, no insistió.

¿Tolera situaciones de mucha tensión?

 Sí. Por ejemplo una vez se lastimó intentando poner la tapa a un tanque de agua, en el techo de la casa. Se le resbaló y le agarró el dedo índice, sacándole piel y algo de músculo entre la uña y la última articulación y cuando se bajó, sin importarle nada y con tijera sin desinfectar se cortó toda ese desprendimiento.

Otra vez, venía por la ruta a mucha velocidad, en una curva se encuentra con un auto que venía rápido, giró para un sentido frenando un poco y al ver que el otro conductor se desviaba para el mismo lado giró para el otro lado frenando un poco y logró sacarlo sin chocar. Entre el ruido de las frenadas, los volantazos y la tremenda tensión, él siguió como si nada. Yo temblaba casi sin aliento.

B. Cosificación de otras personas

¿Es egoísta?

No lo sé o no lo recuerdo. Creo que era variable. Con algunas personas y en algunas oportunidades lo era, y con otras no. Recuerdo que a un hermano mío que él apreciaba, porque decía que era el sufrido del medio…,  le dio de garantía nuestra casa por la compra de un auto, sin consultarme y porque mi papá no quiso ser garante en función de que mi hermano aún no tenía trabajo permanente y vivía fuera de la provincia.

¿Se cree superior a los demás?

Sí siempre. Hablaba de los demás hasta con desprecio. Era convincente en los fundamentos. A veces hasta a mí me convencía y me adhería. Otras veces yo opinaba antes de algo y sin tapujos esgrimía esos mismos fundamentos como si hubieran sido elaborados por él mismo.

¿Todos deben girar a su alrededor según sus deseos?

Sí, era y es el único que sabe, opina y tiene la verdad. Sé por mi hija que mueve todos los hilos en la familia. Cuando murió el padre, él tomó los papeles para tramitar todo. Pasó como un año y la pensión y seguros no salían, decía a la familia que no salían porque otro hijo tenía un juicio por un accidente de tránsito en el que murió una persona y en el juicio su padre enfrentó los costos. Pero en verdad era imposible porque el sueldo es inembargable. No le importó que sufriera necesidades su madre, tampoco quería dar datos de los papeles, se ofendía si preguntaban porque decía que desconfiaban de él.

¿Hace lo que quiere sin importarle las consecuencias?

Empatía: ¿Le importa los sentimientos del otro?

No. Para nada. El centro era él, los demás no existíamos. Muchas veces llegué a la conclusión que no tiene sentimientos.

¿Manipula?

Todo el tiempo. Lo hacía conmigo, con la familia, con los compañeros. Para manipularlos primero se hacía el mártir y luego mostraba las garras. Por ejemplo, en la oficina contó que mientras hacía los viajes en camión a Tucumán, conoció una chica y se puso de novio con ella. Y para rematar la historia contó que la quería mucho pero que murió quemada, al incendiarse la vivienda donde ella vivía. Por supuesto que todos consternados, no sabían cómo calmarlo. Con el tiempo supe que no existían los viajes, ni el camión, ni la novia que había muerto calcinada.

¿Seduce?

Si. A la gente la seducía contando historias increíbles de la casa que tenía, de la finca que poseía, de su época de chofer de camión, de sus viajes a Tucumán, de su trabajo en una empresa, de su trabajo en un comercio, de sus andanzas durante el servicio militar. Yo misma las creí. Pero la casa que tenía estaba prestada y tanto la arruinaron que les diría que se la queden, la finca nunca apareció, averigüé en donde decía trabajar y ni lo conocían, jamás manejó un camión y tampoco hizo el servicio militar. Fue exceptuado. Eso lo descubrí al tiempo de casada, hojeando su documento.

También las seducía haciendo algo, un arreglo en una casa, encontrando algo que nadie encontraba, haciendo un acto de arrojo, por ejemplo subirse al techo y  arreglar un cable, una antena, devolviendo la pelota a un chico, una vez en esas andanzas se lastimó la cabeza, le salía mucha sangre, a duras penas pude llevarlo al hospital, le hicieron puntos…pero cuando cicatrizó, delante de todos, él mismo se los sacó.

¿Miente?

