SEMIOLOGIA PSIQUIATRICA Y ESQUIZOFRENIA

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CURSO SOBRE ESQUIZOFRENIA

Director Hugo Marietan

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Tercera Lección

 

Retomamos aquí los escritos de Kraepelin, dado que son fundantes para nuestro tema. En primer lugar una traducción donde el propio Kraepelin explica los aspectos que el considera relevantes en la Demencia Precoz, aportado por el Dr. Berrettoni para Alcmeon. Y luego un trabajo de la Dra. Carra y el Dr. Berrettoni, sobre las formas clínicas de la Demencia Precoz según Kraepelin. Estos dos trabajos son parte de la colección de la Revista Alcmeon (www.alcmeon.com.ar).

Dejamos los aportes de Kahlbaun y Hecker para cuando tratemos Catatonía y Hebefrenia.

 

El Tratado de Psiquiatría de Emil Kraepelin

Psychiatrie. Ein Lehrbuch für Studierende und Ärzte [Psiquiatría. Un manual para estudiantes y médicos], Leipzig, Barth, 8ª ed. 1913, concretamente las páginas 746-749, "Allgemeines psychisches Krankeitsbild" ["Cuadro clínico psíquico general"]

La traducción ha sido realizada por Johannes Meijer (Alcmeon número 11)

 

El texto de Kraepelin

Ahora si hacemos una visión de conjunto del cuadro clínico psíquico general de la demencia precoz, tal como se nos ha presentado en el resumen de alrededor de un millar de observaciones que pertenecen a la materia, parece que hay dos principales grupos de trastornos que caracterizan la enfermedad. Por un lado observamos un debilitamiento de aquellos estímulos de la emoción que permanentemente producen los motivos  de la volición.

En conexión con esto, la vivacidad mental y el impulso a la actividad se apagan. El resultado de esta parte del proceso mórbido son apagamiento emocional, fracaso de la actividad mental, pérdida de dominio sobre la volición, del esfuerzo, y de la capacidad para acciones independientes. El núcleo de la personalidad es por consiguiente destruido, la mejor y más preciada parte de su ser, como Griessinger una vez expresara, es borrada de ella. Con la destrucción de la voluntad personal, se pierde también la posibilidad de ulteriores desarrollos, los cuales dependen enteramente de la actividad de la volición. Lo que permanece es, en el dominio del conocimiento y del trabajo práctico, principalmente lo que ha sido previamente aprendido. Pero esto también tarde o temprano irá a la ruina a menos que el empuje real interno que está fallando sea reemplazado por estímulos externos que despierten a una práctica continua y así obvien la lenta desaparición de las capacidades que todavía había. Si y en qué medida la enfermedad directamente daña las posesiones  mentales, aparte de su desaparición gradual a través de la pérdida de la excitabilidad mental, necesita ulteriores investigaciones. La rapidez con la cual la demencia, a veces permanente y profundamente asentada, se desarrolla en el terreno de las actividades intelectuales también sugiere que ellas así mismo pueden ser dañadas por la enfermedad, aunque son regularmente afectadas en mucho menor grado que la vida emocional y la volición. Vale la pena hacer constar de todos modos, que la memoria y las destrezas mentales adquiridas pueden ocasionalmente estar preservadas en un modo sorprendente cuando hay destrucción completa y final de la personalidad como tal.

El segundo grupo de trastornos que dan a la demencia precoz su particular sello, ha sido apreciado en detalle especialmente por Stransky. Consiste en la pérdida de la unidad interior de las actividades del intelecto, emoción y volición en sí mismas y entre unas y otras. Stransky habla de una destrucción de la coordinación intrapsíquica, la cual aflojaría o destruiría las estructuras de la noopsique y de la timopsique en sí mismas tanto como sus relaciones mutuas.

