SEMIOLOGIA PSIQUIATRICA Y ESQUIZOFRENIA

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CURSO SOBRE ESQUIZOFRENIA

Director Hugo Marietan

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Octava Lección

 

Luego de realizar un rápida mirada sobre el enfoque clásico de la esquizofrenia, hoy comenzaremos a exponer una nueva manera de pensar la esquizofrenia. Los conceptos que siguen son razonamientos del autor luego de años de estudio del tema y, básicamente, de la relación con personas que presentaban esta filtropatía. En muchas ideas aquí expuestas son  originales y no encontrarán una analogía con lo escrito sobre el tema. Por lo que requiere una amplitud mental del lector y seguir secuencialmente la exposición para comprender este punto de vista. Existen reiteraciones y redundancias que son necesarias desde el punto de vista pedagógico y que hacen al mejor entendimiento de este ensayo.

 

Doxografía sobre esquizofrenia

Hugo Marietán

Alcmeon 37, julio 2001

 

Los conceptos psicopatológicos surgen de la observación clínica

 y con esta última han de ser constantemente contrastados.

Kurt Schneider (1)

 

 

Nota: Este trabajo está basado en las clases dictadas en el Curso Superior de Médicos Especialistas en Psiquiatría, de las Unidades Docentes Borda y Moyano, año 2001, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires; por lo que se solicita al lector tolerancia por el lenguaje coloquial, las redundancias, explicación de temas básicos y algunas imperfecciones propias de la exposición oral. El autor agradecerá los aportes o críticas sobre el artículo que le hagan llegar sus colegas (email marietanweb@gmail.com).

 

Resumen

En este ensayo se propone un modelo didáctico sobre la patogenia de la esquizofrenia utilizando como pivote el constructo ‘campo de la conciencia’, al que se le asigna el saber sobre lo que acontece. Se utiliza la metáfora ‘Sistema de Procesamiento’ en alusión a todos los sistemas encefálicos responsables de la captación total de estímulos, su identificación, almacenamiento, asociación, armado y armonización; así como el diseño de rutinas relacionadas, por ejemplo, con el ‘armado’ de las acciones y los pensamientos preformados. Se utiliza el constructo ‘filtro’ para dar cuenta del proceso por el cual se regula el paso de información desde el Sistema de  Procesamiento al campo de la conciencia. Se especula, siguiendo estos parámetros, que en la esquizofrenia existe una alteración del filtro, por lo que pasa del Sistema de Procesamiento al campo de la conciencia material no procesado adecuadamente o preformados por vías inadecuadas. Éste sería el mecanismo base sobre el que, con distintos nombres, se describen los llamados ‘síntomas de la esquizofrenia’. Utilizando este modelo se concluye que el esquizofrénico no tiene su Yo dividido, no está alterado su mecanismo de juicio, no es un ‘demente’, sino un enloquecido. Se valoriza, en consecuencia, el tratamiento precoz con psicofármacos y la utilidad de la laborterapia y la psicoterapia adecuada.

 

Introducción

 

La información (2):

El humano es un objeto que está en lo real y un sujeto que ignora parte de lo real, sabe lo aparente. El hombre como cualquier ser biológico, necesita información para ubicarse en su medio. La información la definimos, de acuerdo al concepto de la física, como el descenso de la incertidumbre, y como un sistema ordenado que se opone al sistema entrópico (caos). El concepto de sistema ordenado lo podemos entender si decimos que solamente aquellas señales que pueden ser ordenadas de acuerdo a nuestro sistema lógico pueden ser entendidas. De la multiplicidad de señales que emanan de la realidad, captamos aquellas que pueden ser decodificadas, es decir ordenadas, a las cuales les podemos dar forma, y eso es información.

La señal proveniente de un objeto, para ser captada, depende de un sistema sensoperceptivo que tiene el organismo para tal fin. Este sistema comienza en los órganos de los sentidos que lleva información  ‘en bruto’ (sensación) al cerebro, donde es procesada y da como resultado la imagen. En consecuencia, la sensación en bruto (S), la estimulación primaria, no da cuenta de la identificación del objeto, necesita sí o sí de otro procesamiento interno para lograrlo, la información almacenada que, por definición, denominamos memoria. Llamamos representación (R) al material mnésico que utilizamos para complementar la sensación e identificar el objeto.

