SEMIOLOGIA PSIQUIATRICA Y LO BIPOLAR

Sitio Psicopatia del Dr. Hugo Marietan

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Lo bipolar por una bipolar

Un testimonio sobre lo bipolar de acuerdo a las vivencias de una mujer que tiene estos cambios en las fases tímicas. No hemos tocado los escritos recibidos para que el profesional pueda contar con este inapreciable material. Ella ha dado su total consentimiento y exigió para su colaboración que se la nomine con su nombre real; sólo se han preservado los nombres de terceros.

13) Amores y odios

Mis odios y mis amores en mis euforias

Amo y odio en una escala de valores que fluctúan.

Determinadas personas amadas, respetadas y admiradas desde siempre por mí, las odio o las agredo en mis fases maníacas.

El que se lleva la peor parte es Il Uomo – Mon Homme – S. – el padre de mis hijos, quien pasa a ser mi Espada de Damocles.

(un capítulo aparte se referirá a este complejo?, superado en el 2004)

Ma., mi amiga de infancia, de la vida y de ruta

L., mi primogénita

A., mi hijo más amado

Cómo actúo con ellos?

Con Don S.: agresividades verbales – con un discurso elegante pero irónico, sarcástico, ofensivo – y agresividad física y escupitajos (a la manera de Chilavert); cachetazos, puñetazos, estrangulamientos.

Sí, estrangulamientos

Sucedió así: S. 80 vitales años, tiene enfisema y fue operado por sus famosas bullas, EPOC.

Casi se muere.

Sale de la clínica y va a vivir a un piso en la capital de la provincia., por eso de que le recomiendan que es mejor el clima de Jujuy.

Yo lo acompaño en el nuevo hogar. Duré 7 días.

Un día – él estaba convaleciente aún -, seguramente algo me dijo que me molestó. Lo “agarro” del cuello y apretaba fuertemente mientras pensaba...

Ahora lo mato, salgo disparando, no me conocen aún en el edificio (vivía en el piso 11), regreso a Led., pasarán los días, el portero llamará a O. (su hijo mayor de 48 años); creerán que murió asfixiado por su enfisema, sus 78 y recién operado...”. 

 Evidentemente el pensamiento racional no funciona en estos estados, porque, obvio, era una estupidez mi razonamiento ¿Y mis huellas digitales en su garganta?

Esto sucedió en el 2004, febrero

Desde entonces no agredo físicamente a Don S., padre de mis hijos y todavía latin-lover

Por qué?

Resulta que después de esta crónica policial de cuarta, el hombre en cuestión acudió a mi psiquiatra e hijo mayor y la recomendación fue:

“No viva más con ella”.

Mas Don S., padre, amante y contenedor de su Carissima Merchedes, decide regresar al hogar de Led., previo consejo del psiquiatra y su primogénito.

Don S., “papá, tené cuidado. Como viven en dos departamentos, ponele cerrojos a las puertas del tuyo . Mercedes es peligrosa”.

Y está bien. Es mejor así.

Sergio se encierra en mis episodios maníacos. Está seguro en su cárcel.

Y yo... que estoy aprendiendo a dominar mis agresiones físicas, también pongo candados a mis puertas... por las dudas de aparecer en crónicas policiales por tragedia pasional. Jeje

Hoy, el rostro de S. cuando le aparezco eufórica en su escritorio, es de terror y si comienzo un diálogo tranqui y luego verbalizo agresividad, observa disimuladamente, descubre que está a mano un cuchillo corta-papeles y cuidadosa y temerosamente lo esconde en algunos de los cajones.

Yo lo observo también con disimulo. Sonrío para mí misma. Me digo “qué suerte que lo esconde. Haré como que no me di cuenta”.

Sucedió hace 10 días.

Ma.. Mi amiga de la vida, mi protectora, mi enfermera. Tiene ascendencia inglesa. Fría como los anglo-sajones, flemática, usa el humor irónico de sus ancestros.

Generosa, da su tiempo y su espacio. Podés llamarla a las 4, 5 a.m. y ella está “siempre lista”.

La amo . Me ama.

Cuando estoy maníaca. La agredo verbalmente, la echo de mi casa, le digo de todo. Ella contesta imperturbable. No me iré. Vamos a dormir. Y se calla y escucha pacientemente. Y ahí está, cuidándome, aceptándome, amándome...

Ma. también hizo terapia familiar por su amiga, la rayada

 

L., mi primogénita

L. es

Mi L.

L. es paciencia

L. es tormenta

L. es pelea

L. comprende

L. aconseja

Lpaciencia

Lenfermera

L.

Hijaamigahermanacompinche

L. es

Mi primogénita

 

Este poema define mis sentimientos hacia mi hija mayor.

Cuando estoy en un episodio maníaco, L., llamada por mi psiquiatra, abandonaba su facu en Córdoba y regresaba a Led.

El Dr. C. me decía que ella es la única que me contiene en esas crisis. Y es verdad.

Para que no me internen en el neuro, me lleva a Córdoba, me cuida, me protege, me mima, se encarga de la medicación (que yo escupo). No doy un paso sin que ella esté al lado mío o me encierre con llave para que no deambule las calles cordobesas.

Y soporta y se avergüenza de mi verborragia o protagonismo carismático o intelectual frente a sus amistades (bue, también mis otros hijos)

Yo reconozco – recién entonces – toda esta ocupación y preocupación cuando estoy eutimizada.

En mis fases de euforia, la agredo verbalmente.

A., mi hijo hombre. Es ciclotímico. Nunca se sabe qué pasa por su cerebro. Hoy te ama, mañana no te da bola. Su padre es igual.

En mis episodios maníacos es un sol conmigo.

Me cuida tanto o mejor que L. Y yo acepto y obedezco todo lo que me da y todo lo que me dice. No lo agredo, le estoy agradeciendo cada minuto de su tiempo que me da, me quejo de L. Quiero estar con él.

Pero... en el 2004, septiembre, me llevan a Córdoba.

Y un día, de repente, lo miro y me atemorizo.

Me digo. "A. es mi Espada de Damocles"!

Comienzo a tenerle miedo.

Regreso.

Le cuento a mi psiquiatra.

Comenzamos a trabajar sobre ello.

Hice una transferencia de padre a hijo.

Mmm... Esto merece otro espacio de reflexión

 

 

 



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