Muy mucho y bien. Todos le creían, y si algo manifestaba yo, desviando la dirección de lo que él manifestaba, nadie me creía. Esto fue hasta que me dí cuenta y desde entonces la verdad fue dudosa en su boca. Por regla general cuando hablaba o me contaba algo, yo hacía oídos sordos, esto luego de un largo período en que todo le creía, pero la realidad siempre me superaba, hasta que me dí cuenta que nada podía hacer, que siguiéndolo no pisaba la tierra, que vivía un mundo irreal y que lo mejor era hacerme que escucharlo y sacar mis propias conclusiones.

Por ejemplo en la oficina siempre contaba sus andadas como soldado, sus llegadas tarde cuando se debía presentar después de un franco, los castigos que le daban, lo que les contestaba a sus superiores, etc. Todos – incluida -, seguíamos con atención sus relatos. Cuando nos casamos, en el primer tiempo vivíamos con los padres, pues me dí con la realidad que no tenía casa, como él sostenía. Fue entonces cuando escuché a su padre contar las mismas historias. Conversando con la madre me dijo que no hizo el servicio militar. Él negaba. Un día, ya en la casa nuestra, hojeando la libreta de enrolamiento leí que decía exceptuado y un número de artículo. Le dije y de eso no se habló más.

¿Actúa para conseguir lo que quiere?

Si, gesticulaba y hasta movía las mandíbulas como si estuviera consternado y tenía el tic de carraspear para terminar de convencer.

Coerción: ¿Usa la agresión física para conseguir sus objetivos?

Cuando era necesario sí. No le importaba. Desafiaba y se iba de manos con padre, compañeros, amigos, conmigo.

¿Usa la agresión psíquica para conseguir sus objetivos?

Sí. Por ejemplo a mí me perseguía diciéndome que le había sido infiel. Cuando le resultaba bien me martirizaba con el tema. Yo me sentía muy mal y trataba de calmarlo, andaba hasta en puntas de pie para no importunarlo. Una vez, una prima mía, con quien habíamos salido a un festival, me dijo que ese rato antes, mi ex marido le había dicho que le pregunte sobre esa persona cuando estemos en el festival.

Una vez se presentó en el trabajo mío, ya él jubilado, o sea tenía entre 45 y 46 años. Yo estaba atendiendo a docentes del interior que venía por asesoramiento, había una cola de directores en la oficina. Jamás iba a mi trabajo por lo que me sorprendió, al reconocerle la voz que estaba saludando. Rápido salí porque temía que me  hiciera pasar vergüenza delante de los docentes. Ahí me dijo si yo había estado hablando por teléfono. Le dije no, mirá en mi oficina no hay teléfono, sólo hay en el despacho de la directora. Miró y vió que le decía la verdad. No obstante ello, y aprovechando que pasaba por allí la secretaria de la directora, le dije… por favor… me informa si alguien hoy me llamó por teléfono…y dijo…no profesora, pero si alguien lo hace, rápido vengo a llamarla. Entonces, achicando los ojos, y con el rostro entumecido me dijo…hablaron a casa y me dijeron escuchá…y era tu voz haciendo cita con un tipo que te pasaba a buscar a las 12 por esta oficina. Yo le dije…vamos… no ves la cantidad de gente que tengo para atender…estoy llena de trabajo !!!!  Y se fue. Al tiempo investigando en casa – tarea que comencé  a llevar a cabo ante tanto desconcierto -, encontré un diario que él escribía, y en él cuenta la historia del teléfono tal como me la había relatado, como si hubiera sido cierto!!!!

Otra vez, un mes antes de separarme, decido preguntarle si quería ir al Uruguay, pues tenemos unos amigos con casa en Carrasco y en toda la costa. Era en realidad, mi prueba definitiva, pues ya venía sospechando que no soportaría demasiado esa vida. Incluso había logrado hablar con mi hermano mayor y entonces le dije que no me iba de la casa porque tenía la sensación que llegaba a la esquina de mi casa y me clavaba una cuchilla por la espalda. Él incluso tuvo la idea de que vaya sacando cosas, por ejemplo documentación, joyas, algo de ropa. Sólo pude sacar mis títulos, antecedentes docentes y algo de joyas y se precipitó el final.