Esta destrucción se nos presenta en los trastornos de la asociación descriptos por Bleuler, en la incoherencia del tren de los pensamientos, en los agudos cambios del ánimo tanto como en las intermitencias y descarrilamientos en las acciones. Pero además se pierde más o menos la estrecha conexión entre pensamiento y sentimiento, entre deliberación y actividad emocional por un lado, y las acciones por otro lado. Las manifestaciones emocionales no corresponden al contenido de las representaciones. Los pacientes ríen y lloran sin causa reconocible, sin alguna relación a sus circunstancias y sus experiencias, sonríen mientras narran el relato de sus intentos de suicidio, están muy contentos de parlotear tontamente, y de deber quedarse permanentemente en la institución; en las más insignificantes ocasiones caen en miedo 5 violento o en erupciones de furia, y luego inmediatamente estallan en una risa relinchante. Es justamente este desacuerdo entre representación y emoción que otorga a su conducta el sello de infantil. Stransky rastrea el ensuciamiento de la cama también a una conexión mórbidamente retorcida de este proceder con sentimientos de placer.

Las acciones de los pacientes no son, como en la gente sana, la expresión de su temperamento y visión de la vida, no son guiadas por la elaboración de las percepciones, por deliberación y disposición del ánimo, sino son el resultado incalculable de influencias externas casuales, y de impulsos, impulsos cruzados e impulsos contrarios, que se presentan, similarmente por casualidad, en el interior. Un paciente cantaba mientras saltó en el Neckar; otros queman o disipan su dinero, intentan cortar la garganta de su hijo querido, o con compasivo chillar se maltratan a sí mismos en los modos más despiadados. Además pertenecen a este grupo los fenómenos de paramimia, las actividades de lado, tanto como los caprichos que resultan de ellas, pero especialmente se encuentran aquí los trastornos del lenguaje interno, los cuales pueden igualmente ser entendidos como un desatar de las relaciones entre la representación y lo que se pone en palabras. Como resultado de esta destrucción de la concatenación y condicionamiento internos, toda la vida activa recibe el sello de lo incalculable, lo incomprensible y lo retorcido.

Según me parece, hay una conexión interna entre los dos grupos de trastornos aquí distinguidos. Lo que forma nuestra experiencia en un edificio firmemente argamazado, en el cual cada parte debe ajustarse a la otra y subordinarse a un plan general, son los conceptos y representaciones generales. La calma pareja de nuestro temple, la pronta victoria sobre choques súbitos, son garantizadas por las emociones generales superiores; por un lado actúan como un freno, y por otra parte otorgan al terreno basal de nuestro temple un cierto colorido aun cuando no se producen estímulos emocionales causados por experiencias especiales internas o externas. Por último, la unidad interna de nuestra voluntad es determinada por las direcciones generales de la volición la cual está siempre viva en nosotros, y la cual es producto de nuestro desarrollo personal y generacional. Podemos por lo tanto esperar que un debilitamiento o una aniquilación de la influencia que concepciones generales, emociones superiores, y las direcciones duraderas de la volición ejercitan sobre nuestro pensamiento, sentimiento, y actividades, deben causar esa fragmentación interna, esos trastornos, que encontramos en la forma de la demencia precoz. Me parece que los trastornos observados en los pacientes y las quejas que producen, apuntan justamente a un daño a los asentamientos generales de nuestro desarrollo psíquico, como éste constituye la esencia de nuestra personalidad. Las direcciones generales de la volición y así mismo las emociones superiores podrían formar el primer punto de ataque. Pero el instrumento de las representaciones generales y su influencia reguladora sobre el tren del pensamiento perderían luego su valor cuando ya la voluntad no fuera capaz de mantenerlo más tiempo. Weygandt habla, obviamente siguiendo una similar línea de pensamiento, de una "demencia aperceptiva" en tanto que la dañada "apercepción activa" significa el dominio de la volición sobre la formación y el curso de los procesos psíquicos.