El percepto (P), la imagen resultante, es una combinación entre la sensación y la representación (S+R=P). Se entiende que el percepto es ya una conclusión, un respuesta a la pregunta ¿qué es esto?, un juicio de identificación, un pensamiento.

 

El campo de la conciencia

Comencemos por el concepto de ‘campo de la conciencia’.

La conciencia en si, no es una función sino un estado energético: hablamos de sueño-vigilia; lo que separa al sueño de la vigilia son distintas activaciones, distintos estados energéticos, entonces, la conciencia en si sería un estado energético de activación que pone en funcionamiento los distintos rendimientos psíquicos.

A lo que conocemos como ‘el darse cuenta’, el saber sobre algo, lo llamamos lucidez, se hace la luz sobre algo. Ahora, por uso y costumbre, el término lucidez suele ser reemplazado por el de conciencia - van a verlo en toda la literatura -, ‘conciencia de’... sobre la base de la etimología de la palabra, ‘con-ciencia’, con conocimiento. Hecha la salvedad anterior, vamos a hablar de conciencia en el sentido estándar y común de la palabra: conciente es aquel que es sabedor de, se es conciente cuando se sabe sobre la cosa.

Dentro de ese contexto, hablamos de campo de la conciencia cuando uno tiene la luz de su conocimiento, de su saber, enfocada sobre algo; fuera de esa ‘región’ se sabe muy poco y, más allá de ese muy poco, no se sabe nada. Cuando hablamos de campo de la conciencia nos estamos refiriendo a un saber nuestro sobre lo que está pasando, se es sabedor de lo que acontece, aunque no conozcan los significados se sabe que algo está pasando.

 

La incertidumbre

El animal humano tiene características que lo diferencian del resto de los animales: es un animal que conoce la incertidumbre. A partir  de Kant sabe que conoce una parte de la realidad pero también, y he aquí lo estremecedor, conoce que no conoce, y se siente a merced de lo que ignora. Por falla en su conformación perceptiva de especie, puede recepcionar sólo una parte del espectro de señales del medio, pero sabe que no puede recepcionar el resto, que no la conoce. Otra característica es que  no tolera la incertidumbre, porque genera inseguridad, siente que no está controlando la situación, y da lugar al estado afectivo de miedo y a la sensación de tensión. Ante cualquier incógnita que se le presenta necesita tener una teoría que la explique o al menos generar una hipótesis, de elaboración propia o que toma prestada del otro, y que considera conocimientos - esto es lo que yo sé, lo que conozco -, y a las que les da jerarquía de verdad.

Lo humano del hombre es el error y no resignarse a su ignorancia. Por eso no tolera la incertidumbre, el no saber, o al menos el no enmarcar lo que no sabe en una teoría o creencia que, por el momento, artificialmente, baje la incertidumbre, y de esa forma le permita ejercer un control cognitivo, operativo, sobre las cosas. De esta manera la mente, coloca entre paréntesis la incógnita, le da un lugar ‘ordenado’ en su cadena lógica, y puede ‘liberarse’ de la reverberación y dedicarse a otras cosas. La plasticidad de la mente le permite ubicar a lo nuevo dentro de lo no fundamentado, dentro de las creencias: ‘esto es obra de Dios’. Pero lo que realmente va a bajar su tensión sobre el problema es encontrar en los otros el consenso a su hipótesis: aunque tampoco sepan cómo se creo el mundo,  él y los otros, creen que fue obra de Dios. Ahí se ‘archiva’ el problema y eso permite dedicarse a otra problemática.