Cuando viajamos estaba raro, distante, como con la mente en otra cosa. Un día estando en una de las casas de la costa, nuestro amigo que es un hombre mayor nos dice que él volvía a Carrasco porque debía pagar a los obreros y quería que fuéramos así visitábamos un Shopping recién inaugurado y convinimos en encontrarnos para el regreso, en un lavadero de autos que tenía en la zona. Ese negocio era atendido por un hijo político joven, apuesto, con una nena de tal vez cinco o seis años. Había muerto su esposa como cinco meses antes, de cáncer. Nos atendió muy bien y tomamos un refresco hasta que llegó nuestro amigo en la camioneta. No tardó demasiado, y mientras ellos estaban conversando, yo leía una revista, nuestra nena tomaba un helado. Al momento nos subimos a la camioneta, el yerno cierra mi puerta trasera y yo tenía en mi regazo a mi hija. Durante el regreso, nuestro amigo y mi ex marido conversaban animadamente y yo que iba en el asiento trasero intervenía cuando podía. Nos paramos en el camino en un negocio en busca de vino y algunos encargues para el almuerzo. Cuando fue el momento de pagar yo me adelanté, pero nuestro amigo insistía en pagar él, así que casi con el cuerpo me pongo primera y pago. Al llegar a la casa, ya lo veo desencajado y dirigiéndose a la casa que ocupábamos, al lado de la de nuestro amigo, que en realidad había sido construida para su hija recientemente fallecida y que era estrenada por nosotros. Le pregunté qué le pasaba, y me dijo y me lo preguntás?  Yo pensé que era por lo del supermercado y me sale que él había visto cuando el yerno de nuestro amigo me tocaba los pechos al sentarme yo en la camioneta. Estaba tan desconcertada que atiné a decirle…de dónde sacaste eso? Acaso no sos mi marido? Si es verdad lo que dices no debieras haber intervenido y preguntar por qué esa actitud????  Yo le daba mil explicaciones, pero no escuchaba razones. Estaba tan sacado que con una cuchilla intentaba matarme. Me producía pánico el sólo mirarle los ojos, cuanto más si miraba la cuchilla en su mano. Me amenazaba que cuando regresáramos me tiraría en la ruta y me pasaría con el auto encima. Me encerró con llave y se fue a nadar en la pileta que estaba en el parque de atrás de la casa y que se conectaba con la casa de nuestros amigos. Cuando quedé sola desesperada busqué como salir y fundamentalmente esconder la cuchilla que la había dejado sobre la mesa, en la cocina. En algún momento me dí cuenta que podía escapar por la ventana del dormitorio que daba al porche pues tenía persiana con elásticos y tirando de ellos logré levantarla un poco. Así lo hice, vi que la camioneta estaba con la puerta sin llave y escondí la cuchilla debajo de la goma que cubre el piso, cerca del acelerador. Me dirigí al dormitorio de mis amigos y les conté todo. Ellos no podían dar crédito a lo que escuchaban, me dijeron que no me dejarían volver a la Argentina en esas condiciones y me aconsejaron hacerlo ver en Buenos Aires, para lo cual me ofrecieron hotel y otras ayudas. A la tarde llegó el yerno a buscar a su hijita y golpeó nuestra puerta para saludarnos y conversar. Yo lo ví desde el dormitorio donde estaba la ventana por la que había escapado hasta esconder la cuchilla. Mi ex marido había vuelto y me decía cosas, pero yo callada me hacía que leer un diario, pero no podía concentrarme ni en los títulos. Cuando ví a este muchacho golpeando, rápidamente me levanté y me puse a la par de mi ex marido, pues temía que me diga que me quedé en la cama esperándolo al joven!!!!  Para mi gran sorpresa no sólo lo atendió y bien, sino que conversaron un rato. Luego el muchacho me pidió que lo acompañe hasta la pileta para cuidar las niñas y para que después la ayude a su hijita para prepararse pues se la llevaba a la capital. Yo con un pretexto evité ir a la pileta pero sí le lavé el pelo a la niña, en la casa de sus abuelos. Mi ex marido andaba  detrás  de mí y yo temblaba permanentemente. En ese interín un auto se paró en la casa del frente y tocó bocina. Al ratito - terminada la tarea-  me fui a mi casa, al lado. Se puso a decirme que vió cuando el yerno de nuestro amigo me llamó desde el auto seguramente para vernos a la vuelta de la casa. Yo terminé vencida y desesperada. No podía creer que me endilgara tantas cosas en tan poco tiempo. Al cabo de unos pocos días una mañana a primera hora, al observarlo, lo ví como calmo, normal. En ese instante tomé la decisión de regresar a la Argentina. No estaba nuestro amigo pero sí su esposa, corrí a decirle que quería aprovechar esa oportunidad que estaba tranquilo, y nos volvimos. En la ruta, de pronto se puso a conversar del yerno de nuestro amigo en muy buenos términos. Yo nuevamente entré en pánico pues pensé… en cualquier momento se ataca de nuevo y me tira del auto y cumple lo prometido… llegamos a  nuestra casa y desde entonces, nunca más subí al auto con él. Al poco tiempo me fui de la casa junto con mi hija.