 

 

 

 

Formas clínicas de la demencia precoz, según Emil Kraepelin

Graciela Carrá ,  Pablo Berretoni

(Alcmeon, vol.3, nº 4, 1994)

 

Sumario

En este trabajo presentamos los cuadros clínicos originales de Dementia Praecox que describiera el maestro de Munich, Emil Kraepelin.

Fueron tomados directamente del texto Dementia Praecox and parafrenia, en inglés, traducido por Mary Barcklay del alemán en 1919, de la 8ª edición, vol. III, parte II, sección sobre Demencia Precoz, del Tratado de Psiquiatría de Emil Kraepelin, de 1913.

Hacemos una descripción de las formas clínicas enunciadas por el autor: 1. Demencia simple; 2. Demencia necia; hebefrenia; 3. Demencia depresiva simple (estuporosa); 4. Demencia precoz circular; 5. Demencia precoz agitada; 6. Demencia precoz periódica; 8. Catatonía; excitación, estupor (melancolía atónita); 9. Demencia paranoide grave; 10. Demencia paranoide mitis; 11. Demencia precoz con lenguaje confusional, esquizofasia.

Señalamos los aspectos más llamativos del cuadro clínico, su curso evolutivo y su diagnóstico.

 

Presentación

Intentamos hacer llegar a los estudiantes jóvenes y a aquellos profesionales que no han podido acceder a la versión original del genial maestro de Munich, aunque en forma apretada, las descripciones de los cuadros clínicos que éste realizara.

Pensamos que hubo dos grandes sistematizadores en Psiquiatría, que fueron Sigmund Freud, de Viena, en el campo de las neurosis, y Emil Kraepelin, de Munich, en el campo de las psicosis. Todos los intentos nosográficos posteriores debieron tomarlos fundamentalmente en cuenta.

Ambos comparten el hecho de haber revisado permanentemente su obra, dándose cuenta de la provisionalidad de sus esquemas. Kraepelin llega a su 8ª edición en 1913.

No se asemejan en lo atinente a la difusión de sus obras, hasta el punto que no se dispone de una traducción al castellano de la obra completa de Kraepelin. También es cierto que la actividad básica de Kraepelin, fuera de la sistematización nosográfica, fue la descripción minuciosa de lo que observaba, sin contaminar con hipótesis subjetivas lo que podía ser apreciado con facilidad por cualquier otro profesional.

Esto último, en especial en esta época, ha sido lo que nos motivó a realizar este trabajo, pues creemos que los trabajos clásicos, con su simpleza y claridad, son los que nos guiarán.

 

Introducción

Emil Kraepelin, en su 7ª edición del Tratado de Psiquiatría, dice: “Con el nombre de Demencia Precoz se me ha permitido reunir provisoriamente una serie de cuadros morbosos cuya característica común la constituye el particularísimo estado de debilidad mental”. Para mayor claridad distingue en la demencia precoz tres grupos especiales, la hebefrenia, la catatonía y el paranoide. No aparecen todavía los procesos parafrénicos aunque sí describe la paranoia.

En su 8ª edición, el maestro de Munich conoce ya la obra de Bleuler y describe la demencia precoz como una serie de estados cuya característica común es “la peculiar destrucción de la cohesión interna de la personalidad psíquica, con daño predominante de la vida afectiva y la voluntad”.

Introduce en su nuevo tratado la forma de demencia precoz simple y hace una descripción de siete cuadros más, que agrega a los tres de su 7ª edición.

Llama la atención, también en esta 8ª edición, el capítulo aparte que concede a las hoy tan discutidas parafrenias (psicosis endógenas con delirios y síntomas paranoides, con débil desarrollo de los desórdenes de la emoción y de la voluntad, sin afectar la armonía interna de la personalidad).

 

Descripción

Volviendo a sus formas clínicas de demencia precoz, Kraepelin distingue ahora, provisoriamente, once formas clínicas, que pasamos a comentar.

 

1. Demencia precoz simple

Hay empobrecimiento y destrucción de todo el psiquismo, que se presenta lenta e imperceptiblemente.