 

El consenso

En los hechos cotidianos habitualmente el hombre se apoya en los otros como parámetro de realidad, la realidad humana es una realidad consensuada. Estamos constantemente preguntándonos y preguntando a los otros sobre lo que pensamos acerca de cualquier cosa: “qué te parece tal cosa”, “mirá yo estoy pensando esto qué opinas”, etcétera. Hay una relación muy estrecha con el otro para apoyarnos mutuamente y formar lo que se llama nuestra realidad - el “nuestra” hace a lo compartido por todos, o al menos la mayoría de nuestro entorno.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Percepción

 Sabemos que una de las entradas al campo de conciencia se da a través de la percepción, veamos dos ejemplos:

1. Vamos a utilizar algo común aquí,  yo les muestro esto (tiza) a ustedes y les pregunto qué es, inmediatamente entra en su campo de la conciencia  y ahí ustedes son sabedores de que yo les estoy mostrando algo. Hacen la relación S+R=P: tienen la sensación (S) van a buscar la representación (R), y llegan a la identificación (P), es una tiza. Como es un hecho muy común que en un aula exista una tiza, no genera ninguna repercusión afectiva.

 

2.  Ahora, si llego a mostrar un objeto que a ustedes les es absolutamente desconocido, o sea, no tienen idea ni de identificación ni de finalidad, evidentemente se establece en el campo de la conciencia  una incógnita, lo mismo que ocurrió con la tiza , pero con la siguiente diferencia: se tiene la sensación (S) y se va a buscar a los almacenes mnésicos una representación (R), algo que pueda ser parecido y nada se encuentra, porque no se han topado antes con tal objeto. Se produce, entonces, la permanencia de la incógnita, lo que implica una incertidumbre. La incertidumbre genera temor y tensión ¿cómo sabré si mis recursos son suficientes si lo que tengo que afrontar no lo puedo conocer? Esta incógnita permanece en tanto y en cuanto persista esta inestabilidad psíquica de no poder cerrar el concepto, permanece hasta que alguien les diga qué es. Se les presta una representación (R) que ustedes no tenían. A partir de ese momento ese objeto es identificado; han aprendido.

 

Vamos a un ejemplo frecuente.

A ustedes les duele el abdomen, tiene la sensación (S), elabora un R difuso y obtiene un P impreciso, “me duele acá”. Pero la incógnita persiste ¿Qué es lo que me duele? Genera entonces inseguridad y con ella su representante afectivo que es el miedo y su representante físico que es la tensión. Están tensos y miedosos. Se reverbera sobre qué es. Habitualmente que se hace en ese caso: se va al médico. El médico “nos presta” (alquila) su conocimiento, sus R, y nos dice: Este dolor que tenés es tal cosa (P). Y ahora sí, con este préstamo de conocimiento (R), podemos cerrar la ecuación con claridad: S+R=P.

Esta R prestada tiene la característica de ser aceptada cuando le damos la autoridad, la confianza (es un hecho afectivo) a ese hombre validado por la sociedad como sabedor de este tipo de incógnitas. Si el médico no genera esa confianza, no nos cierra la ecuación y vamos a buscar a otro.

 

 

El Pensamiento serial conciente (PSC) (2)

El pensamiento es secuencial, pensamos una cosa por vez; es un pensamiento serial conciente (PSC). Es nuestro yo pienso, yo quiero, yo soy actor de mi pensamiento, yo conozco mi pensamiento.

De hecho existen  muchos pensamientos que transcurren por fuera del campo de la conciencia, los pensamientos paralelos no concientes (PPnC): las preocupaciones, problemas no resueltos, etcétera, que se van procesando sin que nosotros lo sepamos. Y que pueden irrumpir en el campo de la conciencia, desplazando al PSC y convirtiéndose ellos, ahora, en PSC , para luego retomar el PSC anterior.

Ese es el mecanismo de la distracción.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

Las características de la distracción son:

a) que se originan en un PPnC

b) este irrumpe en el campo de la conciencia

c) desplaza al PSC

d) se une a la cadena y pasa a ser él un PSC

e) el individuo es conciente y actor de esa distracción ‘Yo me distraje’.

f) no es algo forzoso, se da cuando uno relaja la atención voluntaria.