Parasitismo: ¿Vive del esfuerzo de otro?

Vivía del esfuerzo mío. Él era empleado administrativo, por la mañana. No hacía nada más. Yo trabajaba por la mañana en la misma oficina que él, a la siesta enseñaba en escuelas, iba a la universidad y cuando era necesario cumplía horas extras en la oficina. Algunos días debía pasar de un trabajo a otro sin almorzar. Cuando yo lo conocí me dijo que trabajaba en una empresa de transporte con camiones que se movían de una provincia a otra. Antes de casarme por algo que me hacía ruido fui a buscar el lugar donde decía que prestaba servicios (que no era la casa central que yo bien conocía) y resulta que ese anexo no existía. Le dije, lo negó. Cuando ya casados y sabiendo yo que no tenía otro trabajo, lo impulsaba a que busque otro trabajo para el medio día libre. Una vez me dijo que ya había conseguido, por ese entonces trabajábamos en turnos diferentes. Estando ya en el trabajo, regresé a la casa donde vivíamos, para comprobar si había salido a trabajar y lo encontré durmiendo.

El primer tiempo de casados vivíamos con los padres de él. Escuché una vez que el padre reclamaba que le faltaba dinero, de tanto en tanto. Optó luego su padre por poner el dinero en una caja con llave. Después de algunos años me dí cuenta que era mi ex marido quien sacaba el dinero.

¿Usa a las personas?

Sí, aunque no a todas. En general usa a esas personas que lo siguen, que le creen, a las que convence con su discurso.

¿Logra distorsionar los valores y principios de los demás?

Sí, fundamentalmente a las personas que le creen, que logran quererlo.

¿Es insensible?

Sí. Nada lo conmueve. Cuando nos separamos, me fui con lo puesto y mi hija de cuatro años a la casa de mis padres. Estuve con certificado médico durante algunos meses porque hasta entonces no lograba entender completamente todo lo que  pasaba. A esa altura le tenía pánico. Me paralizaba. Se quedó con la casa, el auto y todas las cosas, hasta nuestras ropas. No le interesaba – aunque su discurso era otro -, qué le pasaba a su hija, qué necesitaba, él cobraba el salario, pero jamás le daba ni me daba un peso. Tampoco lo hace ahora, que la nena ya tiene 17 años. Se había hecho quedar el auto, y yo debía pagar transporte para que la nena pudiera ir a la escuela pues yo trabajaba. Recuerdo que tenía baúles llenos de juguetes y muñecas y no hizo por dárselos. Los recuperó muchos años después, cuando yo por medio del juez logré la restitución del hogar. Ya era grande para esos juguetes. Había ropita sin usarse, que ya no le iban. Se llevó un órgano que le yo le había comprado para la nena. Se llevó pulseras con su nombre que jamás pudo usarlas, generalmente regalos de gente amiga para sus cumpleaños.

Ahora veo a mi hija que se desvive por hacerlo que se interese por su vida, pero no lo hace. Por ejemplo  si hay una reunión o un acto en el colegio, le dice que si irá, pero al final no aparece, pero de pronto un día cualquiera aparece, tal vez una vez al año. Le promete plata y no le da. Le dice cuando cobre y cuando cobra busca otro pretexto. Pero de pronto, un buen día le pide un pantalón y sin chistar le compra esa misma tarde. Es impredecible.

 

¿Es cruel?

Sí. Hasta es capaz de lastimar, causar heridas. Al casarnos detectaron que tenía Mal de Chagas y tuvo que hacer un tratamiento. Una vez me dijo que se iba, que quería estar solo, éramos recién casados, como estaba en tratamiento con pastillas muy fuertes según él, yo vivía en ascuas, sobre todo porque los sábados salía a jugar la pelota y volvía más allá de media noche. Yo sufría porque le habían prohibido ese tipo de deportes.

Ese día, yo le dije que me dejaba angustiada, que por favor me dejara acompañarlo…al final nos vamos en el auto del padre y terminó dándome una buena cantidad de puñetazos.