Es una enfermedad que se inicia en la pubertad; son jóvenes brillantes en la escuela en sus comienzos, y empiezan a tener cada vez mayor dificultad para estudiar y fracasan en el trabajo.

Los pacientes se tornan depresivos, tristes o bien irritables. Se alejan de sus familiares, a quienes tratan indiferentemente. Son fácilmente tentados a beber alcohol y entran en conflicto con la gente y con la ley.

El desarrollo de la enfermedad lleva una serie de años que pasan desapercibidos por los familiares. Puede observarse, en algunos casos, sólo una recuperación parcial, pero tarde o temprano el proceso progresa.

 Si uno desea, puede considerarse a la demencia simple como el primer período de la demencia precoz.

 

2. Demencia precoz necia (tonta o abobada)

Es la hebefrenia de Hecker.

Es semejante a la anterior, pero de aparición rápida, aguda, con incoherencia del pensamiento, sentimiento y acción. Otras veces, el comienzo puede ser más lento o sub-agudo.

Se inicia al igual que la anterior en la edad temprana.

Los pacientes tienen alucinaciones visuales, auditivas, intrapsíquicas, del gusto y del olfato. Oyen sus propios pensamientos.

Presentan estados de depresión e ideas hipocondríacas (no tienen más cerebro, la espalda se divide en dos, su sangre ha sido extraída, una mujer decía tener al Kaiser en su estómago, seres humanos en su cuerpo y una bicicleta en su cabeza).

Pueden tener ideas de pecado (han matado a alguien).

A menudo surgen ideas de suicidio y homicidio altruista.

En menor cantidad se ven ideas megalómanas (el paciente tiene un poder extraordinario y es enviado de Dios, será Cristo).

Su vida afectiva es fluctuante y tiene relación con su actividad delirante; el paciente a veces se torna amenazante, violento, pero por sobre todo es pueril.

Su conducta en general y en totalidad se torna sin sentido, incoherente y tonta, predomina la puerilidad.

En algunos casos aparecen manierismo y negativismo.

Por regla general llegan al empobrecimiento afectivo y a la demencia final.

 

3. Demencia depresiva simple

Se llama así a la demencia estuporosa.

Puede comenzar en forma lenta e insidiosa, con depresión, trastornos del sueño, anorexia, ataques epileptiformes o histeriformes, o bien en forma aguda bajo la forma de estupor (caracterizado por los fenómenos negativistas, unidos o alternando con obediencia automática). Puede haber alucinaciones visuales, auditivas y cenestésicas, pero que no hacen al cuadro clínico, que es fundamentalmente depresivo.

Hay ideas hipocondríacas, de pecado y de persecución, y algunas veces escasas ideas megalómanas.

La percepción y la memoria pueden o no sufrir alteraciones, pero a la larga se nota el empobrecimiento.

Son frecuentes al principio los intentos de suicidio.

A veces ocurren períodos de excitación.

Hay excitación sexual, se tornan sucios e indecentes, deben ser lavados y vestidos como niños, la voluntad sufre un empobrecimiento.

Pueden aparecer movimientos estereotipados, manierismo, además de obediencia automática y negativismo.

En el 10% de los casos el curso evolutivo es seguido de una mejoría que puede durar varios años, especialmente en la forma estuporosa.

El pronóstico es más favorable que en la hebefrenia.

 

4. Demencia precoz depresiva delirante.

Su comienzo es frecuentemente agudo.

A menudo los pacientes, después de cambios de conducta, por años se tornan quietos, depresivos, ansiosos y cansados; se quejan de cefalea, insomnio, ruidos en los oídos, y dejan de trabajar.

En forma súbita o gradual aparecen las alucinaciones, que son numerosas, y pueden ser visuales, pero especialmente auditivas, aunque también las presentan cenestésicas, del gusto y del olfato.

Sus pensamientos son oídos en voz alta.