Es el mismo mecanismo de la ensoñación, que puede ser placentera.

 

¿Qué pasa en la Esquizofrenia?

En la esquizofrenia aparece en el campo de la conciencia - en el lugar en el que se conocen las cosas -, algo desconocido, una sensación no identificada, algo que se sabe que está , pero no se sabe de qué se trata... o sea, lo que aparece en el campo de la conciencia es una incógnita, es lo “nuevo”  - en toda la literatura sobre esquizofrenia ustedes van a ver  que los autores dicen “...irrumpen sensaciones nuevas, distintas , absolutamente no conocidas por el paciente”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

El despegue del consenso

En situaciones normales, cuando se tiene una inquietud, una pregunta, una incógnita, se pregunta al otro, ¿qué es preguntar?, es apoyarse en el otro, es decir “yo no sé, pero ¿vos sabés?”, es apoyarse en el otro, es buscar el consenso. En la esquizofrenia de entrada - esto es algo que sería interesante estudiarlo - se produce una ‘ruptura con el otro’, hay una desconfianza básica hacia el otro, “a mí me pasan cosas que el otro no puede resolver, tengo que resolverlas yo”.

En otro artículo sobre pensamientos paralelos concientes (PPC) (3), podrán leer un fragmento de un caso que hace referencia a un chico que está jugando en la computadora y siente una voz que le dice “así tenés que matar a tus padres”. Él recibe el impacto de eso; eso entró en su campo de conciencia , “eso” distinto, raro, “como una voz”. Baja hacia el living, el lugar donde se encontraban sus padres - él estaba arriba, en su cuarto -, pero en lugar de decir “mirá lo que me pasó”, se queda callado meditando qué era esa voz, no lo comenta con el otro.

Este es sólo un ejemplo, lo van a ver en el inicio del brote en muchos casos de esquizofrenia. No hay apoyo en el otro, rompe ese parámetro de consenso, él decide buscar solo la solución a la incógnita “¿qué es lo que me está pasando?”.

Esto produce un reverberación psíquica hasta tanto no se resuelva la incógnita, está tenso, está introvertido, tiene como conducta el aislamiento. ¿Por qué un esquizofrénico se aísla? Para trabajar sobre esa incógnita y para evitar la nueva entrada de información porque ya está abrumado por estas sensaciones nuevas que no puede procesar.

 

Conductas raras

Estas conductas nuevas, despegue del contacto con el otro, , etcétera  hace que el familiar  comunique que el hijo está raro, que no tiene el patrón habitual de conducta: “...antes era de una manera y ahora está de otra, está raro , distinto, ya no va con ganas al colegio... no rinde las materias, las cosas que antes le interesaban ahora no le interesan, se va a su cuarto, escucha música, cierra las puertas, cierra las ventanas, o se queda simplemente mirando el techo, no come o come poco, está hecho un sucio, no se baña, usa la misma ropa...”. Se produce en el enfermo y alrededor de él un clima afectivo particular al que Schneider (1) nombra como “Humor delirante”. Que desde nuestro punto de vista, esto no tiene nada de delirante: es un  humor reactivo a una situación interna. El humor es la expresión afectiva reactiva a una situación interna que uno la traduce a cierta conducta, si esta reacción es placentera la podemos traducir como alegría y si es displacentera como tristeza, pena o desconcierto.

 

Si esto de da en la adolescencia, dependerá de la habilidad del terapeuta, poder diferenciar un estado de crisis a partir de un conflicto que no se puede resolver, de un brote esquizofrénico. Ustedes van a notar, a lo largo de su experiencia, que este primer brote suele pasar desapercibido o es tipificado generalmente como una crisis de adolescente, dado que al cabo de cuatro o cinco meses el individuo se recupera algo. A los veinte, veinticinco años aparece un brote más florido semiológicamente, entonces algunos se confunden y dicen “el primer brote apareció a los veinticinco años”, pero si se recaba en la historia del esquizofrénico van a ver que, en la mayoría, hubo una época en que tuvo algunas características semiológicas que permitirán suponer un brote.

 

 

 



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