¿Humilla y desvaloriza?

Todo el tiempo. Por ejemplo, cuando trabajábamos juntos, había un jefe que le daba algún trabajito extra, manejo de expedientes, pases, elaboración de resoluciones sencillas, con la intención de ir formándolo para que siga la carrera administrativa. No sólo que no lo hacía, sino que lo humillaba con las contestaciones que le daba, diciéndole que quien era él para darle más trabajo.

¿Extraña, echa de menos?

No, nunca. La madre me dijo que cuando era soltero y se enojaba, podía estar meses sin hablarla, sin ningún problema. La relación conmigo más o menos se sostenía porque le ponía todas las pilas del mundo para que funcione algo.

¿Crea tensión y agotamiento en la relación con otras personas?

Sí, sobre todo cuando se relacionaba con personas que no se subordinaban a sus pretensiones. En los trabajos siempre tenía problemas. Una vez en la oficina en la que nos conocimos, el jefe harto de intentar llegar a él y que él acepte sus indicaciones, decide trasladarlo a otra oficina. Allí también tuvo problemas, y una vez una empleada categorizada me dijo, perdoname …. Será tu marido pero es un atrevido..

¿Crea relaciones adictivas, dependientes?

Lo lograba con la gente que le creía. Siempre había en el grupo amores y odios. Gente que no lo toleraba y gente que lo quería mucho. A veces en la calle discutía y otras veces se salían de los autos para decirle…chau flaquito!!!!!

¿Desea agregar algo más?

 Yo me enteré que era un psicópata luego de separarme y gracias a un médico psiquiatra al que mi hermano me llevó, al ver que aún lejos de él, en la casa de mis padres, estaba presa de pánico a tal punto que hacía que mis padres cierren ventanas y puertas con llaves, durante todo el día, pues imaginaba que en cualquier momento entraría y me llevaría.

Ese médico me enseñó a enfrentarlo y demostrarle que no le tenía miedo. Cuando le contaba al doctor que me hablaba por teléfono y me pedía una cita, o que amenazaba con incendiar la casa si no regresaba (incluso un día intentó secuestrarme en la vía pública para llevarme, cuando iba a mi trabajo), me dijo: “cuando la cite, digale…bueno si, nos reuniremos pero ahora no, hablame pasado mañana que te digo cuándo será…. Y verá – me decía -, que luego no la hablará por un tiempo”… y era tal cual. Me decía, llegará un momento que efectivamente se reunirán, para entonces, elija un lugar público y un horario de mucho movimiento de gente. No acepte su propuesta, usted indique lugar y hora. Así hice y nada intentó que yo no quiera. Todo estuvo bajo mi control. Fui progresando paulatinamente hasta que efectivamente no le tuve más miedo. Entonces, dejé de ser su objetivo.

Según el doctor supe potenciar los elementos que estaban a mi favor: independencia económica, criteriosa, y él no demasiado estructurado… pues - me aclaró - …con el pánico que él generaba en usted, con sólo pararse en el auto, en la esquina de la casa de sus padres… sin hacer nada…la enloquecía a usted.

Desde aquel entonces, tengo bien claro que no deseo pasar ni un segundo de mi vida a la par de él. No lo quiero, no lo odio, sencillamente no existe para mí.

Han pasado 12 años, no logré pensar después en términos de pareja. Sin embargo, el sólo hecho de pensar que está lejos mío, que ahora no me molesta pues tiene otros objetivos, sirve para sentirme casi feliz, tranquila.

Muchas veces pienso en mi hija, ya de 17 años, que sigue bajo su influencia pues ella va todos los domingos a visitarlo, generalmente en casa de su madre. Lo defiende a muerte. A veces me enojo pues me digo cómo puede justificar en él lo injustificable y a mí que me tiene cerca, dedicada a ella, siempre encuentra defectos… pero luego de leer su nota en el diario La Nación, refresqué estas cuestiones y la entiendo más.

Sé también, que por tener una hija en común, aunque lejos, nunca me desvincularé del todo de él. Aún no tengo hecho el divorcio, jamás me pasó ni un peso, he mantenido a mi hija con el fruto exclusivo de mi trabajo y me avine a eso pensando que esta tranquilidad no tiene precio y que si le pido lo que a la nena le corresponde, capaz que se desestabiliza y vuelve el terror a mi vida.

 

 



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