Frecuentemente se ve un desorden de la percepción, la orientación y la elaboración de las impresiones externas. Parecen tontos, están confusos y son fácilmente perturbables.

Contrastando con esto, algunos pacientes hacen cálculos aritméticos rápidamente.

Los delirios aparecen desde el comienzo, hay ideas de pecado (han matado a sus hijos, han destruido la religión), de persecución, y en los estados más avanzados, ideas megalómanas.

Algunos tienen ideas de suicidio, otros asumen actitudes religiosas y otras veces actitudes sexuales.

La actividad y la voluntad esta en relación con sus delirios; presentan también impulsos.

A menudo suele verse negativismo y flexibilidad cérea.

El curso de la enfermedad generalmente es progresivo, aunque a veces sobreviene la mejoría que puede durar hasta varios años, en que aparece otro episodio que los lleva a un estado terminal.

Presentan ataques epileptiformes e histeriformes.

Las demencias agitadas

Se caracterizan por estados de excitación severos y que duran largo tiempo.

Kraepelin las clasifica en tres grupos; demencia circular, demencia agitada y demencia periódica.

 

5. Demencia circular

El comienzo es gradual en el 56% de los casos y agudo en el 18%.

Los paciente se tornan melancólicos, ansiosos, contemplativos, monosilábicos y expresan sentimientos de muerte. Tienen insomnio, pesadillas, opresión y están indiferentes. Muestran aversión al trabajo, a veces se los ve irritables y violentos, sufren de pobreza del pensamiento, muchos tienen conciencia de enfermedad y piden ayuda solicitando su internación. Tienen alucinaciones especialmente auditivas, algunas de ellas imperativas. Los delirios son predominantemente de carácter depresivo y de persecución, y ocasionalmente se ven algunas ideas megalómanas.

El pensamiento es confuso e incoherente.

Presentan también cuadros de excitación psicomotriz, impulsivos, pueden ser peligrosos para quienes lo rodean. Hacen intentos de suicidio.

Algunas de las características de la excitación son los movimientos aislados, repetidos, hacen gestos circulares, adoptan actitudes teatrales, tienen obediencia automática y negativismo.

La enfermedad progresa desde la depresión hasta la excitación.

El curso evolutivo fue interrumpido en el 56% de los casos por períodos de mejoría que duran entre 3 y 10 años, luego se presenta un período de depresión seguido de excitación que lleva a la demencia.

 

6. Demencia precoz agitada

Comienza con un período de intensa agitación, que pasa directamente o bien a través de varias remisiones a un período demencial.

Los pacientes se tornan excitados, irritables, insubordinados y violentos.

A veces, bruscamente, aparece una gran confusión. Tienen predominantemente alucinaciones auditivas, aunque no faltan las visuales.

La percepción y el conocimiento de su medio está perturbado, están perplejos, como perdidos en un sueño, equivocan el nombre de la gente.

Algunos presentan confusión aguda, y otros pueden resolver problemas aritméticos.

El delirio está vinculado, al comienzo, con el sentimiento de cambio.

Otros expresan ideas hipocondríacas, de pecado, de persecución y de influencia, pero las más frecuentes son las megalómanas.

El humor está en general exaltado. Son indiferentes con respecto a la familia.

Tienen excitación sexual, masturbación y tendencias homosexuales.

Se tornan peligrosos; otras veces corren, saltan, cantan y bailan.

Frecuentemente se ve obediencia automática y negativismo. Estos cuadros pueden pasar, luego de fluctuaciones, a estados terminales.

A veces tienen períodos de remisión, que duran hasta tres años. La forma descripta es la que se ve con más frecuencia entre los nativos de Java.

 

7. Demencia precoz periódica

En conexión con los cuadros descriptos, se ve una forma que sigue un curso periódico, ya sea en los comienzos o en la totalidad del cuadro. Dos tercios de los casos ocurren antes de los veinte años. Algunas veces se inicia a los catorce años, con intervalos más o menos largos, a menudo de pocas semanas, y en otras una vez por año.

Los pacientes se muestran confusos, con estados de excitación que siguen cursos rápidos.

En las mujeres suele estar relacionado con el período menstrual (locura menstrual).

El comienzo es brusco y corresponde a una excitación maníaca, con delirios y alucinaciones. El peso del cuerpo baja rápidamente, pudiendo llevar a la muerte. Los períodos de excitación duran desde unos pocos días a semanas o meses. Dos tercios de los casos son mujeres: la periodicidad de su vida sexual favorece el desarrollo de esta enfermedad.

Al principio se la vio como forma de psicosis maníaco-depresiva, pero se diferencia de ésta por la monotonía, el carácter impulsivo y la pobreza de sentimiento.

 

8. Catatonía

Bajo este nombre Kalhbaum describe un cuadro que presenta síntomas de melancolía, de manía, de estupor y también de confusión y demencia de curso desfavorable. Además, son características la presentación de ciertos fenómenos espasmódicos e inhibitorios, es decir los fenómenos catatónicos.

En el 41% de los casos comienza en forma aguda, con un estado depresivo, en el 31% lo hace en forma insidiosa.

Al mismo tiempo se ven ideas delirantes de pecado, perjuicio, hipocondríacas y de influencia. Tienen alucinaciones de la vista y auditivas, algunas de ellas de características imperativas.

Al estado depresivo sigue un estado estuporoso y luego uno de excitación como la forma agitada descripta.

En estos últimos estados la actividad está totalmente desordenada. Se observan estereotipias de actitudes y movimientos.

Entre los desórdenes volitivos, consigna Kraepelin la obediencia automática, la catalepsia, la ecolalia y la ecopraxia. En otros casos se ve negativismo.

Tienen impulsos suicidas. Muchos pacientes se ensucian con sus propias heces y orina. Comen solamente cuando no son observados, o dejan la comida hasta que esté fría.

Los movimientos de expresión son de los más variados, hacen gestos, lloran, tienen monotonía, etcétera.

Su lenguaje es algunas veces rígido, cantan o dan órdenes, otras veces se trata de un lenguaje frágil y hablan en infinitivo. Se agregan neologismos y verbigeraciones.

Presentan estupor. En el curso posterior el estado de estupor sigue a la excitación, con o sin depresión introductoria.

El paciente se torna retraído, monosilábico, se hunde en un estado de fijeza, se para en los rincones, permanece en actitud de crucifixión con los ojos abiertos o cerrados. Toda expresión voluntaria está silenciada. El lenguaje, el comer, la relación con su alrededor, la preocupación por el cuidado de sus necesidades, todo, ha desaparecido más o menos completamente.

Presentan obediencia automática o bien negativismo.

Puede haber un estupor fláccido y/o un estupor rígido. En el primer caso predominan la catalepsia, la ecolalia y la ecopraxia. Algunas veces el paciente no está inmóvil, sino que realiza movimientos, mueve los dedos como si tocara el piano.

Permanecen en mutismo por años, o bien expresan algunas sílabas, otros hablan en voz muy baja cuando no se los observa. Dejan de alimentarse.

En los más severos casos de estupor negativista, los enfermos permanecen en cama con mutismo, y si se trata de moverlos se ponen tensos, esto es lo que Kalhbaum llama locura de tensión, catatonía.

Adoptan una actitud estatuaria, los dedos se contracturan, los ojos permanecen cerrados o bien abiertos, con pupilas dilatadas, su cara es como una máscara.

Pueden pasar rápidamente de la excitación al estupor.

También hay estados mixtos. Los pacientes presentan una conciencia algo obnubilada, aunque a veces pueden realizar cálculos matemáticos. Algunos, preguntados luego por su estado, demuestran tener parcial conciencia de su enfermedad, aunque no de su gravedad.

Los recuerdos son imperfectos.

El curso general de las formas catatónicas es muy variado.

 La mejoría se ve en los casos de comienzo depresivo, y pueden durar 20 años y entrar en demencia. El cuadro general es el de una demencia con negativismo y manierismo.

En el 17% de los casos se vieron ataques con pérdida del conocimiento.

Las demencias paranoides

Cuando hay delirios y alucinaciones acompañándose, o en distintos momentos, es signo de demencia precoz.

 

9. Demencia precoz paranoide grave

Se caracterizan porque los delirios son acompañados por la peculiar destrucción de la vida psíquica, en especial por los desórdenes volitivos y emocionales.

En el 17% de los casos existen desde la juventud, particularidades del carácter. En el 30% el comienzo de la enfermedad es de forma sub-aguda, y en el 7% lo es en forma aguda.

Los trastornos del comienzo son similares a los de la demencia precoz: cefaleas, cansancio, aversión al trabajo, irritabilidad, retracción, sensación de cambio y transformación.

Las alucinaciones aparecen muy rápidamente. Si bien las tienen visuales, predominan las auditivas, y no son frecuentes las del gusto y del olfato.

Sus propios pensamientos son oídos por otros.

Las ideas delirantes son de influencia, de perjuicio, hipocondríacas y de grandeza, estas últimas aparecen tardíamente.

La conciencia está lúcida.

La actividad está en relación con su delirio, pudiendo llegar a escenas de violencia y a intentos de suicidio y homicidio.

En ocasiones se ve negativismo, obediencia automática y catalepsia. Pueden observarse estereotipias y verbigeración. El lenguaje es incoherente, con neologismos. En períodos tardíos se vio agramatismo, con incapacidad para formar oraciones gramaticalmente correctas.

El curso más frecuente es el de la demencia manierista o negativista. En el 12% de los casos se desarrolla empobrecimiento sin otro síntoma. El curso es crónico. Es una enfermedad de la edad media y tardía.

 

10. Demencia precoz paranoide mitigada

Presenta los síntomas paranoides ya citados, pero no existe la destrucción completa de la personalidad de la forma anterior, sino una decadencia psíquica con conservación de alucinaciones e ideas delirantes.

Presenta alucinaciones auditivas, hostiles. Las visuales son más raras. Tienen parestesias. Se observan ideas delirantes de perjuicio, sexuales, de influencia, y en el 50% de los casos ideas de grandeza.

Son enfermos lúcidos.

Al principio se muestran irritables, luego indiferentes.

Algunos tienen catalepsia, ecolalia, manierismo y actos impulsivos.

El lenguaje muestra frases con palabras extranjeras y neologismos.

Esta forma clínica aparece alrededor de los 25 años o aun antes.

El curso es progresivo hacia la decadencia psíquica.

 

11. Demencia precoz con lenguaje confusional

Es un grupo muy peculiar llamado por Bleuler esquizofasia.

Comienza generalmente con alucinaciones, ideas de persecución y varios intentos de suicidio.

La percepción y la memoria están conservadas.

El humor es exaltado, irritable o bien placentero.

El lenguaje es confuso, con neologismo o frases sin sentido.

En algunos casos existen por muchos años estos estados asociados a leves períodos de excitación.

Su curso evolutivo es favorable.

 

Bibliografía

 

Trattato di Psichiatria, Dr. Emilio Kraepelin. Traduzzione sulla VII. Edizione originale par Guido Guidi. Sotto la Direzzione del Profesore A. Tamburini. Vol. II.

Psychiatrie. Ein Lehrbuch für Studierende un Ärtze, von Dr. Emil Kraepelin, 8ª edición, III. Band. II. Teil. Leipzig, Verlag von Johann Ambrosius Barth, 1913.

Dementia Praecoz and Paraphrenia, by Emil Kraepelin of Munich, traslated by Mary Barclay,Robert Krieger Publishing Co., The Huntintung, New York, 1971.

Tratado de Psiquiatría, Antonio Vallejo Nagera, 2ª Edición, Salvat Editores, 1949.

 

 



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